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Qué encontró un nuevo estudio sobre el ayuno intermitente, su efecto para bajar de peso y las señales de hambre

Un estudio revela que la alimentación con restricción de tiempo ayudó a las personas a perder peso sin reducir las calorías (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio de la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos sugiere que limitar la alimentación a una franja fija de entre ocho y diez horas diarias —una modalidad de ayuno intermitente— podría favorecer una pérdida de peso moderada en adultos con obesidad y prediabetes o diabetes tipo 2 controlada mediante la dieta.

El ensayo, dirigido por la médica Daisy Duan y publicado en la revista Obesity, halló un resultado casi igual entre quienes distribuyeron la ingesta a lo largo de 16 horas, lo que sugiere que el horario por sí solo no aportó ventajas biológicas adicionales.

“Observamos que las personas que siguieron un horario de alimentación con restricción horaria de 10 horas perdieron peso y modificaron positivamente sus hábitos alimenticios sin restringir las calorías”, afirmó Daisy Duan, doctora en medicina, profesora adjunta de medicina en Johns Hopkins y autora principal del estudio.

“Pero no identificamos ningún beneficio para la salud general asociado a esta estrategia dietética”.

La diabetes tipo 2 y la prediabetes fueron criterios de inclusión en el ensayo que evaluó los horarios de comida y la pérdida de peso 
(Imagen Ilustrativa Infobae)

La intervención reunió a 39 participantes de 18 a 69 años con obesidad y prediabetes o diabetes tipo 2 controlada mediante alimentación: 19 siguieron la franja más breve y 20 el esquema más amplio. La pérdida mediana de peso fue de 2,7% en el primer grupo y de 2,5% en el segundo, durante 12 semanas.

Los menús personalizados buscaron mantener estable el peso inicial de cada persona, para aislar el efecto del horario de las comidas de una disminución voluntaria o involuntaria de la ingesta calórica.

Duan explicó que la estrategia se vinculó con cambios favorables en los hábitos alimentarios, pero sin beneficios de salud únicos y generalizados más allá de la reducción de peso.

Según la Organización Mundial de la Salud, en 2024, una de cada siete personas (1100 millones) en el mundo vivía con obesidad. Por otro lado, 830 millones de personas vivía con diabetes en 2022.

Qué descubrió el estudio sobre ayuno intermitente

Un ensayo de Johns Hopkins determinó que comer en una franja de 10 horas produjo una pérdida de peso similar a hacerlo en 16 horas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La alimentación con restricción horaria concentra las comidas diarias en una franja fija y forma parte del ayuno intermitente, un patrón que prioriza el momento de la ingesta sin exigir la exclusión de alimentos. Investigaciones previas no habían podido separar con claridad sus posibles efectos de los derivados de consumir menos calorías.

Las muestras de sangre en ayunas permitieron medir grelina y leptina, hormonas asociadas con el apetito, además de proteína C reactiva, cortisol y sRAGE, indicadores vinculados con la inflamación. Los resultados fueron comparables entre ambos grupos, sin una ventaja diferenciada para el esquema de menor duración.

Las dos modalidades se asociaron con una mayor sensación de control frente a la comida, una menor tendencia a comer en respuesta al estrés y menos vulnerabilidad al hambre. La investigación evaluó esos cambios mediante el Cuestionario de Alimentación de Tres Factores, completado antes y después de la intervención.

El equipo científico evaluará el impacto del horario de ingesta en la conservación del peso alcanzado con medicamentos agonistas del receptor GLP-1. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El 92% de los participantes fue mujeres y el mismo porcentaje correspondió a personas afrodescendientes. Las comidas se prepararon y entregaron bajo la supervisión de dietistas de investigación en la Unidad de Investigación Clínica ProHealth de Johns Hopkins, en Baltimore, Maryland.

Todos siguieron una adaptación de la dieta DASH, sigla en inglés de Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión. Este patrón limita la carne roja, los alimentos con alto contenido graso, el azúcar y la sal.

El estudio recibió apoyo de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos y de la Asociación Estadounidense del Corazón.

El equipo evaluará si este patrón de horarios contribuye a mantener la pérdida de peso alcanzada con otras intervenciones, incluidos los medicamentos agonistas del receptor GLP-1, fármacos que activan ese receptor.

Un plato equilibrado con salmón, espárragos, quinua y limón se muestra junto a un reloj, ilustrando la relevancia de los horarios de comida en una dieta sana. Esta imagen enfatiza el concepto del ayuno intermitente y la planificación de las comidas para una mejor salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Qué es la depresión circadiana: un subtipo vinculado al sueño que responde peor a los antidepresivos

Un estudio publicado en The British Journal of Psychiatry identificó un subtipo de depresión mayor vinculado a alteraciones en los ritmos circadianos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El trastorno depresivo mayor es el segundo trastorno de salud mental más común a nivel mundial, pero su gravedad y respuesta al tratamiento pueden variar entre distintas personas.

Según el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, la depresión mayor incluye síntomas de un estado de ánimo depresivo o pérdida de interés la mayor parte del tiempo durante al menos dos semanas, y que interfieren en las actividades diarias.

Una nueva investigación publicada en The British Journal of Psychiatry basada en el Estudio Nacional Australiano de Genética de la Depresión, descubrió que existe un subtipo de depresión vinculada a ritmos circadianos, los ciclos internos que organizan el sueño y la vigilia.

El estudio indicó que quienes presentan depresión circadiana —un cuadro asociado a alteraciones del sueño, fatiga y menor movimiento durante el día— suelen experimentar síntomas más intensos y desde edades más tempranas que las personas con otros tipos de depresión. El perfil fue más frecuente entre mujeres y se vinculó con una menor respuesta a los antidepresivos habituales.

La clasificación exige al menos tres criterios específicos como la hipersomnia, el cansancio al levantarse y los cambios de ánimo estacionales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El análisis incluyó 11.380 participantes, de los cuales el 23% fue clasificado dentro del perfil circadiano. Los autores advirtieron que la menor respuesta a medicamentos surgió de los testimonios de los pacientes y no de una comparación experimental de la eficacia de los fármacos.

En el grupo con este perfil, el 80% eran mujeres y la edad media rondó los 38 años. La investigación comparó la evolución clínica, los síntomas y la respuesta comunicada a tratamientos entre personas con depresión circadiana y no circadiana.

La depresión circadiana reunió alteraciones del sueño, la exposición a la luz y los horarios sociales, y los participantes clasificados en este grupo comunicaron una respuesta menos favorable a los ISRS, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, y a los IRSN, inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina. El estudio no estableció que esos medicamentos fueran ineficaces para todas las personas con este perfil ni que el reloj biológico fuera la causa directa de esa respuesta.

La coautora Emiliana Tonini, investigadora de ritmos circadianos en la Universidad de Sídney, afirmó en Nature que las personas con depresión circadiana podrían tener más probabilidades de que sus síntomas depresivos se desencadenen por alteraciones en su ritmo circadiano o cambios en el ciclo de sueño-vigilia, como después del cambio de horario de verano o tras el nacimiento de un hijo.

Seis señales de desajuste entre sueño y horario social

El perfil circadiano abarcó al veintitrés por ciento de los participantes analizados, de los cuales ocho de cada diez eran mujeres. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para integrar este grupo, los participantes debían reunir al menos tres de seis características de la depresión circadiana:

  1. Desfase entre el reloj biológico y los horarios sociales. Diferencias marcadas entre los horarios de sueño de los días laborales y libres.
  2. Cambios estacionales del estado de ánimo, un patrón que parece estar relacionado con las horas de luz.
  3. Acostarse y despertarse tarde.
  4. Cronotipo vespertino. La persona que padece depresión circadiana suele tener mayor actividad por la tarde o la noche.
  5. Cansancio al levantarse. Las personas se despiertan con sensación de fatiga por la mañana, aunque hayan dormido muchas horas.
  6. Hipersomnia: somnolencia diurna excesiva y una necesidad incontrolable de dormir.

Otros hallazgos en peso y sueño

Los investigadores descubrieron un aumento de peso más pronunciado durante los episodios depresivos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las personas del grupo circadiano comunicaron un inicio más temprano de la depresión, más síntomas ligados a experiencias maníacas o psicóticas, mayor ideación suicida, malestar psicológico y síntomas físicos asociados. También notificaron un aumento de peso más pronunciado durante los episodios depresivos, un dato que los autores vincularon con una posible relación entre este perfil y cambios metabólicos.

Los investigadores valoraron además el riesgo de desarrollar otros trastornos mentales y rasgos relacionados con el sueño, los ritmos circadianos, el metabolismo y la inflamación.

El coautor Jacob Crouse, investigador de ritmos circadianos en la Universidad de Sídney, señaló en Nature que los hallazgos sugieren que la disfunción metabólica podría afectar el estado de ánimo, los niveles de energía y el sueño de una persona.

Tonini afirmó que el equipo espera que identificar si el ritmo circadiano de una persona contribuye a su depresión ayude a los médicos a sugerir tratamientos con mayor probabilidad de éxito.

Tratamientos para la depresión circadiana

Los especialistas sugirieron investigar intervenciones directas sobre el reloj biológico como la fototerapia y fármacos enfocados en la melatonina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los autores plantearon que podrían investigarse alternativas orientadas de forma directa al sistema circadiano, en lugar de centrarse solo en los mecanismos neuroquímicos sobre los que actúan los antidepresivos habituales.

Entre ellas mencionaron la fototerapia, una exposición controlada a luz brillante para regular el reloj biológico, y tratamientos dirigidos a la melatonina.

La regularidad de horarios fue otra de las opciones consideradas: mantener más estables las horas de sueño y despertar, junto con ajustes en los hábitos de exposición a la luz.

Jesús Montero-Marín, investigador Miguel Servet en el Parc Sanitari Sant Joan de Déu e investigador visitante del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford (Reino Unido) afirmó en Science Media Centre España que “se trata de un estudio riguroso y de interés científico”. Sin embargo, concluyó: “Todavía no puede afirmarse que este perfil constituya un subtipo biológico diferenciado ni que las personas que lo presentan respondan mejor a tratamientos dirigidos al reloj biológico. Será necesario reproducir los resultados en poblaciones independientes y comprobar su capacidad para predecir la respuesta terapéutica. Aunque el trabajo abre posibilidades interesantes para avanzar hacia tratamientos más personalizados, por ahora no justifica modificar las recomendaciones clínicas habituales”.

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Städdag, el método sueco para limpiar la casa en equipo y ganar tiempo

El método sueco Städdag propone reservar una franja semanal fija para limpiar el hogar de manera comunitaria. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La limpieza doméstica suele realizarse en pequeñas tareas que se acumulan durante la semana. El método sueco Städdag, en cambio, propone otra organización: reservar una franja semanal, reunir a quienes comparten el espacio y ocuparse de lo esencial con responsabilidades distribuidas.

El término Städdag, que en sueco equivale a “día de limpieza”, tiene una dimensión comunitaria. La propuesta tradicional contempla que vecinos o convivientes atiendan en conjunto las áreas comunes; trasladada a una vivienda, permite ordenar la cocina, el baño, el salón y la entrada en una misma sesión.

Städdag se basa en la idea de que, cuando se realiza en compañía, la limpieza se vuelve más liviana, rápida y hasta divertida. La práctica suele realizarse los sábados, aunque el día puede adaptarse a las rutinas de cada hogar.

Un día fijo convierte las tareas domésticas en una rutina previsible

La duración de la sesión oscila entre 30 minutos y dos horas según el tamaño del hogar y la cantidad de participantes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El método Städdag propone vincular la limpieza con el bienestar, la tranquilidad y la vida en comunidad. La idea trasciende tareas como aspirar o lavar los pisos: plantea el cuidado consciente del hogar y convierte esa rutina en un momento de encuentro.

La clave del Städdag es la constancia, no una jornada de limpieza exhaustiva. Definir siempre el mismo día y horario evita que el mantenimiento quede sujeto a momentos imprevistos o se postergue hasta que el desorden resulte difícil de abordar.

La duración depende de la vivienda y de la cantidad de participantes. Unos 30 minutos destinados a los sectores más utilizados pueden servir como punto de partida, que puede extenderse cerca de dos horas. En ambos casos, el objetivo es sostener el orden habitual sin intentar resolver cada semana tareas de limpieza profunda. La limpieza se aborda como una responsabilidad compartida, en vez de concentrarse en una sola persona.

La filosofía del Städdag también puede aplicarse en los espacios compartidos de una ciudad. Una opción consiste en convocar cada tres meses a los vecinos para ordenar el hall o el jardín común y cerrar la jornada con un café. En Suecia, esta práctica suele asumirse como un encuentro comunitario: la limpieza ofrece una oportunidad para relacionarse y preservar los lugares que todos utilizan.

Beneficios del método Städdag

Reservar una jornada determinada para limpiar reduce la sensación de tener obligaciones domésticas pendientes todo el tiempo (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Un hogar con mejor clima: realizar la limpieza entre todos promueve la cooperación y vuelve la tarea menos pesada.
  • Aprendizaje de hábitos para los niños: los menores incorporan desde temprano nociones de orden, higiene y responsabilidad compartida.
  • Tareas más ágiles: la distribución de actividades permite terminar antes y organizar mejor el tiempo disponible.
  • Menos preocupación por el desorden: reservar una jornada determinada para limpiar reduce la sensación de tener obligaciones domésticas pendientes todo el tiempo.
  • Mejor convivencia familiar: asumir responsabilidades de forma equitativa refuerza la comunicación y evita que una sola persona concentre la mayor parte del trabajo.
  • Menor esfuerzo acumulado: una rutina semanal impide que se acumulen tareas y simplifica el mantenimiento del hogar.
  • Mayor bienestar cotidiano: un espacio limpio y organizado favorece un ambiente emocional más equilibrado para quienes viven allí.

Cómo utilizar el método Städdag, paso a paso

La tradición sueca complementa la jornada con música, pausas y un cierre compartido conocido como fika. (Imagen Ilustrativa Infobae)
  1. Anotar la fecha en el calendario.
  2. Antes de empezar, preparar una lista con las tareas necesarias y asignarlas según el tiempo disponible, la edad o las preferencias de cada integrante. Algunas tareas serán fijas, mientras que otras podrán cambiar según las necesidades del momento. La rotación de funciones permite que una persona no quede a cargo de la misma tarea semana tras semana. Aspirar, limpiar superficies, ordenar objetos, sacar residuos o acomodar el lavavajillas son ejemplos de trabajos que pueden dividirse entre quienes viven en la casa.
  3. Concentrar los esfuerzos en los sectores que más se usan y que determinan el funcionamiento cotidiano del hogar. Por eso, cocina, baño, living y entrada aparecen como prioridades frente a proyectos más amplios, como reorganizar un garaje o limpiar a fondo el horno.
  4. Incorporar una revisión de hábitos. Si un objeto vuelve cada semana al mismo lugar sin utilizarse, puede ser una señal para cambiar su ubicación, donarlo o establecer un sistema de guardado. Esa observación busca reducir las causas del desorden que se repite, además de resolver su efecto inmediato.
  5. Música, pausas y un cierre compartido forman parte del ritual
Las personas que viven solas adaptan la metodología mediante límites de tiempo o llamadas telefónicas durante la sesión. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La dimensión social distingue al método sueco Städdag de una lista individual de obligaciones. Por eso se recomienda acompañar la sesión con música, pausas o una merienda posterior.

En la tradición sueca, ese cierre puede tomar la forma de una fika, una pausa para compartir café o té con algo dulce.

El formato también admite adaptaciones para quienes viven solos. Se puede establecer un límite de tiempo, hablar por teléfono con un familiar o amigo mientras se realizan las tareas, o coordinar la limpieza con un vecino. La regla central se mantiene: fijar el encuentro en el calendario y atender de forma regular los espacios que se usan a diario.

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Un estudio sugiere que los probióticos podrían prevenir la inflamación vinculada al deterioro cognitivo

Un estudio evaluó el efecto de un probiótico multicepa en adultos mayores con deterioro cognitivo temprano. Los participantes que recibieron el probiótico mostraron mejoras en algunas pruebas cognitivas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un suplemento diario de probióticos con tres cepas bacterianas redujo los niveles de pTau181 y mejoró algunas pruebas de cognición en adultos mayores con deterioro cognitivo temprano, tras 24 semanas de tratamiento. El marcador sanguíneo pTau181 está asociado con cambios cerebrales vinculados al Alzheimer, aunque el ensayo no demuestra que estas bacterias reduzcan directamente las acumulaciones de proteína tau en el cerebro.

El estudio incluyó inicialmente a 100 personas de la cohorte surcoreana Gwangju Alzheimer’s Disease and Related Dementias, orientada a seguir la evolución del deterioro cognitivo. Completaron la intervención 40 participantes del grupo que recibió el probiótico y 47 del grupo placebo, sin que los voluntarios ni los investigadores supieran qué tratamiento había recibido cada uno.

Los resultados fueron publicados en el Journal of Alzheimer’s Disease. Los autores los consideran preliminares y sostienen que serán necesarios ensayos más extensos y prolongados antes de establecer una utilidad clínica contra la enfermedad de Alzheimer.

Más de 57 millones de personas en el mundo conviven con demencia, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que esta cifra ascenderá a 139 millones para 2050. La enfermedad de Alzheimer representa entre el 60% y el 70% de los casos a nivel global. Frente a este desafío, los últimos hallazgos científicos indagan en la detección precoz y la prevención temparana.

Un marcador de Alzheimer y pruebas de memoria visual

Los resultados abren nuevas preguntas sobre el uso de probióticos en la prevención del Alzheimer (Imagen Ilustrativa Infobae)

La pTau181 mide en sangre una forma fosforilada de la proteína tau, cuya presencia puede reflejar alteraciones asociadas al Alzheimer dentro del cerebro. Antes de la aparición de síntomas de demencia, sus concentraciones suelen elevarse en la sangre.

En los cuadros de demencia, las proteínas tau pueden plegarse de manera anormal y formar ovillos que interfieren con las células cerebrales. Al término del tratamiento, el grupo que recibió el suplemento mostró una disminución significativa de pTau181 plasmática frente al placebo.

El producto evaluado, denominado KL-P301, contenía subespecies de Bifidobacterium animalis, Limosilactobacillus fermentum y Levilactobacillus brevis. Los participantes podían consumir el polvo directamente o disolverlo en agua.

Además de la variación del biomarcador, quienes tomaron el probiótico obtuvieron resultados significativamente mejores en un sistema de evaluación clínica de la demencia. También mejoraron en tareas que exigían interpretar información visual, comprender la organización espacial y reproducir figuras complejas, aunque no todas las comparaciones con el grupo placebo alcanzaron significación estadística.

Los neurólogos Kang-Ho Choi y Kun Ho Lee, de la República de Corea, señalaron que la reducción paralela de pTau181 y la conservación de la construcción visuoespacial y de la memoria visual aportan indicios convergentes sobre una posible interacción entre microbiota, sistema inmunitario y cerebro durante los procesos neurodegenerativos tempranos.

La inflamación como posible vínculo entre intestino y cerebro

La investigación examinó cambios en biomarcadores sanguíneos y funciones cognitivas, después de la intervención con tres cepas bacterianas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La mayoría de los marcadores inflamatorios registraron cambios modestos después de las 24 semanas. Sin embargo, la interleucina 1 beta, una citocina implicada en la respuesta inmunitaria, descendió más en el grupo tratado que en el placebo.

Los investigadores plantearon que este resultado “puede sugerir un efecto antiinflamatorio selectivo del probiótico multicepa sobre vías específicas de citocinas”. La hipótesis es que una mejora de la salud intestinal podría reducir algunas señales de inflamación sistémica capaces de alcanzar el cerebro.

Una alteración de la salud intestinal puede activar respuestas inmunitarias que debiliten la barrera hematoencefálica, la estructura que regula el paso de sustancias entre la sangre y el sistema nervioso. También podría contribuir a la neuroinflamación y al daño de las neuronas.

El estudio examinó el posible vínculo entre un probiótico multicepa y variaciones en un biomarcador sanguíneo asociado al Alzheimer (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ensayos previos con combinaciones de Bifidobacterium y Lactobacillus en personas con Alzheimer diagnosticado clínicamente habían asociado estos suplementos con mejores marcadores cerebrales en sangre y con menores señales circulantes de inflamación y estrés oxidativo.

El nuevo trabajo evaluó a personas en una fase anterior y combinó mediciones de función cognitiva con indicadores sanguíneos de la patología tau.

Los autores advirtieron que los resultados obtenidos en animales no siempre se reproducen en seres humanos. Propusieron estudios de mayor tamaño y duración que incorporen tomografías por emisión de positrones para tau y beta-amiloide, con el fin de evaluar la persistencia de los efectos, su relevancia clínica y la utilidad de la cognición visuoespacial como criterio de evaluación.

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Qué efecto puede tener la cafeína en los niños: menos sueño y cambios en la corteza cerebral

Las diferencias en la estructura de la corteza cerebral aparecieron a partir del consumo de una sola bebida con cafeína a la semana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El mayor consumo de cafeína entre niños de nueve a once años se asoció con menos sueño y con diferencias pequeñas en la corteza cerebral, región vinculada al procesamiento cognitivo, la atención, la toma de decisiones y las emociones. La relación también se vinculó con más problemas de salud mental en seguimientos posteriores, según una investigación dirigida por el Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia de King’s College London.

Dos tercios de los adolescentes consumen cafeína al menos una vez por semana, aunque se trata de una sustancia psicoactiva sin regulación. En el grupo analizado, las bebidas gaseosas fueron la principal fuente de cafeína.

La investigación reunió datos de 9.632 niños estadounidenses que participaban en el Estudio de Desarrollo Cognitivo del Cerebro Adolescente (ABCD), un seguimiento sobre desarrollo cerebral y salud. Los participantes informaron cuántas bebidas con cafeína consumían habitualmente por semana, entre café, té y gaseosas, mientras que sus padres indicaron la duración promedio de su sueño.

“Los resultados ponen de relieve la necesidad de contar con directrices basadas en la evidencia sobre el consumo de cafeína en adolescentes para favorecer el neurodesarrollo y la salud mental”, dijeron los autores.

Menor superficie cortical en 22 regiones cerebrales

Un estudio de King’s College London vinculó el consumo de cafeína en niños de nueve a once años con menos horas de sueño y alteraciones en la corteza cerebral. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las resonancias magnéticas midieron el grosor y la superficie de la corteza cerebral, la capa externa plegada del cerebro. Un mayor consumo de cafeína se asoció con menor superficie cortical en 22 regiones distribuidas en los cuatro lóbulos cerebrales, incluso después de considerar factores socioeconómicos del hogar, como los ingresos y la educación de los padres.

Las diferencias en la superficie cortical total aparecieron desde el consumo de una bebida con cafeína por semana, en comparación con no consumir ninguna. El patrón estuvo impulsado principalmente por las gaseosas.

Los niños con mayor ingesta de cafeína también dormían menos, y la menor duración del sueño se relacionó a su vez con una superficie cortical más reducida. Ambas variables explicaron parcialmente el vínculo entre una mayor ingesta y más dificultades de atención, estado de ánimo y conducta seis meses después.

A los 18 meses, solo persistió la asociación que atravesaba la superficie cortical total. La autora del estudio, Divyangana Rakesh, docente sénior de Neurociencia y Psicología en King’s College London, advirtió: “Descubrimos que incluso niveles bastante bajos de consumo estaban vinculados con pequeñas diferencias en la estructura cerebral y la salud mental posterior, y que una menor duración del sueño parece ser un vínculo subyacente importante”.

Las gaseosas y los factores que aún deben diferenciarse

Dos tercios de los adolescentes consumen cafeína al menos una vez por semana y las bebidas gaseosas constituyen su fuente principal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Rakesh precisó que los resultados no permiten establecer una relación causal. “Aunque no podemos pronunciarnos sobre la causalidad, nuestros resultados sugieren que tanto la ingesta de cafeína, incluida la procedente de las gaseosas, como el sueño merecen atención cuando pensamos en la salud mental de los jóvenes”, afirmó.

Las gaseosas contienen grandes cantidades de azúcar y suelen estar asociadas con hábitos de vida menos saludables y conductas de mayor riesgo. Por eso, los investigadores todavía no pueden separar el efecto de la cafeína de los demás factores relacionados con ese tipo de bebidas.

El próximo paso será obtener mediciones más precisas sobre qué consumen los jóvenes, en qué momento lo hacen y cómo duermen.

Efectos del café y cuánto pueden tomar los niños

La Academia Americana de Pediatría desaconseja el consumo de café en menores de edad (Freepik)

En la actualidad, no existen directrices que regulen específicamente el consumo de cafeína en niños. Sin embargo, algunas instituciones, como la Academia Americana de Pediatría, desaconsejan el consumo de café en menores.

En países como Canadá, se establecieron límites claros para el consumo de cafeína según la edad. Según la prestigiosa Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos, las recomendaciones para los niños son las siguientes:

  • De 4 a 6 años: un máximo de 45 mg de cafeína al día (aproximadamente media taza de café).
  • De 7 a 9 años: hasta 62,5 mg al día.
  • De 10 a 12 años: hasta 85 mg al día.
  • Adolescentes (13 años en adelante): hasta 85 a 100 mg al día.
La cafeína puede afectar el sueño en niños pequeños (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según una publicación de la Revista Española de Nutrición Humana y Dietética, la cafeína puede interferir con la secreción de la hormona del crecimiento, lo que afecta el ciclo del sueño y podría obstaculizar el desarrollo físico. Además, el consumo de esta sustancia en los niños puede desencadenar efectos como:

  • Aumento de la ansiedad y nerviosismo, debido a las propiedades estimulantes de la cafeína.
  • Problemas para conciliar el sueño, lo que puede afectar el descanso y, por ende, el rendimiento escolar y el bienestar general de los niños.
  • Incremento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial, lo cual es preocupante dado que los sistemas nervioso y cardiovascular de los niños aún están en desarrollo.
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