Leonor y Sofía recuperan su uniforme favorito de la infancia: el 'matchy-matchy' de trajes con matices
Si hay algo que nos gusta de los armarios de la princesa Leonor y la infanta Sofía es descubrir esos pequeños guiños que conectan su imagen actual con la de su infancia, y su última aparición pública nos ha regalado precisamente uno de ellos. Las hijas de los Reyes han acudido este viernes a la audiencia con los galardonados de los Premios Fin de Grado 2025 de la Universidad de Oviedo con dos estilismos que parecen seguir una misma fórmula: vestir prácticamente iguales, pero de distinto color.
Una costumbre que nos transporta a aquellos años en los que era habitual verlas con vestidos coordinados y prendas muy similares. Ahora, cada una con sus propio estilo, recuperan esa complicidad estética a través de la sastrería y de una combinación cromática que marca la diferencia.
Mismo look, mensajes diferentes
La princesa Leonor ha apostado por un traje de chaqueta y pantalón en un favorecedor tono rosa empolvado, una elección que se aleja de los colores más clásicos de su vestidor institucional. El conjunto, de blazer cruzada y pantalón de pernera ancha, tiene una silueta elegante y contemporánea, mientras que el color aporta luminosidad y suaviza el carácter estructurado y serio del traje.
Por su parte, la infanta Sofía ha elegido la versión más sobria con un traje oscuro de líneas similares. La blazer, también de corte estructurado, y el pantalón amplio construyen un estilismo minimalista y estilizador. El tono oscuro escogido funciona como contrapunto perfecto al rosa de su hermana, creando un efecto coordinado que resulta evidente sin necesidad de recurrir a prendas idénticas.
Ambas han completado sus looks con zapatos discretos y melena suelta ligeramente ondulada, manteniendo una estética natural que deja todo el protagonismo a los trajes.
De los conjuntos de niñas a su estilo propio
Durante su infancia, Leonor y Sofía protagonizaron numerosas apariciones con vestidos iguales o conjuntos coordinados, una elección que reforzaba esa imagen de hermanas inseparables. Con los años, sus estilismos han ido evolucionando y cada una ha desarrollado sus propias preferencias, aunque siguen existiendo ocasiones en las que sus elecciones parecen dialogar entre sí.
La diferencia es que ahora el juego no pasa por llevar exactamente la misma prenda, sino por compartir una silueta, un código de vestimenta o una fórmula de estilo, adaptándola a la personalidad de cada una.
Una nueva versión de aquella costumbre de la infancia que demuestra que, aunque hayan crecido y sus armarios hayan evolucionado, las hermanas siguen encontrando formas de coordinarse.











