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Cuadernos: Casación puso fin al intento de medio centenar de acusados por salir del juicio a cambio de pagos millonarios

Revés para los empresarios que intentaron quedar fuera del juicio Cuadernos pagando sumas millonarias

La Cámara Federal de Casación Penal puso fin este jueves al intento de medio centenar de acusados en el juicio por los “cuadernos de la corrupción”, entre ellos decenas de empresarios, para evitar seguir sometidos al proceso a cambio de pagos millonarios como reparación del daño.

Entre los peticionantes están los acusados Ángelo Calcaterra, Aldo Roggio, el financista Ernesto Clarens, Juan Orazi, Hugo Dragonetti y Patricio Gerbi. Todos intentaron antes del inicio del juicio que el Tribunal Oral Federal 7 aceptara pagos millonarios como reparación integral para extinguir la acción penal y ser sobreseídos.

Los 46 planteos que derivaron en extensas audiencias orales en octubre de 2025 se toparon con la oposición de la fiscal Fabiana León y la querella de la Unidad de Información Financiera. Tampoco estuvo de acuerdo el remisero Oscar Centeno, arrepentido en la causa, quien hizo saber a través de su defensa, en la audiencia de octubre de 2025 ante el Tribunal Oral Federal 7, que le parecía “injusto” dar un beneficio basado en un “poderío económico” que él no tenía.

Los jueces Enrique Méndez Signori, Germán Castelli y Fernando Canerlo rechazaron todos los pedidos y el juicio empezó el 6 de noviembre del año pasado con 85 acusados que son juzgados en la actualidad junto a la expresidenta Cristina Kirchner.

Los ofrecimientos

Las defensas de empresarios, financistas y exfuncionarios del kirchnerismo fueron en apelación al máximo tribunal penal federal del país que este jueves, a casi un año de inicio del debate, rechazó los recursos por inadmisibles y mantuvo vigente así la decisión que impidió a decenas de acusados cerrar el expediente.

El empresario Angelo Calcaterra el día de su declaración indagatoria en el juicio Cuadernos (RS Fotos)

La decisión fue adoptada por la Sala I, integrada por los jueces Daniel Petrone, Diego Barroetaveña y Alejandro Slokar

Las defensas buscaban aplicar el artículo 59, inciso 6, del Código Penal, que prevé la extinción de la acción ante una reparación integral del daño.

Varios empresarios ofrecieron pagar sumas equivalentes a sus embargos actualizados (en algunos casos, superiores a los mil millones de pesos) para evitar el juicio. Por ejemplo, Cristóbal López ofreció 1.010.752.449 pesos, Aldo Roggio 1.875.907.639 pesos, Hugo Dragonetti 1.421.195.500 pesos, y otros montos proporcionales. En uno de los casos, el financista arrepentido Ernesto Clarens llegó a ofertar un yate y departamento en Miami.

Los motivos de la decisión

El voto principal fue del juez Petrone, quien consideró que las decisiones cuestionadas no son sentencias definitivas ni pueden equipararse a una por sus efectos. Tampoco integran los motivos que habilitan recurrir ante Casación. El juicio “permitirá precisar los hechos atribuidos y las responsabilidades de cada acusado”, explicó la resolución judicial.

La resolución se adoptó por mayoría, con la adhesión de Diego Barroetaveña al voto de Petrone. Alejandro Slokar consideró que antes correspondía escuchar a las partes, sin adelantar opinión sobre el fondo.

La fiscal Fabiana León se había opuesto a concederles el beneficio

Entre los acusados cuyas defensas recurrieron el rechazo de la reparación integral figuran Cristóbal López, Carlos Fabián De Sousa, Ángelo Calcaterra, Aldo Roggio, Armando Loson, Juan Carlos de Goycoechea, Mario Ludovico Rovella, Héctor Javier Sánchez Caballero, Roberto Juan Orazi, Mario Maxit, Benjamín Gabriel Romero, Francisco Rubén Valenti, Oscar Abel Sansiñena, Guillermo Escolar, Jorge Neira, Ricardo Repetti, Gabriel Losi, Pablo José Gutiérrez, Hugo Alberto Dragonetti, Patricio Gerbi y Osvaldo Manuel De Souza.

También apelaron las defensas de Adrián y Mauricio Pascucci, Julio José Paolini, Claudio Javier Glazman, Santiago Altieri, Juan Manuel Collazo, Jorge Juan Mauricio Balán, César Arturo de Goycoechea, Walter Rodolfo Fagyas, Osvaldo Antenor Acosta, Fabián Ezequiel García Ramón, Carlos Román, Carlos Arroyo, Jorge Sergio Benolol, Daniel Claudio Pitón, Ricardo Santiago Scuncia, Rodolfo Armando Poblete y Miguel Ángel Marconi, entre otros.

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Coimas en discapacidad: el juez Lijo citó a indagatoria a los dueños de la droguería Suizo Argentina e inhibió sus bienes

La droguería quedó bajo investigación por presunto pago de coimas y contratos millonarios arreglados

El juez federal Ariel Lijo citó a declaración indagatoria a Jonathan y Emmanuel Kovalivker, presidente y vicepresidente de la Droguería Suizo Argentina y a otros empresarios acusados en la investigación por presunta corrupción en la ex Agencia Nacional de Discapacidad. Además, decretó la inhibición general de bienes para todos ellos.

Los Kovalivker serán los primeros en presentarse en los tribunales de Retiro el próximo jueves 29 de octubre, a las 930 y 1030. Ese mismo día a las 1130 será indagado Diego Viner, director de Compras de la droguería.

A partir de la semana siguiente se convocó a los demás acusados, a razón de tres declaraciones por día tres veces por semana, según supo Infobae en fuentes judiciales. En ese marco ampliarán sus declaraciones los ya procesados Pablo Atchabahian, Miguel Ángel Calvete y Andrés Horacio Arnaudo. En total serán 39 indagatorias.

Inhibición de bienes

La decisión se tomó ante los hechos descriptos en un dictamen del fiscal que lleva la investigación, Franco Picardi y la prueba recolectada y " al encontrarse reunido el grado de sospecha exigido" para citar a declaración indagatoria, según la resolución a la que tuvo acceso Infobae.

Además se ordenó la inhibición general de bienes porque las hipótesis delictivas investigadas “asoman la posibilidad de que acontezcan maniobras tendientes al desprendimiento de activos”, advirtió la decisión judicial.

El escenario probatorio descripto por la fiscalía “impone la necesidad de adoptar, con la mayor premura posible, medidas cautelares de naturaleza patrimonial, a fin de resguardar aquellos bienes que eventualmente pudieran ser objeto de decomiso en una etapa posterior del proceso, o bien quedar comprendidos frente a la determinación de algún tipo de responsabilidad pecuniaria o de una eventual reparación”, agregó el magistrado.

También recordó que desde el 2000, Argentina integra el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI o FATF), “en cuya cuarta recomendación se ha realzado el deber de adoptar medidas para combatir la criminalidad económica”, incluido el rastreo de bienes para su eventual decomiso.

El juez Lijo hizo lugar al pedido de la fiscalía en la causa que investiga presuntos direccionamientos de licitaciones y corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad.

El juez federal Ariel Lijo a cargo de la causa ANDIS

Además en el trabajo de la fiscalía se incorporaron nuevas evidencias de presuntos pagos de sobornos al ex titular de la ANDIS Spagnuolo, ya procesado en la causa.

El planteo para indagar a los dueños de la Suizo Argentina se basa en presuntos hechos de corrupción ocurridos entre mayo de 2024 y agosto de 2025. Esa empresa habría sido la principal contratista de la Agencia por un total de $ 137.118.708.357, según la acusación.

Según el dictamen fiscal, que supera las 300 páginas, la investigación detectó un mecanismo que habría permitido anticipar información sobre las compulsas de precios, definir qué empresas serían adjudicatarias y establecer los valores de venta de tratamientos de alto costo.

La fiscalía afirmó que el esquema incluyó a 14 firmas que habrían operado bajo una coordinación común. El expediente atribuye a los investigados la presunta administración de pagos, la asignación de adjudicaciones y demoras en las transferencias como una herramienta para disciplinar a empresas que no siguieran las condiciones acordadas.

Uno de los ejemplos incorporados refiere a un medicamento para tratar la esclerosis múltiple. De acuerdo con la acusación, la empresa lo había adquirido a $92.000 por unidad y luego lo vendió a la ANDIS por valores de entre $3.870.392 y $4.063.912.

Los investigadores también analizaron el crecimiento por ejemplo de la droguería Génesis S.A., una firma que, de acuerdo con la fiscalía, pasó de tener escasa actividad en 2023 a ubicarse entre las diez compañías con mayores pagos estatales entre 2024 y 2025. En ese lapso habría obtenido adjudicaciones por $34.066.729.176.

Entre los citados a indagatoria en el juzgado federal 11 de Comodoro Py 2002 que subroga Lijo están al director de Compras de la Suizo Argentina, Diego Viner; el de Asuntos Corporativos, Sebastián Nuner Uner; el gerente de la División Tratamientos Especiales, Gonzalo Zarbo; y el coordinador de esa área, Fernando Domínguez.

El dictamen atribuye a esta droguería un supuesto control sobre las compras de medicamentos de alto costo y señala que recibió órdenes de compra por $137.118.708.357 entre mayo de 2024 y agosto de 2025.

La lista se completa con directores, gerentes y socios de las droguerías presuntamente cartelizadas y, según la acusación fiscal, encolumnadas detrás de la Suizo Argentina S.A.: Dihemo S.A., Droguería 20 de Junio S.A., Lowsedo S.R.L., Soldist S.R.L., Seguermed S.R.L., Luley S.A., Droguería Meta S.A., Ultra Pharma S.A., Droguería Del Sud S.A., Droguería Disval S.R.L., Hemipharm S.R.L, Medipharma S.A., Droguería Génesis S.A., y Scienza Argentina S.A.

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Qué acusaciones escucharán Cristina y Máximo Kirchner en el juicio por Los Sauces y Hotesur

Cristina Fernández, Máximo Kirchner y Lázaro Báez

Cristina Fernández de Kirchner y Máximo Kirchner enfrentarán desde este viernes un juicio oral unificado por las causas Los Sauces y Hotesur: la acusación fiscal sostiene que la familia presidencial montó circuitos inmobiliarios y hoteleros para canalizar y blanquear dinero ilícito, obtenido a través de empresarios beneficiados con la obra pública vial.

El proceso reúne acusaciones contra la expresidenta, su hijo, los empresarios Lázaro Báez, Cristóbal López y Fabián De Sousa, entre otros imputados. El juicio apuntará a determinar si los contratos inmobiliarios y hoteleros fueron negocios comerciales genuinos o si, como sostiene la acusación, integraron un mecanismo de lavado de activos.

“Dinero de la corrupción”

La investigación fue enviada a juicio por el juez federal Julián Ercolini y los fiscales federales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques. Según la acusación, hubo una “organización criminal” a la que el matrimonio presidencial incorporó a su hijo Máximo Kirchner, “quien formaría junto a su padre (el fallecido expresidente Néstor Kirchner) la firma Hotesur y junto a sus dos progenitores la empresa Los Sauces, de la que a su vez sería presidente”, detalla la acusación de los instructores que será leída en el inicio del debate oral.

El juez federal Julián Ercolini investigó las causas Vialidad, donde se condenó a CFK, y Hotesur y Los Sauces

Ercolini y Pollicita llevaron adelante también la investigación en la causa Vialidad, donde ya se juzgó y condenó a la expresidenta a seis años de prisión por administración fraudulenta e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por delitos con la obra pública en Santa Cruz, otorgada a Lázaro Báez y su conglomerado empresario.

Por esta condena, Cristina Kirchner llega a este nuevo juicio bajo arresto domiciliario con tobillera electrónica en su casa de San José 1111. Desde el 6 de noviembre del año pasado se la juzga además en la causa Cuadernos.

El origen del dinero

A través de empresarios cercanos beneficiados con contratos multimillonarios, los acusados habrían canalizado “el dinero que era sustraído al Estado a través de la obra pública vial otorgándole así, la apariencia de provenir de una actividad lícita”.

Ello los habilitó a “poder disponer de una parte del dinero de la corrupción, ya que ante los ojos de las autoridades fiscales y anticorrupción dichos fondos contarían con un ropaje de licitud que enmascararía el verdadero origen”.

El fiscal federal Gerardo Pollicita: su dictamen será leído mañana en el inicio del juicio por Hotesur y Los Sauces (Adrián Escandar)

Máximo Kirchner, en nombre de sus padres y en representación de las sociedades, “se ocupó de la adquisición de propiedades, la firma y cobro de cheques con los que se canalizaban los fondos, la firma de contratos de locación, y todos los demás actos a los fines de configurar, ejecutar y sostener la asociación delictiva, beneficiándose a su vez con su producido”. Esta imputación forma parte de la acusación que se leerá mañana en la primera audiencia ante el Tribunal Oral Federal 5.

Alquileres y turismo

La investigación por Los Sauces se concentra en los alquileres de propiedades de la inmobiliaria familiar a empresas relacionadas con Báez y con el Grupo Indalo, de López y De Sousa. La fiscalía sostiene que esos contratos no respondían a una lógica comercial ordinaria, sino que habrían permitido justificar ingresos para la familia Kirchner bajo la apariencia de cánones locativos.

En Hotesur, la acusación analiza el manejo de los hoteles Alto Calafate, Las Dunas y La Aldea del Chaltén. Según el requerimiento fiscal de elevación a juicio firmado en 2018 y cuyas partes principales se leerán en la primera audiencia del juicio, la empresa Valle Mitre —vinculada al grupo Báez— administró establecimientos de la familia Kirchner y recibió fondos de otras compañías del conglomerado empresario antes de pagar alquileres a Hotesur, Los Sauces y a la sucesión de Néstor Kirchner.

El esquema de la corrupción según la acusación fiscal a Cristina y Máximo Kirchner

La Corte Suprema dejó firme en diciembre de 2024 la continuidad del proceso oral al rechazar los recursos contra el fallo de Casación que revocó los sobreseimientos sin juicio dictados en 2021. Florencia Kirchner, la hija menor de los expresidentes, estaba acusada pero quedó excluida porque su sobreseimiento permaneció firme.

Hotesur

La causa Hotesur tiene como eje la compra y explotación de hoteles de la familia Kirchner, principalmente el Alto Calafate y Las Dunas en zonas turísticas de Santa Cruz. La fiscalía sostuvo que, luego de adquirir esos establecimientos, la familia cedió su administración a Valle Mitre, una firma ligada al Grupo Báez.

De acuerdo con el requerimiento fiscal de 2018, Valle Mitre habría funcionado como una empresa intermediaria. El esquema descripto por los fiscales partía de fondos procedentes de compañías de Báez, entre ellas Austral Construcciones, Kank y Costilla, Loscalzo y Del Curto, Badial, Don Francisco, La Estación, Alucom Austral y Diagonal Sur Comunicaciones.

El hotel Alto Calafate (NA)

Los grupos empresarios beneficiarios de obra pública nacional “cumplieron un papel fundamental en la tarea de provisión de fondos a la ex familia presidencial durante los años 2007 y 2008. Para ello, a través de la entrega de dinero en mutuo y mediante la compra de propiedades que tenían los ex presidentes, les garantizaron los fondos sin los cuales Néstor, Cristina y Máximo Kirchner no hubieran podido adquirir su cadena hotelera”, acusaron los fiscales.

La acusación afirma que esas empresas transfirieron recursos a Valle Mitre mediante contratos por alojamiento, uso de salones, consultorías, marketing y proyectos turísticos. La fiscalía cuestionó varias de esas operaciones: por ejemplo, señaló que algunas compañías justificaban reservas de habitaciones para trabajadores de obras viales situadas a cientos de kilómetros de El Calafate.

Según la reconstrucción contable incluida en el dictamen, Valle Mitre recibió $ 75.870.060,24 de empresas del Grupo Báez entre 2007 y 2015. Austral Construcciones, la firma insignia de Báez, habría aportado $ 70.949.170,95, el 93,53 % del total calculado por los peritos.

Para los fiscales, Valle Mitre recibía fondos de otras compañías de Báez, afrontaba gastos propios de la actividad hotelera y luego pagaba alquileres a las sociedades o integrantes de la familia Kirchner. Esa secuencia, según la acusación, buscaba alejar el dinero de su origen y presentarlo como resultado de negocios lícitos, es decir, blanquearlo.

El requerimiento consignó que Valle Mitre pagó a Hotesur $ 28.597.624 por la cesión y explotación del Hotel Alto Calafate entre 2008 y 2013. También identificó pagos por $ 6.909.708 por la Hostería Las Dunas. En el caso del Hotel La Aldea del Chaltén, propiedad de Los Sauces, la investigación consignó un flujo de $ 2.836.724.

La fiscalía remarcó que el resultado económico de Hotesur creció luego de que Valle Mitre tomara la administración del Alto Calafate. La acusación compara las ganancias de la firma antes de la operación con los ingresos posteriores por cánones: en 2008, antes de la nueva estructura, Hotesur había reportado una ganancia anual de $ 469.866,66; luego pasó a recibir pagos mensuales cercanos al medio millón de pesos por el alquiler del establecimiento.

Cristina Kirchner llega a juicio condenada a seis años de prisión en la causa Vialidad

La acusación a Cristina Kirchner

En Hotesur, la fiscalía atribuyó a la ex presidenta haber participado como accionista de la empresa familiar y haber intervenido o prestado asentimiento en operaciones patrimoniales que, según la acusación, permitieron financiar la adquisición de hoteles.

La acusación menciona ventas de inmuebles de la familia a empresas de Báez, préstamos de Austral Construcciones y créditos del Banco Santa Cruz. La hipótesis fiscal indica que esas operaciones facilitaron la compra de Las Dunas y de la sociedad Hotesur, titular del Hotel Alto Calafate.

También se le atribuye haber aprobado ejercicios contables, designaciones de autoridades y la continuidad de la relación entre Hotesur y Valle Mitre. De acuerdo con la acusación, retiró de Hotesur $ 4.874.848,68 bajo la modalidad de créditos o cuentas particulares de socios, mecanismo que los fiscales cuestionaron por considerar que evitaba las formalidades habituales para distribuir dividendos.

En Los Sauces, el rol atribuido a la expresidenta se vincula con su condición de accionista y beneficiaria de una sociedad que, para los acusadores, recibió pagos de empresas vinculadas a Báez, López y De Sousa por alquileres de propiedades que habrían sido simulados.

La acusación a Máximo Kirchner

Respecto de Máximo Kirchner, la fiscalía sostiene que tuvo intervención directa en la administración y en operaciones patrimoniales de las sociedades familiares. El requerimiento lo ubica como representante de sus padres mediante poderes, participante de ventas inmobiliarias y accionista de Hotesur.

También le atribuye haber participado en la compra de Las Dunas y Hotesur, haber firmado contratos de locación, aprobado balances y designado autoridades. Tras la muerte de Néstor Kirchner, habría intervenido en la administración de la sucesión y en la continuidad de los contratos vinculados a los hoteles.

Máximo Kirchner se enfrenta por primera vez a un juicio oral

En el caso Hotesur, los fiscales identificaron retiros de fondos por $ 2.443.845,18 en concepto de créditos. Además, señalaron que depositó cheques emitidos por Valle Mitre en cuentas de la sucesión de su padre y de Los Sauces.

En Los Sauces, la acusación lo sitúa como presidente de la sociedad y como responsable de actos de administración, adquisiciones, contratos de alquiler y movimientos de fondos. La causa será su primer juicio oral en un expediente por presunta corrupción.

Los Sauces

Los Sauces S.A. fue constituida en 2006 por Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner y Máximo Kirchner. Tras la muerte del expresidente, la participación accionaria quedó distribuida, según la instrucción, entre Cristina Fernández, Máximo y Florencia Kirchner.

La hipótesis de la acusación es que la sociedad funcionó como una inmobiliaria que recibió pagos de firmas vinculadas con empresarios que, a la vez, habían sido beneficiados por decisiones estatales durante los gobiernos kirchneristas. El expediente registra ingresos de empresas de Báez y del Grupo Indalo por alquileres de propiedades en Río Gallegos, El Calafate, El Chaltén y la Ciudad de Buenos Aires.

Entre los inmuebles más relevantes figuran un dúplex en el edificio Madero Center, en Puerto Madero, ocupado por sociedades vinculadas a Cristóbal López, como Inversora M&S y Alcalis de la Patagonia.

La fiscalía también cuestionó retiros de fondos de Los Sauces por parte de sus accionistas y el uso de inmuebles de la firma sin contraprestación. La acusación ubica a la expresidenta como presunta jefa de la asociación ilícita y a Máximo Kirchner como supuesto organizador, dentro de una estructura que habría utilizado contratos de alquiler para incorporar fondos al patrimonio familiar que en realidad habrían sido coimas encubiertas por parte de empresarios de la obra pública, según la acusación.

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