En Guatemala, los niños de uno a cuatro años representan el 56% de los pacientes tratados por lesiones térmicas

En Guatemala, la Unidad de Quemaduras Pediátricas del Hospital Roosevelt informó que el 56% de los pacientes atendidos tiene entre uno y cuatro años, el grupo más expuesto a lesiones dentro de la vivienda.
La pediatra Déborah Monzón advirtió, durante la conmemoración del Día Latinoamericano de la Prevención de Quemaduras Pediátricas, que estos episodios pueden evitarse mediante cuidados cotidianos de los adultos.
El hogar concentra el 85% de las quemaduras infantiles que llegan a la unidad. Los líquidos calientes, incluidos el agua hirviendo, el vapor, las bebidas y los alimentos recién preparados, representan el 60% de los casos atendidos.
La pirotecnia provoca cerca del 9% de las lesiones tratadas en el servicio. La mayor vulnerabilidad de los niños pequeños está vinculada con situaciones habituales de la casa, especialmente en la cocina y durante la preparación del agua para el baño.

La infancia de uno a cuatro años, el grupo más expuesto
La Unidad de Quemaduras Pediátricas recibe un promedio de 400 pacientes anuales y cerca de 300 requieren hospitalización. Monzón describió la dimensión de la atención: “Nosotros vemos un promedio de 400 pacientes anuales, de los cuales 300 ameritan una hospitalización”.
Los demás pacientes atendidos pertenecen al grupo de cuatro a nueve años. La distribución por edades muestra que los menores que comienzan a desplazarse y explorar su entorno sin reconocer los riesgos concentran la mayor proporción de lesiones.
La atención no termina con la hospitalización. El área de consulta externa y rehabilitación registra unas 5 mil consultas al año, que incluyen evaluaciones médicas, fisioterapia y rehabilitación para los pacientes que han sufrido quemaduras.
En Guatemala, se estima que 50 mil personas sufren quemaduras cada año y el 10% necesita atención médica. La respuesta sanitaria contempla la prevención de las lesiones, el tratamiento oportuno cuando ocurren y la rehabilitación integral de quienes pueden quedar con secuelas.
El Hospital Roosevelt cuenta con un equipo multidisciplinario para atender estos casos. La asistencia busca que los pacientes reciban tratamiento y rehabilitación adecuados tras una lesión que puede requerir internación, seguimiento médico y fisioterapia.
La cocina y el baño, los espacios de mayor cuidado
Las quemaduras pediátricas no deben considerarse hechos inevitables. “Las quemaduras no son accidentes, sino que son eventos prevenibles”, enfatizó Monzón al pedir a las familias que identifiquen y retiren los elementos peligrosos del alcance de los menores.
La recomendación principal es mantener a los niños alejados de la cocina mientras se preparan alimentos o bebidas. También se aconseja colocar los mangos de las ollas hacia adentro de la estufa para impedir que los pequeños puedan tirarlas o alcanzar su contenido.
Los recipientes con líquidos calientes no deben quedar sin supervisión ni al alcance de los niños. La misma precaución se aplica a las bebidas y comidas recién servidas, que pueden provocar lesiones por contacto o derrame.
La preparación del baño exige otra medida específica: el agua debe estar lista antes de acercar a los niños. Esta recomendación adquiere mayor importancia durante la temporada fría, cuando aumenta el uso de agua caliente en los hogares.
Ante una quemadura, la indicación es enfriar de inmediato la zona afectada con agua de grifo y buscar atención médica. El uso de agua permite actuar sobre la lesión mientras se traslada al niño a un servicio de salud.
El Día Latinoamericano de la Prevención de Quemaduras Pediátricas se conmemora cada 26 de octubre y está orientado a proteger a la población infantil, que figura entre las más afectadas por lesiones domésticas.































































