El pasado 28 de febrero marcó el inicio del mayor reto profesional en la carrera del capitán Mohit Kohli. Su buque mercante se encontraba en el puerto emiratí de Jebel Ali cuando se enteró por las noticias de que Estados Unidos e Israel habían lanzado violentos bombardeos contra Irán, dando comienzo a un conflicto que sigue sin resolverse más de seis meses después. "Sabíamos que la situación se estaba caldeando, pero no teníamos ni la más mínima idea de que el estrecho de Ormuz iba a cerrarse y de que no tendríamos salida", explica a EL PERIÓDICO por videoconferencia. Kohli y los 23 miembros de su tripulación quedaron atrapados en aguas del golfo Pérsico durante meses, expuestos a la incertidumbre y al temor a ser víctimas de los misiles y de los drones iraníes.
El bloqueo de dos de los puntos más estratégicos para la navegación mundial, los estrechos de Ormuz y de Bab el-Mandeb, está forzando a los países del golfo Pérsico a acelerar las rutas alternativas para sus exportaciones de petróleo. El tráfico por Ormuz, por donde llegó a circular el 20% del crudo mundial, sigue prácticamente paralizado seis meses después del inicio del conflicto, mientras que la navegación de buques a través de Bab el-Mandeb se ha visto comprometida por el avance de los rebeldes hutíes, aliados de Irán, en la costa occidental de Yemen. Los países de la región están tratando de garantizar la continuidad del transporte de crudo al margen de la inestabilidad en estos enclaves, pero los expertos alertan de que las nuevas rutas no están exentas de inconvenientes.