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600,000 niños dominicanos en riesgo climático extremo: pobreza, escuelas cerradas y la crisis que podría empeorar antes de 2030

Dos niños de unos 10 años elevan cometas coloridas sobre el techo de una vivienda en República Dominicana, en una ilustración acuarela que evoca tensión y expectativa bajo la fuerte luz del mediodía. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un total de 600,000 niños, niñas y adolescentes de los hogares más pobres de República Dominicana se encuentran en alto riesgo frente a fenómenos climáticos extremos.

Así lo determinó el Índice de Vulnerabilidad ante Choques Climáticos (IVAAC), elaborado por el Sistema Único de Beneficiarios (Siuben), según informó Acento a partir de estudios oficiales y entrevistas con especialistas.

La cifra se enmarca en un diagnóstico más amplio: entre 60% y 70% de la infancia dominicana, cerca de dos millones de menores, está expuesta a por lo menos un evento climático extremo recurrente. Así lo explicó Gavino Severino, oficial de Políticas Sociales de Unicef en República Dominicana a Acento.

República Dominicana, el país con más estudiantes con clases interrumpidas en la región

Durante 2025, más de 2,412,553 estudiantes dominicanos tuvieron su escolaridad interrumpida por tormentas e inundaciones. El dato surge de un informe de Unicef, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, difundido por Infobae, y confirma que el país concentró la mayor parte de las afectaciones escolares registradas en Centroamérica ese año.

Una mujer con dos niños camina abrazada por una calle histórica de la República Dominicana, flanqueada por edificios coloniales y un auto estacionado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las tormentas e inundaciones provocan cierres de escuelas, retrasos en la reapertura de los planteles, daños estructurales y el uso de edificios educativos como refugios. Todo eso reduce el acceso a clases y eleva el riesgo de abandono escolar entre los menores afectados.

El fenómeno no es exclusivo de 2025. En abril de este año, lluvias calificadas como las más intensas de la década provocaron el colapso de una pared en una vivienda del oeste de Santo Domingo, con un saldo de una niña fallecida, según informó Infobae.

El mismo episodio dañó al menos 12 escuelas en sectores como Los Alcarrizos, Pedro Brand y Santo Domingo Este, de acuerdo con la Dirección de Infraestructura Escolar.

Las tormentas e inundaciones provocan cierres de escuelas, retrasos en la reapertura de los planteles, daños estructurales y el uso de edificios educativos como refugios. (Foto cortesía Ministerio Educación RD)

El calor extremo ya reduce el rendimiento en las aulas

El cambio climático no es una amenaza futura para la niñez dominicana: ya afecta su salud, su educación y su vivienda. Un índice internacional ubica al país en el puesto 73 de 200 naciones evaluadas, con severidad media frente a huracanes, inundaciones y sequías.

“El aumento de temperaturas y las olas de calor provocan deshidratación y menor rendimiento cognitivo en las aulas”, advirtió Rosaura Pimentel, coordinadora del Observatorio de Cambio Climático, a Acento. Para la especialista, “el impacto es sistémico y multidimensional”.

Fotografía de archivo de un niño jugando al fútbol. EFE EFE/Alejandro Ernesto

Pimentel agregó ante el medio que las lluvias intensas y las inundaciones incrementan el riesgo de enfermedades hídricas, como el cólera y la leptospirosis, sobre todo en los sectores de menor poder adquisitivo.

Según la Encuesta Nacional de Hogares (Enhogar) 2024, 20.5% de los hogares dominicanos reportó haber sido afectado por calor excesivo en el último año, y 52.1% dijo sentirse más preocupado por los fenómenos naturales que 12 meses atrás.

La coordinadora también señaló que los eventos extremos “provocan desplazamientos forzados” que generan “estrés crónico y trauma” en la población infantil. Ese malestar se vincula con lo que la literatura científica llama ecoansiedad: el miedo persistente al futuro derivado de la crisis climática.

El fenómeno El Niño agrava el panorama regional

El contexto climático regional se tensó este año. Según datos de Unicef difundidos en octubre, se prevé que más de 347 millones de niños en casi 100 países sufran condiciones de lluvia o sequía inusuales entre octubre y diciembre de 2026 por efecto de El Niño, uno de los más intensos jamás registrados. América Latina y el Caribe concentran 41 millones de esos menores en riesgo.

Un informe de Plan International, organización no gubernamental de desarrollo infantil, divulgado en octubre, advirtió que las sequías e inundaciones asociadas a El Niño apartan a las niñas de la escuela para asumir labores domésticas y de cuidado familiar.

Una mujer trabaja la tierra agrietada junto a dos niños en el campo guatemalteco, donde el fenómeno de El Niño reduce las lluvias e incrementa la inseguridad alimentaria. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Eso duplica el riesgo de matrimonio infantil, violencia y embarazo adolescente entre quienes ven interrumpida su escolaridad, según la ONG, que mencionó a República Dominicana entre los países donde ya implementa proyectos de agua, saneamiento y protección frente a la crisis climática.

El Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) confirmó en octubre que, pese a la presencia de El Niño, las lluvias no desaparecieron del territorio dominicano. El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) mantuvo ese mes alerta amarilla en el Gran Santo Domingo, el Distrito Nacional y San Cristóbal por riesgo de inundaciones urbanas y crecidas repentinas de arroyos y cañadas.

Los desplazamientos infantiles por desastres, difíciles de medir con precisión

Datos del Centro de Monitoreo de Desplazamientos Internos (IDMC) y Unicef muestran que los menores representan entre 40% y 50% de las personas desplazadas por desastres en el Caribe.

En República Dominicana, decenas de miles de personas debieron abandonar temporalmente sus hogares durante eventos climáticos recientes, una parte importante de ellas menores de edad.

Severino explicó ante Acento que el problema suele pasar desapercibido porque la mayoría de esos desplazamientos son temporales. Su repetición constante, afirmó, afecta la estabilidad emocional, educativa y social de la infancia.

Niños jugando en una calle inundada por las lluvias de la tormenta tropical Melissa en Santo Domingo, República Dominicana, el viernes 24 de octubre de 2025. (AP Foto/Ricardo Hernandez)

La pobreza infantil podría crecer hacia 2030 por el impacto climático

Un informe conjunto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y Unicef proyecta que 5.9 millones de niños, niñas y adolescentes de la región podrían caer en situación de pobreza hacia 2030 como consecuencia del cambio climático. En República Dominicana, uno de cada tres niños ya vive en condiciones de vulnerabilidad económica.

Carlos Carrera, representante de Unicef en República Dominicana, sostuvo ante el medio Acento que cada inundación, sequía, ola de calor o tormenta tiene consecuencias que trascienden la emergencia inmediata y terminan ampliando brechas sociales ya existentes. Por eso, insistió, la respuesta estatal no puede limitarse a atender los desastres una vez ocurridos.

Menos del 3% del financiamiento climático global llega a la niñez

Pese a la magnitud del problema, menos del 3% del financiamiento climático mundial está dirigido a las necesidades de la infancia, según Unicef. Un estudio adicional sobre pobreza infantil en América Latina ubicó esa proporción en 3,4% del financiamiento climático multilateral.

Severino reconoció ante Acento que República Dominicana incrementó las inversiones vinculadas con la adaptación climática, pero remarcó que todavía existe una brecha importante en materia de financiamiento para la niñez.

Hoy no hay una medición robusta de qué proporción del presupuesto de adaptación la beneficia directamente.

El Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono incorporó, al actualizar su Contribución Nacionalmente Determinada a una tercera versión, una visión de género e infancia.

Unicef plantea como prioridades fortalecer los sistemas de protección social adaptativos, ampliar las transferencias monetarias de emergencia, invertir en infraestructura resiliente y consolidar sistemas de alerta temprana con enfoque en la niñez.

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Sequía, matrimonio infantil y abandono escolar: el informe que revela cómo el clima destruye el futuro de las niñas centroamericanas

Un cuaderno de notas sobre la tierra agrietada ilustra el abandono escolar provocado por la crisis climática en las comunidades rurales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El 60% de las niñas que viven en comunidades centroamericanas golpeadas por la sequía prolongada notó un aumento de los matrimonios infantiles en su entorno, casi el doble que el promedio registrado entre todas las encuestadas.

El dato pertenece al informe anual de Plan International, organización humanitaria internacional, titulado Cambia su pronóstico: el Estado Mundial de las Niñas 2026, presentado en los días previos al Día Internacional de la Niña.

La organización cruzó datos climáticos y de salud de 52 países durante tres décadas y los combinó con una encuesta a 5.000 niñas y jóvenes de entre 15 y 24 años en Bangladés, Kenia, Senegal, Zimbabue y Perú.

A esa base se sumaron 139 entrevistas en profundidad realizadas en comunidades afectadas por fenómenos climáticos.

El matrimonio infantil se duplica en las comunidades con sequía

El hallazgo central del estudio señala a la sequía como el fenómeno climático más asociado, entre los 52 países analizados, de varios continentes, con el aumento sostenido del matrimonio infantil.

La razón es su ritmo lento: destruye durante meses o años las cosechas, el ganado y los ingresos familiares hasta que casar a una hija pasa a verse como estrategia de supervivencia.

Matrimonios infantiles en México persisten pese avance legal (Imagen Ilustrativa Infobae)

“La sequía provoca esto de forma más fiable que cualquier otro fenómeno climático, ya que actúa lentamente”, explicó Reena Ghelani, directora ejecutiva de Plan International, a El Español, diario digital español.

Para la directiva, el deterioro de los ingresos familiares opera como un mecanismo gradual que termina por empujar a las familias hacia esa decisión.

El vínculo con la escolaridad resultó determinante en el análisis. Las niñas cuya educación se interrumpe por un desastre climático tienen el doble de probabilidades de casarse antes de los 18 años o de atravesar un embarazo no deseado, según el cruce de datos de tres décadas que acompaña la encuesta.

Las niñas cuya educación se interrumpe por un desastre climático tienen el doble de probabilidades de casarse antes de los 18 años o de atravesar un embarazo no deseado, según el cruce de datos de tres décadas que acompaña la encuesta.

. (Sayda Galicia, Infobae Centroamérica)

La ausencia escolar dispara la violencia y reduce el acceso a la salud

Cuando una sequía o una inundación deja a una familia sin cosecha, agua o ingresos, son las niñas quienes suelen asumir las tareas de cuidado: buscar agua, cuidar a hermanos menores o quedarse en casa mientras los adultos salen a trabajar. Esa carga les resta horas de estudio y las expone a la violencia, según advirtió Plan International.

Más de una cuarta parte de las jóvenes encuestadas, el 28%, dijo haber observado un aumento de la violencia contra mujeres y niñas después de un evento climático en su comunidad.

El acceso a servicios de salud sexual y reproductiva también se deterioró: el 76% señaló dificultades para que al menos una niña de su entorno accediera a esos servicios, cifra que sube a 84% en zonas golpeadas por sequía.

Más de una cuarta parte de las jóvenes encuestadas, el 28%, dijo haber observado un aumento de la violencia contra mujeres y niñas después de un evento climático en su comunidad. REUTERS/Adriano Machadoo

“Mantener las escuelas abiertas es el factor de protección más estable”, sostuvo Ghelani ante el diario, en referencia a la cadena que conecta el abandono escolar con el matrimonio y la violencia.

La directiva atribuyó el deterioro de los servicios de salud al cierre de clínicas, la falta de transporte y la interrupción de las redes comunitarias de apoyo durante las emergencias.

El Niño golpea a Centroamérica con sequía e inundaciones simultáneas

Honduras, Guatemala y El Salvador acumulan meses sin lluvias suficientes por efecto de El Niño, mientras República Dominicana y Perú enfrentan un escenario similar.

En paralelo, Ecuador y México sufren lluvias excesivas e inundaciones en otras zonas, según confirmó Plan International.

Una mochila escolar cuelga de la puerta cerrada de un aula rural anegada que ilustra la suspensión de clases tras desastres climáticos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ante ese doble escenario, la organización activó una respuesta subregional en Centroamérica con proyectos de agua, saneamiento y protección, además de su trabajo habitual en Ecuador, República Dominicana, Bolivia, Honduras, El Salvador y Perú.

En octubre, la organización también lleva adelante la campaña “Niñas en Emergencia” en Guatemala, Ecuador, Perú y Paraguay para coordinar esfuerzos con otros actores frente a las crisis climáticas.

Costa Rica sumó 90,000 estudiantes con clases interrumpidas

La interrupción escolar por desastres no es exclusiva de Centroamérica. Un informe de Unicef, agencia de Naciones Unidas para la infancia, difundido en los últimos meses, registró que 90,000 estudiantes costarricenses vieron alterada su escolaridad por tormentas e inundaciones durante 2025.

A nivel global, Unicef contabilizó 171 millones de estudiantes afectados en 106 países y territorios durante el mismo período, con pérdidas futuras de ingresos estimadas en USD 200.000 millones.

El 66% de esos alumnos enfrentó la suspensión directa de clases, mientras que otro 21% no pudo regresar a las aulas porque los edificios habían sufrido daños o se habían convertido en refugios.

El organismo apoyó a Costa Rica con 4,038 diagnósticos en escuelas y la elaboración de 3,391 planes de seguridad, un trabajo orientado a mejorar las condiciones de aprendizaje de más de un millón de estudiantes.

Un letrero de 'Clases suspendidas' cuelga frente a una escuela cerrada mientras dos niños con mochilas regresan a casa bajo una fuerte lluvia y vientos, evocando la llegada de un ciclón tropical. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Plan International y Unicef: la escuela como barrera de protección frente al clima

Las dos organizaciones coinciden en que mantener a las niñas en la escuela es el factor que más reduce su exposición al matrimonio infantil y a la violencia tras un desastre. Plan International pide a los gobiernos y donantes mantener las escuelas abiertas y gratuitas durante las emergencias climáticas.

De cara a la COP31, que se celebrará en Antalya, Turquía, del 9 al 20 de noviembre, Plan International solicita destinar una porción definida del financiamiento de adaptación climática a la salud de las adolescentes.

La organización también reclama reforzar la atención a las comunidades más marginadas, incluidas las niñas con discapacidad, las desplazadas y las de minorías étnicas, que según el informe enfrentan el doble de dificultades para acceder a servicios básicos.

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