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Crean una 'nariz electrónica' capaz de transmitir olores a distancia y que abre nuevas vías ante la pérdida de olfato

Un equipo internacional de investigadores ha desarrollado una ‘nariz electrónica’ capaz de capturar olores y transmitirlos de forma remota a las personas. El dispositivo, denominado Scentronic y descrito en la revista Science Advances, ha sido entrenado para reconocer distintos aromas y reproducirlos posteriormente mediante dispositivos que se llevan cerca de la cara, como una pulsera o un collar.

El desarrollo es fruto de la colaboración de especialistas en otorrinolaringología, neurología, óptica, alimentación e ingeniería de la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos) y el Laboratorio Zhejiang de Hangzhou (China). En el estudio participaron 16 voluntarios de Columbus, ciudad en la que se encuentra la universidad estadounidense. La base de Scentronic es una interfaz hombre-máquina entrenada mediante aprendizaje automático para reconocer los compuestos químicos asociados a cinco olores: naranja, café, pastel, vino y cerveza.

Una vez identificados, los investigadores reprodujeron estos olores mediante una pulsera dotada de dos canales de olor o un collar con cinco ‘perlas’ olfativas alineadas que colocaron a los participantes. El funcionamiento no consiste en estimular directamente el cerebro: Scentronic libera físicamente sustancias aromáticas en el aire, de manera que la persona pueda inhalarlas de forma natural. El módulo que desprende el aroma puede llevarse como pulsera o collar, o sostenerse con la mano, y debe situarse cerca de la cara cuando se quiera percibir el olor, idealmente a una distancia máxima de 20 centímetros.

Se identificaron los cinco olores y los aromas

Las moléculas liberadas llegan así a la nariz, donde estimulan los receptores olfativos, que envían de manera natural las señales nerviosas hacia la corteza olfativa del cerebro. En las diferentes pruebas, los participantes consiguieron distinguir individualmente los cinco olores en el 72,8 % de los casos. También identificaron la intensidad de cada aroma, en una escala de 1 a 5, con una precisión cercana al 56 %, mientras que la precisión al reconocer combinaciones de dos olores alcanzó el 71,4 %.

Los científicos dieron un paso más al combinar la interfaz olfativa con un simulador de sabor integrado en un dispositivo digital con forma de taza, en el que se introducen agua y un líquido aromatizante. El sistema "funciona integrando la estimulación gustativa (líquida) y la olfativa (aroma) en la taza digital multisensorial. Dado que la percepción real del sabor proviene de la combinación simultánea del gusto en la lengua y el olfato en la nariz, el sistema activa ambos canales sensoriales al mismo tiempo", explican los investigadores.

En este experimento, el dispositivo multisensorial se probó únicamente con la nariz electrónica y alcanzó una precisión del 100 % en la identificación del sabor y el olor de café, vino, cerveza, naranja y pastel. Los autores apuntan además a posibles usos en el ámbito de la alimentación: "El simulador podría tener aplicaciones futuras para personas con dificultades nutricionales y colectivas como los astronautas (que se enfrentan a suplementos alimenticios poco apetecibles", señalan.

Scentronic también ha sido concebido pensando en personas que sufren alteraciones o pérdida del olfato debido a infecciones virales, traumatismos craneoencefálicos o enfermedades neurodegenerativas, además de como posible herramienta para que los profesionales sanitarios puedan evaluar y seguir a sus pacientes a distancia. "En un futuro, los médicos podrían utilizar un dispositivo así para evaluar con mayor precisión el sentido del olfato de los pacientes, exponiéndolos a distintos niveles de intensidad olfativa", apuntan los investigadores, una posibilidad que abre la puerta a nuevos usos de las interfaces digitales para reproducir uno de los sentidos más difíciles de trasladar hasta ahora al entorno remoto.

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Descubren el "punto débil" del hantavirus y cómo entra en las células humanas

¿Cómo consigue un virus transmitido por roedores entrar en una célula humana y comenzar una infección? Un equipo internacional de científicos ha logrado responder a una de las grandes preguntas que rodeaban al hantavirus andino. Los investigadores han observado con gran detalle cómo el patógeno se engancha a las células humanas y han identificado una vulnerabilidad en ese mecanismo que podría servir en el futuro para desarrollar nuevos tratamientos antivirales.

El hantavirus andino es endémico en determinadas regiones de Argentina y Chile y pertenece a una amplia familia de virus transmitidos principalmente por roedores. Algunos pueden provocar enfermedades graves, como el síndrome pulmonar por hantavirus, capaz de evolucionar rápidamente hacia una insuficiencia respiratoria. Las personas pueden infectarse al inhalar partículas virales procedentes de la orina, las heces o la saliva de roedores infectados.

El virus andino presenta además una peculiaridad preocupante. Entre los más de veinte hantavirus conocidos que pueden afectar a las personas, es el único que puede transmitirse también de persona a persona, generalmente mediante un contacto cercano y prolongado. El Albert Einstein College of Medicine cita como ejemplo de esta capacidad de contagio el brote registrado el pasado abril en el crucero MV Hondius, que realizaba una travesía por el Atlántico Sur y terminó recalando en Tenerife para realizar el desembarco controlado, aislamiento y repatriación de sus pasajeros tras registrarse una decena de contagios y tres fallecimientos.

¿Cómo reconoce el virus al receptor?

Pero para combatir mejor un virus primero hay que conocer con precisión cómo funciona. "Hace ocho años, descubrimos que el hantavirus andino infecta las células humanas mediante una proteína específica en la superficie celular, llamada receptor, pero no lográbamos comprender exactamente cómo el virus la reconocía", explica Kartik Chandran, investigador y profesor de microbiología e inmunología del Albert Einstein College of Medicine.

El nuevo trabajo, realizado por investigadores de este centro estadounidense junto con científicos del Institut Pasteur de Francia y LSU Health Shreveport y publicado en la revista Nature, ha permitido observar ese proceso. Mediante sofisticadas técnicas de microscopía crioelectrónica, los investigadores analizaron la estructura del virus y comprobaron cómo su espícula —la estructura que actúa como una especie de llave para entrar en la célula— interactúa con un receptor celular denominado PCDH1.

La clave está en la peculiar forma de esa espícula. Los científicos han determinado que necesita mantener una estructura cuadrada completa para poder capturar el receptor de la célula humana. Dicho de una manera sencilla, para que la llave viral consiga engancharse correctamente a la cerradura de la célula necesita conservar una arquitectura muy concreta. Esa dependencia estructural es precisamente uno de los puntos débiles que han identificado los investigadores.

Nuevas pistas para impedir la infección

El estudio también aporta una explicación de cómo el virus puede esquivar los anticuerpos naturales. La zona que utiliza para interactuar con el receptor se encuentra en una cavidad profunda que dificulta el acceso de las defensas del organismo. Comprender tanto este mecanismo de protección como la forma exacta en la que el virus se une a las células puede proporcionar nuevas pistas para buscar maneras de impedir la infección.

Observar este mecanismo no fue sencillo. Los investigadores recurrieron a la microscopía crioelectrónica y a métodos innovadores, entre ellos una estructura diseñada mediante inteligencia artificial que permitió mantener intacta en un tubo de ensayo la espícula cuadrada del virus. «La mejor manera de demostrar la existencia de un ave rara es fotografiarla», resume gráficamente el investigador español Pablo Guardado-Calvo, subdirector del Departamento de Virología y jefe de la unidad de Biología Estructural de Enfermedades Infecciosas del Institut Pasteur.

El descubrimiento no significa que exista ya un nuevo medicamento contra el hantavirus andino. Lo que proporciona es algo anterior y fundamental: un conocimiento mucho más preciso de una posible vulnerabilidad del virus que podría explotarse para buscar futuras terapias. Para Guardado-Calvo, el trabajo crea «una visión unificada de la interacción hantavirus-receptor» que podría ayudar a diseñar nuevas estrategias de protección capaces de actuar de manera más general contra estos patógenos de alto riesgo.

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La contaminación y el calor también pueden afectar a tu glucosa, incluso sin tener diabetes

Respirar aire contaminado y estar expuesto a temperaturas más altas y variables podría tener consecuencias que van más allá de los pulmones. Un estudio europeo ha encontrado que una mayor exposición a partículas contaminantes PM10 y a determinadas condiciones de temperatura se asocia con niveles más elevados de hemoglobina glicada (HbA1c) en personas que no tienen diabetes. Este indicador permite conocer cómo se han comportado los niveles de glucosa en sangre durante un periodo prolongado, por lo que los investigadores lo han utilizado para estudiar posibles alteraciones metabólicas anteriores al desarrollo de la enfermedad.

La investigación, publicada en la revista científica Environment International, ha sido liderada por el Swiss Tropical and Public Health Institute y la Universidad de Basilea, con participación del Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol (IGTP). Los científicos analizaron información de 21.259 participantes pertenecientes a nueve cohortes europeas. De ellos, 5.464 procedían del proyecto de genómica GCAT|Genomes for Life del IGTP.

Los resultados muestran una asociación entre una mayor exposición a las partículas PM10 —contaminantes presentes en el aire con un diámetro de hasta 10 micrómetros— y niveles más elevados de HbA1c. También encontraron una relación con el aumento y la variabilidad de las temperaturas. En cambio, el estudio no identificó asociaciones consistentes entre los niveles de este marcador de glucosa y la presencia de espacios verdes.

Mejor calidad del aire, beneficio para los niveles de glucosa

Uno de los aspectos más interesantes del trabajo es que contaminación y temperatura no se estudian únicamente como fenómenos independientes. Los investigadores concluyen que mejorar la calidad del aire tendría efectos más beneficiosos sobre los niveles de glucosa en un escenario de temperaturas más cálidas asociado al cambio climático. «La incorporación de la temperatura dentro de esta aproximación es especialmente relevante en el contexto actual de cambio climático, en el que las exposiciones ambientales no se pueden entender de manera aislada», explica Natàlia Blay, investigadora del proyecto GCAT y coautora del estudio.

¿Por qué el aire que respiramos o el calor podrían estar relacionados con la glucosa? Los autores apuntan como posibles mecanismos a los procesos de inflamación interna y de resistencia a la insulina provocados por los contaminantes y las altas temperaturas. Son mecanismos que podrían ayudar a explicar las asociaciones observadas, aunque los resultados del estudio no permiten afirmar que vivir en un lugar más contaminado o soportar temperaturas variables provoque por sí mismo diabetes.

Los hallazgos resultan especialmente interesantes porque se han observado antes de que aparezca la enfermedad. Sílvia Bonàs-Guarch, investigadora de la línea de diabetes tipo 2 de GCAT, destaca que estos resultados son importantes para comprender cómo la predisposición genética y los factores ambientales pueden modular la capacidad de las células beta del páncreas —encargadas de producir insulina— antes del desarrollo de la patología. El trabajo suma así una nueva pieza a una cuestión cada vez más estudiada: hasta qué punto el entorno en el que vivimos puede relacionarse también con nuestra salud metabólica.

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Así es la 'nueva' depresión circadiana: noctámbulos, agotados al despertar y peor respuesta a antidepresivos

No todas las depresiones son iguales y quizá tampoco deberían tratarse siempre de la misma manera. Investigadores de la Universidad de Sídney (Australia) han identificado lo que denominan «depresión circadiana», un subtipo asociado a alteraciones del reloj biológico que regula nuestros ciclos de sueño y vigilia. El hallazgo podría ayudar a explicar por qué determinados pacientes responden peor a algunos de los antidepresivos utilizados habitualmente.

El trabajo, publicado en The British Journal of Psychiatry, analizó datos clínicos y genéticos de más de 10.000 australianos con depresión grave, recurrente o persistente. Los investigadores identificaron características de este subtipo circadiano en 2.604 participantes, cerca de una cuarta parte de las personas estudiadas. Es importante el matiz: esto no significa que una de cada cuatro personas con depresión de la población general tenga este subtipo, ya que la investigación se realizó sobre un grupo concreto de pacientes.

Pero ¿qué tiene que ver nuestro reloj interno con la salud mental? Los ritmos circadianos son ciclos biológicos de aproximadamente 24 horas que ayudan a organizar funciones como el sueño y la vigilia. En las personas clasificadas dentro del nuevo subtipo aparecían características como ser más nocturnas, dormir durante más tiempo cuando estaban deprimidas, levantarse sintiéndose muy cansadas o experimentar un componente estacional en la enfermedad.

Enfermedad a edad más temprana

«La depresión no es una enfermedad uniforme», explica Emiliana Tonini, primera autora del estudio e investigadora del Brain and Mind Centre de la Universidad de Sídney. Para la especialista, conocer las características de los diferentes subtipos podría facilitar que los pacientes accedan antes a los tratamientos que tienen más posibilidades de resultar efectivos.

La investigación encontró además diferencias importantes en este grupo. Las personas con depresión circadiana tendían a desarrollar la enfermedad a una edad más temprana y presentaban cuadros más graves, con mayor frecuencia de pensamientos suicidas y síntomas de manía. Los análisis también detectaron una mayor predisposición genética a determinados problemas inflamatorios y cardiovasculares y a trastornos del neurodesarrollo como el TDAH. Se trata de asociaciones genéticas observadas en el estudio, no de que la depresión circadiana provoque necesariamente esas enfermedades.

Tratamientos "más relevantes"

Una de las cuestiones más interesantes afecta al tratamiento. Los investigadores observaron que los antidepresivos habituales que actúan sobre la serotonina, como los ISRS, y los que actúan sobre serotonina y noradrenalina, los IRSN, resultaban menos eficaces y se asociaban con más efectos secundarios entre las personas clasificadas dentro de este subtipo. El hallazgo abre la puerta a prestar mayor atención al reloj biológico a la hora de decidir cómo abordar determinados casos.

«Dado que la depresión circadiana está vinculada al reloj biológico interno de las personas, los tratamientos dirigidos al ritmo circadiano, como la fototerapia y la melatonina, pueden ser mucho más relevantes», señala Jacob Crouse, coautor principal del trabajo. Los investigadores plantean que este tipo de intervenciones podría considerarse antes en pacientes con estas características, aunque eso no significa que una persona con depresión deba comenzar por su cuenta a tomar melatonina o abandonar la medicación prescrita.

El hallazgo podría ser especialmente relevante entre los jóvenes. Ian Hickie, profesor de Psiquiatría y codirector del Brain and Mind Centre, señala que muchos reciben inicialmente un ISRS y considera importante reconocer cuanto antes a quienes presentan un perfil circadiano. El objetivo es evitar sucesivos tratamientos que no funcionen suficientemente bien y avanzar hacia una psiquiatría en la que las características concretas de cada paciente ayuden a escoger la terapia.

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Un trasplante de riñón por una sola incisión: el hito de la cirugía robótica logrado en España

Trasplantar un riñón a través de una única incisión de apenas siete centímetros. Es el paso que acaba de dar el Hospital Universitario de Bellvitge, en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), que ha anunciado la realización del primer trasplante renal de donante vivo de Europa mediante cirugía robótica de puerto único. La primera intervención tuvo lugar el pasado mes de septiembre y, desde entonces, el equipo ha utilizado con éxito la misma técnica en otros tres pacientes.

La principal novedad no está en el trasplante propiamente dicho, sino en la forma de acceder al interior del cuerpo. Hasta ahora, Bellvitge ya realizaba trasplantes con cirugía robótica mediante un sistema conocido como multiport. Además de una incisión de unos siete centímetros, necesaria para introducir el riñón, este procedimiento requiere otras pequeñas incisiones para colocar los diferentes brazos e instrumentos del robot. Con el nuevo sistema single port o de puerto único, todo el instrumental se introduce a través de una sola abertura.

Para conseguirlo, los cirujanos utilizan el robot Da Vinci SP, que permite introducir por esa única incisión diferentes instrumentos articulados y una cámara. El cirujano no opera de manera autónoma ni es el robot quien toma las decisiones: el especialista controla los instrumentos desde una consola. El sistema ofrece visión tridimensional del campo quirúrgico y los instrumentos permiten realizar movimientos de gran precisión en un espacio reducido.

¿Y qué gana el paciente si el resultado final —recibir un nuevo riñón— es el mismo? Francesc Vigués, impulsor del programa de trasplante renal, destaca que reducir el número de incisiones puede traducirse en menos dolor postoperatorio, menor riesgo de determinadas complicaciones y una recuperación más rápida. La técnica puede resultar además más cómoda en pacientes con problemas respiratorios. La diferencia parece pequeña sobre el papel, pero supone reducir de varias heridas quirúrgicas a una sola.

50 trasplantes cada año

Eso no significa, sin embargo, que a partir de ahora todos los trasplantes renales puedan realizarse de esta manera. Los especialistas deben estudiar previamente la anatomía del receptor y las características del riñón procedente del donante para decidir si el procedimiento es adecuado. Bellvitge realiza alrededor de 50 trasplantes de donante vivo con cirugía robótica cada año y sus especialistas calculan que, a corto plazo, unos 20 o 25 podrían beneficiarse de la nueva técnica.

La innovación se apoya además en una larga experiencia. El programa de trasplante renal robótico de Bellvitge comenzó en 2018 y el hospital había realizado ya 246 procedimientos mediante esta tecnología cuando colaboró recientemente en la puesta en marcha del primer programa de trasplante renal robótico de la Comunidad de Madrid. En Bellvitge, prácticamente todos los trasplantes de donante vivo se realizan actualmente mediante cirugía robótica.

La primera persona que se ha beneficiado de esta nueva técnica en Bellvitge es Sílvia, una mujer de 58 años diagnosticada hace una década de poliquistosis renal y hepática. Aunque había mantenido una buena calidad de vida, sus controles mostraban un deterioro progresivo de la función renal. Cuando llegó el momento de plantearse un trasplante, su marido decidió donarle uno de sus riñones. Tras comprobar la compatibilidad y completar las pruebas necesarias, se llevó a cabo la intervención. Sílvia permaneció nueve días ingresada y asegura que la recuperación ha sido mucho mejor de lo que esperaba: sin dolores ni molestias físicas importantes y con una capacidad y energía que sitúa ya cerca del 95%.

El avance de Bellvitge muestra hacia dónde se dirige una parte de la cirugía robótica: no necesariamente hacia operaciones diferentes, sino hacia conseguir el mismo objetivo causando el menor impacto posible en el cuerpo. Pasar de varias incisiones a una sola puede parecer una evolución pequeña frente a la enorme complejidad de un trasplante, pero precisamente ahí reside el interés. Después de conseguir que un órgano de otra persona pueda devolver la función renal a un paciente, el siguiente desafío es hacer que todo el proceso quirúrgico sea cada vez menos agresivo.

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Adiós al tópico del botellón: los jóvenes beben menos alcohol que sus mayores

Durante años, hablar de jóvenes y alcohol ha estado inevitablemente ligado al botellón y al consumo excesivo durante los fines de semana. Sin embargo, los datos dibujan una realidad bastante más compleja. La nueva Encuesta de Salud de España 2025, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Ministerio de Sanidad, muestra una importante diferencia generacional: los más jóvenes presentan un consumo menos frecuente, mientras beber de manera habitual adquiere mayor peso conforme aumenta la edad.

En conjunto, el alcohol sigue teniendo una presencia importante entre los españoles. El 35,1% de la población de 15 años o más declara consumirlo al menos una vez a la semana, frente al 31,1% registrado en 2023. Además, un 8,9% bebe todos los días. Son cifras que obligan a mirar más allá de la imagen tradicional del consumo de alcohol asociado exclusivamente a la noche y a los jóvenes.

La edad ayuda a entender esas diferencias. Entre los más jóvenes es mucho menos habitual incorporar el alcohol al día a día, mientras que en edades más avanzadas cobra mayor importancia el consumo frecuente. Es decir, el patrón juvenil tiende a estar más concentrado en determinados momentos, mientras entre personas de más edad aparece con mayor peso un consumo regular. Por eso, medir únicamente quién ha bebido alguna vez o durante el último año no cuenta toda la historia: tan importante como saber si se bebe es conocer con qué frecuencia se hace.

Prácticas de riesgo

Los datos de anteriores ediciones ya apuntaban en esa dirección. En 2023, por ejemplo, había consumido alcohol durante los 12 meses anteriores el 63,8% de los hombres y el 59,3% de las mujeres de 15 a 24 años. Los porcentajes eran superiores en varios grupos de mediana edad: entre los hombres alcanzaban el 79,8% entre los 45 y 54 años y, entre las mujeres, el máximo se encontraba entre los 25 y 34 años, con un 69,1%. Es decir, ni siquiera cuando se pregunta simplemente por haber bebido durante el último año los más jóvenes aparecen necesariamente a la cabeza.

Hay, no obstante, un matiz fundamental. Beber con menos frecuencia no significa que desaparezcan los comportamientos de riesgo entre los jóvenes. El consumo intensivo —ingerir una elevada cantidad de alcohol en una misma ocasión— presenta un patrón diferente al consumo cotidiano y continúa siendo un indicador especialmente relevante en las edades más jóvenes. Por eso no sería correcto concluir que el problema del alcohol ha dejado de afectarles: lo que está cambiando es, sobre todo, la forma de beber.

De hecho, el consumo intensivo ha aumentado en el conjunto de la población. Según la Encuesta de Salud de España 2025, el 10,2% de las personas de 15 años o más tuvo episodios de consumo intensivo al menos una vez al mes, frente al 7,8% registrado en 2023. La diferencia por sexos sigue siendo considerable: afecta al 13,9% de los hombres y al 6,7% de las mujeres.

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"El Tribunal Constitucional se ha convertido en el centro de la vida política en España"

Rafa Latorre ha dedicado su monólogo en Más de uno (Onda Cero) a analizar el enfrentamiento entre el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional a raíz de la aplicación de la amnistía a los delitos de malversación de los dirigentes del procés. El periodista cree que el conflicto refleja una transformación del papel del Constitucional que, a su juicio, amenaza el equilibrio entre las instituciones del Estado y explica la creciente importancia política del Senado.

"El Tribunal Constitucional se ha convertido en el centro de la vida política en España", ha señalado Latorre, que considera necesario recordar que este órgano no forma parte del Poder Judicial. "El Tribunal Constitucional no es Poder Judicial. No lo es", ha insistido, antes de advertir de que ha adquirido un protagonismo que, según su análisis, está condicionando incluso la estrategia electoral de los partidos porque "el control del Senado es la antesala del control del Tribunal Constitucional".

El periodista sitúa el origen inmediato del choque en la decisión del Supremo de aplicar la amnistía a la malversación atribuida a los líderes del procés: "Hay gente que tiene los gustos muy extravagantes". Según Latorre, "como Pedro Sánchez necesitaba el apoyo de los independentistas para ser presidente del Gobierno, decidió pagar su apoyo a cambio de impunidad". En ese contexto, ha recordado los indultos, la posterior amnistía y las reformas del Código Penal que afectaron a los delitos de malversación y sedición.

Latorre ha criticado que el Supremo haya tenido que aplicar la amnistía también a esos delitos: "Será la primera vez que el código penal se reforma a la medida del delincuente" y ha subrayado que el alto tribunal es el máximo órgano jurisdiccional. En su opinión, el problema de fondo no se limita al regreso de los dirigentes independentistas huidos ni a la celebración de estos por la decisión judicial, reside en el alcance de las competencias del Constitucional. Los independentistas “están eufóricos, no por la efeméride, sino porque consideran que han vencido al Estado y, más en concreto, al Supremo”.

"Alicatar las instituciones del Estado"

El periodista ha destacado las duras críticas recogidas en un auto del Supremo contra la sentencia del Constitucional sobre la amnistía. "Tan duras que después de leerlas, uno sólo puede pensar en la necesidad de alicatar las instituciones del Estado". Según ha explicado, el alto tribunal cuestiona que el Constitucional invada el ámbito jurisdiccional que corresponde al Supremo y advierte de una transformación que desdibuja el diseño constitucional.

Para Latorre, esa mutación consiste en que el Constitucional se está convirtiendo en una instancia que revisa las decisiones del Supremo, hasta situarse por encima de él: "Se ha convertido en la cúpula del Tribunal Supremo". El periodista ha defendido que este órgano no puede asumir funciones propias de la jurisdicción ordinaria, entre otras razones por el origen político de los nombramientos de sus miembros. “No puede convertirse en un tribunal de casación del Supremo porque eso pervierte la separación de poderes”, ha afirmado. En esa misma línea, ha cuestionado la designación de un ministro de Justicia y de un alto cargo de la Moncloa como magistrados del Constitucional durante el mandato de Sánchez, al considerar que esas decisiones han debilitado la apariencia de neutralidad e imparcialidad de la institución.

El periodista también ha dirigido sus críticas al presidente del Constitucional, Cándido Conde-Pumpido, al que ha presentado como un exponente de lo que denomina "justicia militante". No obstante, ha apuntado que el tribunal todavía tiene margen para demostrar autonomía en una decisión pendiente sobre el derecho de voto de quienes se acogieron a la conocida como ley de nietos. “Puede que el Constitucional se niegue a admitir siquiera a trámite el asunto” y esto sería “una exhibición de autonomía in extremis”.

Las consecuencias políticas

La segunda parte del análisis de Latorre se ha centrado en las consecuencias políticas de esta disputa. El periodista ha explicado que el control del Senado ha adquirido una relevancia especial "y el poder que adquiere el que lo controle". Latorre se cuestiona si “ese presidente aprovechará todo lo que Sánchez ha puesto a su disposición” porque una mayoría suficiente permite nombrar magistrados del Constitucional sin necesidad de alcanzar acuerdos con otras fuerzas.

Por ello, ha vinculado la estrategia de bloques impulsada por Sánchez en el Senado con la batalla por el control de la institución. Según su interpretación, la polarización política se ha trasladado también a la composición de la Cámara Alta y obliga al Partido Popular y a Vox a decidir cómo responder a ese escenario.

"Yendo en coalición contra Sánchez, no, eso ya está descartado porque ya ha pasado el plazo". Como alternativa, Latorre ha descrito un posible reparto de candidaturas entre ambos partidos: "Vox no presentaría a sus candidatos en cuarenta y un circunscripciones para concentrar el voto y a cambio, el PP le cedería el nombramiento de senadores de designación autonómica".

El monólogo ha concluido con una reflexión sobre la importancia que ha adquirido el Senado en la disputa política. Para Latorre, la batalla por la Cámara Alta no se entiende sin el papel que desempeña el Tribunal Constitucional y sin la influencia que puede ejercer quien consiga controlarlo.

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Una operación 'en espejo': extirpan un tumor de páncreas a una mujer con los órganos al revés

Imagine que el corazón estuviera en el lado derecho y el hígado en el izquierdo. Es lo que sucede en el situs inversus, una rara condición congénita en la que los órganos internos se encuentran colocados de manera inversa a la habitual, como si contempláramos el cuerpo reflejado en un espejo. Esta peculiaridad anatómica ha añadido una dificultad extraordinaria a la operación realizada en Perú a Julia Reyes, una mujer a la que los médicos han extirpado un tumor situado en la cabeza del páncreas.

La intervención se llevó a cabo en el Hospital Nacional Edgardo Rebagliati, en Lima, perteneciente a EsSalud, el sistema público de seguridad social en salud de Perú. Reyes, procedente de la región andina de Áncash, sufría desmayos frecuentes y otros problemas de salud que, según la institución sanitaria, estaban relacionados con el tumor. Tras la operación, la paciente evoluciona favorablemente y continúa recuperándose acompañada por su familia y el equipo médico.

El situs inversus es una alteración congénita de la lateralidad que se origina durante el desarrollo embrionario. Los órganos del tórax y el abdomen pueden quedar dispuestos en sentido contrario al habitual. La persona puede tener, por ejemplo, el corazón orientado hacia la derecha y el hígado hacia la izquierda. Aunque las estimaciones varían entre estudios y poblaciones, se trata de una condición poco frecuente.

Una vida normal con los órganos 'al revés'

Tener los órganos en esta disposición no significa necesariamente estar enfermo. Muchas personas con situs inversus pueden llevar una vida normal y descubrir su peculiar anatomía de manera accidental durante una prueba médica. Eso mismo sorprendió a Reyes. «Cuando me enteré de que mis órganos estaban al otro lado, me sorprendí. Yo no creía que eso me podía pasar. A varios doctores les he hecho sorprenderse», recordó en declaraciones difundidas por EsSalud.

La situación cambia, sin embargo, cuando es necesario realizar una intervención quirúrgica compleja. El jefe del Servicio de Cirugía de Páncreas del Hospital Rebagliati, César Rodríguez Alegría, explicó que la disposición invertida de los órganos obligó a modificar la planificación y ejecución de la cirugía. El equipo tenía que trabajar con un «mapa» anatómico diferente al habitual y localizar con precisión órganos, vasos sanguíneos y conductos antes y durante la intervención.

A esa dificultad se sumaba la propia localización del tumor. Reyes lo tenía en la cabeza del páncreas, una glándula situada en la parte superior del abdomen que desempeña funciones fundamentales tanto en la digestión como en el control de la glucosa. Según explicó Rodríguez Alegría, para poder extraer el tumor era necesario retirar esa zona del órgano mediante una intervención conocida como procedimiento de Whipple o pancreaticoduodenectomía.

En una persona con situs inversus, el desafío es todavía mayor porque la disposición anatómica que los profesionales están acostumbrados a encontrar aparece invertida. Por eso, conocer con detalle la anatomía particular del paciente y planificar cuidadosamente la intervención resulta especialmente importante. En este caso, el Hospital Rebagliati señala que realiza alrededor de un centenar de cirugías pancreáticas al año y cuenta con un equipo multidisciplinar formado por cirujanos, gastroenterólogos, radiólogos, patólogos, oncólogos, enfermeras y nutricionistas, entre otros profesionales.

Para Reyes, saber que sus órganos estaban colocados «como en un espejo» fue una sorpresa; para los médicos que tenían que extirparle el tumor, fue además un desafío quirúrgico que obligó a adaptar una de las operaciones más exigentes de la cirugía abdominal.

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El denostado 'ADN basura' es mucho más útil de lo que parecía: puede ayudar a encender los genes

Durante décadas, una enorme parte de nuestro genoma cargó con una etiqueta poco favorecedora: 'ADN basura'. La razón era aparentemente sencilla. Solo una pequeña proporción del ADN contiene las instrucciones para fabricar proteínas y se asumió durante mucho tiempo que buena parte del resto tenía poca o ninguna utilidad. La investigación lleva años desmontando esa visión y ahora científicos del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria (IBBTEC) aportan una nueva pieza al puzle: determinadas secuencias repetitivas pueden participar en la regulación de la actividad de los genes.

Para entender el hallazgo hay que imaginar el genoma no solo como un libro de instrucciones, sino también como un complejo sistema de interruptores. Aproximadamente un 2 % contiene las instrucciones para producir proteínas, las moléculas que realizan gran parte de las funciones esenciales de nuestras células. Pero fuera de esas regiones existen numerosas secuencias reguladoras que ayudan a decidir qué genes se encienden, cuándo lo hacen y en qué células.

Entre ellas se encuentran los llamados enhancers o potenciadores, pero también una enorme cantidad de secuencias repetitivas. Dentro de este último grupo aparecen unos curiosos fragmentos de ADN conocidos como elementos transponibles o “genes saltarines”. Su nombre procede de su capacidad para generar copias de sí mismos que pueden terminar insertándose en diferentes lugares del genoma. Lejos de ser simplemente restos inútiles, algunos de estos elementos han sido aprovechados durante la evolución para desempeñar nuevas funciones.

Manteniendo activo un grupo de elementos

El equipo del IBBTEC, centro mixto de la Universidad de Cantabria y el CSIC, se concentró en una de las familias más abundantes de estos elementos, denominada LINE-1. Los investigadores analizaron en modelos in vitro de células madre embrionarias de ratón cómo interactúan estas secuencias con KMT2B, una proteína implicada en la regulación de la actividad del genoma. El trabajo ha sido publicado en la revista científica Nature Communications.

Los científicos observaron que KMT2B contribuye a mantener activo un determinado grupo de elementos LINE-1 evolutivamente jóvenes. Lo consigue evitando que acumulen ciertas marcas moleculares relacionadas con el silenciamiento génico, el mecanismo mediante el cual una célula puede mantener determinadas regiones de su ADN apagadas o inactivas.

Y aquí aparece la parte más sorprendente. Cuando estos LINE-1 permanecen activos, pueden comportarse de una manera similar a los potenciadores, favoreciendo la expresión de genes situados en sus proximidades. Este efecto resulta especialmente relevante durante la diferenciación celular, el proceso mediante el cual una célula inicialmente indiferenciada adquiere una identidad y acaba convirtiéndose en un tipo celular especializado.

Una conexión inesperada

El descubrimiento revela, según los investigadores, una conexión inesperada entre los elementos transponibles y la maquinaria encargada de controlar la expresión de los genes. También ayuda a explicar cómo fragmentos de ADN cuyo origen está relacionado con antiguos elementos capaces de propagarse por el genoma han podido ser “reciclados” por la evolución y adquirir funciones útiles para el organismo.

El trabajo no significa, sin embargo, que todo el denominado “ADN basura” tenga una función conocida ni que todas las secuencias repetitivas sean esenciales. Además, estos experimentos se han realizado en células madre embrionarias de ratón cultivadas in vitro. Pero los resultados añaden otra razón para desterrar una expresión cada vez más engañosa: aquello que durante años parecía simplemente material sobrante del genoma puede esconder mecanismos importantes para entender cómo una célula decide qué genes debe encender y cuáles mantener apagados.

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Una de cada cinco personas que intentan suicidarse lo reintenta en 12 meses

Las semanas posteriores a un intento de suicidio constituyen un periodo especialmente delicado para prevenir que vuelva a producirse. Una de cada cinco personas atendidas en un hospital por un intento de suicidio realiza un nuevo intento durante los doce meses siguientes, según los resultados del proyecto multicéntrico Survive. El riesgo es particularmente elevado durante los tres primeros meses.

La investigación, publicada en The Lancet Regional Health – Europe, ha analizado a 1.730 pacientes atendidos en ocho hospitales públicos de Cataluña, la Comunidad de Madrid, Andalucía, Asturias y el País Vasco. En el proyecto participan, entre otras instituciones, el Hospital del Mar Research Institute (HMRIB), la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y el Ciber de Salud Mental (Cibersam).

Los investigadores realizaron pruebas clínicas a los participantes en un plazo máximo de 15 días después del intento de suicidio. Además de evaluar su situación clínica y las circunstancias relacionadas con el episodio, realizaron un seguimiento de los ingresos hospitalarios durante los doce meses posteriores. Los resultados sitúan precisamente en los primeros tres meses el periodo de mayor riesgo de un nuevo intento.

Factores asociados al reintento

El trabajo identifica diversos factores asociados a una mayor probabilidad de reintento. Entre ellos se encuentran una elevada carga de tratamiento psicotrópico —con cuatro o cinco medicamentos prescritos—, los antecedentes de autolesiones no suicidas y una mayor frecuencia de ideación suicida. Estos indicadores pueden contribuir a identificar a las personas que requieren una vigilancia especialmente estrecha tras abandonar el hospital.

También aparecen asociados a un mayor riesgo haber sufrido un abandono emocional de moderado a grave durante la infancia y acumular un número elevado de intentos de suicidio anteriores. Los resultados ponen así el foco no solo en la situación del paciente en el momento del ingreso, sino también en su historia clínica y vital.

El investigador principal del estudio y psiquiatra del Hospital del Mar, Víctor Pérez, considera que los datos respaldan la necesidad de reforzar el seguimiento después del alta. Pérez reclama “fortalecer la atención en salud mental tras el alta hospitalaria por intento de suicidio y mantenerla durante como mínimo el primer año”.

Entre las 1.730 personas incluidas en la investigación, el 73 % eran mujeres y la edad media se situó en 36,5 años. El proyecto Survive continúa ahora siguiendo a este grupo de pacientes y trabaja en la incorporación de herramientas de inteligencia artificial y marcadores genéticos con el objetivo de mejorar la capacidad para anticipar el riesgo y estudiar la recurrencia a cinco años.

Los resultados apuntan, en definitiva, a una ventana especialmente importante para la prevención: los primeros meses después de un intento de suicidio y, de forma más amplia, todo el primer año. Identificar qué pacientes presentan un riesgo mayor y mantener una atención continuada tras el alta hospitalaria puede ser una pieza clave de las estrategias de prevención.

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La extraña enfermedad que hace que la orina se vuelva negra durante la noche

Una mujer de 64 años acudió al médico por un problema que, en principio, parecía tener poco que ver con el color de su orina. Sufría dolor lumbar, caminaba con dificultad y había desarrollado progresivamente una postura encorvada. Sin embargo, durante la exploración apareció una pista mucho menos habitual: los médicos observaron una pigmentación oscura en la esclerótica, la parte normalmente blanca de los ojos. El caso, publicado el 14 de octubre en The New England Journal of Medicine, acabaría conduciendo al diagnóstico de una rara enfermedad metabólica hereditaria: la alcaptonuria.

La prueba que proporcionó una de las pistas más espectaculares fue extraordinariamente sencilla. Los médicos dejaron una muestra de orina de la paciente a temperatura ambiente durante toda la noche. Al día siguiente, la orina se había vuelto negra. La mujer recordó además que había observado este fenómeno desde su infancia. Los análisis mostraron concentraciones elevadas de ácido homogentísico en la orina, lo que confirmó el diagnóstico de alcaptonuria.

¿Por qué puede producirse un cambio de color tan llamativo? La alcaptonuria es un trastorno hereditario que altera el metabolismo de dos aminoácidos, la fenilalanina y la tirosina. Las personas afectadas presentan una deficiencia de la enzima homogentisato 1,2-dioxigenasa, necesaria para degradar el ácido homogentísico. Como consecuencia, esta sustancia se acumula en el organismo y se elimina en grandes cantidades a través de la orina. Al entrar en contacto con el aire y oxidarse, puede generar compuestos y pigmentos que hacen que la orina se oscurezca progresivamente.

Cambios en la pigmentación de los ojos

Ese mismo proceso ayuda a explicar la otra gran pista encontrada en la paciente: la pigmentación de sus ojos. Con los años, los productos derivados del ácido homogentísico pueden depositarse en los tejidos conectivos y provocar una coloración azulada, marrón o negruzca conocida como ocronosis. El pigmento puede hacerse visible en lugares como la esclerótica de los ojos y el cartílago de las orejas. Estos cambios suelen hacerse más evidentes en la edad adulta.

Pero la enfermedad no es únicamente una curiosidad relacionada con el color. La acumulación mantenida de estas sustancias puede deteriorar cartílagos y otros tejidos y provocar una artropatía importante. La columna vertebral y grandes articulaciones como las caderas, las rodillas o los hombros pueden resultar afectadas. Esto explica que algunas personas lleguen finalmente al diagnóstico después de consultar por dolor de espalda, rigidez o problemas articulares que inicialmente podrían confundirse con trastornos degenerativos mucho más frecuentes.

Precisamente eso hace especialmente llamativo el caso publicado por los médicos Prasanta Padhan y Pratima Singh, del Kalinga Institute of Medical Sciences de la India. La paciente presentaba desde hacía cuatro años un empeoramiento del dolor lumbar y dificultades para caminar, además de cifosis y una alteración característica de la marcha. La combinación de los problemas musculoesqueléticos, la pigmentación ocular y el oscurecimiento de la orina terminó componiendo el puzle diagnóstico.

Aunque la orina oscura constituye uno de sus signos más característicos, no siempre resulta tan evidente. La oxidación puede tardar varias horas y algunas personas afectadas nunca reparan en el cambio de color. De hecho, hay pacientes en los que la enfermedad no se identifica hasta que consultan por dolor articular crónico o, en situaciones especialmente llamativas, cuando los cirujanos descubren cartílago ennegrecido durante una intervención ortopédica. El diagnóstico bioquímico puede establecerse demostrando una cantidad elevada de ácido homogentísico en la orina.

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El secreto de la 'medusa inmortal' que puede ayudarnos a entender por qué envejecemos

En las aguas del Mediterráneo vive un animal diminuto con una capacidad que los seres humanos llevamos siglos soñando con poseer: puede rejuvenecer. Se llama Turritopsis dohrnii, mide apenas unos milímetros y es conocida popularmente como la 'medusa inmortal'. El apodo resulta irresistible, aunque necesita una explicación: no significa que nada pueda matarla, sino que este pequeño organismo puede invertir su ciclo vital y regresar desde la fase de medusa a una etapa juvenil anterior, convirtiéndose de nuevo en pólipo. Y puede hacerlo repetidamente.

El fenómeno es extraordinario porque la dirección habitual de la vida parece evidente: nacemos, crecemos, alcanzamos la madurez y envejecemos. Turritopsis dohrnii, en determinadas circunstancias, puede tomar el camino contrario. Cuando sufre determinadas situaciones de estrés o daño, la medusa puede reorganizar sus tejidos y regresar a una fase anterior de su desarrollo. A partir de ahí puede comenzar de nuevo el ciclo y producir nuevas medusas. Experimentos de laboratorio han demostrado esta capacidad de reversión repetida del ciclo vital.

¿Cómo lo consigue? Una de las investigaciones fundamentales para responder a esa pregunta procede precisamente de España. Científicos de la Universidad de Oviedo secuenciaron el genoma de Turritopsis dohrnii y lo compararon, entre otros análisis, con el de Turritopsis rubra, una especie emparentada que no muestra la misma capacidad de rejuvenecimiento después de alcanzar la madurez. El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), buscaba las características genéticas que podían estar detrás de semejante habilidad.

En busca del gen de la inmortalidad

Los investigadores encontraron diferencias en genes relacionados con algunos de los grandes mecanismos biológicos vinculados al envejecimiento: la replicación y reparación del ADN, el mantenimiento de los telómeros, el control del estrés oxidativo, la renovación de las células madre y la comunicación entre las células. No parece existir, por tanto, un único gen de la inmortalidad. Lo que emerge es una compleja combinación de mecanismos que permite a este animal mantener, reparar y reprogramar sus células de una forma excepcional.

Uno de los aspectos más fascinantes aparece precisamente durante el viaje hacia atrás. Al analizar qué genes se activaban y desactivaban mientras la medusa rejuvenecía, los científicos encontraron cambios relacionados con la pluripotencia celular, es decir, con la capacidad de las células para adquirir diferentes identidades. También observaron alteraciones en mecanismos regulados por las proteínas Polycomb, implicadas en el control de la expresión de numerosos genes. En cierto modo, la medusa consigue realizar una profunda reprogramación biológica para reconstruir una versión juvenil de sí misma.

Un sueño que no deja de ser... un sueño

Ahí aparece inevitablemente la pregunta: ¿podríamos aprender a rejuvenecer los seres humanos estudiando a esta medusa? La respuesta científica, por ahora, está muy lejos de un sí. Los humanos somos organismos muchísimo más complejos y no podemos extrapolar directamente lo que sucede en un cnidario a nuestros tejidos. De hecho, una revisión científica reciente sobre Turritopsis dohrnii plantea su interés para estudiar procesos como el envejecimiento y la regeneración, pero como modelo para comprender esos mecanismos, no como demostración de que puedan reproducirse en personas.

Hay además una paradoja importante. La capacidad de las células para regresar a estados menos especializados y volver a proliferar resulta muy interesante para la medicina regenerativa, pero en los seres humanos la proliferación celular descontrolada es precisamente una de las características fundamentales del cáncer. Comprender cómo otros organismos coordinan regeneración, reparación del ADN, mantenimiento celular y control de la proliferación puede aportar pistas sobre nuestra biología, pero convertir esas pistas en tratamientos seguros supone un desafío completamente diferente.

Incluso la interpretación de los estudios sobre la “medusa inmortal” requiere cierta prudencia. Algunos científicos han advertido de las dificultades que entraña comparar especies poco estudiadas y atribuir determinadas diferencias genéticas específicamente a la capacidad de rejuvenecer. Además, Turritopsis dohrnii no es indestructible: puede morir por enfermedades, depredadores o cambios ambientales. Su peculiar “inmortalidad” se refiere a que no parece estar obligada a seguir de manera irreversible el proceso convencional de envejecimiento después de alcanzar la madurez.

Probablemente no encontremos en esta pequeña medusa mediterránea una receta para vivir eternamente. Pero eso no hace que su historia sea menos extraordinaria. Al contrario: Turritopsis dohrnii demuestra que, al menos en un animal, el envejecimiento y el desarrollo pueden funcionar de una manera mucho más reversible de lo que nuestra propia biología nos hace imaginar. Descubrir cómo consigue reparar, reprogramar y rejuvenecer sus células puede ayudarnos a comprender mejor por qué nosotros envejecemos y hasta dónde podrían llegar algún día la medicina regenerativa y la investigación sobre longevidad.

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Descubierta una estrategia de nanomedicina frente al cáncer de mama HER2 positivo

Investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL) y del Centro de Investigación del Cáncer han descubierto una estrategia experimental de nanomedicina con potencial para avanzar hacia tratamientos más dirigidos frente al cáncer de mama HER2 positivo.

El trabajo, publicado en Materials Today Chemistry, incide en el potencial de la ingeniería química y la nanomedicina para desarrollar nuevas estrategias frente a esta enfermedad, con un avance que combina ingeniería química y biología del cáncer mediante una plataforma de nanopartículas de polidopamina, un material inspirado en la capacidad adhesiva de los mejillones.

La principal novedad reside en integrar tres funciones en un mismo nanosistema: favorecer el reconocimiento de las células tumorales mediante trastuzumab (anticuerpo monoclonal utilizado para tratar ciertos cánceres), transportar la molécula experimental MZ1 para promover la eliminación de la proteína BRD4 y aprovechar la actividad antitumoral del propio nanomaterial, de manera que las nanopartículas actúan como vehículo de transporte y también contribuyen al efecto terapéutico.

"Hemos diseñado una nanopartícula que transporta una molécula capaz de activar el sistema de reciclaje de la célula para eliminar una proteína que ayuda al tumor a crecer. Lo especial es que la propia nanopartícula también contribuye a combatir las células tumorales", ha indicado la catedrática de Ingeniería Química de la Universidad e investigadora del IBSAL, Eva Martín del Valle, colíder con el investigador del Centro de Investigación del Cáncer y del IBSAL, Atanasio Pandiella. Y ha agregado: "En ratones hemos conseguido ralentizar el crecimiento del tumor. Es un primer paso, pero nos anima a seguir trabajando para que esta investigación pueda convertirse algún día en nuevas opciones para las pacientes".

Un avance prometedor

Aunque los resultados son preclínicos y requieren más investigación antes de valorar su aplicación en pacientes, constituyen una base prometedora, han subrayado sus responsables, para seguir desarrollando esta estrategia frente al cáncer de mama HER2 positivo. En el marco del 19 de octubre, Día Mundial contra el Cáncer de Mama, este avance, pone de manifiesto el valor de la investigación interdisciplinar para generar nuevas posibilidades terapéuticas, defienden los investigadores de los centros de investigación de Salamanca. "Detrás de cada avance hay una pregunta: ¿cómo podemos ofrecer mejores opciones a las pacientes? Nuestro trabajo explora una nueva forma de actuar contra el tumor. Todavía queda camino por recorrer, pero los resultados muestran que merece la pena seguir investigando", ha señalado Martín Del Valle

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La mitad de los jóvenes españoles tiene ansiedad moderada o grave

La mitad de los jóvenes españoles, un 49,2 %, tiene ansiedad moderada o grave y el 51,2 % presenta síntomas depresivos moderados o superiores, como el cansancio, la falta de energía o problemas de sueño, según un informe de la Fundación Atalaya. El 32,1 % de los jóvenes de 15 a 29 años presenta unos síntomas leves asociados con la ansiedad, frente al 18,7 % que asegura no experimentarlos, recoge el estudio 'Inquietudes, preocupaciones y salud mental de la juventud de España', que se ha presentado este lunes en la Real Academia de la Medicina en Madrid.

En ese sentido, la Fundación Atalaya señala que alrededor de cuatro de cada diez experimentan síntomas de la ansiedad, como el nerviosismo, la preocupación o las dificultades para relajarse. Los niveles graves tienen una mayor presencia entre las mujeres, las personas de 20 a 24 años y quienes viven en un contexto socioeconómico bajo. Casi nueve de cada diez jóvenes con ansiedad grave presentan soledad moderada o grave, mientras que un mayor apoyo social coincide con menores niveles de esta sintomatología.

También más de la mitad (53,1 %) continúa situándose en niveles moderados o graves de soledad, lo que pone de manifiesto la importancia de las relaciones personales y del apoyo del entorno, según el estudio. El director del comité científico del estudio, Javier Urra, ha asegurado en la nota de prensa que resulta fundamental detectar a tiempo y actuar con criterio y decisión en este ámbito para evitar que los trastornos se cronifiquen y agraven. Más satisfechos con su vida Respecto al estudio anterior, que se llevó a cabo en 2024, los jóvenes están más satisfechos con su vida, un 36,1 % este año frente al 31,4 % de hace dos.

Una percepción que mejora

También mejora la percepción de la propia salud mental, cuya puntuación media pasa de 6,3 a 6,8 puntos sobre diez. Una de las principales conclusiones del estudio se basa en que el bienestar juvenil es multidimensional, es decir, una persona puede sentirse satisfecha con su vida y, al mismo tiempo, experimentar ansiedad, desconexión social u otras dificultades.

"El conjunto de los factores del contexto en el que los jóvenes se insertan afecta a su satisfacción con la vida, su manera de afrontar los desafíos y los problemas cotidianos", ha señalado uno de los coordinadores del estudio, Enrique Domingo, en la presentación del informe. Por otro lado, la edad también marca diferencias, ya que los adolescentes de 15 a 19 años presentan generalmente perfiles más favorables, que los de los jóvenes de 20 a 24 años.

El estudio revela cuáles son sus prioridades, siendo la salud, la familia y ganar dinero a las que más importancia le dan, frente a ámbitos como la política, la espiritualidad, el voluntariado o la religión. El presidente del Consejo Social y Ético de la Asociación de Profesionales de la Alta Sensibilidad (PAS) España, Eduardo García-Toledano, ha indicado que "la juventud no está ni mejor ni peor", sino que presenta una "realidad compleja y heterogénea" en la que conviven avances significativos con dificultades que siguen requiriendo atención.

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¿De verdad podemos saber nuestra edad biológica? La ciencia pone a prueba los relojes del envejecimiento

Cumplir 50 años no significa necesariamente tener un organismo de 50 años. Dos personas nacidas el mismo día pueden presentar diferencias importantes en su estado cardiovascular, metabólico o inmunitario y, desde hace años, la ciencia intenta convertir esas diferencias en algo medible: la llamada edad biológica. Una de las herramientas que más expectación ha generado son los relojes epigenéticos, algoritmos capaces de analizar determinadas modificaciones químicas del ADN y producir una estimación relacionada con el envejecimiento. La posibilidad resulta fascinante: ¿podríamos saber no solo cuántos años hemos vivido, sino a qué velocidad está envejeciendo nuestro organismo? Un nuevo estudio publicado en Nature Medicine somete estos relojes a una de sus pruebas más importantes hasta la fecha.

Los relojes epigenéticos se basan principalmente en la metilación del ADN, pequeñas modificaciones químicas que aparecen en determinados lugares del genoma y cuyos patrones cambian con la edad. El investigador Steve Horvath desarrolló en 2013 uno de los relojes epigenéticos más influyentes, capaz de estimar la edad a partir de múltiples tejidos humanos. Desde entonces han surgido nuevas generaciones de relojes: algunos intentan aproximarse a la edad cronológica; otros, como GrimAge o DunedinPACE, buscan captar aspectos relacionados con mortalidad, enfermedad o velocidad de envejecimiento. Es una diferencia fundamental: todos reciben coloquialmente el nombre de “relojes”, pero no están midiendo exactamente lo mismo.

El nuevo trabajo, liderado por Raghav Sehgal y Albert Higgins-Chen, de la Universidad de Yale, ha creado TranslAGE, una base armonizada que reúne 51 estudios longitudinales de intervenciones en humanos y un total de 3.128 muestras. Los científicos volvieron a analizar esos datos utilizando de manera consistente 16 relojes epigenéticos diferentes y otros 94 biomarcadores de metilación del ADN. El objetivo era comprobar algo esencial: si estos instrumentos pretenden utilizarse algún día para determinar si una intervención retrasa el envejecimiento, primero hay que saber si realmente responden cuando el organismo es sometido a una intervención. Como explican los autores, estos biomarcadores podrían permitir monitorizar los efectos de una intervención "sin necesidad de ensayos que duren décadas".

Diferentes relojes, diferentes reacciones

Y los resultados contienen una advertencia importante para la creciente industria de los test de edad biológica: los relojes no reaccionan todos de la misma manera. Los desarrollados para predecir mortalidad o velocidad de envejecimiento fueron los que mostraron las respuestas más fuertes y consistentes ante las intervenciones estudiadas. En cambio, los distintos modelos pueden ofrecer resultados discordantes porque fueron construidos para captar aspectos diferentes del envejecimiento. El estudio también concluye que las características de las personas estudiadas y la duración de la intervención influyen de manera importante en la respuesta de estos biomarcadores. Por eso, obtener de un test una edad epigenética inferior a la que figura en nuestro DNI no equivale automáticamente a demostrar que viviremos más o enfermaremos menos.

La investigación analizó intervenciones muy diferentes, desde cambios de estilo de vida y dieta hasta suplementos y tratamientos farmacológicos. En conjunto, los investigadores observaron que las intervenciones farmacológicas —en particular algunos tratamientos anti-TNF y la metformina en los estudios incluidos— provocaban cambios intensos en determinados biomarcadores de metilación, superiores en algunos análisis a los observados con suplementos, dieta o modificaciones del estilo de vida. Eso no demuestra que esos medicamentos rejuvenezcan a las personas, ni justifica utilizarlos con ese objetivo. Lo que demuestra es algo bastante más concreto: determinados marcadores epigenéticos son sensibles a cambios biológicos provocados por intervenciones médicas.

Esta distinción es crucial. Un reloj puede cambiar después de una intervención y, sin embargo, todavía debemos demostrar que ese movimiento se traduce en menos enfermedades, mayor esperanza de vida saludable o mayor supervivencia. Steve Horvath, uno de los pioneros mundiales de estos biomarcadores, resume el desafío en un comentario publicado en Nature Medicine: el nuevo estudio constituye “the first systematic test” de si los relojes de metilación del ADN se comportan como debería hacerlo un marcador sustituto del envejecimiento. Es decir, deberían cambiar ante un beneficio clínico real y permanecer estables cuando ese beneficio no existe.

Precisamente por eso estos relojes interesan tanto a la investigación sobre longevidad. Esperar 20 o 30 años para comprobar si una intervención prolonga la vida hace extraordinariamente difíciles los ensayos clínicos sobre envejecimiento. Disponer de un biomarcador validado permitiría obtener señales mucho antes. Los autores consideran que sus resultados pueden ayudar a diseñar futuros ensayos seleccionando mejor qué relojes utilizar, qué población estudiar, cuánto debe durar el seguimiento y qué biomarcadores resultan más informativos. Los llamados relojes “explicables”, que descomponen su resultado en varios componentes, proporcionaron además más información sobre qué procesos biológicos podían estar cambiando, en lugar de limitarse a ofrecer una única cifra de edad.

Prudencia ante los avances

Pero todavía estamos lejos de disponer de un equivalente biológico del DNI. El propio estudio parte de un problema que ha acompañado al campo durante años: diferentes investigaciones han utilizado relojes distintos, poblaciones diferentes y metodologías poco comparables, dificultando determinar si las discrepancias procedían de verdaderas diferencias biológicas o simplemente de la forma de medirlas. Además, el valor pronóstico de algunos relojes —su asociación con enfermedad y mortalidad— está mejor establecido que su capacidad para actuar como marcadores sustitutos capaces de demostrar que una intervención realmente ralentiza el envejecimiento. El trabajo de Nature Medicine supone un avance precisamente porque compara numerosos relojes bajo un mismo marco analítico, no porque haya resuelto definitivamente qué significa rejuvenecer.

La gran promesa, por tanto, sigue intacta, pero exige prudencia. Quizá algún día un simple análisis de sangre permita determinar con suficiente precisión a qué velocidad envejecemos y comprobar si hacer ejercicio, modificar nuestra alimentación o recibir un determinado tratamiento está cambiando esa trayectoria. Por ahora, los relojes epigenéticos son herramientas científicas extraordinariamente prometedoras, pero no máquinas capaces de predecir cuánto vamos a vivir. La pregunta ya no es únicamente “¿qué edad biológica tengo?”, sino una mucho más importante: ¿qué significa realmente que mi reloj haya retrocedido? La ciencia acaba de dar un paso importante para poder responderla.

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Un modelo de IA permitirá detectar la metástasis del cáncer de mama en la axila

Un nuevo modelo de IA desarrollado por investigadores de universidades y hospitales catalanes permite detectar si existe metástasis del cáncer de mama en zonas cercanas al pecho como los ganglios de la axila. Los ganglios de la axila son puntos fundamentales del sistema inmunitario y actúan como puntos de filtrado de la linfa, por lo que su estado es crucial para determinar si hay metástasis del cáncer de mama luminal, uno de los más frecuentes.

El nuevo sistema de IA ha sido desarrollado en el marco de un estudio que combina por primera vez los datos clinicopatológicos del tumor, como puede ser su tamaño y sus características, y la respuesta inmunitaria de los pacientes, según ha informado este lunes la Universidad Pompeu Fabra (UPF) en un comunicado. La investigación ayuda a conocer mejor los mecanismos inmunitarios implicados en la extensión del cáncer de mama a los ganglios linfáticos.

La tasa de mortalidad de esta enfermedad aumenta de manera significativa si las células tumorales se desplazan hacia los ganglios linfáticos de la axila. Aunque el modelo de IA no puede anticipar si un paciente desarrollará o no metástasis, sí señala variables clínicas y, sobre todo, inmunes que se asocian al hecho de tener metástasis en la axila.

El estudio también ha identificado un nuevo posible biomarcador de la metástasis axilar del cáncer de mama, en concreto un grupo de células situadas dentro del tumor primario que podrían ser determinantes para detectar la extensión del cáncer.

2,4 millones de diagnósticos

Investigadores de la UFF de la Unidad BCN MedTech del Departamento de Ingeniería han asumido el desarrollo tecnológico de la IA en este estudio, mientras que la parte clínica ha ido a cargo del Hospital Universitario de Tortosa Verge de la Cinta, el Instituto de Investigación Biomédica Cataluña Sur y la Universidad Rovira i Virgili.

El estudio se ha hecho público con motivo de la celebración este 19 de octubre del Día Mundial contra Cáncer de Mama. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 2,4 millones de mujeres fueron diagnosticadas en todo el mundo en 2024, de las que 694.000 perdieron la vida

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