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Dónde es festivo el 9 de noviembre y en qué comunidades habrá puente

Dónde es festivo el 9 de noviembre y en qué comunidades habrá puente

La festividad de Nuestra Señora de la Almudena permitirá disfrutar de tres días consecutivos de descanso en la ciudad de Madrid, aunque no será festivo en toda la comunidad autónoma

Dónde es festivo el 2 de noviembre y en qué comunidades habrá puente

Lo que dice el calendairo laboral sobre el puente de diciembre: hasta cuatro días libres en varias comunidades

El calendario laboral no es igual en todos los puntos de España. A los festivos nacionales se suman los que establecen las comunidades autónomas y los ayuntamientos, de manera que una fecha puede ser no laborable en una ciudad y mantenerse como un día normal de trabajo en otra. Estas diferencias cobran especial importancia cuando la celebración cae en lunes o viernes, ya que quienes habitualmente descansan el fin de semana pueden enlazar varios días libres.

La posibilidad de disfrutar de un puente tampoco afecta de la misma manera a todos los trabajadores. Para quienes tienen un horario de lunes a viernes, un festivo situado junto al sábado y el domingo puede traducirse en tres días consecutivos de descanso. Hay sectores, sin embargo, que mantienen su actividad durante esas fechas. Por eso, además del calendario oficial, hay que tener en cuenta las condiciones y la distribución de la jornada de cada empleo.

En noviembre de 2026 habrá diferencias tanto entre comunidades como entre municipios de una misma región. Algunas fiestas se aplican a todo el territorio autonómico, mientras que otras solo afectan a la localidad que las ha aprobado. Una de estas últimas llegará durante la segunda semana del mes y, al caer en lunes, permitirá a una parte de los trabajadores de la ciudad disfrutar de un fin de semana de tres días.

Dónde será festivo el lunes 9 de noviembre

El 9 de noviembre de 2026 será festivo en Madrid capital por el Día de Nuestra Señora de la Almudena, patrona de la ciudad. Es una de las dos fiestas locales fijadas por el Ayuntamiento para este año, junto con San Isidro Labrador, que se celebró el pasado viernes 15 de mayo. Al caer en lunes, quienes tengan libre esa jornada y descansen habitualmente los sábados y domingos podrán enlazar tres días: del sábado 7 al lunes 9 de noviembre.

Es importante diferenciar entre un festivo municipal y uno autonómico. La celebración de la Almudena no se extiende a toda la Comunidad de Madrid, por lo que los municipios cercanos no tendrán necesariamente ese lunes libre. Cada ayuntamiento establece sus propias fiestas locales. Además, residir en Madrid capital no significa automáticamente disfrutar del día festivo, ya que el calendario que corresponde depende del lugar de trabajo y de las condiciones de cada empleo.

La particularidad del calendario madrileño en noviembre

Madrid capital tendrá dos lunes festivos consecutivos, aunque por motivos diferentes. El 2 de noviembre será no laborable en toda la Comunidad de Madrid porque El Día de Todos los Santos, que cae el domingo 1, se traslada al día siguiente. Solo una semana más tarde llegará la Almudena, en este caso como fiesta local limitada a la capital.

Quienes tengan libres ambos lunes y descansen habitualmente durante el fin de semana podrán disfrutar de dos puentes: del 31 de octubre al 2 de noviembre y del 7 al 9 de noviembre. Entre ambos habrá cuatro jornadas laborales ordinarias, del martes 3 al viernes 6.

Qué es el Día de Nuestra Señora de la Almudena

Cada 9 de noviembre, Madrid celebra la festividad de la Virgen de la Almudena, patrona de la ciudad. La jornada tiene un marcado carácter religioso y está estrechamente vinculada a la catedral de Santa María la Real de la Almudena, uno de los principales escenarios de los actos que se organizan alrededor de esta fecha.

El día 9 se celebra tradicionalmente una misa mayor en honor a la patrona en la plaza de la Almudena. Después de la ceremonia, la imagen sale en procesión por el centro de Madrid y pasa por la plaza Mayor antes de regresar al entorno de la catedral. Tanto los horarios como el recorrido concreto dependerán de la programación que se establezca para este año.

Otro de los actos vinculados a esta fecha es la ofrenda floral solidaria que se realiza en la plaza de la Almudena. Esta iniciativa forma parte habitualmente de los actos organizados alrededor de la patrona y tiene lugar en las inmediaciones de la catedral.

A las celebraciones religiosas se han añadido en distintas ediciones actividades impulsadas por el Ayuntamiento de Madrid, entre ellas conciertos de música clásica, pasacalles y actuaciones de grupos locales. A ello se suma una tradición vinculada a las pastelerías madrileñas: la Corona de la Almudena, un dulce que se vende en numerosos establecimientos con motivo de la festividad.

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El pueblo del sur de Francia que cuenta con una rareza medieval: un castillo duplicado por una disputa familiar

El pueblo del sur de Francia que cuenta con una rareza medieval: un castillo duplicado por una disputa familiar

Bruniquel conserva dos residencias fortificadas levantadas en épocas distintas y un casco antiguo de calles empedradas sobre las gargantas del río Aveyron

La ciudad fronteriza con Francia perfecta para recorrer a pie y que conserva unas termas romanas de hace 2.000 años

En el sur de Francia hay pueblos que conservan gran parte de su trazado medieval. Muchos crecieron alrededor de una fortificación y sus calles se adaptaron al terreno, especialmente cuando las primeras casas se levantaron en zonas elevadas. Con el tiempo, estos núcleos fueron cambiando, aunque algunas de sus construcciones más antiguas se mantuvieron. Sus calles y edificios permiten hacerse una idea de cómo se organizaban estas poblaciones siglos atrás.

Los valles y las gargantas forman parte del paisaje de estas localidades. Las casas de piedra y las calles estrechas conviven con edificios levantados en épocas diferentes, de modo que en un mismo paseo pueden encontrarse restos defensivos y antiguas residencias. En algunos casos, la evolución de estas construcciones también estuvo condicionada por las relaciones entre las familias propietarias, cuyos conflictos podían acabar afectando al reparto de terrenos y edificios.

Así ocurrió en Bruniquel, un municipio medieval situado en lo alto de una colina, junto a las gargantas del Aveyron. Las viviendas se reparten por la ladera y el casco antiguo conserva calles empedradas que conducen hasta la parte más alta. Sobre un promontorio rocoso aparecen dos castillos levantados prácticamente uno junto al otro. Aunque desde lejos pueden parecer partes de un mismo edificio, tienen orígenes distintos: la existencia de dos residencias está relacionada con una disputa familiar iniciada en el siglo XV.

La disputa que originó el segundo castillo

Los dos edificios se conocen como Château Vieux (Castillo Viejo) y Château Jeune (Castillo Joven). El primero se levantó en el siglo XIII sobre los restos de una fortificación anterior y durante generaciones fue residencia de los vizcondes de Bruniquel. Sin embargo, a mediados del siglo XV surgió un enfrentamiento dentro de la familia que acabó modificando la propiedad de los terrenos situados junto a la fortaleza.

Antoine Roger I, entonces vizconde de Bruniquel, se enfrentó a su hijo Léonard y decidió vender a su primo Maffre de Comminges parte de las tierras situadas al este de su residencia. En lugar de mantenerlas para su descendiente, las cedió a otro familiar. Cuando Léonard heredó el Castillo Viejo, trató de recuperar la parcela por la vía judicial. El conflicto no se resolvió rápidamente: se calcula que el litigio se prolongó entre diez y quince años.

La resolución fue desfavorable para Léonard y Maffre de Comminges conservó la propiedad. A partir de entonces pudo levantar allí su propio castillo, en una parcela situada junto al edificio original. Las obras del Château Jeune se desarrollaron aproximadamente entre 1485 y 1510. De este modo, una compraventa nacida de un enfrentamiento entre padre e hijo terminó dando lugar a una segunda residencia fortificada en el mismo lugar.

Las dos ramas de la familia quedaron instaladas en propiedades independientes, separadas incluso por un muro que marcaba los límites entre ambas. Esa división explica la configuración que todavía puede verse en Bruniquel. Aunque a veces se hable de un castillo duplicado, no se levantó una copia exacta. El Castillo Joven fue un edificio distinto, con su propia función residencial, y no una reproducción del Castillo Viejo ni una ampliación de sus dependencias.

La separación se mantuvo hasta 1780, cuando Louis Rigal d'Ouvrier, vizconde de Bruniquel y propietario del Castillo Viejo, compró el otro edificio. Así, las dos residencias volvieron a quedar en manos de un único dueño después de unos trescientos años. La reunificación puso fin a la división surgida de aquella disputa, aunque ambos castillos conservaron sus diferencias y continuaron formando un conjunto con elementos de épocas distintas.

Los castillos y las calles medievales de Bruniquel

La posición de los castillos sobre la roca permitía controlar los valles del Aveyron y del Vère. Esa función defensiva explica que las primeras fortificaciones se levantaran en un punto elevado. Con las sucesivas reformas, los edificios fueron incorporando elementos de diferentes periodos, por lo que su aspecto actual responde a varias etapas. Las estructuras conservadas permiten reconocer tanto su origen defensivo como su posterior uso residencial.

Entre los elementos que se mantienen destaca una torre del homenaje del siglo XII, anterior a las principales obras de la residencia medieval. También se conservan dependencias que tuvieron usos domésticos y salas correspondientes a siglos posteriores. Otro de los espacios del conjunto es una galería renacentista situada sobre el valle del Aveyron, a unos 90 metros de altura. Desde allí se observa el relieve que rodea la localidad y el terreno situado a los pies del promontorio.

Más allá de los castillos, el casco antiguo reúne viviendas de los siglos XIV, XV, XVI y XVII. Sus fachadas de piedra caliza se mezclan con otras construcciones y, en algunas calles, aparecen rosales trepadores y lilas junto a las casas. Las vías mantienen parte de su trazado histórico y atraviesan el pueblo a diferentes alturas. La Rue Droite es una de las calles de referencia para recorrer el municipio a pie y acercarse a la arquitectura que todavía se conserva.

El paseo incluye pendientes y algunos tramos estrechos, algo que conviene tener en cuenta al subir hacia la parte más alta. Entre las calles adoquinadas y las casas de distintas épocas todavía se aprecia la distribución de la antigua población fortificada. La visita permite así conocer tanto los edificios ligados al antiguo señorío como el núcleo urbano que creció a su alrededor, sin limitar el recorrido a los dos castillos que dominan la colina.

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Cómo y cuándo purgar un radiador: pasos para ayudarte a calentar mejor tu hogar con la llegada del frío

Cómo y cuándo purgar un radiador: pasos para ayudarte a calentar mejor tu hogar con la llegada del frío

Los gorgoteos o una parte superior fría pueden indicar aire acumulado en el circuito, una situación que conviene revisar antes de usar la calefacción a diario

Las zonas de los radiadores que acumulan más suciedad y cómo limpiarlas antes de encender la calefacción

Cuando empiezan a bajar las temperaturas, la calefacción vuelve a formar parte de la rutina. Durante el otoño, las primeras noches frías suelen marcar el momento de encender unos equipos que, en muchas viviendas, han pasado meses apagados. Antes de utilizarlos a diario, conviene comprobar que todo funciona.

La revisión no se limita a la caldera o al termostato. También hay que prestar atención a los radiadores, encargados de repartir el calor por las habitaciones. Si alguno no alcanza la temperatura esperada, la vivienda puede tardar más en calentarse y el sistema no rendirá bien. Detectar estos problemas antes de que llegue el frío más intenso permite actuar con margen.

Una de las tareas habituales en las instalaciones de calefacción por agua es purgar los radiadores. El objetivo es eliminar el aire que puede quedar atrapado en el circuito y dificultar que el agua caliente circule con normalidad. En los modelos con purgador manual, esta operación puede hacerse en casa con herramientas sencillas, siempre que se sigan precauciones.

Cuándo conviene purgar los radiadores

Lo más recomendable es hacerlo antes de empezar a utilizar la calefacción de forma continuada, aunque también puede ser necesario cuando ya está en funcionamiento. Una señal habitual es que la parte baja de un radiador esté caliente mientras la superior permanece fría. El aire suele acumularse arriba y puede impedir que el agua caliente ocupe todo el interior.

También pueden aparecer gorgoteos en las tuberías o notarse que una habitación tarda más de lo normal en calentarse. Ninguna de estas señales confirma por sí sola que haya aire acumulado, pero sí indica que conviene revisarlo. Al expulsarlo, el calor puede repartirse mejor, aunque eso no significa que el purgado garantice un ahorro concreto en la factura.

Antes de empezar, es importante saber qué tipo de aparato hay instalado. Estas indicaciones sirven para radiadores conectados a un circuito de agua, no para modelos eléctricos independientes. Los que cuentan con purgador automático tampoco necesitan abrir una válvula para eliminar el aire.

Apagar la calefacción y preparar el material

El primer paso es apagar el sistema y esperar a que los radiadores estén fríos. Abrir una válvula mientras el agua sigue a una temperatura elevada puede provocar quemaduras. Además, con la circulación detenida resulta más sencillo que el aire quede concentrado en la parte superior.

Para hacerlo basta con una llave de purga o un destornillador plano. También conviene tener un recipiente pequeño para recoger el agua y un paño para secar salpicaduras. Antes de girar nada, hay que comprobar que la herramienta encaja bien y no obliga a forzar el tornillo.

Elegir el primer radiador y encontrar el purgador

En algunas instalaciones se recomienda empezar por el radiador más cercano a la caldera y continuar siguiendo el recorrido del agua. En viviendas de varias plantas, también puede ser útil prestar atención primero a los aparatos situados en los pisos superiores, donde tiende a acumularse más aire. No existe un orden que sirva para todas las casas, porque depende de cómo esté distribuido el circuito.

El purgador suele estar en uno de los extremos superiores del radiador. Se identifica por un pequeño tornillo o una abertura en la que se introduce la llave. No debe confundirse con el mando que regula la entrada de agua. Una vez localizado, se coloca debajo el recipiente para recoger el líquido que pueda salir.

Abrir la válvula hasta que el agua salga de forma continua

Con la herramienta colocada, se gira ligeramente el tornillo hacia la izquierda, en sentido contrario a las agujas del reloj. No hace falta desenroscarlo por completo. Si hay aire retenido, empezará a salir y se escuchará un silbido; también pueden aparecer algunas gotas o un flujo de agua irregular.

La válvula debe mantenerse abierta solo hasta que desaparezca ese sonido y el agua empiece a salir de manera continua. Esa es la señal para cerrar. No es necesario dejar correr más líquido ni tratar de acelerar el proceso abriendo demasiado.

Cerrar el tornillo y pasar al siguiente radiador

Cuando el flujo sea uniforme, se gira el tornillo hacia la derecha para cerrarlo, sin apretarlo en exceso. Después se seca la zona y se comprueba que no siga goteando. El mismo proceso puede repetirse en los demás radiadores que necesiten purga, siempre con la calefacción apagada. Seguir un orden ayuda a saber cuáles se han revisado.

Comprobar la presión antes de volver a encender

Al terminar, conviene mirar el manómetro de la caldera. Durante el purgado se pierde una pequeña cantidad de agua y eso puede hacer que baje la presión. En muchas instalaciones domésticas, el valor habitual en frío se sitúa entre 1 y 1,5 bares, aunque siempre debe respetarse la referencia indicada para cada equipo.

Si la presión queda por debajo de lo recomendado, puede ser necesario añadir agua mediante la llave de llenado siguiendo las instrucciones del fabricante. Si no se conoce el procedimiento, es mejor pedir ayuda. Por último, se vuelve a encender la calefacción y se comprueba si los radiadores calientan de forma uniforme. Si el problema continúa, conviene que un profesional revise la instalación.

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El pueblo del Pirineo aragonés conocido como "el de las cien reliquias" y ligado al Camino de Santiago

El pueblo del Pirineo aragonés conocido como "el de las cien reliquias" y ligado al Camino de Santiago

Castiello de Jaca conserva en la iglesia de San Miguel una arqueta vinculada a una antigua leyenda que se muestra cada primer domingo de julio

La villa aragonesa que es Bien de Interés Cultural y cuyo castillo medieval se eleva como un navío de piedra sobre el horizonte

En el Pirineo aragonés hay pueblos cuya historia está ligada a los caminos que durante siglos conectaron distintos territorios. El paso de viajeros marcó el desarrollo de estos núcleos y dejó construcciones que todavía forman parte de sus calles. Iglesias, antiguas fortificaciones y tradiciones locales ayudan a entender esa relación con las rutas de montaña.

Es el caso de Castiello de Jaca, un municipio de la provincia de Huesca situado en la parte baja del Alto Valle del Aragón. Se encuentra a unos 921 metros de altitud y fue lugar de paso para viajeros y comerciantes que atravesaban esta zona del Pirineo. Su ubicación en el valle del río Aragón explica la importancia que tuvieron estos desplazamientos a lo largo de su historia.

El pueblo forma parte del tramo aragonés del Camino de Santiago Francés, que cruza la cordillera antes de llegar a Jaca. Cada año pasan por allí peregrinos que continúan esta ruta. En su casco urbano, dividido por un barranco, todavía pueden verse varios elementos relacionados con su pasado medieval.

Sin embargo, su rasgo más conocido tiene que ver con una colección de reliquias religiosas conservadas en la parroquia. Una leyenda protagonizada por un peregrino y una costumbre que todavía se mantiene explican por qué Castiello es conocido como “el pueblo de las cien reliquias”.

El origen del sobrenombre y la tradición de las reliquias

La iglesia de San Miguel conserva una arqueta de madera y plata situada junto al sagrario del altar mayor. En su interior se guardan reliquias atribuidas a distintos santos. La tradición local relaciona estas piezas con los primeros tiempos del cristianismo, aunque esa referencia no permite fijar por sí sola una fecha concreta para su llegada al municipio.

La leyenda tiene como protagonista a un peregrino valenciano. Según el relato, el hombre llegó a Castiello mientras se dirigía a Santiago de Compostela y se encontraba demasiado débil para continuar el viaje. Los vecinos le dieron cobijo y lo ayudaron a recuperarse antes de que pudiera seguir su camino.

La historia continúa con el agradecimiento del viajero. Como muestra de gratitud, habría dejado sus pertenencias a las familias que lo auxiliaron y al Ayuntamiento. Esa entrega explica, según el relato popular, la relación de Castiello con las reliquias, aunque no debe interpretarse como un hecho histórico documentado.

El sobrenombre de “pueblo de las cien reliquias” tampoco coincide con el número de piezas identificadas. Aunque el nombre hace referencia a un centenar, el inventario realizado después de una restauración en 2014 contabilizó catorce. La diferencia permite separar el apodo transmitido con el paso del tiempo del resultado de aquella revisión.

La conservación de la arqueta tiene además una particularidad. La llave permanece bajo custodia del alcalde, una costumbre vinculada a la entrega que recoge la leyenda. Su contenido no puede verse durante todo el año, ya que se muestra al público el primer domingo de julio. Por tanto, conocerlo depende de acudir en esa fecha y no de una visita habitual al templo.

La iglesia de San Miguel, el Camino de Santiago y la Garcipollera

Uno de los principales edificios históricos de Castiello es la iglesia de San Miguel, de origen románico y construida en el siglo XII. Se encuentra en la parte más alta del pueblo, una posición que ayuda a entender cómo se distribuyen las casas sobre la ladera. A su alrededor se conservan varios testimonios de etapas anteriores y buena parte del patrimonio histórico del municipio.

Iglesia de San Miguel, Castiello de Jaca.
Iglesia de San Miguel, Castiello de Jaca.

Cerca del templo aparecen restos de un cementerio medieval y vestigios de la antigua fortaleza. Ese castillo, del que todavía quedan algunos elementos, está relacionado con el nombre de la localidad. Su función defensiva respondía a la necesidad de controlar el paso por el valle del Aragón, utilizado durante siglos como vía de comunicación.

El pueblo se organiza a ambos lados de un barranco y sus edificios se reparten por la ladera. La iglesia ocupa la zona superior, mientras que las calles y las viviendas aparecen a diferentes alturas. Esa disposición se aprecia al recorrer el casco antiguo, donde el desnivel ha condicionado la forma en la que se fue desarrollando la población.

A este pasado se suma el Camino de Santiago. Castiello figura entre las localidades de la ruta francesa que atraviesa Aragón y recibe a los peregrinos antes de su llegada a Jaca. El paso de caminantes continúa formando parte del día a día de un municipio estrechamente ligado a este itinerario.

Más allá del casco urbano, Castiello sirve como puerta de entrada al valle de la Garcipollera. La zona cuenta con caminos que pueden recorrerse a pie o en bicicleta y ofrece otra posibilidad para quienes quieran prolongar la visita. Desde el propio pueblo parte un itinerario que conduce hasta la iglesia de Santa María de Iguácel, uno de los ejemplos vinculados al románico aragonés.

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El truco para recuperar el brillo y limpieza originales de las sartenes

El truco para recuperar el brillo y limpieza originales de las sartenes

Una mezcla de bicarbonato y jabón para platos puede ayudar a eliminar la grasa quemada de la base, siempre que el material sea compatible

El truco del papel de aluminio para limpiar las rejillas del horno a fondo

Las sartenes se usan a diario para preparar todo tipo de alimentos y, con el paso del tiempo, es normal que acumulen manchas difíciles de quitar. El aceite, los restos de comida y el calor de los fogones o de la placa van dejando marcas incluso cuando se lavan después de cocinar. Algunas aparecen en los laterales y otras se concentran en la parte inferior, justo donde el recipiente entra en contacto con la fuente de calor.

Al lavar una sartén, lo habitual es prestar más atención al interior. Es la zona en la que se cocinan los alimentos y donde quedan los restos más visibles, por lo que suele concentrar buena parte de la limpieza. Sin embargo, la base exterior también necesita ciertos cuidados. Allí pueden acumularse salpicaduras de grasa y pequeños residuos que terminan pegándose mientras el utensilio permanece sobre el fuego.

Este tipo de suciedad no siempre se nota después de los primeros usos. Puede comenzar con unas pocas manchas y acabar formando una capa oscura que cubra parte del fondo. Cuando esos restos se calientan una y otra vez, eliminarlos con agua, jabón para platos y una esponja resulta cada vez más complicado. Por eso, algunas sartenes terminan presentando un aspecto ennegrecido aunque se limpien con frecuencia.

También es importante diferenciar la grasa acumulada de los cambios propios del material. En el acero inoxidable, por ejemplo, pueden aparecer cercos provocados por el agua o cambios de color relacionados con las altas temperaturas. Una superficie rayada o un revestimiento que empieza a desprenderse, en cambio, no volverá a su estado original por mucho que se frote. Identificar qué tipo de marca es ayuda a evitar productos o utensilios que puedan empeorar el problema.

Cuando lo que hay son restos adheridos, algunos métodos caseros pueden ayudar a limpiar determinadas superficies sin recurrir directamente a un estropajo metálico. Uno de ellos combina bicarbonato de sodio y jabón líquido para platos, dos productos habituales en casa. La mezcla puede aplicarse en el exterior de algunas sartenes para facilitar la retirada de las manchas. El resultado dependerá del material, de la suciedad acumulada y del estado general de la pieza.

Cómo limpiar la base de las sartenes y mejorar su aspecto

Para preparar la mezcla se ponen tres cucharadas de bicarbonato y dos de jabón líquido para lavar los platos a mano en un recipiente pequeño. Después se remueve todo hasta conseguir una pasta que pueda extenderse. No debe confundirse este jabón con el detergente utilizado en el lavavajillas ni con el destinado a lavar la ropa. Antes de aplicarlo, conviene comprobar que el acabado exterior admite una limpieza ligeramente abrasiva, ya que el bicarbonato puede dejar marcas en materiales delicados.

La sartén debe estar completamente fría antes de empezar. Después se humedece la zona que se quiere limpiar con un poco de agua templada y se reparte la preparación sobre las manchas. Puede utilizarse una esponja suave para extenderla. Conviene frotar sin hacer demasiada presión e insistir algo más en las zonas donde se haya acumulado grasa, evitando siempre las partes pintadas, revestidas o especialmente sensibles al roce.

Tras frotar durante unos dos o tres minutos, la pasta se deja actuar otros cinco. A continuación se retira con agua templada hasta que no queden restos del producto. Secar bien con un paño limpio ayuda a eliminar la humedad de la base y de la zona próxima al mango. Si todavía queda alguna marca, conviene comprobar de qué se trata antes de repetir el proceso, ya que no todas las decoloraciones desaparecen al frotar.

El bicarbonato también puede mezclarse con unas gotas de agua para preparar una pasta más sencilla, siempre que la superficie sea compatible. Si el problema son restos de comida pegados en el interior de una sartén de acero inoxidable sin revestimiento, dejarlos ablandar primero con agua caliente y jabón para platos puede facilitar bastante la limpieza. No hace falta empezar con un estropajo duro, ya que puede rayar el metal, sobre todo si presenta un acabado pulido.

Hay manchas que necesitan un tratamiento diferente. Los cercos blanquecinos del acero inoxidable pueden deberse a los minerales presentes en el agua y, en esos casos, pasar un paño con una pequeña cantidad de vinagre blanco puede ayudar a retirarlos. Después hay que aclarar y secar bien. El ácido cítrico también se utiliza para algunas marcas en recipientes de acero inoxidable compatibles, pero este método no debe aplicarse a cualquier sartén ni dejar productos ácidos durante mucho tiempo sin revisar antes las recomendaciones de mantenimiento.

Las precauciones deben ser mayores con las sartenes antiadherentes. Su interior debe limpiarse con agua, jabón y una esponja que no raye. Las mezclas abrasivas, los estropajos metálicos y los objetos puntiagudos pueden dañar el revestimiento. Si esa capa empieza a desprenderse o presenta daños visibles, ningún truco casero puede reconstruirla. Las sartenes de hierro fundido también necesitan un cuidado diferente, ya que los productos ácidos pueden afectar a la capa de curado que protege la superficie.

Para evitar que la suciedad se acumule demasiado, conviene retirar las salpicaduras cuando la sartén ya esté fría, lavarla con productos adecuados y secarla bien antes de guardarla. Tampoco es recomendable someterla a cambios bruscos de temperatura ni apilarla de forma que unas piezas puedan rayar otras. La limpieza puede mejorar el aspecto de una base cubierta de grasa quemada, pero no siempre será posible recuperar por completo su color o brillo original si el material ya está desgastado.

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Cucarachas en el fregadero: cómo identificar de dónde vienen y algunos trucos para contenerlas

Cucarachas en el fregadero: cómo identificar de dónde vienen y algunos trucos para contenerlas

Revisar fugas, grietas y restos de comida ayuda a localizar posibles focos, mientras que reducir el acceso a agua y alimentos puede limitar su presencia

Cuatro trucos para mantener limpio el desagüe del fregadero y los lavabos en casa

La aparición de cucarachas en una vivienda suele generar dudas sobre su origen y sobre cómo evitar que sigan apareciendo. Aunque es frecuente encontrarlas en cocinas y baños, ver una junto al fregadero no significa necesariamente que haya llegado por el desagüe. Estos insectos pueden moverse por distintas habitaciones y aprovechar pequeñas grietas o huecos que pasan desapercibidos durante la limpieza.

La cocina reúne varias de las condiciones que necesitan para mantenerse activas: agua, restos de comida y lugares donde esconderse. No hace falta una gran acumulación de suciedad para que encuentren recursos. Una fuga bajo el fregadero, unas migas detrás de un electrodoméstico o un alimento mal cerrado pueden hacer que permanezcan cerca de las zonas donde se cocina y se guarda comida.

Cuando se detectan los primeros ejemplares, conviene revisar el entorno antes de recurrir directamente a un insecticida. Puede ser útil fijarse en qué habitaciones han aparecido, a qué horas y si hay posibles entradas desde otros puntos. Esa primera comprobación no permite saber necesariamente dónde está el foco, pero sí ayuda a corregir problemas visibles y a reunir información útil si finalmente hay que acudir a profesionales.

Cómo identificar de dónde vienen las cucarachas

La revisión puede comenzar por la parte inferior del fregadero. Conviene comprobar por dónde pasan las tuberías, si quedan huecos entre estas y la pared y si las juntas de los muebles presentan pequeñas aberturas. También conviene mirar los bordes de los rodapiés, los armarios empotrados y los espacios cercanos a los electrodomésticos. Puede haber entradas alrededor de instalaciones eléctricas, aunque no deben manipularse enchufes para intentar localizarlas.

La humedad también puede dar pistas. Un goteo o una junta en mal estado pueden mantener mojado un rincón durante bastante tiempo. Algunas cucarachas pueden desplazarse por las redes de saneamiento o llegar desde zonas comunes del edificio. Aun así, no todas proceden del exterior, ya que algunas especies pueden instalarse y reproducirse dentro de las viviendas. Centrarse únicamente en el desagüe puede dejar sin revisar otros posibles refugios.

Hay además señales que permiten detectar actividad aunque en ese momento no se vea ningún ejemplar. Los pequeños excrementos oscuros pueden parecerse a granos de pimienta y encontrarse en cajones, estantes o muebles donde se guarda comida. También pueden aparecer cápsulas marrones que contienen huevos. Estos indicios justifican una revisión más detallada, aunque no permiten saber cuántas cucarachas puede haber.

Como suelen tener más actividad durante la noche, puede ser útil observar qué ocurre al encender la luz. Encontrar alguna durante el día merece atención, pero no significa automáticamente que exista una infestación importante. Anotar dónde se producen los avistamientos y comprobar si se repiten puede ayudar a distinguir una aparición puntual de un problema persistente.

Algunos trucos para contener su presencia

Una de las principales medidas consiste en reducir el acceso a comida y agua. Conviene limpiar las superficies utilizadas para cocinar, recoger las migas, secar cualquier líquido derramado y evitar que queden restos en el colador del fregadero. También es recomendable vaciar la basura con frecuencia, retirar los platos después de comer y guardar los alimentos en recipientes bien cerrados. Incluso pequeñas cantidades pueden servirles de alimento.

Mantener cierto orden también ayuda. Las cajas, bolsas y objetos acumulados crean rincones difíciles de revisar y limpiar, por lo que conviene despejar la parte baja de los armarios y los espacios detrás de los electrodomésticos. Las manchas de grasa y los restos que quedan fuera de la vista también deben limpiarse, sobre todo donde se preparan o almacenan alimentos.

Las fugas de agua deben repararse y los huecos visibles por los que puedan entrar pueden cerrarse con materiales adecuados, sin dificultar el acceso a tuberías u otras conexiones. En los desagües que apenas se utilizan conviene comprobar que el sifón mantiene agua. Estas medidas reducen las condiciones que favorecen a las cucarachas, aunque no garantizan por sí solas eliminar una colonia ya instalada.

Entre los productos disponibles para uso doméstico hay cebos insecticidas en gel y aerosoles, pero no deben emplearse de la misma manera. Es importante utilizar únicamente productos autorizados y respetar las indicaciones del envase. También circulan remedios caseros con vinagre, aceites de limón o eucalipto y mezclas de azúcar con bicarbonato. No puede darse por confirmada su eficacia para acabar con una infestación, por lo que no deberían sustituir las medidas preventivas ni un tratamiento adecuado.

Por qué conviene recurrir a profesionales

La primera revisión puede localizar grietas, restos de comida, fugas y lugares donde las apariciones se repiten, pero no siempre permite descubrir dónde está el foco. Una empresa especializada en control de plagas puede identificar la especie, revisar posibles refugios y valorar qué intervención resulta necesaria. Recurrir a profesionales es especialmente importante cuando continúan apareciendo ejemplares después de mejorar la limpieza y cerrar accesos visibles.

Si el problema se repite en varias viviendas del mismo edificio, puede ser necesario revisar bajantes, arquetas y otras zonas comunes junto con la comunidad de propietarios. La comprobación inicial en casa sirve para detectar posibles causas y tomar algunas medidas básicas, pero no sustituye una inspección profesional cuando las apariciones continúan.

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El palacio emblemático de Santander que se convierte en un pasaje del terror con motivo de Halloween este 30 y 31 de octubre

El palacio emblemático de Santander que se convierte en un pasaje del terror con motivo de Halloween este 30 y 31 de octubre

El Palacio de la Magdalena acogerá ocho pases de 'La llave dorada', una visita infantil con ambientación especial, personajes y un recorrido por distintas estancias

A pocos kilómetros del centro de Santander: la playa rodeada de naturaleza y acantilados frente al mar Cantábrico

La llegada de Halloween también cambia durante unos días la programación de algunos espacios culturales. Además de las actividades organizadas específicamente para estas fechas, hay edificios abiertos al público que incorporan visitas diferentes a las habituales. En estos casos, las historias de ficción y la ambientación sirven para plantear recorridos que se alejan de las explicaciones más tradicionales sobre el patrimonio.

Este tipo de iniciativas ofrece otra forma de conocer un edificio histórico, ya que permite recorrer su interior mientras se participa en una historia preparada para una fecha concreta. Las salas cambian temporalmente de aspecto y los personajes que forman parte del argumento acompañan a los asistentes durante la visita. Para las familias con niños, el formato combina el acceso a un monumento con una narración en la que los más pequeños también pueden participar.

Eso es lo que ocurrirá en Santander el viernes 30 y el sábado 31 de octubre. El Palacio de la Magdalena de Santander volverá a organizar visitas infantiles coincidiendo con Halloween, esta vez bajo el nombre de 'La llave dorada'. Habrá varios pases durante las dos jornadas y diferentes estancias de la antigua residencia real formarán parte de una historia de misterio. Las plazas serán limitadas y habrá varias condiciones que deberán tenerse en cuenta al acudir con menores.

Cómo serán las visitas de Halloween al Palacio de la Magdalena

El protagonista de 'La llave dorada' será un botones fantasma que, según la historia preparada para la ocasión, permanece atrapado en el Palacio desde 1920. Este personaje acompañará a los participantes por el interior y servirá como hilo conductor de los distintos elementos de misterio previstos para esta edición. La referencia a ese año pertenece únicamente a la ficción de Halloween y no corresponde a ningún hecho real relacionado con el edificio.

La ambientación comenzará antes de entrar. El acceso se realizará en el denominado 'tren del terror', que durante el resto del año funciona como vehículo turístico bajo el nombre de 'Magdaleno'. Después de ese trayecto, el grupo continuará por varias salas cuya apariencia cambiará temporalmente para adaptarse a la historia. La idea es que los niños intervengan durante el desarrollo de la narración y no se limiten a seguir una visita convencional.

Cada sesión durará aproximadamente una hora, incluido el desplazamiento en tren. El viernes 30 de octubre habrá pases a las 18:00, 19:00, 20:30 y 21:30 horas, horarios que se repetirán el sábado 31. En total se celebrarán ocho turnos entre ambos días. Las entradas costarán 17 euros por persona y será necesario adquirir una a partir de los dos años.

Los menores de dos años podrán asistir gratuitamente, aunque será necesario comunicarlo previamente. Tendrán que ir acompañados por un adulto que sí disponga de entrada y, por motivos de aforo, solo se admitirán cinco niños de esa edad en cada turno. Por tanto, aunque no necesiten una entrada de pago, su asistencia deberá quedar registrada antes de la fecha elegida.

Todos los menores deberán acudir acompañados por una persona adulta. Además, se establece un máximo de tres niños por acompañante, algo que conviene tener en cuenta al organizar la visita en familia. Tanto los pequeños como los mayores podrán ir disfrazados, aunque no será obligatorio. Las máscaras, en cambio, estarán permitidas únicamente para los niños. La disponibilidad final dependerá de las plazas que queden libres en cada horario.

El Palacio de la Magdalena, de residencia real a propiedad municipal

Situado en la península de la Magdalena, el Palacio es uno de los edificios más conocidos de Santander y uno de los ejemplos más destacados de arquitectura civil del norte de España. Se encuentra junto a varias playas urbanas, dentro de un entorno natural muy ligado a la imagen de la ciudad. Buena parte de su importancia histórica procede de su etapa como residencia de verano de Alfonso XIII y Victoria Eugenia.

Con el paso de las décadas, el Palacio fue cambiando de uso. Después de su etapa vinculada a las estancias estivales de los monarcas, se convirtió en sede de la Universidad Internacional y posteriormente pasó a ser propiedad municipal. Esa sucesión de funciones obligó a adaptar sus espacios a las necesidades de cada momento y a los diferentes usos que fue acogiendo.

En 1982 fue declarado Monumento Histórico-Artístico de Carácter Nacional, un reconocimiento a su valor patrimonial. Años después se llevó a cabo una rehabilitación que terminó en 1995. Los trabajos permitieron recuperar la entrada de luz natural, reorganizar distintos espacios interiores y mejorar su adaptación a las actividades que se desarrollaban en el edificio.

Actualmente, el pasado como residencia real convive con los usos culturales y académicos del Palacio. La historia del edificio y las distintas funciones que ha tenido desde entonces siguen formando parte de su identidad. Las jornadas temáticas de finales de octubre se suman a esa programación y ofrecen durante dos días una forma diferente de recorrer su interior.

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El truco del papel de aluminio para limpiar las rejillas del horno a fondo

El truco del papel de aluminio para limpiar las rejillas del horno a fondo

Una bola de este material puede ayudar a desprender la suciedad más adherida, siempre que el acabado soporte el roce

Cómo limpiar las correas de las persianas para eliminar la suciedad incrustada y dejarlas como nuevas

El horno puede llegar a utilizarse todas las semanas, aunque no siempre se limpia con la misma frecuencia. Después de preparar una comida, lo habitual es lavar las bandejas y los recipientes, mientras que el interior del electrodoméstico queda para más adelante. Las salpicaduras de aceite, las salsas y los pequeños restos de comida pueden permanecer sobre sus superficies hasta el siguiente uso. Al volver a calentarse, parte de esa suciedad se queda más adherida y resulta más difícil de eliminar con una limpieza normal.

Las rejillas necesitan especial atención por su forma y por el contacto que mantienen con los utensilios de cocina. A diferencia de una bandeja, están formadas por varillas, cruces y pequeños espacios que dificultan llegar a todos los puntos. Por eso, pasar una bayeta por encima no siempre basta para eliminar lo que queda entre las barras. Cuando se acumula grasa durante varios usos, suele ser necesario sacar las rejillas y limpiarlas con más detenimiento.

Además de los productos específicos para el horno, existen algunos métodos caseros que pueden ayudar con las manchas más pegadas. Uno de ellos consiste en utilizar papel de aluminio para frotar determinados restos después del lavado. No requiere preparar ninguna mezcla, pero debe emplearse con cuidado, ya que el roce puede dañar algunos acabados. Antes de probarlo, conviene asegurarse de que la superficie admite este tipo de limpieza.

Preparar las rejillas antes de retirar los restos

Antes de empezar, el horno tiene que estar apagado y completamente frío. A continuación se extraen las rejillas siguiendo las indicaciones del fabricante y se colocan en el fregadero o en un recipiente lo bastante grande. Trabajar fuera del electrodoméstico facilita el acceso a la parte inferior de las barras y evita que lo que se desprenda termine dentro del horno. Si las piezas no caben enteras, pueden limpiarse por partes sobre una superficie protegida.

El siguiente paso consiste en utilizar agua caliente y detergente lavavajillas. Siempre que sea posible, las rejillas pueden dejarse en remojo durante unos minutos para ayudar a ablandar la grasa. No existe un tiempo concreto que sirva en todos los casos: las manchas recientes pueden desprenderse rápidamente, mientras que las más antiguas pueden necesitar más tiempo. El objetivo es facilitar el trabajo posterior y evitar empezar directamente con un frotado fuerte.

Después del remojo, se pasa una esponja por las varillas y las uniones, prestando más atención a los puntos menos accesibles. Así puede comprobarse qué zonas han quedado limpias y cuáles todavía presentan manchas adheridas. Si la mayor parte de los residuos desaparece con agua y jabón, no hace falta recurrir a otro método. Cuando todavía queden restos difíciles, puede dejarse actuar de nuevo el detergente antes de utilizar un material que produzca más fricción.

Cómo funciona la bola de papel de aluminio

Para probar este truco basta con cortar un trozo de papel de aluminio y arrugarlo con las manos hasta formar una bola pequeña que pueda sujetarse con comodidad. Los pliegues y bordes que aparecen al compactarlo crean una superficie irregular que puede ayudar a desprender algunos restos mediante el roce. El aluminio no disuelve la grasa ni actúa como un producto de limpieza: simplemente sirve para frotar. Por eso, tampoco garantiza que desaparezcan las manchas más antiguas.

Antes de utilizarlo, hay que comprobar que las indicaciones del horno permiten emplear materiales abrasivos sobre las rejillas. Si es así, lo más prudente es empezar por una zona poco visible. La bola se pasa suavemente solo por los puntos donde todavía quede suciedad, sin presionar más de lo necesario. Si aparece algún arañazo o se observa un cambio en el acabado, hay que detenerse. Cuando una mancha no sale, puede recurrirse a un cepillo adecuado para ese material en lugar de aumentar la fuerza.

Una vez terminado, los residuos que se hayan desprendido pueden retirarse con una bayeta o una esponja. Después se aclaran bien las rejillas con agua limpia para que no queden restos de jabón entre las barras y se secan con un paño o papel de cocina. Cuando estén completamente secas, pueden volver a colocarse, comprobando que hayan quedado bien encajadas.

La principal precaución está en el acabado de cada rejilla. Algunas superficies cromadas, esmaltadas o revestidas pueden rayarse con facilidad, por lo que el papel de aluminio no debería utilizarse si el fabricante desaconseja los utensilios abrasivos. Si no se sabe qué tratamiento tiene la pieza, resulta más seguro optar por una esponja suave.

También conviene diferenciar este método, que se realiza con el horno apagado y frío, de colocar láminas de aluminio dentro del aparato mientras está funcionando. Cubrir el fondo o bloquear determinadas zonas puede interferir en la circulación del calor y llegar a causar daños. Limpiar las salpicaduras una vez que el horno se haya enfriado ayuda a evitar que se acumulen durante varios usos y reduce la necesidad de recurrir después a una limpieza más intensa.

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Cuándo se cobran las pensiones en octubre de 2026: la fecha de ingreso en cada banco

Cuándo se cobran las pensiones en octubre de 2026: la fecha de ingreso en cada banco

Los bancos adelantarán el pago en fechas distintas, por lo que algunos pensionistas recibirán el dinero varios días antes que otros

Cuándo se cobra el paro en octubre 2026: las fechas de abono en cada banco

El cobro de las pensiones vuelve a ganar importancia con la llegada de la segunda mitad de octubre. Aunque la mensualidad corresponde al mismo periodo para todos los beneficiarios, el día en el que el dinero aparece disponible en la cuenta puede variar según la entidad financiera. Cada banco aplica su propio calendario de adelantos y eso hace que existan diferencias de varios días entre unos clientes y otros.

En octubre de 2026, las previsiones sitúan los principales abonos entre el jueves 22 y el lunes 26. Dentro de ese margen se reparten las distintas entidades, de manera que algunos pensionistas podrán disponer del dinero antes del fin de semana, mientras que otros tendrán que esperar hasta los días posteriores. La referencia más útil será, por tanto, el banco en el que esté domiciliada la pensión y la fecha que acostumbre a manejar para este tipo de ingresos.

Que el dinero no llegue al mismo tiempo que a otros beneficiarios no significa necesariamente que exista un problema. Antes de considerar que se ha producido un retraso, conviene consultar el día previsto por la propia entidad y esperar a que termine de procesarse el movimiento. Si ese plazo ya ha pasado y la pensión continúa sin aparecer, entonces sí puede ser necesario comprobar tanto la cuenta bancaria como la situación del pago.

Cuándo paga cada banco la pensión en octubre

El calendario previsto para las pensiones de octubre de 2026 comienza el jueves 22. Ese día, Bankinter y Unicaja tienen previsto realizar el ingreso, por lo que sus clientes estarían entre los primeros en disponer de la mensualidad. Un día después, el viernes 23, llegará otro grupo importante: Banco Santander, Banco Sabadell, Ibercaja y Caja Rural manejan esa jornada como referencia.

Los pagos continuarán durante el fin de semana. CaixaBank sitúa el abono el sábado 24 de octubre, mientras que BBVA e ING tienen señalado el domingo 25. Que estas fechas coincidan con sábado y domingo muestra que los adelantos bancarios no se limitan necesariamente a jornadas laborables. Para cada pensionista, lo importante será atender al calendario de su entidad y no tomar como referencia el día en el que haya cobrado otra persona.

El último grupo incluido en estas previsiones efectuaría el ingreso el lunes 26 de octubre. Abanca y Laboral Kutxa manejan esa fecha, con lo que se completaría el periodo comprendido entre el jueves 22 y el lunes 26. De este modo, los abonos quedarían repartidos a lo largo de cinco días consecutivos según el calendario aplicado por cada banco, sin que esa diferencia altere la mensualidad que corresponde a cada beneficiario. La pensión es la misma en todos los casos; lo que cambia es el momento en el que cada banco la pone a disposición de sus clientes.

Estas fechas, en cualquier caso, deben entenderse como una referencia y pueden producirse pequeñas variaciones por cuestiones operativas. También puede cambiar la hora concreta a la que el movimiento se refleja en la cuenta. Por eso, que la pensión no figure a primera hora del día señalado no implica necesariamente que exista una incidencia. Del mismo modo, cobrar unas horas o incluso un día después que otro cliente de una entidad distinta tampoco permite concluir por sí solo que haya un retraso.

Qué comprobar si la pensión no aparece

Si llega el día previsto y el dinero todavía no figura en la cuenta, lo primero es comprobar que no se trate simplemente de una diferencia en los tiempos de procesamiento. Los adelantos no funcionan igual en todas las entidades y comparar el cobro con el de otros pensionistas no permite saber por sí solo si ha surgido un problema. La fecha realmente útil es la que maneja el banco donde está domiciliada la prestación.

Cuando la jornada indicada ya ha pasado y la cantidad sigue sin aparecer, puede ser recomendable contactar con el banco. La entidad podrá revisar si el movimiento continúa pendiente de contabilización, si se ha producido alguna demora o si existe algún inconveniente relacionado con la cuenta. Esta comprobación puede resultar especialmente útil cuando se han realizado cambios recientes en los datos bancarios o en la domiciliación de la pensión.

Si el banco no encuentra ninguna incidencia que explique la ausencia del abono, la consulta puede trasladarse a la Seguridad Social. A través de sus canales de atención es posible comprobar si la orden de pago se ha emitido correctamente y si los datos asociados al expediente están actualizados. Para facilitar la gestión, conviene disponer de la información personal necesaria, los datos de la cuenta y cualquier comunicación reciente relacionada con la prestación.

También merece la pena revisar si existen avisos pendientes o modificaciones que todavía no se hayan incorporado correctamente. Lo importante es distinguir entre un desfase relacionado con el adelanto que aplica cada entidad y una incidencia real en la tramitación. Que la mensualidad no aparezca exactamente en el momento esperado no permite concluir automáticamente que exista un problema, especialmente cuando estas previsiones pueden sufrir pequeños ajustes y el ingreso puede reflejarse a distintas horas del día.

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'Croûte savoyarde', la receta francesa para aprovechar el pan duro perfecta para una cena reconfortante

'Croûte savoyarde', la receta francesa para aprovechar el pan duro perfecta para una cena reconfortante

Esta especialidad de Saboya combina pan del día anterior con vino blanco, jamón y queso gratinado, y puede estar lista en unos 30 minutos

Pastel de verduras al horno o en sartén: la receta sencilla y jugosísima que queda bien con lo que tengas por la nevera

El pan es uno de esos alimentos que suelen quedar en casa después de las comidas. Una barra o una hogaza puede ir perdiendo humedad con el paso de los días, hasta que la miga se endurece y deja de tener la textura habitual. Aunque en ese punto ya no resulte tan agradable comerlo solo, eso no significa que haya que tirarlo. Siempre que se haya conservado en buenas condiciones, puede aprovecharse para preparar tostadas, sopas y otras recetas en las que se combina con líquidos o vuelve a pasar por el horno.

Aprovechar el pan que ha quedado de días anteriores permite evitar que se desperdicie únicamente porque ya no está recién hecho. De hecho, algunas recetas parten precisamente de rebanadas que llevan varios días guardadas y cuya textura más firme permite añadir otros ingredientes sin que se deshagan con facilidad.

Una de ellas es la croûte savoyarde, una especialidad de Saboya que se prepara al horno. La base es una rebanada de pan de campo asentado, que se humedece con vino blanco antes de cubrirse con el resto de ingredientes. Lo habitual es servir cada porción de manera individual, aunque también pueden prepararse varias a la vez en una fuente grande.

El queso también está presente en otros platos de la zona, como la fondue, pero el procedimiento es diferente. En este caso, cada tostada se monta por separado y se gratina en el horno, en lugar de introducir trozos de pan en un recipiente con queso fundido. No existe una única versión de la receta, por lo que tanto las cantidades como algunos ingredientes pueden variar. La que se explica a continuación lleva jamón cocido, permite añadir un huevo al final y está calculada para seis personas. El tiempo total de preparación y cocción ronda los 30 minutos.

Ingredientes (para seis personas)

  • Seis rebanadas de pan de campo duro
  • 300 ml de vino blanco seco
  • Seis lonchas de jamón cocido
  • 300 gramos de queso rallado (gruyère, beaufort o comté)
  • Un diente de ajo
  • Mantequilla para engrasar los recipientes
  • Seis huevos (opcional)
  • Nuez moscada al gusto (opcional)

Cómo preparar la croûte savoyarde paso a paso

Para hacer este plato no hace falta cocinar previamente el jamón ni fundir el queso aparte. La elaboración consiste en colocar los ingredientes sobre el pan en un orden concreto y dejar que terminen de hacerse juntos en el horno. Pueden utilizarse seis recipientes individuales aptos para altas temperaturas, con un tamaño adecuado para cada rebanada, o una sola fuente grande. Una vez preparado todo, estos son los pasos:

  1. Precalentar el horno a 200 °C, o a 180 °C si se utiliza la función de aire. Mientras alcanza la temperatura, untar una pequeña cantidad de mantequilla en el interior de los recipientes o de la fuente elegida.
  2. Preparar el pan con el ajo. Cortar el diente por la mitad y frotar las dos caras de cada rebanada con la parte recién cortada. Después, colocar el pan en los recipientes procurando que quede distribuido en una sola capa. No hace falta tostarlo previamente ni pasarlo por una sartén.
  3. Añadir el vino blanco. Repartir los 300 mililitros entre las seis porciones, vertiéndolo directamente sobre el pan sin calentarlo antes. Así, las rebanadas se humedecen antes de añadir la cobertura que se gratinará después.
  4. Incorporar el jamón y el queso. Colocar una loncha de jamón cocido sobre cada base y distribuir por encima los 300 gramos de queso rallado. Puede utilizarse cualquiera de las variedades indicadas en la lista de ingredientes.
  5. Introducir las fuentes en el horno durante unos 20 minutos. Pasado ese tiempo, el queso debería estar completamente fundido y con la parte superior gratinada. Antes de sacar las porciones conviene comprobar el aspecto, ya que el tiempo exacto puede variar ligeramente de un horno a otro incluso utilizando la misma temperatura.
  6. Preparar los huevos si se quieren añadir. Mientras las tostadas permanecen en el horno, calentar un poco de mantequilla en una sartén y cocinar los huevos a la plancha. Este paso es opcional y puede omitirse sin cambiar el resto de la receta.
  7. Terminar y servir. Sacar los recipientes del horno y, si se han preparado los huevos, colocar uno encima de cada porción. Después puede añadirse una pequeña cantidad de nuez moscada al gusto. La croûte savoyarde se sirve caliente y puede acompañarse con una ensalada verde.

Antes de preparar esta receta conviene tener en cuenta dos cuestiones. La primera es que solo debe utilizarse pan endurecido que siga en buen estado. Si presenta moho, hay que desechar la pieza completa y no limitarse a cortar la parte afectada. La segunda tiene que ver con el vino. Aunque la receta pasa unos 20 minutos en el horno, ese tiempo no garantiza que todo el alcohol desaparezca durante la cocción. Por tanto, esta versión de la croûte savoyarde no debe considerarse una preparación sin alcohol.

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El jardín histórico de Catalunya construido en el siglo XIX y perfecto para pasear entre grutas, palmerales y un lago artificial

El jardín histórico de Catalunya construido en el siglo XIX y perfecto para pasear entre grutas, palmerales y un lago artificial

Parc Samà, en Cambrils, nació como residencia de verano del marqués de Marianao y hoy conserva más de 800 palmeras, edificios históricos y varios espacios visitables

El jardín de inspiración renacentista que se asoma sobre los acantilados y las playas de la Costa Brava

En Catalunya todavía se conservan antiguas fincas que fueron creadas como lugares de descanso para familias con grandes propiedades. Muchas contaban con una vivienda principal y terrenos dedicados al cultivo, pero también con jardines donde se reunían árboles de distintas procedencias, fuentes y construcciones pensadas para el ocio. Con el paso del tiempo, algunos de estos lugares se han abierto al público y permiten conocer cómo se organizaban unas fincas en las que el exterior tenía tanta importancia como los propios edificios.

Una parte de estos jardines se diseñó durante el siglo XIX, cuando el Romanticismo también empezó a influir en la manera de distribuir las zonas verdes. Frente a los trazados completamente simétricos, fueron ganando espacio los caminos irregulares y los rincones pensados para ofrecer una apariencia más natural. Estanques, cascadas y grutas construidas podían convivir con avenidas arboladas y áreas abiertas, dando lugar a paisajes diferentes dentro de un mismo terreno.

Uno de estos ejemplos se encuentra en la provincia de Tarragona. Entre Cambrils y Montbrió del Camp, en la comarca del Baix Camp, está Parc Samà, un recinto de 14 hectáreas que combina un jardín botánico, una zona de bosque autóctono y espacios relacionados con la antigua colección de animales de sus propietarios. El conjunto está declarado Bien Cultural de Interés Nacional y conserva varios edificios y estructuras que ayudan a conocer su pasado.

Una residencia inspirada en Cuba

Parc Samà comenzó a construirse en 1881 por iniciativa de Salvador Samà i Torrents, marqués de Marianao. Pertenecía a una familia catalana de indianos que había vivido en Cuba y quiso levantar en Catalunya una residencia para pasar los meses de verano. La idea era incorporar algunas referencias de los paisajes que la familia había conocido en la isla, especialmente a través de las plantaciones y de la forma de organizar los jardines.

El diseño se encargó a Josep Fontserè i Mestres, que también fue responsable de la gran cascada del parque de la Ciutadella de Barcelona. En el proyecto contó con la colaboración de Antoni Gaudí. El conjunto se planteó de manera que la vivienda, los elementos decorativos y las zonas exteriores quedaran conectados entre sí, en lugar de limitarse a rodear la casa principal con un jardín independiente.

Durante los primeros trabajos se plantaron largas filas de plátanos, mandarinos, tilos y castaños de Indias. A estas especies se sumaron palmeras, yucas y plantas acuáticas como los nenúfares. La selección permitía combinar árboles habituales en el territorio con otros capaces de dar un aspecto diferente a determinados rincones. Algunos sectores quedaron definidos por alineaciones de ejemplares, mientras que en otros se dejó crecer una masa vegetal más densa.

Esta distribución seguía las características de los jardines románticos de la época. Los caminos no tenían por qué mantener siempre una línea recta y las plantas, el agua y las construcciones se utilizaban para crear distintos ambientes durante el paseo. Aunque algunos rincones buscaban parecer espontáneos, su aspecto respondía a una planificación previa y formaba parte del proyecto general de la finca.

Un lago con puentes, vegetación y animales

Uno de los puntos más destacados de Parc Samà es su lago artificial, rodeado de árboles y otras especies vegetales. En esta parte aparecen también una cascada, pequeñas grutas y varios puentes que comunican distintos puntos. Las cuevas, pese a su aspecto, no son formaciones naturales, sino estructuras levantadas expresamente para integrarse en el diseño y cambiar el paisaje a medida que se avanza por el parque.

El conjunto arquitectónico incluye además un palacete, el Pabellón de los Loros y la Torre del Ángulo. Son edificios con funciones diferentes que muestran cómo se repartían los usos dentro de la finca y cómo las construcciones destinadas al ocio convivían con la residencia familiar. Todas ellas aparecen integradas en el paseo y forman parte de la imagen que todavía conserva el lugar.

La vegetación ocupa buena parte de las 14 hectáreas. Hay más de 800 palmeras, además de robles, cedros y pinos repartidos por distintos sectores. Esta variedad hace que el aspecto cambie durante la visita: algunas zonas mantienen las hileras de árboles plantadas desde finales del siglo XIX, mientras que otras presentan una masa más cerrada y cercana a la de un bosque. En el lago también pueden verse patos y tortugas.

Los animales forman parte de la historia de Parc Samà desde hace décadas. Después de las primeras plantaciones, el marqués creó un zoológico privado y preparó jaulas y otros recintos para albergar diferentes ejemplares. Ese pasado todavía puede reconocerse hoy, cuando es posible ver gamos, pavos reales, guacamayos, faisanes y otras especies. La presencia de fauna se ha mantenido, aunque el lugar ya no funciona como aquel zoológico original.

Parc Samà nació como un espacio privado, pero actualmente puede recorrerse como parte del patrimonio de Cambrils. La visita permite conocer cómo se combinaban en una misma finca la residencia familiar, los jardines, las construcciones de recreo y los espacios destinados a los animales, además de acercarse a una parte de la historia local que va más allá del turismo de playa de la Costa Daurada.

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Dónde es festivo el 2 de noviembre y en qué comunidades habrá puente

Dónde es festivo el 2 de noviembre y en qué comunidades habrá puente

El Día de Todos los Santos cae en domingo y nueve autonomías trasladan el descanso al lunes, mientras que en el resto será jornada laborable

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El comienzo de noviembre traerá diferencias en el calendario laboral de 2026. El Día de Todos los Santos, que se celebra cada año el 1 de noviembre, cae esta vez en domingo, una circunstancia que permite a las comunidades autónomas decidir si trasladan el descanso al lunes siguiente o lo sustituyen por otra celebración. La decisión no ha sido la misma en todo el país: nueve autonomías han marcado el día 2 como festivo, mientras que en las restantes será, con carácter general, una jornada normal de trabajo. Por eso, quienes estén organizando sus días libres tendrán que comprobar qué calendario les corresponde antes de contar con un fin de semana más largo.

La fecha tiene además un componente familiar, ya que durante estos días es habitual visitar los cementerios, recordar a las personas fallecidas o reunirse con familiares. Sin embargo, esta tradición, extendida por distintos puntos de España, no determina por sí sola cuándo se disfruta de una jornada libre. En el caso de cada trabajador, también habrá que tener en cuenta cómo está organizado su horario y si presta servicio en una actividad que continúa funcionando durante los festivos.

Las nueve comunidades en las que el lunes 2 será festivo

Andalucía, Aragón, Asturias, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura, la Comunidad de Madrid y Navarra han incluido el lunes 2 de noviembre entre sus fiestas laborales de 2026. En estos territorios, quienes normalmente no trabajan sábados ni domingos podrán enlazar tres días libres: el sábado 31 de octubre, el domingo 1 y el lunes 2 de noviembre. Su siguiente jornada ordinaria será el martes 3, siempre que no exista alguna circunstancia distinta relacionada con sus turnos o condiciones de trabajo.

Esta distribución permite disfrutar de un puente sin tener que pedir un día de vacaciones a quienes siguen ese horario. Aun así, que una fecha sea festiva no significa que todas las actividades se detengan. Algunos servicios y establecimientos pueden continuar funcionando, por lo que habrá personas a las que les corresponda trabajar o descansar en otros días. Para conocer cada caso concreto habrá que atender al cuadrante, al convenio aplicable y a las condiciones del puesto.

Dónde será laborable el primer lunes de noviembre

En Balears, Cantabria, Catalunya, Galicia, la Región de Murcia, Euskadi, La Rioja y la Comunitat Valenciana no se ha señalado el día 2 como fiesta autonómica. Tampoco tendrá esta consideración en Ceuta y Melilla. En estos diez territorios, la semana comenzará de forma habitual para la mayoría de quienes trabajan de lunes a viernes, sin que Todos los Santos permita alargar de manera general el descanso del fin de semana.

Esto no impide que una persona pueda tener libre esa fecha por vacaciones, por la distribución de su jornada o porque coincida con una fiesta local. Conviene diferenciar, por tanto, entre el calendario aprobado para el conjunto de una comunidad y los días concretos que corresponden a cada trabajador o centro de trabajo.

Por qué el descanso no se traslada en toda España

El calendario laboral combina fiestas comunes a todo el país con otras que pueden decidirse en el ámbito autonómico. Cuando una celebración nacional coincide con un domingo, existe la posibilidad de trasladar el descanso al lunes posterior, pero las comunidades también pueden sustituir determinadas fechas por festividades propias. Ese margen explica que el 2 de noviembre aparezca como festivo en unos territorios y como jornada ordinaria en otros.

El máximo de fiestas laborales es de catorce al año, incluidas dos de carácter local, y todas ellas son retribuidas y no recuperables. Dentro de ese límite se reparten las celebraciones nacionales, autonómicas y municipales. Por eso, que el 2 de noviembre sea laborable en una comunidad no significa necesariamente que sus trabajadores tengan menos días festivos a lo largo de 2026, sino que parte de ellos pueden haberse situado en otras fechas.

Qué festivos quedan en España antes de que termine 2026

Después de Todos los Santos, el siguiente periodo destacado llegará con el Día de la Constitución, que se celebra el 6 de diciembre y este año cae también en domingo. El descanso se trasladará al lunes 7 en Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Extremadura, la Comunidad de Madrid, la Región de Murcia, La Rioja y Melilla. En estos territorios, quienes tengan libres los fines de semana podrán enlazar cuatro días sin trabajar, desde el sábado 5 hasta el martes 8 de diciembre, cuando se celebra la Inmaculada Concepción, festivo en toda España.

En el resto de comunidades y en Ceuta, el lunes 7 será laborable con carácter general. La última fiesta nacional de 2026 será Navidad, el viernes 25 de diciembre. Al caer al final de la semana laboral, quienes habitualmente tengan libres sábados y domingos podrán sumar tres días seguidos de descanso, hasta el domingo 27.

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La ruta circular para disfrutar de los colores del otoño en uno de los Parques Naturales más espectaculares de Aragón

La ruta circular para disfrutar de los colores del otoño en uno de los Parques Naturales más espectaculares de Aragón

El sendero S-1 recorre unos 7,5 kilómetros por el hayedo de Peña Roya y pasa junto a antiguas construcciones y zonas de bosque húmedo

La villa aragonesa que es Bien de Interés Cultural y cuyo castillo medieval se eleva como un navío de piedra sobre el horizonte

En otoño, los bosques van cambiando de aspecto a medida que avanzan las semanas. Las hojas pierden poco a poco su color verde y aparecen tonos amarillos, naranjas y rojizos antes de caer de las ramas. Este proceso puede apreciarse tanto en las copas de los árboles como en los senderos, donde parte del follaje termina acumulándose. El cambio depende de las condiciones meteorológicas y no se produce al mismo tiempo en todos los ejemplares, por lo que un mismo bosque puede mostrar colores diferentes durante una misma jornada.

En Aragón, algunas rutas de montaña permiten observar esta transformación sin necesidad de subir hasta las cumbres. En las zonas donde la humedad favorece el crecimiento de hayas, los senderos atraviesan masas forestales en las que conviven distintas especies. Estas excursiones también permiten conocer la relación que durante años mantuvieron las poblaciones cercanas con el monte, del que obtenían recursos como madera o carbón. Algunos de aquellos usos han dejado restos que todavía pueden encontrarse durante el paseo.

Uno de estos lugares se encuentra en el entorno del Moncayo, cerca de Tarazona, en la provincia de Zaragoza. El hayedo de Peña Roya cuenta con una ruta circular que permite adentrarse entre los árboles, observar los cambios propios del otoño y pasar por un paraje donde se conservan antiguas construcciones. El trazado combina senderos señalizados y pistas forestales y permite conocer esta parte de la montaña sin afrontar la subida hasta las cotas más altas.

Cómo es la ruta circular por el hayedo de Peña Roya

El recorrido, identificado como sendero S-1, tiene aproximadamente 7,5 kilómetros. Puede completarse en unas dos horas y media, aunque la duración dependerá del ritmo y de las paradas que se hagan durante la marcha. Acumula 280 metros de subida y otros tantos de bajada, un desnivel que conviene tener en cuenta aunque no se trate de una ruta de alta montaña. Tanto el inicio como el final se encuentran en el aparcamiento situado junto a la Fuente de Sacristán.

Desde este punto se toma el camino que asciende en dirección al santuario de la Virgen del Moncayo. Más adelante se llega a una pista cerrada al tráfico, donde hay otro aparcamiento auxiliar. A partir de ahí, la marcha continúa por una vía forestal que atraviesa el hayedo. El sendero cuenta con señalización, incluidas marcas sobre algunos árboles, que ayudan a orientarse en los cruces. Durante la subida , la ruta se aproxima varias veces a las curvas de la carretera y la cruza en distintos puntos antes de volver a internarse en el bosque.

A medida que se avanza aparecen hayas de diferentes tamaños junto a acebos, serbales, brezos y distintas plantas herbáceas. La densidad de las copas condiciona la cantidad de luz que llega al suelo y hace que la vegetación cambie de unos tramos a otros. En otoño, las hojas de las hayas adquieren distintas tonalidades mientras otras especies mantienen el verde. El follaje caído transforma además el aspecto de los sectores más cerrados y cubre parte del suelo del sendero.

El hayedo conserva también señales de antiguos aprovechamientos. Durante años proporcionó madera para leña y para la elaboración de carbón, dos actividades habituales en estos montes. Estos usos forman parte de la historia del lugar y ayudan a entender la relación que mantuvieron durante generaciones las poblaciones cercanas con los recursos del bosque.

La marcha continúa por las laderas hasta acercarse de nuevo a la pista que sube hacia el santuario. En este punto hay que seguir en sentido descendente hasta alcanzar el prado de Santa Lucía. Allí se conservan las ruinas de una ermita y un antiguo pozo de nieve, dos de los principales puntos de interés del circuito una vez fuera de la parte más cerrada del hayedo. Desde el prado, el camino de regreso vuelve a estar señalizado y conduce de nuevo hasta la Fuente de Sacristán.

En distintos puntos aparecen referencias como Haya Seca y el barranco de Castilla. También existen cruces con otros recorridos, entre ellos el GR 90.1 y el sendero del Barranco del Apio. Para completar la vuelta de Peña Roya conviene seguir las señales correspondientes al S-1 y prestar atención donde coinciden varias pistas. También es recomendable llevar calzado adecuado y consultar la previsión meteorológica antes de comenzar.

El Parque Natural del Moncayo, en la provincia de Zaragoza

El Parque Natural del Moncayo ocupa unas 11.144 hectáreas repartidas entre nueve municipios: Tarazona, San Martín de la Virgen del Moncayo, Lituénigo, Litago, Trasmoz, Añón de Moncayo, Talamantes, Calcena y Purujosa. Los seis primeros pertenecen a la comarca de Tarazona y el Moncayo; Talamantes, a la del Campo de Borja; y Calcena y Purujosa, a la del Aranda. Su punto más alto es el pico de San Miguel, con 2.315 metros, que constituye además la máxima elevación del Sistema Ibérico.

La altura y la orientación hacen que el aspecto del parque cambie de unas zonas a otras. En la vertiente norte, donde se encuentra Peña Roya, aparecen bosques favorecidos por unas condiciones más húmedas, mientras que en otros sectores predominan especies propias de ambientes mediterráneos. Esta variedad explica que una ruta como la del S-1 permita recorrer un hayedo sin necesidad de alcanzar las zonas más elevadas del Moncayo.

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El pueblo de León con un Bien de Interés Cultural que se someterá a una restauración histórica

El pueblo de León con un Bien de Interés Cultural que se someterá a una restauración histórica

Carande fue uno de los dos núcleos que conservaron su emplazamiento tras la construcción del embalse de Riaño y hoy cuenta con apenas 21 habitantes

El pequeño pueblo románico de León rodeado por la Cordillera Cantábrica y que cambia de color al terminar el verano

En la montaña oriental de León, entre Riaño y Horcadas, se encuentra Carande, un pueblo de apenas 21 habitantes perteneciente al municipio de Riaño. Está situado a 91 kilómetros de la capital y a 1.130 metros de altitud, junto a uno de los brazos del embalse. Al norte queda la cabecera municipal, al oeste Horcadas y al este Siero de la Reina. El paisaje forma parte de la Cordillera Cantábrica, con praderas, bosques y terrenos de montaña alrededor del caserío, donde algunas construcciones todavía recuerdan los antiguos oficios de la zona.

La historia de este pequeño núcleo está marcada por la construcción del pantano de Riaño. En 1987, nueve pueblos quedaron cubiertos por las aguas de los ríos Esla y Yuso, mientras que Carande fue una de las dos poblaciones que consiguieron mantener su emplazamiento. El antiguo Riaño también desapareció y fue sustituido por una nueva población, considerada la más joven de la provincia leonesa. Su ubicación actual se encuentra en un cruce de carreteras que conecta esta parte de León con Asturias, Cantabria y Palencia.

Ahora, Carande vuelve a ocupar la actualidad por una intervención relacionada con su patrimonio rural. La restauración de un hórreo reconocido como Bien de Interés Cultural recibió el visto bueno de la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural de León el 8 de septiembre de 2026. El objetivo es reparar los daños que presenta y garantizar su conservación. La protección afecta al hórreo y no al conjunto del pueblo.

La intervención prevista para conservar el hórreo

Los hórreos eran construcciones utilizadas para almacenar grano y otros productos del campo. A diferencia de un almacén situado directamente sobre el suelo, disponían de una cámara elevada que ayudaba a proteger el contenido frente a la humedad y los animales. El ejemplar de Carande tiene una cubierta a dos aguas y se apoya sobre cuatro pilares. En Castilla y León, los hórreos tradicionales con más de cien años están protegidos desde 1984.

El proyecto autorizado comenzará por los pegoyos, los apoyos que mantienen elevado el cuerpo de la construcción. Está previsto recolocarlos para corregir los problemas detectados en la base y mejorar la estabilidad del conjunto. También se sustituirán las vigas y otras piezas de madera que presenten daños suficientemente graves como para afectar a su resistencia. Las que todavía se encuentren en buen estado se conservarán.

Otra parte de los trabajos se centrará en el tejado. La intervención contempla reparar la cubierta manteniendo tanto la estructura como las tejas originales que puedan seguir utilizándose. Bajo estas se colocará una lámina impermeabilizante para reducir las filtraciones de agua, uno de los problemas que puede acelerar el deterioro de la madera. La autorización no concreta por el momento cuándo comenzarán ni cuándo finalizarán las obras.

Hórreo típico de Carande.
Hórreo típico de Carande.

Una iglesia, una fragua y las tradiciones del pueblo

La iglesia parroquial de San Pedro es otro de los elementos que forman parte del patrimonio de Carande. El pasado del pueblo también está relacionado con una antigua vía de comunicación, ya que por esta zona discurría una calzada romana que enlazaba Huelde y Horcadas con la Tierra de la Reina. Era uno de los pasos utilizados para comunicar los asentamientos de esta parte de la montaña.

En la zona alta del núcleo todavía se conserva una fragua vinculada a Francisco González, el último herrero del pueblo. Aprendió el oficio con su tío Prudencio y continuó practicándolo durante el servicio militar en Melilla. Tras regresar a Carande se dedicó a fabricar herraduras y a reparar herramientas, piezas de carros y otros utensilios utilizados en las labores del campo. Durante una etapa preparaba él mismo el carbón con cepas de brezo y, más adelante, comenzó a abastecerse con carbón procedente del valle de Sabero.

La recuperación del taller comenzó en 1997 por iniciativa de su hijo, Francisco José González. Actualmente puede visitarse con cita previa y conserva herramientas relacionadas con aquel oficio. El calendario de Carande mantiene además varias celebraciones tradicionales: San Hipólito, el 13 de agosto; la Diana, al día siguiente, con un recorrido musical por las casas; y la Virgen de Quintanilla, que se celebra el domingo posterior al 15 de agosto.

Senderos y naturaleza en los alrededores de Carande

Carande se encuentra dentro del Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre. En sus alrededores aparecen praderas, robledales y otros bosques característicos de la Cordillera Cantábrica. Durante el otoño, esta parte de la montaña es conocida por la berrea del ciervo, el periodo en el que los machos emiten sus característicos sonidos mientras compiten durante la época reproductiva. Poder escucharlos dependerá de la actividad de los animales, por lo que no siempre está garantizado.

Una de las opciones para recorrer la zona a pie es la Senda Mitológica Leonesa, un itinerario circular de aproximadamente cinco kilómetros y dificultad baja que atraviesa áreas de bosque y pasto. Otra alternativa es el PR-LE 52, denominado Collado El Baile, con 6,5 kilómetros y unas tres horas de duración. Parte de las inmediaciones del cementerio, pasa por Horcadas y las laderas del Gilbo y regresa entre robles. Existe además una variante más larga, de 10,5 kilómetros, que comienza en Las Viescas.

También puede recorrerse el camino entre Carande y Salio, de unas tres horas y dificultad baja. La ruta sigue una pista junto a uno de los brazos del embalse a través de Valdecolina y continúa después por un bosque próximo al agua. En el regreso atraviesa zonas de hayas y robles, asciende hacia Canto la Cerra y vuelve a descender hasta Carande.

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