Los manifestantes cargan contra la negativa del Ejecutivo regional a negociar mientras las familias se incorporan a las movilizaciones y respaldan las reivindicaciones del profesorado
Ayuso ataca la huelga por la educación mientras sigue sin sentarse a negociar con docentes y estudiantes
La comunidad educativa madrileña ha vuelto a tomar las calles de la capital este jueves, en el séptimo día de la huelga indefinida en defensa de la educación pública. Profesorado, estudiantes y familias han exigido la dimisión de la consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, y han reclamado al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso que se siente a negociar.
La marcha, que ha partido desde Atocha a las seis de la tarde, ha puesto el foco en la negativa a negociar del Gobierno de la Comunidad de Madrid. “Deja de insultar y ponte a negociar”, reprochaban los asistentes haciendo alusión a las recientes declaraciones de Ayuso, quien también ha sido señalada con diversas pancartas y cánticos: “Aquí está el coro rociero”.
Mientras avanzaban por el Paseo del Prado, la comunidad educativa insistía enfurecida. “Mercedes escucha, la pública está en la lucha”, clamaban, para después señalar a la huelga indefinida: “A Zarzalejo le queremos preguntar: '¿cuánto tiempo puede aguantar cuando todas dejemos de enseñar? Poco después, en Cibeles, le han dedicado una sentada bajo el lema: ”Zarzalejo, siéntate un ratejo“. Y frente a la sede de la Consejería de Educación han vuelto a pedir su dimisión.
Las familias se unen a la marea verde
A la marea verde y amarilla se han sumado también 297 Asociaciones de Madres y Padres y las Asociaciones de Familias del Alumnado (AMPAS y AFAS) para manifestar su apoyo al profesorado. En un comunicado conjunto admitían conocer de “primera mano” las dificultades que padecen y se han apropiado de las mismas reivindicaciones: “Su lucha es la nuestra”.
Las familias han denunciado también la actitud del Gobierno de la Comunidad de Madrid, que tildan como “grave e irresponsable”. De igual forma han mostrado su rechazo a las declaraciones de la presidenta Isabel Díaz Ayuso: “Ha optado por desacreditar la huelga, cuestionar su legitimidad y rechazar la negociación”.
Los manifestantes avanzan por calle Alcalá
La huelga indefinida continúa
Ante la ausencia de negociación, la comunidad educativa mantiene la huelga indefinida. Diversas proclamas se han referido a ella: “Ia, ia, ia, huelga indefinida”, “Arriba, arriba, arriba todos a luchar, que esta huelga la ganamos, esta huelga la ganamos y no vamos a parar”.
En la lectura del manifiesto han señalado el éxito de la misma: “Un 50% de participación y miles de personas en la calle”. Coincidía la portavoz de la UGT, quien ha recalcado la unión de la comunidad educativa: “Cuando nos organizamos tenemos fuerza para cambiar las cosas”.
Los convocantes han subrayado la resistencia mostrada en esta primera semana, “no han podido parar la huelga pese a la presión policial del martes, afirmaban, para posteriormente ser ratificado por la portavoz del Sindicato de Estudiantes: ”Es algo histórico, enorme. Tenemos que ampliar y sostener con la misma fuerza. Cada persona que suma nos hace más fuerte“.
Los problemas vinculados con la vivienda deterioran el bienestar físico, emocional y social de los perjudicados, un fenómeno que los expertos califican de "crisis de salud pública"
Mónica García, ministra de Sanidad: “Las personas enferman por las condiciones de vida, lo hemos visto con Maricarmen”
“Maricarmen no ha muerto, la han asesinado”, fue uno de los gritos de los manifestantes por el derecho a la vivienda tras el fallecimiento de Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años que fue desahuciada de su vivienda en Madrid y falleció días después en el hospital. Con esta consigna los manifestantes responsabilizaban a los fondos inmobiliarios y denunciaban que el proceso para sacarla de su casa, que se prolongó durante años, había deteriorado su salud. El suyo es el más conocido, pero hay más casos en los que la pérdida de la vivienda se ha vinculado con un deterioro de la salud e incluso con suicidios.
Olga Matute, una vecina de L'Hospitalet de Llobregat, se quitó la vida el pasado 7 de septiembre, casi cinco meses después de ser expulsada de su hogar. Su caso recuerda a otros episodios ocurridos en España: en 2010, otro vecino de esa misma zona se suicidó tras ser desalojado de su piso; en 2013, un matrimonio se quitó la vida antes de quedarse sin casa en Mallorca; y en 2018, 2021 y 2022 se registraron otros cuatro casos, uno en Cornellá, otro en Barcelona y el de dos hermanas en Cantabria.
Más allá de los casos particulares, los datos avalan esta relación entre las dificultades para acceder a la vivienda y el deterioro del bienestar psicológico. La incidencia de problemas de salud mental se duplica entre quienes destinan más del 50% de sus ingresos a viviendas frente a quienes dedican menos del 30%, según el estudio Habitar la incertidumbre. Vivienda, juventud y malestar estructural elaborado por Oxfam Intermón.
El impacto psicológico estuvo presente en el primer día de la acampada en la Puerta del Sol. Coincidiendo con el mes dedicado a la prevención del suicidio, una marea de camisetas amarillas –el color asociado a la prevención del suicidio– se acercó para concienciar y visibilizar esta problemática.
“Una crisis de salud pública”
“Supone perder la estabilidad y la sensación de control. Genera sentimientos de miedo, angustia, impotencia e incluso culpa o fracaso personal”, relata la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) sobre el problema de la vivienda y tilda la situación como una “crisis de salud pública”.
Aunque la relación de esta problemática es más evidente con la salud mental, “eso no significa que los efectos sobre la salud física sean menos importantes”. La salud colectiva, según la sociedad científica, no puede entenderse únicamente como una cuestión de asistencia sanitaria, también hay otra serie de factores socioeconómicos que influyen: “Cuando los costes de la vivienda representan una proporción elevada de los ingresos, pueden comprometer otras necesidades básicas y aumentar la inseguridad residencial”.
Un cartel con el lema "Queremos vivir, no sobrevivir", en la acampada por la vivienda de Sevilla
La propia ministra de Sanidad, Mónica García, ha relacionado las crisis de vivienda con la salud: “Las personas enferman por las condiciones de vida. Y lo hemos visto de manera dramática con el caso de Maricarmen y lo vimos también con el caso de Olga”. “El 40% de las familias describe el acceso a la vivienda en términos patológicos: ansiedad, insomnio, depresión, incertidumbre. No hay nada más patológico que no saber dónde vas a vivir”, añadió.
Guillermo Fouce, doctor en psicología y presidente de la Fundación Psicólogos sin Fronteras, comparte la idea de crisis de salud pública, puesto que el conflicto habitacional afecta los tres ejes principales de la salud “la física, la psicológica y la social”.
Sintetiza con las experiencias personales: “Lo que hace la gente para cuadrar cuentas, poder pagar el alquiler y no ser desahuciado es quitarse cosas. A veces nos quitamos medicaciones, comidas que son básicas, no podemos poner la calefacción o no tener gas o luz”.
El psicólogo insiste en que esto “tiene efectos en nuestro cuerpo”: “Imagina cómo tener una buena higiene sin tener agua caliente o no tener dinero para comprar esa alimentación equilibrada”, incluso afecta a los espacios de socialización: “Solemos sentir vergüenza y no salimos fuera, ni invitamos a nadie a nuestra casa”.
La Sociedad Española de Epidemiología advierte de que las enfermedades físicas pueden “desarrollarse o agravarse a lo largo del tiempo”. En la misma línea, la Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP) lo alertaba en nota de prensa tras el desahucio de Maricarmen: “Es un golpe devastador para la salud y el equilibrio emocional”.
La precariedad también puede complicar el seguimiento de enfermedades crónicas, según la SEE: “La inestabilidad dificultad el seguimiento de tratamientos y la continuidad asistencial”. Cuando la principal preocupación es resolver la situación habitacional, algunas personas relegan su propia salud y retrasan las visitas médicas, prosigue.
“Pierdes las referencias de toda una vida”
La crisis de la vivienda es “un problema generalizado en el que encuentras todo tipo de perfiles”, relata Fouce. Sin embargo, “hay vulnerabilidades que suman”, y especifica que los problemas de pobreza, de consumo o violencias son “piedras que se van echando a la mochila y complican la situación”.
La edad y el grado de dependencia son otros factores a tener en cuenta, sobre todo para personas que llevan décadas viviendo en el mismo entorno. La Plataforma de Mayores y Pensionistas calificó su desahucio como un “fracaso inaceptable” y su presidente, Jesús Norberto Fernández, pone sobre la mesa los datos de este colectivo vulnerable: “Actualmente hay 700.000 personas mayores de alquiler, hay mucha gente mayor que está amenazada con esta situación”.
La plataforma rechaza la solución que se le planteó a la mujer. “Con esta edad es lo peor que te puede ocurrir. A árbol viejo no se le puede trasplantar, porque se muere”, afirma Fernández, que alude al síndrome del desarraigo: “Pierdes todas las referencias de toda una vida de buenas a primeras”.
Detalle del altar improvisado en homenaje a Maricarmen en la acampada de Sol
El presidente de la plataforma defiende que la residencia de ancianos debe ser una alternativa para quien lo desee, pero en todo caso, una decisión libre e informada, de lo contrario es “un internamiento involuntario”. Insiste en que “si una persona mayor no pide una residencia, no puedes dar esa solución”, y debe haber “un proceso de acompañamiento, de apoyo y de estudio en cada caso”.
Unas semanas antes del desahucio de Maricarmen, el Senado aprobaba de forma definitiva la reforma de la ley de dependencia, que vela por qué los cuidados se produzcan en casa. La PMP tilda de “incoherente” que ambas situaciones converjan, aunque el presidente entiende que hasta que la ley comience a aplicarse en las comunidades autónomas tomará su tiempo: “Con independencia de la reforma, hay suficiente amarre en nuestra Constitución para que estas situaciones no se den. Obviamente el tema de la discapacidad y de la dependencia es una agravante que debe ser valorado en cada caso”.
Desde “colectivizar el dolor” a “salud en todas las políticas”
Las respuestas a la problemática habitacional requieren de la actuación de distintas áreas, desde el acompañamiento a las personas afectadas hasta las políticas públicas que permitan reducir la incertidumbre.
Desde la perspectiva psicológica, Fouce señala que la intervención “depende en qué momento se llegue”. Si las dificultades son incipientes, los expertos tratan de ayudar en “marcar objetivos, planificar salidas o buscar fuentes de ingresos”, mientras acompañan “en el sufrimiento”. El psicólogo insiste en “colectivizar el dolor” para afrontar la “vergüenza y culpa”: “Ayudar a la persona para que vea, siente y piense que no es solo a él al que le ha pasado, sino que le pasa a más gente y no depende solo de uno mismo”.
Más allá de la intervención individual, la Sociedad Española de Epidemiología destaca “la necesidad de ampliar el parque público de la vivienda social y asequible”. También considera “fundamental” avanzar en el enfoque de 'Salud en Todas las Políticas', que permitiría incorporar evaluaciones del impacto en salud en las principales decisiones de vivienda.
La Plataforma de Mayores y Pensionistas reclama que los servicios sociales municipales y autonómicos “velen por la atención a las personas vulnerables” y puedan “articular una solución lo más adecuada posible o la carta, teniendo en cuenta todas las variables que rodean a la persona vulnerable”.
Mujeres atrevesadas por la enfermedad, que se cobró cerca de 7.000 vidas el año pasado, exigen más investigación y financiación mientras relatan sus vivencias
“Aunque sea con miedo, acudan”: Sanidad alerta de que 2 de cada 10 extremeñas faltan a la mamografía que puede salvarles la vida
“Si estáis aquí es porque, de alguna forma, el Cáncer de mama ha llegado a vuestras vidas”, comenzaba a relatar una de las convocantes de la concentración por el Día Internacional del Cáncer de mama. Decenas de personas la han acompañado bajo el lema “El Cáncer de mama no es rosa, ninguno lo es”, frente al Ministerio de Sanidad para relatar sus vivencias y exigir “investigación y financiación”.
Tras esa frase, la mujer ha dejado el altavoz abierto para que, quien quisiera, pronunciara unas palabras. Justo en ese momento, se ha acercado otra mujer, ha posado una cesta con unas flores y ha explicado el motivo: “Las siemprevivas –nombre que reciben las flores– se han convertido en un símbolo de compañeras, amigas y hermanas, que se ha llevado esta maldita enfermedad”. También ha relatado de quien fue la idea: “Surge a raíz de una mujer, de Bilbao, que le dijo a sus allegados que las llevaran siempre cuando ella faltara”.
Justo al instante de finalizar la intervención, varias de personas se han acercado a coger un pequeño matojo. Mientras, se han ido animando a relatar sus experiencias en el megáfono. La primera de ellas ha reclamado “más investigación y tratamientos”, a su vez, una mujer le ha dado flores a la que tenía al lado y le pronuncia: “Gracias por venir”.
Después de la primera, ha proseguido Jesús Maraño, un paciente de cáncer mama: “Somos muy pocos. Cuando se nos diagnostica el pronóstico es tardío y bastante malo”. Entre sus proclamas ha destacado que se les tenga en mayor consideración.
Entre los testimonios, han intervenido padres e hijos. Los segundos han agradecido el cuidado de los primeros: “Si no hubiera sido por los que nos habéis cuidado, no estaríamos aquí, gracias”. Y los progenitores presentes han relatado las pérdidas de sus hijas. José Miguel ha contado que su hija Carlota falleció por esta misma causa y su mujer ha leído uno de los escritos de la joven de 28 años, dónde explicaba que no era una “paciente corriente” de cáncer y visibilizaba su enfado.
“Ojalá haber encontrado este espacio entonces, esto es por ella y por las que vendrán”, finalizaba el padre de Carlota. Como ellos, varias personas que han intervenido para contar experiencias de seres queridos, porque así lo habían pedido. La amiga de Ainara lo contaba: “Vengo en su representación, nos pidió que virilizáramos esto en los lugares públicos. Por eso estoy aquí, por ella”. Otra madre ha acudido en nombre de su hija y se ha dirigido a los otros progenitores: “El proceso de diagnóstico ha sido muy parecido al vuestro. Espero que mi hija tenga más suerte”.
Imagen de la concentración por el cáncer de mama frente al Ministerio de Sanidad.
Rodeadas de pancartas que visibilizaban la causa y con lemas como: “Más prevención, menos muertos”, “Menos lazos, más investigación”, “¿Cuánto de tu compra va para investigación?” o “Ningún cáncer es cuqui”, varias mujeres han relatado sus propias vivencias.
“Soy superviviente de cáncer de mama, ahora le ha tocado a mi hija”, ha comentado una. “Mi bulto no se notaba, por favor pedid una mamografía siempre”, ha aconsejado otra, “Hay que hacer ecos y resonancias. No os fieis de no tener familiares que han tenido, yo fui la primera”, ha añadido otra interlocutora. “A mí en una quimio me dejaron sin sensibilidad”, justificaba una mujer antes de comenzar su relato.
Cada una compartía su experiencia, mientras el resto se emocionaba con las historias. Al finalizar la concentración, una hora después de su comienzo, una joven ha resumido el sentir: “Bendita red, gracias por estar, por sostenernos. Somos la mejor terapia”. Las intervenciones se iban sucediendo, mientras a muchos de los presentes se les caían las lágrimas y se les escapaban gestos de cariño al prójimo. Así, una tras otra, hasta que ha llegado el momento del manifiesto.
6.389 fallecidas por Cáncer de mama en 2025
Las mujeres, que se han congregado en distintos puntos del país por cuarto año consecutivo, han leído un manifiesto en el que han realizado una exposición de datos –el primero de ellos la cifra de fallecidas en 2025 por esta enfermedad en España, 6.389–, han exigido “más investigación y financiación” y han mostrado su oposición al relato de la “guerrera” y al pinkwashing.
La lectura del manifiesto ha comenzado con una exposición de datos para contextualizar la problemática a la que tildan de “crisis de salud pública”. Frente a la sede del Ministerio de Sanidad, las convocantes han señalado que los fallecimientos a causa de esta enfermedad han incrementado un 2,7% respecto a las cifras anuales anteriores y han realizado una aproximación de diagnósticos para 2026: 38.318 casos más.
Las convocantes han reclamado “un sistema público de investigación”, así como una “industria farmacéutica pública” y han subrayado que estas prioricen al cáncer de mamá metastásico, puesto que es “responsable de la mayoría de muertes por esta enfermedad”: “En 2025 se llevó una vida cada 77 minutos en el Estado español”. Han hecho hincapié en que este reciba una financiación específica, acceso inmediato y equitativo de los medicamentos, mientras continuaban cifrando la gravedad de los casos: “La esperanza de vida tras el diagnóstico de metástasis es de apenas 4 o 5 años”.
En relación con el acceso a los fármacos, denuncian su tardanza: “En España pasan de media 627 días desde que un medicamento oncológico es autorizado en Europa hasta que está disponible para las pacientes de salud pública, frente a 258 en Alemania”, han comparado para después ilustrarlo: “Para una mujer con metástasis, un año y medio de espera puede ser la diferencia entre llegar o no a un tratamiento”.
Rechazo al relato de “guerrera” y al pinkwashing
Las mujeres han mostrado su rechazo ante el uso de la enfermedad como “herramienta publicitaria que trivializa nuestro dolor”. Consideran que esta estrategia “reduce una enfermedad devastadora un gesto superficial de marketing” y han reclamado transparencia en las recaudaciones que se realicen en nombre de esta causa, así como incluir la presencia de las pacientes: “Pedimos que tengamos voz en cada acción que se haga en nombre de nuestra enfermedad y que quien se aprovecha de ella asuma las consecuencias”. Otra mujer, enfadada ante esta mercantilización, ha añadido en una de las intervenciones: “Por supuesto que no es rosa, es una puta mierda”.
Además de incidir en que el cáncer “no es un lazo, un color, un concierto solidario, o una carrera rosa”, han denunciado que sean tratadas como “una historia de superación personal”. Han explicado que el cáncer “no es una prueba que ganan las más fuertes, las más valientes o las más positivas, y quien muere no ha perdido ninguna batalla”, en base a esto han sentenciado: “No queremos que se nos llame guerreras. Basta de pinkwashing”.
Historia colectiva, pero cada una es “única”
Las manifestantes han señalado que sus vivencias son “una historia colectiva” y, ante la cifra “demoledora” de muertes, han matizado: “Las cifras nos enseñan claramente que estamos ante un problema de salud pública. Pero lo más demoledor es despedir a nuestras compañeras”. Tras nombrar a algunas de ellas, han incidido: “No son números, eran nuestras amigas, hermanas, parejas, hijas...”. Casi finalizando la lectura del manifiesto, han reconocido que se han presenciado “por todas las que no pueden estar hoy en la calle”.
“Somos muchas, pero cada es una única”, han relatado, haciendo alusión a que cada mujer tiene distintas circunstancias y no todas responden de igual manera a los tratamientos. Por ello, han exigido “información clara, alternativas” y que se medie con “empatía y tiempo”: “Pedimos que quien nos habla de diagnóstico, tratamiento o cirugía nos mire a los ojos. Si hay que llorar, se llora; pero una mirada digna ayuda más que una caja de pañuelos puesta a la vista”.
Las desigualdades también han sido tema de conversación, puesto que las listas de espera obligan a las mujeres, que pueden, a pagar pruebas privadas para obtener un diagnóstico precoz o acceder a terapias innovadoras: “El acceso a diagnósticos, tratamientos o cuidados no puede depender del código postal ni de la capacidad económica”. Coincidiendo con el aniversario anual de la crisis de los cribados de Andalucía, han subrayado la importancia de los cribados “tempranos y gratuitos”.
También se han referido al ámbito laboral como motivo de desigualdad y exigen “protección real durante y después del tratamiento”: Los tribunales médicos siguen dando altas laborales a pacientes en pleno tratamiento. Reclamamos una reforma laboral y administrativa que contemple la realidad del cáncer como enfermedad de largo recorrido“.
El post cáncer no es “un añito malo”
El cáncer de mama no termina cuando finalizan los tratamientos que solemos asociar como comunes —quimioterapia, radioterapia o sesiones de cirugía—, para muchas mujeres comienza otra etapa compleja en la que conviven con secuelas físicas y emocionales. Entre los síntomas han destacado: “La fatiga crónica, el insomnio, dolor articular, los problemas cardíacos, la niebla mental, etcétera”.
“Sobrevivir al cáncer no significa volver a la vida de antes”, han insistido, por ello han exigido la implicación de diversas unidades sociosanitarias, desde la fisioterapia y nutrición, hasta la atención ginecológica especializada, pasando por la salud mental.
La prohibición de las sustancias tóxicas y cancerígenas
Según han pronunciado, la prevención no puede relegarse a recomendaciones individuales como “llevar una vida sana o tocarse el pecho”. Consideran que la cautela no puede sostenerse en elecciones privadas y “prevenir el cáncer de mama es un deber público”.
Por ello, se han referido a las políticas públicas y a la que consideran la raíz del problema: “No podemos elegir el aire que respiramos ni evitar los tóxicos que contienen los productos. Exigimos políticas valientes como prohibir los contaminantes y químicos que nos enferman”.