7 puentes de cuerda y 10 pasos subterráneos: el plan de Brasil para transformar la ruta más letal para la fauna local

El Departamento de Infraestructura de Transporte de Brasil, contratistas privados y especialistas comenzaron en 2025 a adaptar la carretera BR-262, que atraviesa el Cerrado y el Pantanal, para reducir los choques con fauna mediante cercas, pasos subterráneos y cambios en puentes y alcantarillas.
De acuerdo con National Geographic, la intervención busca proteger a los osos hormigueros gigantes y a otros animales, además de disminuir los riesgos para quienes circulan por esa vía. El plan responde a un aumento de los atropellos en el Cerrado, una sabana tropical brasileña que pierde superficie por el avance de cultivos y nuevas rutas.
El Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio) clasifica al oso hormiguero gigante como Vulnerable en Brasil. La especie enfrenta amenazas asociadas con los atropellamientos en carreteras y la pérdida de hábitat.
La BR-262 tendrá cercas y nuevos pasos para animales

La BR-262 es una carretera de 2 carriles donde los animales muertos al borde del asfalto son tan frecuentes que recibió el apodo de “carretera de la muerte”. A partir de 2025, las obras previstas incluyeron más de 160 kilómetros de cercas, 10 pasos subterráneos nuevos y la modificación de decenas de puentes y alcantarillas.
Las cercas apuntan a conducir a los animales hacia los cruces seguros, en lugar de permitirles llegar directamente a la calzada. Las estructuras existentes serán adaptadas para que resulten más accesibles a distintas especies que se desplazan por el área.
El proyecto también contempla 7 puentes de cuerda para reconectar las copas de los árboles. Estas instalaciones están destinadas a monos aulladores y otros primates, que podrán atravesar por encima del tránsito sin descender al suelo.
Fernanda Abra, ecóloga de carreteras y fundadora de la empresa ViaFauna, que diseñó la transformación, sostuvo que con este proyecto elevaron el estándar para todo tipo de rutas en Brasil. La especialista espera que la iniciativa sirva como referencia para Colombia, Costa Rica y México, países que comenzaron recientemente a instalar cruces para fauna.
El avance agrícola aumenta el riesgo

Los osos hormigueros gigantes recorren grandes extensiones en busca de hormigueros y termiteros. Se alimentan con una lengua pegajosa que puede medir unos 60 centímetros y les permite ingerir alrededor de 30.000 insectos en un día.
Ese modo de vida los lleva a cruzar rutas. Sin embargo, su marcha lenta, el color oscuro de su cuerpo y sus hábitos nocturnos aumentan su vulnerabilidad frente a los vehículos. Brasil posee la cuarta red vial más grande del mundo, un factor que amplía la exposición de la especie.
Entre 2019 y 2023, cerca de 33.000 kilómetros cuadrados de hábitat del Cerrado fueron reemplazados por plantaciones de soja, maíz, eucalipto y otros cultivos comerciales. La expansión agrícola llevó consigo nuevas carreteras y un mayor tránsito de camiones.
Arnaud Desbiez, biólogo y fundador del Programa de Conservación del Oso Hormiguero Gigante, afirmó que los atropellos constituyen “la mayor amenaza para la supervivencia del oso hormiguero gigante en Brasil”. Además de las rutas, la especie enfrenta ataques de perros, pesticidas e incendios.
Los choques afectan a conductores y animales

Desbiez inició una investigación formal en 2017 tras observar cadáveres de osos hormigueros en las rutas brasileñas. Durante 3 años, su equipo recorrió más de 80.000 kilómetros en 4 vías y contabilizó más de 12.000 animales muertos, entre ellos 766 osos hormigueros gigantes.
La cifra podría ser menor al total real. Los investigadores estimaron que los carroñeros retiran cerca de una cuarta parte de los cadáveres de esta especie y que más de la mitad de los ejemplares alcanzados por vehículos mueren lejos de la banquina, fuera del alcance de los relevamientos.
El programa comenzó a presentar el problema como una cuestión de seguridad vial: estos mamíferos pueden superar los 45 kilogramos, por lo que una colisión puede causar heridas e incluso muertes entre los ocupantes de los vehículos.
En el estado de São Paulo, alrededor de 20 automovilistas mueren cada año en choques con osos hormigueros, tapires y otros animales. “Nuestra misión es hacer que las carreteras sean seguras para todos”, declaró Desbiez. “No se trata [solo] de salvar a los osos hormigueros; se trata de salvar vidas humanas y la biodiversidad”, añadió.
Los rastreos guiaron la estrategia vial

Los investigadores colocaron dispositivos de rastreo a osos hormigueros vivos para seguir sus desplazamientos. Aunque muchos cruzaban el pavimento, algunos seguían las riberas arboladas de los arroyos y atravesaban por debajo de los corredores viales a través de puentes y pasos para ganado.
Esas observaciones, registradas con cámaras trampa, ayudaron a definir la estrategia actual. El planteamiento combina corredores bajo las rutas con cercas laterales, para encauzar a los animales hacia las entradas de los pasos.
La experiencia de Jane, una hembra de 3 años, ilustra los peligros del entorno. Su madre murió al intentar cruzar una carretera cercana a un establecimiento rural del oeste brasileño.
En noviembre de 2025, Jane atravesó de noche la misma vía y sobrevivió. Hasta la primavera siguiente, había recorrido casi 32 kilómetros hacia el noreste en busca de un territorio donde pudiera criar.
































































































