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La búsqueda de Carlos llega a su fin y conoce a su padre tras localizarle gracias a un test de ADN: "A veces pienso que todo fue un sueño"

Es viernes por la tarde y decenas de personas esperan a que familiares y amigos aparezcan por la puerta de llegadas del aeropuerto de Barajas, en Madrid. Una de las personas que aguardan está especialmente tenso. Masca chicle con nerviosismo, cambia de postura continuamente y lanza miradas compulsivamente al móvil. Las manos a la espalda, un tirón nervioso a su abrigo y brazos cruzados. Es Carlos Ramírez, tiene 41 años y está a punto de encontrarse cara a cara con su padre por primera vez en su vida.

"Vengo hablando con él nueve meses y estamos creando una bonita amistad, sembrando ese cariño, quieras o no, pues claro, uno se termina creando ese sentimiento", declara Carlos desde la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas, el lugar donde conocerá a su padre biológico al que pudo localizar tras una larguísima búsqueda gracias a un test de ADN. "Y ahora, estoy a minutos de que llegue y con los nervios de punta y con ganas ya de que esté aquí".

Tras una tediosa espera, Idelmo Medina, su padre de 63 años, aparece entre las puertas correderas. Los dos se funden en un abrazo y lloran. "Lo conseguí, costó mucho, pero conseguí encontrarte", le dice Carlos entre lágrimas a su padre. Su búsqueda ha llegado a su fin.

La larga búsqueda

Carlos, originario de Venezuela, supo que era un hijo adoptado por su madre cuando tenía 12 años. En el transcurso de una discusión entre ambos, su madre le reveló el secreto que había guardado hasta entonces: Carlos había sido entregado en adopción inmediatamente después del parto de su madre biológica. "Ha sido duro el llevar esa realidad y desde entonces me he estado preocupando, sufriendo, todo esto me ha creado un dolor que de alguna manera u otra necesitaba sanar y han sido incógnitas y preguntas durante toda mi vida", declara Carlos.

Comenzó entonces una larga búsqueda de sus padres biológicos de los que apenas conocía una información fragmentaria. Sabía que su madre era una mujer colombiana que le había dado a luz con 36 años y le había entregado en adopción a la hermana de su madre adoptiva al no poder hacerse cargo. Antes del parto, había trabajado como criada en la casa familiar de su padre biológico, entonces un joven estudiante de apenas 20 años con el que había mantenido un breve romance del que Carlos había sido fruto. Desconocía las identidades de ambos o el lugar donde residían, por lo que la búsqueda dio pronto con un callejón sin salida.

Carlos se fue de Venezuela con apenas 20 años y terminó por llegar a España donde reside desde 2006. Aquí se casó y tuvo un hijo y la familia reside en Urnieta, Guipúzcoa. Los años pasaron, pero Carlos nunca renunció a encontrar a sus padres biológicos. Puso incluso anuncios en internet, pero nada funcionó hasta que una amiga le recomendó hacer un test de ADN con la empresa MyHeritage.

Estos tests ofrecen principalmente la posibilidad de rastrear los orígenes étnicos de los clientes que deciden aportar una muestra de saliva. Pero gracias a los millones de personas que ya han aportado sus datos genéticos a estas alturas en todo el planeta -9,6 millones en el caso de MyHeritage-, los tests también permiten, si el cliente así lo desea, desvelar la ubicación de otras personas con los que comparten ADN, es decir, familiares en algún grado de consanguinidad.

A partir de esta herramienta, Carlos logró entrar en contacto con la viuda de un familiar paterno que vivía en Canarias y acababa de fallecer. A partir de ese hilo, Carlos logró entrar en contacto con otros familiares biológicos en Venezuela, pero tras meses de pesquisas, no consiguió obtener la identidad de su padre. Cuando también esta vía parecía cerrada, contactó por última vez con la viuda de su familiar, que accedió a mirar en la agenda telefónica de su difunto marido y le pasó un contacto: Primo Idelmo.

"Este es hijo mío"

Idelmo tenía 20 años cuando tuvo un romance secreto con la mujer que trabajaba de criada en la casa de su prima, donde estaba viviendo mientras estudiaba metalurgia y siderurgia. Tras las vacaciones estivales, regresó a la casa de su familiar solo para descubrir que su amante había desaparecido sin dejar rastro, tras informar a la familia de que estaba embarazada. Nadie supo que estaba embarazada de él e Idelmo nunca supo más de su amante ni del hijo que dio a luz unos meses después.

"Allá como en el año 2000, mi prima murió, pero ella se fue consciente de que el embarazo era mío, porque ella me decía: 'Esa mujer está embarazada de ti. Pero descansa, reposa, porque si es tu hijo va a estar en las manos de Dios y va a estar bien cuidado'. Y luego me di cuenta que quien lo recibe, su mamá adoptiva, fue un ángel que Dios envió", relata Idelmo, ya al lado de su hijo en una cafetería del aeropuerto.

La vida de Idelmo transcurrió en Venezuela, donde desarrolló una carrera profesional en la pujante industria petrolera del país sudamericano. Se casó y tuvo cinco hijos. Trató de localizar a su hijo, pero todas las personas a las que preguntó le decían que la mujer había desaparecido sin dejar rastro. 41 años después, finalmente padre e hijo contactaron. Carlos le mandó un mensaje de Whatsapp con un escueto texto: 'Hola señor Idelmo, le contacto por un tema familiar, si puede, dígame si lo puedo llamar'.

"Cuando fui yo le devolví la llamada y al devolver la llamada él me hace las preguntas que si yo había tenido una relación con una señora de origen colombiano y yo respiré profundo y le dije: 'Sí. Sí la tuve, pero, ¿por qué me preguntas eso?'. Cuando él me tira aquella segunda afirmación que me desarmó: 'Porque hay muchas posibilidades de que tú seas mi padre'", recuerda Idelmo. "Yo dije: 'Uou, ya va, ya va, ya va, vamos a procesar esto'. Le pedí que activara la cámara, me puse una camisa, y yo activé la mía. Entonces, cuando yo le vi la cara, dije: 'No, qué va. Este es hijo mío'".

No es un sueño

Carlos e Idelmo no se habían visto nunca en persona, pero llevaban nueve meses en contacto por videollamada desde aquel día. En este tiempo, han ido generando una relación que esperan consolidar ahora cara a cara.

"Yo pienso que todo va a ir fluyendo poco a poco, siempre lo hablamos. Le decimos, 'Mira', yo desde el principio le dije, porque claro, eh, llegar a su vida así de repente, pues era como muy invasivo. Entonces yo le dije que solamente quería conocer mis orígenes, que poco a poco fuéramos conociéndonos, haciendo una amistad y que ese vínculo se creara. Y es lo que estamos haciendo", declara Carlos, visiblemente emocionado. "Esto ha sido bastante increíble. Te paras un momento y piensas: '¿En serio me voy a reunir con mi papá?'. Es algo muy fuerte, algo que no pasa todos los días, a veces pienso que es como todo un sueño, pero lo toco y no, no es un sueño".

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Vivir con una pensión reducida a pesar de haber cotizado 40 años: "Hemos trabajado toda la vida y hemos levantado España"

Durante sus primeros meses de trabajo en una fábrica de muebles de Benicarló (Castellón), José Luis Cerdá, entonces un niño de 13 años, tenía que salir al patio cada vez que venía la inspección. Al cumplir 14 años, sin embargo, ya era completamente legal que un niño estuviera trabajando y eso es lo que hizo este castellonense que tiene ahora 73 años, trabajar y trabajar durante toda su vida.

Primero, en esa fábrica durante 25 años, después con su propio camión como montador autónomo de muebles y finalmente en una tienda del mismo sector en Vinaròs, también en Castellón. Con 55 años, y más de 40 cotizados, José Luis acabó en el paro y ya nunca más logró encontrar un empleo.

"Cuando se me acabó el paro cobré la ayuda de los 55 años, que serían unos 425 euros. Vivía con mi pareja y habíamos comprado un piso, pero ella se puso de baja, porque el empresario también la fastidiaba un poco y no le pagaba cuando le tenía que pagar. Venía la hipoteca y no la podíamos pagar, así que con 63 años, fui a mirar la jubilación y me quitaban un 13%", explica el jubilado, que ha hecho llegar su historia a 20minutos a través de nuestra comunidad, Ciudadano20. "No me cabía otra que cogerla, venían los recibos del banco y teníamos a la hija estudiando, así que no podíamos, no podíamos. Si cobrábamos 450, pues pasaríamos a cobrar 800 o así".

Cerca de 900.000 jubilados como José Luis tienen penalizaciones en su pensión por la aplicación de los conocidos como coeficientes reductores, por haberse jubilado antes de la edad legal, y todo ello a pesar de haber cotizado durante más de 40 años de su vida. Asociaciones como Asjubi40 llevan años reclamando la eliminación de los coeficientes reductores en las pensiones de quienes se jubilaron anticipadamente tras haber cotizado más de 40 años.

Las asociaciones lograron que en septiembre se tramitara una proposición de ley en el Congreso que contaba con el beneplácito de buena parte de los grupos políticos. El anticipo electoral del pasado 5 de octubre deshizo las Cortes, dejando el Congreso en manos de una Diputación Permanente formada por 69 diputados, y haciendo que el procedimiento para aprobar la ley de los pensionistas con coeficientes reductores se viera abruptamente interrumpido. Ahora, las asociaciones están reclamando que la ley sea aprobada por la Diputación Permanente antes de las elecciones y han convocado una manifestación en Madrid para este mismo sábado.

"Es una sensación de impotencia, de ver que he trabajado toda la vida, he cotizado más de lo que tenía que cotizar y me quitan un 13%; cobrando ahora, no llego ni a los 1.000 euros", declara José Luis Cerdá. "Hemos trabajado toda la vida y hemos levantado España. He vivido unas cuantas huelgas, pero, más que nada para luchar para que nos suban el jornal, que nos bajen las horas de jornada, que hemos conseguido muchas cosas y ahora estamos con un 13% menos y se te queda un poquito la cara de tonto porque dices: 'He luchado toda la vida, ¿para qué?'".

Despedidos cerca de los 60

Muchas de las personas afectadas por estos coeficientes reductores se vieron abocadas a la prejubilación tras ser despedidos con edades cercanas a los 60 y haber sido incapaces de reincorporarse al mundo laboral. Alfonso Serrano, que tiene ahora 72 años, pasó toda su vida laboral en la multinacional española de infraestructuras y construcción Ferrovial.

"Cuando tenía 14 años vino una constructora a mi pueblo, en Cuenca, Ferrovial. Y me metí allí de pinche, claro, iba a pasar lista y hacía los recados. Y allí seguí toda la vida, trabajando de administrativo, hasta que me echaron, el 25 de marzo del 2010", recuerda Alfonso, que también ha hecho llegar su historia a 20minutos a través de nuestra comunidad, Ciudadano20. Alfonso vive actualmente en Torrevieja, Alicante, junto con su mujer, que no cobra ningún tipo de pensión tras haber sido ama de casa toda la vida.

Tras quedarse en el paro en plena gran recesión con 56 años, encontrar trabajo de nuevo era una utopía. La economía familiar se basó en el subsidio del desempleo y la indemnización por despido, que utilizó también para pagar el convenio especial con la Seguridad Social, un mecanismo que permite a una persona seguir cotizando por su cuenta cuando deja de trabajar para mantener o mejorar sus derechos de cara a la jubilación. Con todo, a los 61 años, tuvo que acabar jubilándose.

Lo veo bien. No tenían que habernos quitado nada porque hemos estado toda la vida trabajando y cotizando

"No tenía más remedio porque entre los cinco años, los 800 euros que pagaba por el convenio y todo eso, pues el dinero de la indemnización se voló y tuvimos que jubilarnos, me tuve que jubilar porque si no, no podía seguir así", declara Alfonso, cuya pensión actual sufre una penalización del 24%. Tras vender su primera vivienda en Torrejón de Ardoz, Madrid, la pareja se ha mudado a Torrevieja, Alicante.

"La vida tranquila sí la tenemos, pero los gastos son los gastos", declara el jubilado, que ve con cierta esperanza la posibilidad de que se acabe aprobando la ley que elimine los coeficientes reductores para personas en su situación. "Lo veo bien. No tenían que habernos quitado nada, porque hemos estado toda la vida trabajando y cotizando".

Miedo al futuro

No solo los pensionistas actuales están atentos al futuro de la ley que eliminaría los coeficientes reductores. Muchas personas que aún no están jubiladas ya se ven abocadas a una pensión reducida en los próximos años si no hay cambios legislativos. Es el caso de Tomás Gutiérrez, un charcutero que fue despedido tras 40 años "al servicio de la empresa" y con una perspectiva más que complicada en el mundo laboral.

"Ahora mismo estoy en la situación de que me mandan al paro con 60 años, que es lo que estoy viendo, como las noticias están como están, pues es que no tienes dónde agarrarte", declara Tomás, que también ha hecho llegar su historia a 20minutos a través de nuestra comunidad, Ciudadano20.. "La charcutería funciona ahora todo con paquetes, ya no se despacha a mano. Y sobra personal, pero qué casualidad que sobramos los antiguos, los que teníamos los sueldos más altos".

Los intentos por volver al mercado laboral han resultado hasta el momento infructuosos y Tomás ya ha empezado a hacer cálculos de cuánto podría verse penalizada su pensión si tiene que jubilarse cuando pierda el subsidio por desempleo.

"Todavía tienes iniciativa, tienes ganas, tienes, pero vas, llegas a un trabajo; no, no cubre el perfil; no, ya le llamaremos, eh, pero bueno, es que claro, no cubres el perfil, es que lo que quieren es un chaval de 25 años y que sepa de todo", declara Tomás. "De un 17% a un 30% me pueden quitar en la pensión. Por mucho que yo quiera hacerlo, no hay otra. Después de una vida trabajando. Eché tres años en una tienda, el servicio militar y 40 años ahí. Tú fíjate qué vida".

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La estafa del hijo en apuros se perfecciona con voz de IA: "Se puso mi hija al teléfono y me pidió que la ayudara"

Agustina García, de 87 años, estaba preparando la comida cuando sonó el teléfono fijo en su vivienda de Parla, al sur de Madrid. Al otro lado, una persona que aseguraba llamar desde el hospital le informó de que su hija -Agustina tiene tres- se había caído por una escalera y necesitaba una operación de urgencia.

"Se puso mi hija supuestamente, llorando y me dijo: 'Mamá, me he caído por las escaleras, ayúdame, me duele mucho'", declara Agustina, que recuerda el tono de urgencia de toda la llamada, ocurrida hace una semana, que le generó una ansiedad y un miedo que han tardado días en disiparse. "Enseguida la cortaron y me dijeron: 'Ha dicho que es usted la única persona que la puede ayudar'".

Agustina no era consciente de que estaba siendo víctima de un intento de estafa conocida como "el hijo en apuros". Un timo basado en infundir miedo a padres o abuelos para posteriormente reclamarles dinero que los perpetradores podrían estar empezando a sofisticar gracias a las sencillas herramientas de inteligencia artificial que sirven para clonar voces.

Este tipo de estafas son difíciles de cuantificar pues pocas veces se denuncian, incluso cuando logran culminar con éxito, generalmente con víctimas de avanzada edad. Según el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe), que en febrero lanzó una alerta específica sobre las estafas telefónicas con clonación de voz, entre las consultas de la ciudadanía atendidas por su teléfono, el 017, en 2025, el 15% correspondió a vishing, es decir, estafas o intentos de engaño mediante llamadas telefónicas.

Una llamada inesperada

Agustina admite que no puede estar totalmente segura de que la voz al otro lado del teléfono era una clonación de la de su hija. "No me dio tiempo ni a pensarlo, porque me lo cortaron rápido", declara la octogenaria, que asegura que los estafadores le dijeron que su hija se encontraba junto a su marido, que no podía ponerse al teléfono porque estaba donando sangre para su hija, a la que quizás hubiera que amputarle la pierna.

"Me lo creí todo. Y además que tampoco me daban tiempo a pensar. Me dijeron que al cortarle la pierna, que lo que la tenían que poner, eso no lo cubre la Seguridad Social. Entonces, yo tenía que poner dinero. Entonces, yo dije: 'Pues lo que haga falta'. Porque en esos casos, pues, claro, yo doy hasta la vida", declara Agustina.

Comenzó entonces un intento, por parte del estafador, por detectar cuánto dinero en metálico podía tener en casa Agustina y, una vez certificado que apenas atesoraba 800 euros, también comenzó a preguntar por joyas. Le pidieron el teléfono móvil para tratar de evitar que la mujer pudiera recibir ninguna llamada inesperada durante la estafa, un teléfono que, con los nervios, Agustina les dio mal. Finalmente, le preguntaron por su dirección para que "un chico se pasara a recoger el dinero".

"No me daba tiempo a pensar porque no me dejaban", se lamenta Agustina, a la que una llamada de su hija al móvil devolvió a la realidad en el momento más oportuno. "Le dije: 'Hija, ¿ya has salido del hospital?'. Y me respondió: 'Mamá, ¿se te ha ido la cabeza?'".

La facilidad de las nuevas herramientas de IA

En los últimos meses, varias operaciones policiales han esclarecido casos que guardan similitudes como el de Agustina, si bien no siempre ha quedado certificada la clonación de voces mediante IA. En febrero del año pasado, varios sacerdotes de Segovia recibieron llamadas en las que una voz que imitaba mediante IA al nuevo obispo, Jesús Vidal, les pedía una transferencia urgente de 2.200 euros. La excusa era que una mujer había dejado una herencia de 40.000 euros a una parroquia y debían realizar un pago para poder recibirla.

Más recientemente, la Guardia Civil de La Rioja logró recuperar casi 10.000 euros defraudados por el autor de una serie de estafas del hijo en apuros, así como identificar e investigar al presunto autor de los hechos. La víctima recibió en su teléfono móvil varios mensajes de WhatsApp procedentes de un número desconocido. En la conversación, el remitente se hizo pasar por su hija y le manifestó que se encontraba en una situación de urgencia, solicitándole ayuda económica.

Con el objetivo de confirmar la situación, decidió realizar una llamada telefónica al número desde el que había recibido los mensajes. La llamada fue respondida con una voz que aparentaba ser la de su hija, circunstancia que incrementó la credibilidad del engaño y llevó a la víctima a continuar con la operación solicitada. Durante el desarrollo de la investigación, los agentes pudieron constatar que la voz utilizada durante la llamada había sido generada mediante herramientas de inteligencia artificial.

Para que una estafa como esta pueda llevarse a cabo, el perpetrador tiene que conocer la identidad de la potencial víctima y tener acceso a algún archivo de audio con la voz de su familiar, algo que no es tan inverosímil en estos tiempos, según confirma Eugenia San Segundo, investigadora del Laboratorio de Fonética del CSIC.

"Si una persona tiene un perfil público en redes sociales en el que aparece hablando en un vídeo, ese material puede utilizarse para entrenar estos sistemas. Aunque el contenido original sea, por ejemplo, una conversación sobre tortilla de patata, posteriormente es posible generar una reproducción de su voz pronunciando cualquier texto que se introduzca", explica la investigadora, que afirma que con entre 10 segundos y un minuto de audio es suficiente para poder reconstruir frases completas totalmente convincentes de manera sencilla para cualquier usuario. "Es una conversión texto a voz y es realista, con su timbre de voz y su forma característica de hablar diciendo algo que él nunca ha dicho".

Cualquiera, por tanto, podría caer en la trampa, aunque es más probable que con la edad se deterioren las capacidades cognitivas que puedan permitir detectar una voz clonada en un contexto así. "Existen muy pocos estudios en el ámbito de la fonética forense que analicen la capacidad de las personas mayores para reconocer estas voces. Cuando realizamos investigaciones, habitualmente recurrimos a muestras de estudiantes de entre 18 y 24 años, ya que es la población que tenemos más a mano", admite San Segundo, cuyo equipo organizará, con motivo de la Semana de la Ciencia de Madrid, un concurso para encontrar al mejor detector humano de voces clonadas, al que anima a apuntarse a personas mayores.

La estafa de la urgencia hospitalaria

Otra operación policial que tuvo lugar en mayo de este año dio como resultado la detención de un presunto estafador que practicaba la técnica de la "urgencia hospitalaria". Llamaba a sus víctimas haciéndoles creer que lo hacía desde un hospital donde se encontraba ingresado su hijo al que había que implantar unos costosos tornillos de oro previo pago en efectivo o con joyas.

Este fue el caso del abuelo de 87 años de Carla García, una estudiante de enfermería de 25 años, que denuncia cómo los estafadores le dijeron su nombre y apellidos a su abuelo así como su hospital de referencia, aunque, en este caso, sin utilizar clonación de voz. El caso, no obstante, demostraría como los datos personales de cualquiera pueden llegar a manos de estafadores, lo que les permite realizar estafas mucho más dirigidas y en las que sería factible el uso de voces clonadas.

"Le llamaron a mi abuelo supuestamente desde el hospital para decirle que yo, su nieta Carla García, había tenido un accidente y tenía la pierna gangrenada, que me la iban a amputar. Le dijeron que la única manera de salvarme era comprar unos clavos especiales en el Reino Unido que costaban entre 10.000 y 20.000 euros y que no cubría la Seguridad Social. Mi abuelo sospechó y les preguntó en qué hospital estaba y le dijeron el mío de referencia", declara la estudiante madrileña, que desconoce de dónde han podido sacar esa información los estafadores. "Nos pusimos a pensar de dónde la habían sacado, porque yo en Instagram no había subido ninguna foto con mi abuelo ni nada. Ni idea de cómo han llegado a unir que yo soy la hija de mi abuelo".

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Pagar a una agencia para alquilar un piso: "Puedes pensar que es un engaño, pero no me quedó otra"

Al llegar a Zaragoza, Emilio Melgar, un zamorano de 49 que acababa de obtener una plaza de funcionario en la capital aragonesa, confiaba en encontrar una vivienda asequible en unos pocos días. Se instaló en un hotel y comenzó a visitar primero pisos y, cuando vio los precios muy por encima de su presupuesto, siguió por las habitaciones en pisos compartidos.

"Era una locura también, me llegaron a pedir 400 más gastos por una habitación y era muy chica, una cama de 90 y la habitación tendría 4 o 5 metros cuadrados, en una casa sin salón", relata Melgar, que ha hecho llegar su historia a 20minutos a través de nuestra comunidad, Ciudadano20.

Los días pasaban y la búsqueda se hacía cada vez más angustiante, más aún cuando en la mayoría de pisos que veía en portales inmobiliarios como Idealista o Fotocasa era imposible llegar a contactar con nadie que te los enseñara y desaparecían a las pocas horas de estar anunciados. Melgar recordó entonces una opción que había descartado al inicio de su búsqueda: pagar a una agencia inmobiliaria, Centro de Alquiler de Particulares, para poder tener un acceso prioritario a su cartera de pisos en alquiler.

"Al final puedes pensar que es un engaño, pero con esta demanda, no me quedó otra. Yo contacté ya desde Zamora, y sí que me dijeron que asesorarte en encontrar un inmueble para vivir lleva aparejado un coste, en este caso 290 euros. Y ellos te ofrecen inmuebles que los particulares se los dan a ellos para que los gestionen", explica el funcionario zamorano. "Desde Zamora no me aventuré y dije: 'Bueno, pues, malo será. Intentaré buscar algo'. Y luego llegas aquí, ya ves la dificultad porque hay mucha demanda".

La agencia Centro de Alquiler de Particulares no ha contestado a la solicitud de una entrevista por parte de este medio.

En la frontera entre honorarios y la cuota de servicio

Desde la entrada en vigor de la Ley de Vivienda, en mayo de 2023, las agencias inmobiliarias no pueden cobrar al inquilino los gastos de gestión inmobiliaria ni los de formalización del contrato de un alquiler de vivienda habitual: la Ley de Arrendamientos Urbanos establece que deben correr a cargo del propietario.

La norma, sin embargo, no regula expresamente los servicios independientes que una agencia pueda prestar al propio demandante de vivienda, como la búsqueda de inmuebles por encargo, lo que ha permitido que algunas empresas articulen contratos específicos con los inquilinos para cobrarles por estos servicios.

"Como está prohibido por ley cobrar lo que es la intermediación inmobiliaria hacen un contrato con el interesado en el que requiere, con un mandato expreso, la búsqueda, localización, asesoramiento y representación inmobiliaria", explica Sandra Aurrecoechea, abogada experta en inmobiliario y socia del bufete Marín y Mateo Abogados. "Buscan ahí el quiebro a la ley de: 'Como gestión inmobiliaria e intermediación no, pero tú me firmas un mandato de que tú me has contratado a mí, gestor inmobiliario, para que yo te busque a ti lo que tú quieres. Luego, el agente inmobiliario tiene que acreditar que ha dado un servicio plus, que no ha sido simplemente abrir una puerta'".

En el caso de Melgar, la agencia le realizó un pequeño cuestionario sobre qué buscaba y qué horquilla de precios manejaba. Tras el pago de la cuota y la firma del contrato, la agencia puso a su disposición varias ofertas con el teléfono del potencial casero.

"Te crean ese perfil y ya está, con los inmuebles que ellos gestionan. Entonces, tienes acceso a un número de teléfono del particular, y ya contactas directamente con él, es como si hubieras pasado casi un filtro previo", explica Melgar.

Para la abogada Aurrecoechea, esta práctica se aprovecha de un "vacío legal" y las agencias se basan en la formalización de contratos "muy bien redactados" para ser legalmente sólidos. La cuestión aquí es si el inquilino que acepta firmarlo está actuando de manera verdaderamente libre o realmente es un trámite imprescindible para poder acceder a ciertas viviendas.

"Esa iniciativa está condicionada, es decir, si no me firmas este mandato de búsqueda, no te enseño el piso. Pero eso, claro, no queda por escrito en ningún sitio", explica la abogada, que admite que es una cantidad que prácticamente ningún inquilino reclama con posterioridad ante la práctica imposibilidad de probar que fue una decisión condicionada: "Al final ya vamos a ir grabando todas las conversaciones", bromea.

Una búsqueda exitosa

La suerte de Melgar cambió justo después de haber pagado la cuota a la agencia. La misma tarde en la que contrató los servicios de la agencia, pudo visitar un piso y vio varios más en los días siguientes, acompañado ahora de su mujer y su hijo pequeño, que vinieron desde Zamora para acompañarle en la búsqueda. Uno de los caseros le comentó que había llegado a recibir 150 llamadas a través de un anuncio de Idealista en un solo día, lo que explica la imposibilidad de acceder a alguna ofertas sin la intermediación de una agencia como la que contrató.

Después de que una casera se decantara por otro inquilino en un piso que le había gustado, finalmente el funcionario logró lo que buscaba: un piso por 690 euros al mes más gastos aparte, una cifra que excedía su presupuesto inicial, pero a la que acabó accediendo vistas las dificultades.

"Me di cuenta de que era eso o no tenía otra historia", admite Melgar. "Si tú tienes un conocido, pues siempre te facilita porque si tienes un piso para sacar en alquiler se lo puedes dejar a conocidos o a familiares. Pero si no, los estudiantes ya dicen que dentro de su grupito de estudiantes, se lo van pasando. Al final, yo aquí no conozco a nadie porque vengo de nuevas, pues no me queda otra, porque si no estoy vendido".

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