"Hay décadas en las que no pasa nada, y hay semanas en las que pasan décadas". Aunque se atribuye al revolucionario comunista Lenin, esta célebre cita define bien lo que ocurrió hace unos días en Silicon Valley, meca del capitalismo tecnológico estadounidense. Tras la dimisión de un ingeniero que advirtió que la inteligencia artificial "puede matarnos a todos al final de la década", Anthropic publicó el sábado un escrito en el que su director ejecutivo, Dario Amodei, pedía ralentizar el desarrollo de su tecnología. Los dirigentes de otros gigantes del sector —Sam Altman (OpenAI), Demis Hassabis (Google DeepMind) y Elon Musk (SpaceX)— tendieron la mano a una tregua tan insólita como improbable.
Durante años, un grupo de ingenieros informáticos y directivos tecnológicos ha advertido reiteradamente de que la inteligencia artificial puede suponer una amenaza existencial para la humanidad. La semana pasada, su mensaje volvió a llegar a las masas cuando un investigador de Anthropic, Jacob Coxon, publicó un mensaje en el que aseguraba creer que la IA "puede matarnos a todos al final de la década" y acusaba a las empresas del sector de "estar jugando con nuestras vidas".
Un, dos, tres… Diez dedos en las manos y en los pies. Cuatro, cinco, seis… “Diez negritos”, “Somos diez”, “Con diez cañones por banda, …” Siete, ocho, nueve… Decálogos y sistema decimal. Diez.