Abascal ordena vetar la investigación por la crisis de los cribados en Andalucía un año después de pedir la dimisión de Moreno

El Parlamento tumba la iniciativa con el voto clave de Vox, hoy socio del PP en el Gobierno andaluz, que hace justo un año apoyó la misma propuesta para investigar los fallos en los diagnósticos tardíos de cáncer que afectaron a más de 2.000 mujeres. El partido ultra justifica su cambio de criterio: "Apoyar esto implicaría dinamitar el acuerdo de Gobierno, que prohíbe a PP y Vox votar distinto"
El otro año de espera para las mujeres víctimas de la crisis de los cribados en Andalucía: “Nuestras vidas han cambiado”
Todo ha cambiado en la esfera política andaluza tras las elecciones autonómicas del pasado 17 de mayo, que alumbraron el primer Gobierno de coalición PP-Vox.
Hace justo un año, en octubre de 2025, el líder nacional de Vox, Santiago Abascal, reapareció por Andalucía, convocó a los medios frente a la fachada del Parlamento, y pidió la dimisión del presidente de la Junta, Juanma Moreno, por la crisis de los cribados de cáncer de mama.
El dirigente ultra anunció que su formación acudiría a la Fiscalía, como hicieron las formaciones de izquierdas, para que “se sepa qué es lo que ha fallado y quiénes son los responsables y se asuman no solo las consecuencias políticas, sino las consecuencias judiciales que se deriven”.
Su partido decidió, entonces, no votar en contra de la solicitud que registró el PSOE para crear una comisión de investigación sobre “los fallos” en el sistema de detección precoz de cáncer, que afectó a más de 2.000 mujeres con diagnósticos tardíos. De hecho, Vox presentó su propia solicitud de comisión de investigación.
Este jueves, cuando se cumple un año de la mayor crisis política que ha sacudido al Gobierno de Moreno, el Parlamento ha vuelto a debatir y a votar la misma iniciativa, registrada por los tres grupos de izquierdas (PSOE, Adelante Andalucía y Por Andalucía), pero Vox ha cambiado de registro y sus diputados, que tienen la llave de la gobernabilidad esta legislatura, han tumbado la propuesta. La misma, palabra por palabra.
Hace un año, la iniciativa decayó por la mayoría absoluta del PP de Juanma Moreno. Ahora decae porque Moreno cogobierna con la ultraderecha, y los de Abascal consideran que no es necesario que el Parlamento investigue qué ocurrió con el fallo de los cribados de cáncer -reconocido por la propia Junta- porque “ya se sabe todo lo necesario”. PP y Vox firmaron un acuerdo político tras las elecciones andaluzas, conformaron un gobierno conjunto y, en estos cinco meses, caminan de la mano sin sobresaltos ni estridencias.
De la advertencia de Abascal al perfil bajo
Abascal llevaba meses fuera del mapa andaluz cuando decidió regresar, alertado por el descomunal ruido que provocó el escándalo de los cribados de cáncer. En pocos días, el Gobierno de Moreno pasó de negar el problema a aceptarlo, de minimizar el impacto de los fallos en la detección precoz, a cifrar en “miles” las afectadas. Miles de mujeres se manifestaron a las puertas del Servicio Andaluz de Salud (SAS) en Sevilla, a pocos metros del despacho del presidente andaluz, gritando “¡Bonilla dimisión!”.
Moreno tuvo que pedir disculpas públicas, destituyó a la consejera de Salud, Rocío Hernández, y dejó caer a todo su equipo. “Esto no se resuelve mirando para otro lado ni haciendo que dimita un consejero para luego recolocarlo en otro sitio, como han hecho con los anteriores consejeros de sanidad que también deben dimitir”, advirtió Abascal en su comparecencia, en referencia al primer titular de Salud de Moreno y expresidente del Parlamento, Jesús Aguirre, y a su sucesora en la cartera, también exconsejera, Catalina García.
En ese momento, Vox presionaba al barón popular para que convocase las elecciones andaluzas y aspiraba con arrebatar la mayoría absoluta a Moreno, y condicionar su Ejecutivo desde dentro, como así ha sido.
El anticipo de las elecciones generales, el próximo 29 de noviembre, ha contribuido, además, a que Moreno y su vicepresidente de la Junta, el líder andaluz de Vox, Manuel Gavira, conminen a los suyos a tener un perfil bajo, tanto en la acción de gobierno como en la comunicación a los medios, para evitar que Andalucía se contagie de la hipertensión política que ha provocado el movimiento social en favor de la vivienda, las acampadas, las movilizaciones, que están agitando al electorado progresista.
Ninguna de las medidas que contiene el pacto PP-Vox, desde la “prioridad nacional” que promete restringir las ayudas públicas a los inmigrantes en favor de los españoles, hasta la supresión de subvenciones a sindicatos y ONG y la derogación de “leyes ideológicas”, como la Ley de Memoria Histórica, se ha asomado aún por el Parlamento, y menos por el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía. El acuerdo político contiene un calendario de cumplimiento y algunos de los compromisos suscritos por Moreno con la ultraderecha deben entrar en vigor antes de que finalice este año, pero no necesariamente antes de las elecciones del 29 de noviembre.
Nueva petición de comisión de investigación
En este contexto, los grupos de izquierdas se han puesto de acuerdo para reactivar la solicitud de una comisión de investigación parlamentaria sobre la crisis de los cribados de cáncer, sabiendo de antemano que los socios de Gobierno la vetarían, pero con el objetivo indisimulado de retratar a Vox. “Usted ha pasado de águila imperial a gallina turuleta”, le espetó el diputado Mario Jiménez al líder regional de la ultraderecha, flamante vicepresidente de la Junta, consejero de Turismo, Justicia, Desregulación y Administración Local.
Los socialistas casi dejaron de lado el debate de fondo sobre los fallos en los cribados de cáncer, centrando toda su capacidad de fuego en desnudar las contradicciones de Vox desde que forma parate del Consejo de Gobierno andaluz. “¿Recuerda a Abascal, en la puerta de este Parlamento, llamando al presidente Juanma Moruno y exigiéndole su dimisión por los cribados? ¿Qué ha pasado? Usted es un estómago agradecido, le sienta bien el sillón”, le ha dicho a Gavira la portavoz adjunta del PSOE, María Márquez.
El segundo debate parlamentario sobre la posible comisión de investigación de la crisis de los cribados tiene lugar a menos de mes y medio para las generales, con PP y Vox coordinados en precampaña para no dañar su interés común, a saber: echar a Pedro Sánchez de la Moncloa y gobernar juntos España.
La semana pasada, Ángela Claverol, la presidenta de Amama, organización que destapó el escándalo de los cribados de cáncer de mama, fue acompañada al registro del Parlamento por los tres líderes de la izquierda, María Jesús Montero (PSOE), José Ignacio García (Adelante Andalucía) y Antonio Maíllo (Por Andalucía) para registrar la solicitud de la comisión de investigación.
“¿Qué ha pasado en un año? La paguita, la poltrona, la mariscada”
Antes de que se sustanciase el debate, Montero y García sacaron el asunto en la sesión de control al presidente. El líder de la formación soberanista ha preferido interperlar directamente a Gavira, sentado junto al escaño de Moreno, para afearle su cambio de voto. “¿Qué ha pasado en un año? Esto ha pasado: la paguita, la poltrona, la mariscada”, le ha dicho, haciendo el gesto del dinero con los dedos.
Moreno ha aprovechado las preguntas sobre la crisis de los cribados para anunciar las macrocifras de los Presupuestos andaluces para 2027, que aprobará el Consejo de Gobierno la semana que viene. Las cuentas ascienden a 54.716 millones de euros -cifra récord-, un 6% más que en el presente ejercicio, con casi 17.000 millones para la Consejería de Sanidad. “El Gobierno que más ha hecho por sostener la sanidad pública en Andalucía es del PP”, ha sentenciado el dirigente popular.
El debate ha tenido lugar en ausencia del consejero de Sanidad, Antonio Sanz, que ha dejado el escaño vacío mientras los portavoces de las izquierdas le interpelaban. Quien ha defendido la comisión de investigación por parte del PSOE ha sido la diputada Ángeles Férriz, que ha dejado en la tribuna al menos una decena de preguntas sin responder por la Junta: “¿De dónde sale el informe médico que dice que las afectadas son unas 2.000 mujeres? No lo sabemos. No sabemos nada porque no se han dado explicaciones”, ha asegurado. La parlamentaria ha citado, textualmente, las palabras de los diputados de Vox hace un año.
La diputada de Por Andalucía, Esperanza Gómez, también ha lanzado muchísimas preguntas: “¿Quién está haciendo las mamografías externas? ¿En qué servicios se están contratando profesionales? ¿Y por qué? ¿Dónde faltaban?”, ha inquirido. Gómez ha denunciado que la Junta está convirtiendo la sanidad pública en un sistema asistencialista. “El que puede se lo paga, y el que no se lo traga”, dice.
Javier Montes, el diputado de Adelante Andalucía, ha usado su lenguaje sanitario -es enfermero de profesión- para condenar la falta de previsión de la Consejería de Salud. “¿Por qué no les avisaron con tiempo de que tenían un diagnóstico sospechoso de cáncer de mama? ¿Fue informada la anterior consejera del ramo, Catalina García? ¿Han investigado a los anteriores consejeros? ¿Cuántas afectadas son: las que dice el SAS o las que dice Amama? ¿Cuántas han fallecido por el retraso en el diagnóstico de cáncer de mama? ¿Van a compensar a las mujeres que hoy sufren un cáncer y piden una compensación patrimonial en los tribunales?”, ha preguntado.
En su turno, el diputado de Vox Rafael Segovia ha respondido a todos sus predecesores: “Agradezco que hayan recordado que nosotros, antes de formar parte del Gobierno andaluz, registramos una solicitud para crear una comisión de investigación y luego votamos a favor de la propuesta de los partidos de izquierdas”, ha dicho. Luego se ha excusado por “no pedir la dimisión del señor Moreno después de ganar las elecciones andaluzas, aunque sí lo pedimos antes”.
Segovia ha admitido que el resultado de las andaluzas “no exime de la obligación de esclarecer los hechos”, pero sí ha cambiado “la posición institucional de Vox”. “Ahora como parte del gobierno podemos solucionar la situación, en la oposición se denuncia, en el gobierno se soluciona”, ha advertido.
El parlamentario ultra se ha referido a la “auditoría interna de todos los hospitales del SAS, servicio por servicio”, un punto recogido en el acuerdo PP-Vox, que servirá, según ha dicho, para aclarar qué ocurrió en la crisis de los cribados de cáncer de mama. “El objetivo es acelerar todos los diagnósticos del SAS, no sólo los cribados. Votar a favor de esta comisión de investigación sería dinamitar el acuerdo de Gobierno”, que obliga a PP y Vox votar conjuntamente en todas las iniciativas parlamentarias que comprometa su alianza, incluidas las comisiones de investigación. “Ustedes ya sabían que esto no podíamos apoyarlo, ¿qué sentido tenía traerlo aqui?”, ha zanjado.
Beatriz Jurado, diputada del PP andaluz, ha afeado a la izquierda que intenten “instrumentalizar” la sanidad pública. “Hace un año hubo responsabilidades políticas y dimisiones, se investigó y se dio respuesta a las afectadas. Su relato es falso”, ha concluido.



