❌

Reading view

El verano más mortífero: el calor extremo deja más de 5.000 muertes en España

El verano más mortífero: el calor extremo deja más de 5.000 muertes en España

Barcelona es la segunda ciudad europea con más fallecimientos y Madrid la de mayor porcentaje de muertes atribuibles a las altas temperaturas causadas por el calentamiento global, según los cálculos del Imperial College y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres

Un calor extremo que no se va: por qué este verano es “un aviso para el futuro”

Soportar el verano más cálido registrado se ha cobrado un peaje funesto: la pasada estación ha sido la más mortífera en Europa. Solo en España, más de 5.000 muertes son achacables al calor extremo provocado por la crisis climática, según los cálculos realizados por el Imperial College y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical, ambos de Londres, publicados este viernes en Nature.

El trabajo —que abarca 854 ciudades europeas— ha estimado que dos tercios de los 50.000 fallecimientos atribuibles este verano al calor ocurrieron porque el calentamiento global ha disparado las temperaturas. Eso significa que, sin el cambio climático provocado por los humanos al quemar combustibles fósiles, se habrían salvado unos 32.000 fallecidos. Se trata del récord de muertes directamente ligadas al calor traído por la crisis climática de los últimos 26 años y supera el anterior pico que se estableció en 2022 con 29.000 muertes y el famoso año 2003 cuando se registraron unas 28.000.



De hecho, si en 2000 el porcentaje de fallecimientos por calor atribuibles al cambio climático se situaba en el 40% del total, actualmente supera el 65%.

La coautora del estudio, la investigadora experta en fenómenos meteorológicos extremos, Clair Barnes, señala que, a la luz de los datos, “podemos afirmar con bastante seguridad que el verano de 2026 ha sido el peor registrado en cuanto a mortalidad relacionada con el calor en gran parte de Europa”, pero, también recuerda que “detrás de estas estadísticas hay personas reales que han perdido la vida y familias reales que las lloran”.

Podemos afirmar que el verano de 2026 ha sido el peor registrado en cuanto a mortalidad relacionada con el calor, pero detrás de estas estadísticas hay personas reales que han perdido la vida y familias reales que las lloran

Clair Barnes — Experta en fenómenos meteorológicos extremos del Imperial College de Londres

Aunque algunas zonas tradicionalmente más frescas del continente, como Reino Unido, han tenido miles de muertes, los peores datos se concentran en el oeste y, sobre todo, el sur europeo, tanto en volumen de fallecidos como tasas de impacto. Italia, Francia y España han sido los países más afectados.



En las 90 ciudades españolas analizadas, “el cambio climático fue responsable de 5.227 de las 6.824 muertes estimadas por calor entre junio y agosto”, concluye el estudio. Es decir, el 77% de los fallecimientos son achacables a la crisis del clima.

Si se mira el mapa, destaca que, por un lado, Barcelona ha sido la segunda ciudad europea con mayor número de decesos adicionales por este calor extremo extra con 1.587, solo por detrás de la italiana Milán (1.842).

Por otro lado, en Madrid la crisis climática provocó 967 muertes más por calor de las que se habrían registrado sin esas temperaturas fuera de lo común. Como el volumen total de fallecimientos llegó a los 1.067, en el caso madrileño, el exceso de mortalidad llega al 91%, es decir, casi todas son achacables al calentamiento global. Es el porcentaje más alto de todas las ciudades europeas analizadas.

Otras urbes del estudio con datos relevantes son Valencia que registró 262 muertes (de las 355 totales por calor), Málaga donde fueron 84 de 111 (el 77%), Sevilla, 77 de 109 (73%), Granada con 71 de 98 (72%) y Zaragoza donde se calculan 169 de 264 fallecimientos, es decir, un 65% de exceso de muertes.

Este año, el verano ha durado “cuatro meses”, ha indicado la Agencia Estatal de Meteorología. Se refería a que “la estación se extendió más allá de sus límites habituales, con temperaturas propias de pleno verano durante la segunda quincena de mayo y la primera de septiembre”. Y eso se ha notado en los impactos sobre la salud.



“El final de junio fue especialmente severo”, explican los investigadores de sendos trabajos. De hecho, casi un tercio de todas estas muertes adicionales por calor se concentraron entre el 17 de junio y el 1 de julio “cuando la temperatura media en la región estuvo 5 °C por encima de su promedio 1991-2000”. En total, España ha batido este año su récord de días con ola de calor al llegar a las 61 jornadas con temperaturas inusualmente altas.

Un aspecto novedoso de estos análisis es que hasta 6.000 personas por debajo de los 65 años han fallecido en estas ciudades debido al calor severo lo que rompe la idea de que las altas temperaturas son un problema casi exclusivo de la población más mayor.

Las ciudades europeas están póbremente adaptadas al calor y es crucial que esto mejore mediante más espacios verdes y menos contaminación. Este verano ha sido otro dramático recordatorio de que el cambio climático es un problema de todos. No de una región en particular ni de un grupo de personas

Pierre Masselot — Estadístico y epidemiólogo de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres

“Cada vez está más claro que las ciudades europeas están pobremente adaptadas al calor y es crucial que esto mejore mediante más espacios verdes y menos contaminación”, explica el también coautor Pierre Masselot. Al fin y al cabo, remata, “este verano ha sido otro dramático recordatorio de que el cambio climático es un problema de todos. No de una región en particular ni de un grupo de personas, como ha demostrado el significativo impacto en muertes dentro de los más jóvenes”.

  •  

La crisis climática no da tregua: del 'veroño' a las inundaciones de la dana Adam en un parpadeo

La crisis climática no da tregua: del 'veroño' a las inundaciones de la dana Adam en un parpadeo

España encadena calor excepcional con precipitaciones violentas alimentadas por las altísimas temperaturas alcanzadas en el Mediterráneo

España muestra su “vulnerabilidad crítica” ante el cambio climático: miles de muertes por calor, incendios y sequía

Da igual que no se crea en ella, la crisis climática —un fenómeno físico— golpea igual y no está dando tregua. España empalma de golpe un calor muy por encima de lo normal con lluvias violentas que causan inundaciones. De hecho, ambos fenómenos extremos están relacionados y comparten un denominador común: el calentamiento global provocado por los humanos.

Las lluvias torrenciales de la dana Adam han puesto en alerta a Catalunya, la Comunitat Valenciana, Baleares, Murcia y Andalucía. Las avenidas de agua han obligado a rescates en helicóptero y lancha. Cuatro personas han perdido la vida. Adam deja carreteras cortadas y puentes destruidos, casas inundadas e imágenes de coches a la deriva en medio de la riada.

Además, a las avenidas llenas de aguas por ramblas y torrentes se le ha unido que el estado del mar ha taponado el desagüe de esos cursos, según describían los propios vecinos, lo que ha empeorado las inundaciones en zonas costeras.

Miles de personas han sido evacuadas y la Generalitat valenciana confinó a la población de las zonas más afectadas, unos 800.000 ciudadanos. 100.000 estudiantes no han podido acudir a clase solo en esta comunidad. En Baleares también se suspendieron las clases en las islas de Mallorca, Eivissa y Formentera.

La violencia de las precipitaciones tiene datos: más de 600 litros por metro cuadrado en 24 horas en muchos puntos del levante. Un mar Mediterráneo supercalentado durante meses ha servido de combustible para las lluvias en cuanto ha llegado algo de aire frío.

Inundaciones en la zona de la playa de Terranova en la localidad de Oliva este lunes
Inundaciones en la zona de la playa de Terranova en la localidad de Oliva este lunes

Porque, solo unos días antes de llegar esta dana, los termómetros estaban registrando temperaturas entre 5 y 10 grados por encima de lo normal a mediados de octubre. Muchas provincias estaban en los 25 °C y, en algunos sitios de la península, se alcanzaron máximas de 30 °C.

En realidad esas temperaturas eran la prolongación de un verano “de cuatro meses” —el más cálido en España desde, al menos, 1869— y de un septiembre fuera de lo común. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha medido una temperatura media de 22,5 °C para ese mes, lo que se sitúa 3,4 °C por encima de su promedio. “Por primera vez un mes de septiembre tuvo una temperatura media superior al promedio normal del verano”, ha resumido la Agencia.

De junio a septiembre, el Instituto de Salud Carlos III ha calculado más de 5.600 muertes atribuibles al calor.

Ese calor extremo e inusual proviene de la alteración del clima que está causando la acumulación intensiva de gases de efecto invernadero inyectados a la atmósfera por las actividades humanas durante décadas.

Los gases bombeados constantemente —como el CO₂ que sale de las fábricas, centrales térmicas, tubos de escape y aviones o el metano de la ganadería y la extracción de petróleo y gas— atrapan la radiación del sol. Esa radiación no puede escapar al espacio como debería y se queda en el planeta. Calienta el aire y calienta el mar. Sube la temperatura global que se traduce en termómetros implacables en verano y en océanos ultracálidos.

“Una de las claves de episodios de lluvias torrenciales es la temperatura del agua del mar”, explican los meteorólogos de la Aemet. “Un mar cálido provoca mayor inestabilidad por el contraste de temperatura entre el aire frío de las capas altas de la atmósfera y el templado y húmedo situado sobre la superficie del mar”. Además, ese mar aporta más humedad a la atmósfera al evaporarse. Luego, cuando llega la inestabilidad atmosférica, las tormentas tienen más energía que desatar sobre los territorios. “Son más intensas y, por lo tanto, con mayor adversidad”, explican en la Aemet.

El mar Balear lleva meses 'cociendo'

De la explicación teórica resulta ahora sencillo pasar al ejemplo práctico. El mar Balear, el que rodea el archipiélago, pero también baña la costa levantina, lleva meses cociendo. A finales de junio la temperatura media del Mediterráneo alcanzó valores sin precedentes: más de 26 °C, unos 2,6 °C más allá de lo esperable para esa época del año, según la Aemet. Solo era el principio.

El 5 de agosto, ese mar batió su récord absoluto. La boya de Sa Dragonera en Mallorca marcó 33,02 °C —el anterior récord solo databa de 2024 con 31,87 °C—. A finales de septiembre, el mar Balear había tenido una temperatura superior a la normal en 270 de los 271 días analizados hasta ese momento.

Si se mira la evolución de las mediciones del Sistema de Observación Costero de las Illes Balears (SOCIB) se ve que el mar Balear lleva desde mediados de mayo pasado en situación de ola de calor marina. Actualmente, sigue en esa circunstancia. Esto indica una temperatura excepcionalmente alta y persistente.

De hecho, entre enero y septiembre, el Mediterráneo occidental ha registrado 158 días de ola de calor marina, con una intensidad máxima de casi 6 °C por encima de los valores históricos, resume la evaluación estacional del SOCIB que ya advertía: “Las aguas anormalmente cálidas pueden aportar más calor y humedad a la atmósfera y favorecer la intensificación de fenómenos meteorológicos extremos”.

El epicentro de la dana se desplaza el martes hacia el norte, a Catalunya donde ya soportaron otro episodio de lluvias torrenciales al comenzar octubre cebado por la temperatura disparada del mar. Fallecieron otras tres personas.

  •  

Un verano de temperaturas récord dispara el ozono malo que respiramos

Un verano de temperaturas récord dispara el ozono malo que respiramos

La intensa radiación solar y las altas temperaturas hacen que los niveles de este gas contaminante sean los más altos desde 2010, según la revisión de datos oficiales de Ecologistas en Acción

El calor extremo y los incendios que multiplica el cambio climático empeoran la contaminación del aire que respiramos

El verano de “cuatro meses” que ha batido récords de calor en España disparó la contaminación del aire por ozono malo. Los niveles generales de O3 en 2026 son los más altos desde 2010, cuando entraron en vigor los topes máximos legales de este tóxico, según analiza Ecologistas en Acción tras recopilar los datos oficiales.

Según las mediciones, en 33 zonas de Andalucía, Illes Balears, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Catalunya, Comunitat Valenciana, Extremadura y Comunidad de Madrid se ha incumplido el vigente objetivo legal en el trienio 2024-2026, concluye la organización.

Destacan en el ránking negativo Madrid y Catalunya. La capital madrileña “ha vuelto a batir su récord histórico de este contaminante”, destaca la evaluación de los ecologistas, mientras que en Catalunya “se ha registrado en conjunto 124 superaciones del umbral de información, rebasando el umbral de alerta en Barcelona”.

“El cambio climático y el ozono troposférico van de la mano”, comenta la portavoz de la organización en Catalunya, Marta Vía, para referirse a que este gas aparece cuando la radiación solar incide sobre otros gases como el dióxido de nitrógeno cuya fuente son, sobre todo, las actividades humanas como el tráfico.

Con un verano extremo en cuanto a temperaturas y radiación solar como ha certificado la Agencia Estatal de Meteorología, la concentración de O3 que se ha generado al interactuar con los gases precursores ha subido notablemente.

Este tóxico tiene un impacto significativo en la salud humana. “Es responsable de 10.000 muertes en España, según la Agencia Europea de Medio Ambiente”, subrayan en Ecologistas en Acción. El Instituto de Salud Carlos III ha estimado que en el verano de 2026 la combinación de altas temperaturas y aire contaminado puede ligarse 5.800 fallecimientos.

En realidad, casi el 100% de la población española respira aire con niveles de ozono troposférico por encima de lo que la Organización Mundial de la Salud considera admisible —un 20% más restrictivo que la ley vigente actual—.

El ozono troposférico “actúa como un irritante de muchos sistemas del organismo humano, en especial del respiratorio”, explica el médico Ferran Campillo de la Sociedad Catalana de Pediatría. “Entre un tercio y la mitad de los nuevos casos de asma infantil están relacionados con la mala calidad del aire”, cuenta.

Este tóxico abunda el médico, “no afecta igual a todas las personas. En la infancia y la adolescencia en más dañino porque estas personas ”respiran más volumen por kilo y respiran más veces por minuto. Y, además, sus organismos no depuran todavía los tóxicos como el cuerpo de un adulto“.

  •  

Los cazadores (y Ayuso) se revuelven porque no pueden matar codornices, perdices o zorzales en Madrid

Los cazadores (y Ayuso) se revuelven porque no pueden matar codornices, perdices o zorzales en Madrid

El sector llama "inaudito" y "de extraordinaria gravedad" que los jueces hayan parado cautelarmente las autorizaciones para abatir nueve especies de aves por un recurso de SEO/Birdlife que ha abierto causas similares en Canarias y Castilla-La Mancha

Escuelas, exenciones económicas y estudiantes: la respiración asistida pública para salvar a la caza del “colapso”

No les ha gustado nada a los cazadores —y a la Comunidad de Madrid— que, por precaución, los jueces les impidan matar temporalmente nueve especies de aves en la temporada cinegética que acaba de comenzar. “Extraordinaria gravedad”, ha dicho la Federación Española de Caza.

Los cazadores se han llevado las manos a la cabeza, han apelado a los intereses de los cotos y a “gravísimos perjuicios” al tiempo que hablan de “ataques a una actividad legal” porque los magistrados del Tribunal Superior de Justicia han aplicado una medida cautelarísima solicitada por SEO/Birdlife asociada a un recurso contra los permisos para matar “especies en declive”.

Se trata del primer frenazo judicial a los cartuchos en una serie de recursos presentados por SEO/Birdlife en varias comunidades autónomas por el mismo motivo. La organización ha iniciado estos procesos además de en la Comunidad de Madrid, en Castilla-La Mancha y Canarias. Por eso la Real Federación Española de Caza se ha personado en la causa de Madrid para “evitar que actuaciones similares puedan extenderse a otras comunidades autónomas”.

Sin embargo, mientras los cazadores se revuelven por el auto de Madrid, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias ha paralizado la caza de codornices en la isla de El Hierro mientras dilucida si la autorización cinegética que prolonga los días en los que se puede matar esta ave está científicamente avalada. SEO/Birdlife considera que no.

Tregua de escopetas

Lo que han entendido los jueces madrileños es que si no se paraliza la caza provisionalmente de forma urgente, el recurso pierde su sentido: miles de aves habrían ya muerto cuando se tomara una decisión.

Las especies que disfrutarán esta tregua de escopetas son: codorniz, perdiz roja, la paloma zurita, la corneja negra, urraca y el zorzal alirrojo cuyas poblaciones presentan tendencia negativa, según SEO y la paloma bravía, la becada y el zorzal real que presentan “lagunas sobre su estado”. Para ninguna de estas especies “existe una evaluación reciente y trazable de su estado de conservación en la Comunidad de Madrid” para autorizar que puedan ser abatidas, explica el recurso de la organización.

La cautela aplicada por el tribunal ha soliviantado a los cazadores. La misma federación —que llama “inaudita” la decisión judicial — aduce que “puede ocasionar perjuicios difícilmente reparables” y provocar “gravísimas consecuencias” para los cazadores y dueños de cotos.

Lo cierto es que esta medida judicial es muy provisional. Ahora los magistrados estudian las alegaciones de las partes para ver si mantienen la paralización cautelar y aún quedará por dilucidar el fondo del asunto: ¿se ha autorizado la caza de especies sin saber si sus poblaciones pueden soportar ese castigo?

A la par que la federación, el lobby cinegético Fundación Artemisán ha afirmado que la suspensión cautelar “sin que existan datos científicos que lo justifiquen supondría un perjuicio evidente para los cotos de la comunidad”. También se han personado en la causa y afirma que aportará informes para que los presente la Comunidad de Madrid.

El responsable de acciones legales de SEO/Birdlife, David de la Bodega, explica que con su recurso intentan que judicialmente puedan regularse “unas autorizaciones que van a ser blindadas cuando entre en vigor la recientemente aprobada ley de Caza de la Comunidad de Madrid”. Según el abogado “no se puede cazar primero y preguntar después”.

De la Bodega insiste en que “la nueva ley de caza ha incluido en sus anexos las especies y épocas en las que se puede cazar y eso hará muy difícil poder recurrirlas porque, al ser una ley, va a exigir acudir al Tribunal Constitucional”. La norma se activará a partir de enero de 2027.

La caza de otras variedades continúa

El Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso sostiene que “no hay motivos para que se limite esta actividad”. Su consejero de Medio Ambiente, Carlos Novillo, la califica como “muy necesaria”.

Mientras tanto, la Fundación Artemisán pide que se castigue a los grupos como SEO/Birdlife que acuden a los tribunales: “Este tipo de estrategias deberían tener consecuencias. Debe acabarse con la impunidad con la que actúan con el único fin de acabar con la caza”.

En realidad, la decisión del TSJM no acaba con la caza en general, ni siquiera con la caza menor —la que corresponde a estas nueve especies— ni con la caza de aves en particular. Los cazadores de la Comunidad de Madrid todavía pueden disparar desde que se abrió la temporada a liebres, zorros, conejos y aves como el faisán, paloma torcaz, zorzales charlo, zorzales comunes y a los estorninos pintos.

  •  
❌