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La Guardia Civil detiene a dos activistas en un operativo contra dos ONG que reparten comida a migrantes en Ceuta

La Guardia Civil detiene a dos activistas en un operativo contra dos ONG que reparten comida a migrantes en Ceuta

Dos personas han sido detenidas en Ceuta y Valencia en el marco del operativo contra los colectivos No Name Kitchen y Brigadas de Apoyo Mutuo, según confirma la Guardia Civil. Se les investiga por supuesta incitación a la violencia y desórdenes públicos. No Name Kitchen denuncia una "campaña de criminalización" contra la organización, una de las que más denuncia de manera pública abusos cometidos contra los migrantes por parte de las fuerzas de seguridad

Una patrulla de militares hostiga durante dos horas a voluntarias de una ONG y obstaculiza el reparto de comida a migrantes

A primera hora de la mañana, una decena de furgones de la Guardia Civil ha rodeado el edificio donde viven los miembro de la organización No Name Kitchen en Ceuta y la nave donde tienen su base los activistas del colectivo Brigadas de Apoyo Mutuo. Los agentes desplegados han entrado a la fuerza con orden judicial a ambas residencias para registrarlas y los voluntarios han sido “tumbados en el suelo y maniatados” mientras revisaban la vivienda, según una de las organizaciones. Aunque en el registro no se ha producido ninguna detención, horas después han sido detenidos a dos activistas, un hombre y una mujer, en Ceuta y Valencia respectivamente, según confirman fuentes del Instituto Armado en la Ciudad Autónoma. Se les acusa de incitación a la violencia y desórdenes públicos.

“De las actuaciones practicadas hasta el momento resultan indicios que permiten inferir, con el grado de probabilidad exigible en esta fase inicial de la investigación, que en las naves objeto de la solicitud se puden estar desarrollando actividades relacionadas con la tenencia y distribución de instrumentos peligrosos y, eventualmente, sustancias estupefacientes”, sostiene la orden del juzgado, a la que ha tenido acceso elDiario.es.

Fuentes del Instituto Armado confirman el operativo iniciado esta mañana contra estos dos colectivos que, además de repartir comida y realizar curas a migrantes heridos en la ciudad, realizan una función de vigilancia de posibles abusos de las fuerzas de seguridad contra las personas marroquíes que malviven en la ciudad tras la entrada masiva de finales de julio. La operación ha consistido en el registro de las sedes de ambos colectivos, ubicados en la zona de la Almadraba y las naves del Tarajal. Los miembros desplegados de la Policía Judicial buscaban a unos activistas concretos que finalmente no han sido localizados. Supuestamente se les atribuye haber “incitado” a migrantes a actuar de manera “violenta” contra miembros de las fuerzas de seguridad, algo que las ONG niegan.

La ONG No Name Kitchen ha denunciado supuestas “irregularidades” en el procedimiento de registro y considera que el operativo es un “paso más” en una “campaña de criminalización” contra la organización, una de las que más denuncia de manera pública abusos cometidos contra los migrantes por parte de las fuerzas de seguridad. “Agentes de la Guardia Civil han entrado en el espacio de No Name Kitchen en Ceuta derribando la puerta, sin llamar, y sin ninguna comunicación previa. Los miembros del equipo han sido tumbados en el suelo y maniatados. Son personas voluntarias y defensoras de derechos humanos que realizan labores humanitarias básicas: distribuir comida, curar heridas y ofrecer acompañamiento legal a personas en situación de vulnerabilidad”, han explicado en un comunicado.

“Este registro no es un hecho aislado. Durante los últimos dos meses, la organización ha sufrido difamaciones y bulos sobre un supuesto reparto de sprays de gas pimienta y explosivos. Son acusaciones sin ningún fundamento que ya han quedado sobradamente desmentidas. Hace aproximadamente un mes, además, una patrulla del Ejército bloqueó el acceso a nuestro edificio”, recuerda la organización.

En el auto, el juez señala que un testigo asegura que una persona le entregó supuestamente un cuchillo y otros que alegan que les dieron “aerosoles de pimienta y armas blancas”, lo cual niega la organización.

Los supuestos sprays de gas pimienta que no encuentran

La investigación está en parte relacionada con la supuesta entrega de sprays de gas pimienta a migrantes, algo que no ha sido confirmado y que desde No Name Kitchen califican de “bulo”. Lo que sí quedó grabado es el reparto de este producto por parte del colectivo de corte ultraderechista Revuelta entre mujeres ceutíes el pasado 2 de septiembre.

En el operativo de desalojo de los asentamientos de distintos barrios de la ciudad autónoma desarrollado el domingo pasado, un migrante utilizó un spray de gas pimienta en el autobús custodiado por la Policía Nacional que trasladaba a decenas de marroquíes a la frontera para su supuesto “retorno voluntario”. Aunque la investigación sobre la supuesta incitación a la violencia por parte de las ONG se inició en agosto, fuentes de la Guardia Civil confirman que este último hecho ha acelerado el operativo desarrollado este jueves.

Fuentes policiales dijeron entonces que investigarían a “quienes” habían entregado supuestamente el spray pimienta al migrante, dando por hecho que esa persona no lo había podido conseguir por sus propios medios, como lo hacen muchos vecinos ceutíes que han comprado este tipo de material en una tienda de productos de pesca de la ciudad autónoma. Es habitual encontrar a ciudadanos de Ceuta que portan sprays pimienta en su día a día debido a su percepción de inseguridad tras la crisis migratoria. Los muestran con naturalidad e incluso, algunas de estas personas se los han entregado a sus hijas menores durante sus primeros días de instituto. Este producto, por tanto, se puede conseguir en la ciudad autónoma.

Según No Name Kitchen, “el registro ha presentado graves fallos de procedimiento. No se han explicado los motivos ni los indicios que lo justificaban. No se designaron testigos reconocidos por la organización. Tampoco se entregó un acta del registro ni un inventario firmado de los objetos, incluyendo teléfonos y ordenadores, confiscados. ”No se ha encontrado ningún arma, explosivo ni spray de gas pimienta, porque la organización nunca ha tenido ninguno de estos objetos. En ningún caso se ha dado alojamiento a personas en situación administrativa irregular. Hacerlo no sería ilegal, pero nuestro espacio no tiene capacidad para acoger a nadie sin discriminar a otras personas que también lo necesitan“, resume la organización.

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Un vídeo muestra a militares en Ceuta pegando tortazos a un migrante aparentemente menor: "No entendéis la libertad, solo la humillación"

Un vídeo muestra a militares en Ceuta pegando tortazos a un migrante aparentemente menor: "No entendéis la libertad, solo la humillación"

En un vídeo difundido por vecinos ceutíes, dos soldados propinan bofetadas con fuerza a un chaval marroquí aparentemente menor que dormía junto a otros compañeros cerca de las Murallas Meriníes, en la barriada del Mixto

INVESTIGACIÓN - Reconstrucción de uno de los vídeos de palizas de militares a migrantes en Ceuta: “Dormíamos y nos despertaron a golpes”

Varios migrantes, algunos aparentemente menores, dormían en las calles de la barriada ceutí del Mixto, junto a las Murallas Meriníes, cuando cinco militares se acercan y les exigen que se vayan de allí. En un momento en que han sido desalojados todos los asentamientos improvisados y los migrantes que continúan en situación de calle sin plaza de acogida ya no saben dónde pasar la noche, la mayoría de migrantes, somnolientos, empiezan a recoger las mantas. Uno de ellos no reacciona con la agilidad exigida y es abofeteado en tres ocasiones por dos de los efectivos de las Fuerzas Armadas.

La escena ha quedado reflejada en un vídeo difundido por vecinos ceutíes, que recoge una nueva agresión de militares a un migrante. En concreto, las imágenes muestran varias bofetadas propinadas con fuerza por parte de dos soldados a un chaval marroquí aparentemente menor que dormía junto a otros compañeros cerca de las Murallas Meriníes, en la barriada ceutí del Mixto.

Los tortazos captados por la grabación se producen en el marco de una intervención de una patrulla perteneciente al Grupo de Regulares de Ceuta número 54. Según uno de los vecinos que ha difundido el vídeo, los hechos se produjeron durante la noche del lunes al martes. En la actuación, cinco soldados despertaron a varios migrantes, a los que exigen que recojan sus cosas y abandonen la zona. Uno de los uniformados empieza a elevar el tono contra uno de los migrantes que permanece en el suelo, en el lugar donde dormía, se desconoce si por rebeldía o porque aún estaba dormido.

“¡Te voy a destrozar la cara! ¡No me mires así!”

“Háblame, háblame. ¿No me oyes? ¿No me oyes?”, dice uno de los militares hacia el suelo, donde se encuentra el chaval. Le habla en dariya, el dialecto marroquí. “¿Me está hablando a mí?”, reacciona el chico. “¡Te está hablando! ¿No entiendes lo que te está diciendo? ¡Te está hablando! ¿No entiendes lo que te está diciendo?”, responde uno de los soldados.

Uno de los militares que habla dariya se dirige a él con cada vez más agresividad debido, según las palabras del uniformado, la supuesta pasividad del chaval. “¿Qué te pasa, que resoplas así? ¿Te crees muy listo o qué? Mueve el culo, amigo”, le dice el soldado. El chico se empieza a levantar, pero el uniformado acaba agrediendo al joven por la supuesta manera en la que le miraba: “Mira, no me mires así, con esa mirada. ¡Te voy a destrozar la cara! ¡No me mires así! ¡No me mires!”, le grita antes de soltar la primera bofetada. “Me voy a cagar en tu madre”, añade en dariya.

Después del primer tortazo, el militar vuelve a exigir al chaval que “no le mire” antes de pegarle de nuevo. “No te he hecho nada”, dice el chaval marroquí. “¡Venga, sígueme! ¡Venga, sígueme! ¡Sígueme! No tenéis sangre en las venas, sois unos desganados”, espeta el efectivo de los Regulares. Mientras insisten al migrante en que “si no sabe el árabe” o si “no entiende” al militar que acaba de abofetearle, el agredido insiste: “No he hecho nada, no he hecho nada. No me toques”.

“¡Venga, toma por culo de aquí!”, grita el uniformado, que vuelve a abofetearle. “¡Venga, toma por culo ¡Levántate! ¡Venga, sal de aquí! ¡No me mires! ¡No me mires!”.

Mientras el migrante golpeado ya se aleja del lugar donde se encuentran los solados, el militar continúa: “¡No me mires! ¡Y todavía sigues haciéndote el chulo, ¡Venga, sal de aquí!”, añade al tiempo que el migrante salta un vallado para alejarse de efectivo de las Fuerzas Armadas. “¡No entiendes la libertad, solo entiendes el hogra [humillación, represión]”.

Desde hace un mes, elDiario.es ha publicado distintas investigaciones sobre las denuncias de palizas de militares a migrantes en Ceuta. Como parte de este trabajo, este medio también ha verificado y publicados varios vídeos que confirman parte de la violencia que describen las personas entrevistadas.

Previamente, elDiario.es publicó los testimonios de más de una veintena de migrantes, acompañadas de fotos e informes médicos, así como varios casos de menores rociados con gas pimienta por efectivos de las Fuerzas Armadas, mientras los chavales realizaban actividades cotidianas, como volver de comprar comida o dirigirse a su campamento.

La semana pasada, este medio también reveló una serie de audios en los que puede se escuchar cómo un grupo de militares españoles en servicio en la ciudad autónoma confirma y describe entre risas detalles de algunas de estas prácticas abusivas en una conversación durante una de sus misiones. El Ministerio de Defensa ha remitido al juzgado de guardia de Ceuta y a la Fiscalía esta investigación.

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El Gobierno publica un vídeo para apoyar a los militares de Ceuta tras las denuncias de palizas a migrantes: "Estamos muy tranquilos"

El Gobierno publica un vídeo para apoyar a los militares de Ceuta tras las denuncias de palizas a migrantes: "Estamos muy tranquilos"

El delegado del Ejecutivo en la ciudad autónoma reivindica frente a la sede de la Comandancia General "la profesionalidad y la entrega" de los militares con base en Ceuta, tras la publicación en elDiario.es de audios en los que varios soldados dicen que pegar "sin guantes mola más"

Los audios en los que militares presumen entre risas de sus palizas a migrantes en Ceuta: “Sin guantes mola más”

Después de conocerse que el juzgado de Ceuta ha admitido a trámite varias denuncias de migrantes que aseguran haber sido víctimas de agresiones por parte de militares, el Gobierno, a través de su delegado en Ceuta, ha publicado un vídeo para apoyar a los soldados desplegados en la ciudad autónoma. El representante ceutí del Ejecutivo, David de la Encina, ha visitado este martes la sede de la Comandancia General para transmitir “el reconocimiento del valor, entrega y dedicación” de los efectivos de las Fuerzas Armadas de la guarnición ceutí. “Gracias especialmente a la labor que están desarrollando diariamente en Ceuta en la situación de interés para la seguridad nacional”, ha recalcado.

El delegado del Gobierno en Ceuta ha mantenido un encuentro con el Comandante General en Ceuta, Luis Jesús Fernández Herrer Frente, en el que afirma haber transmitido “el apoyo del Gobierno” a las Fuerzas Armadas. Tras su visita, David de la Encina ha difundido un vídeo para enviar un mensaje de reconocimiento a todos los militares con base en la ciudad. “En este lugar tan emblemático de Ceuta y para mí tan importante, he venido a testimoniar el apoyo del Gobierno de España y mío humano hacia las Fuerzas Armadas”, ha expresado.

“Gracias por los siglos de dedicación a la seguridad de España y gracias especialmente a la labor que están desarrollando diariamente en Ceuta en la situación de interés para la seguridad nacional nuestras fuerzas armadas”, ha indicado. “Estamos muy tranquilos y muy seguros por contar con unos profesionales de la vocación, de la profesionalidad y de la entrega de los miembros de la guarnición de la Comandancia General de Ceuta”, ha añadido de la Encina, tras las múltiples denuncias registradas en los juzgados por migrantes que aseguran ser víctimas de palizas por parte de militares en la ciudad autónoma. https://www.eldiario.es/desalambre/juzgados-ceuta-investigan-denuncias-agresiones-militares_1_13598445.html

Migrantes heridos que denuncian haber sido víctimas de palizas de militares en Ceuta.
Migrantes heridos que denuncian haber sido víctimas de palizas de militares en Ceuta.

Su mensaje de apoyo también llega días después de la publicación en elDiario.es de varios audios en los que militares comentan entre risas supuestas agresiones y posibles torturas a las personas que permanecen en las calles ceutíes tras la entrada masiva de finales de julio. En el vídeo, el delegado no ha realizado mención alguna a las denuncias, únicamente se limita a mostrar su apoyo a los uniformados con base en el enclave español.

Varias denuncias en los juzgados

La Justicia de Ceuta está investigando casos de palizas de militares a migrantes a través de distintas vías. Diferentes juzgados ceutíes “están investigando” por separado varias denuncias de migrantes que aseguran haber sido víctimas de estas agresiones, según ha confimado el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía a elDiario.es. Por otro lado, la Fiscalía indica que se han incoado las primeras diligencias por parte del juzgado encargado de la investigación abierta tras la remisión del informe de Amnistía Internacional sobre posibles torturas a personas marroquíes por parte de soldados españoles, a lo que ahora se añadirán los audios publicados por elDiario.es.

Ahora el TSJA confirma a este medio que “existen varias denuncias en varios juzgados” de la localidad y que los hechos “se están investigando” por separado en cada uno de los casos. Esto implica que los procesos se encuentran abiertos, habiendo otorgado la autoridad judicial credibilidad a las reivindicaciones de las personas migrantes. Las fuentes del Tribunal ven complicado precisar por el momento el número de querellas, en una respuesta que desliza que no se trata de pocos casos.

“Sin guantes mola más”

En los audios, al menos tres miembros de las Fuerzas Armadas comentan algunas de sus actuaciones en Ceuta, describiendo supuestas agresiones propinadas a los migrantes: “Lo que pasa es que [pegar] sin guantes mola más. Sin guantes se escucha el 'plas'”, dice uno de los militares, imitando con énfasis el sonido de un tortazo.

Los soldados admiten en las grabaciones haber participado de manera directa o indirecta en agresiones contra personas migrantes que, según trasladan, no suponían una amenaza para la patrulla.  “El man no se ha dado cuenta, porque le hemos dicho ‘póngase detrás del vehículo’ y se ha puesto así…”, dice uno de los uniformados, cuyo relato de los hechos es completado por uno de sus compañeros: “Y se la he dado sin que se la espere. Porque lo he mirado a él… Y ¡pam!”, añade, enfatizando el golpe que había pillado desprevenido a uno de los migrantes, según sus propias palabras recogidas en la grabación. 

Decenas de migrantes llevan meses denunciando agresiones, palizas y tratos vejatorios por parte de uniformados en Ceuta. Además de sus testimonios, varios vídeos confirman parte de estos abusos. Este domingo, elDiario.es publicó una reconstrucción de una de las grabaciones difundidas en redes sociales, a través de entrevistas con los migrantes que aseguran haber resultado heridos en la intervención militar.

La Comandancia de Ceuta a la que el Gobierno ha expresado su apoyo está formada por el Grupo de Regulares de Ceuta número 54, el Tercio Duque de Alba º de La Legión, el Regimiento de Caballería Montesa número 3, el Regimiento Mixto de Artillería número 30, el Regimiento de Ingenieros número 7, la Unidad Logística número 23 y el Batallón de Cuartel General General.

Además de la guarnición de Ceuta, varios regimientos con base en otros puntos del país han sido movilizados a la ciudad autónoma tras la situación de interés de seguridad nacional declarada tras la llegada irregular de cerca de 80.000 personas por la frontera del Tarajal.

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Los audios en los que militares presumen entre risas de sus palizas a migrantes en Ceuta: “Sin guantes mola más”

Los audios en los que militares presumen entre risas de sus palizas a migrantes en Ceuta: “Sin guantes mola más”

elDiario.es accede a audios que recogen parte de una conversación entre al menos tres militares en servicio en Ceuta durante uno de sus turnos de vigilancia. Describen agresiones a migrantes “sin que se lo esperen” y tratos vejatorios

Los vídeos que confirman palizas de militares a migrantes en Ceuta

“Sin guantes mola más, porque suena. Pero con guantes duele”, dice entre carcajadas un soldado que conversa con otros compañeros durante uno de sus turnos de vigilancia en Ceuta. Decenas de migrantes llevan meses denunciando palizas y tratos vejatorios por parte de patrullas de militares en la ciudad. Primero llegaron sus testimonios, acompañadas de fotos e informes médicos. Luego, varios vídeos publicados y verificados por elDiario.es confirmaron parte de la violencia que describen. Después, las primeras denuncias de palizas fueron presentadas en comisaría y el informe de Amnistía Internacional que hablaba de “torturas” por parte de efectivos de las Fuerzas Armadas fue enviado al juzgado. Ahora, un grupo de militares españoles en servicio en la ciudad autónoma confirma y describe entre risas detalles de algunas de estas prácticas abusivas en una conversación durante una de sus misiones, la cual quedó parcialmente recogida en varios audios y vídeos a los que ha accedido elDiario.es.

La conversación se produjo la noche del 21 al 22 de septiembre. Un grupo de militares de servicio en Ceuta cumplía uno de sus turnos de vigilancia en un punto fijo de la ciudad. En concreto, se encontraba en la carretera que colinda con el Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes (CETI), próximo a uno de los bosques de la ciudad autónoma. Alrededor de la medianoche, junto a su vehículo oficial, el batallón permaneció posicionado durante al menos 50 minutos en este punto y, sin apenas movimiento en la zona, los soldados se relajaron y empezaron a describir algunas de las actuaciones que realizan en el marco de la crisis migratoria en la ciudad autónoma. En su charla, presumen entre risas de las palizas y prácticas vejatorias que, según había adelantado este medio y ha denunciado Amnistía Internacional en un informe, han cometido miembros de las Fuerzas Armadas españolas contra migrantes llegados al enclave durante la entrada masiva de finales de julio.

Entre las actuaciones comentadas, los al menos tres militares participantes en la conversación relatan palizas aparentemente injustificadas, posibles técnicas de engaño para atrapar a personas marroquíes antes de golpearlos o “pruebas” realizadas a los migrantes que podrían ser constitutivas de un delito de torturas. En general, el tono de los soldados traslada una normalización de estas prácticas, aunque a su vez los efectivos reconocen evitar “escuchar” o hablar con los agredidos porque, dicen, les puede llegar a “dar pena”. 

En los audios, al menos tres militares en servicio admiten haber participado de manera directa o indirecta en agresiones contra personas migrantes que, según trasladan, no suponían una amenaza para la patrulla. “A los dos que hemos llevado detrás del vehículo le hemos dicho: ¿tenéis carta? ¿necesitáis tarjeta?” [los marroquíes suelen llamar ‘carta’ a su documento de identidad marroquí, especialmente importante en el caso de los menores que quieren probar su edad], dice uno de los soldados mientras otro reacciona con varias carcajadas. Según sus palabras, en realidad no buscaban entregarles ninguna “tarjeta”, sino que se trataba de un engaño y el objetivo de su traslado al lugar donde se encontraba su coche era otro. “El man no se ha dado cuenta, porque le hemos dicho ‘póngase detrás del vehículo’ y se ha puesto así…”, dice uno de los uniformados, cuyo relato de los hechos es completado por uno de sus compañeros: “Y se la he dado sin que se la espere. Porque lo he mirado a él… Y ¡pam!”, añade, enfatizando el golpe que había pillado desprevenido a uno de los migrantes, según sus propias palabras recogidas en la grabación. 

En los mismos audios, los miembros de las Fuerzas Armadas continúan su charla describiendo las sensaciones que les provocan este tipo de agresiones. “Lo que pasa es que [pegar] sin guantes mola más. Sin guantes se escucha el 'plas'”, dice uno de los militares, imitando con énfasis el sonido de un tortazo. Sus compañeros rompen a reír: “Sin guantes suena; con guantes, duele”, matiza otro de ellos, mientras las risas continúan en los audios a los que ha accedido este medio. “Con guantes suena también”, apunta un tercero antes de que otra voz remate en medio del jolgorio: “Hay que ser buenas personas; hay que usar guantes”.

En otro de los extractos de las grabaciones, uno de los uniformados cuenta otra supuesta agresión. “Me acerqué. Y, digo, está lejos. Voy a intentar pegarle un guantazo y se va a ir para atrás. Y, digo, ¿qué hago para acercarme?”, indica, explicando a sus compañeros las dificultades para acceder al lugar donde se encontraba la persona a la que pretendía abofetear. Tras unos segundos de grabación en que el sonido ambiente impide comprender sus palabras, el mismo hombre concluye entre risas que, aparentemente, logró rematar su objetivo: “Y le digo, ¡toma! Y, voy, y le digo ¡toma!”, celebra en medio de las carcajadas de quienes le escuchan. 

Tras ello, otros dos militares intervienen para añadir que “las lágrimas se le saltaron” al agredido tras el “guantazo” descrito por el miembro de su unidad. “Las lágrimas se le han saltado y le digo. Eh, ¿ahora estás llorando”, comenta uno de ellos con ironía. “Es que parece que se las buscan, parece que les gusta cobrar”, apunta un tercero. En este punto, mencionan una de las razones que, supuestamente, les empuja a responder con violencia: conseguir respeto. “¿Sabes lo que pasa? Es que ya nos toman de cachondeo si no hacemos nada. Verás como ya al siguiente día ya no nos...”, continúa sin que la calidad del audio permita entender el final de la frase. “Parece que se las buscan. Parece que les gusta cobrar”, dicen.

En repetidas intervenciones, los efectivos de Ceuta hablan en los audios de “meter” a algunos migrantes en un vehículo, algo que conecta con varios testimonios recogidos por este medio en los que jóvenes marroquíes denuncian haber sido metidos en coches militares donde, o son golpeados en su interior o son trasladados a los bosques de la ciudad donde aseguran haber sufrido una paliza. Un ejemplo es el caso de Mohamed, publicado por elDiario.es, quien ha denunciado ante la Policía haber sido llevado por “militares españoles” a Benzú, donde afirma haber sido apaleado, mientras estaba “amordazado” y “atado” de pies y manos.

“Si les escuchas, te van a dar pena”

En las grabaciones, los uniformados reconocen haber llegado a sentir pena por algunos migrantes cuando han hablado con ellos en dariya [dialecto del árabe más común en Marruecos]. Por eso, dicen, ya optan por “no escucharles” durante este tipo de operaciones en Ceuta. “Él le ha dicho en dariya: ‘¿te ha pasado algo?”, sostiene uno de los efectivos, a lo que el compañero al que se refiere matiza que el migrante “no le ha contado” nada y, según señala, prefiere que sea así: “Yo tampoco quiero escuchar, porque nunca dicen la verdad”, opina. “Y te va a dar pena”, continúa otra voz.

“Los primeros dos días los escuchaba, pero como les escuches, te pones malo. Porque te cuentan cada historia... Te enseñan los cortes, te cuentan su vida, y mucho es mentira”, incide el militar que más presume de agredir a migrantes. “Ese es del talego, 100%”, comentan sobre uno de los marroquíes, del que presuponen que ha pasado por la cárcel.

La “prueba” que parecía de “la película 'Saw'”

La conversación a la que ha accedido este medio también revela posibles prácticas vejatorias que, según sus palabras, provocan la diversión de los soldados que participan en ellas. En concreto, uno de los militares cuenta una intervención de compañeros que forman parte de otra unidad, el Grupo de los Regulares, de cuya actuación habría sido testigo: “Los Regulares han disfrutado de verdad”, comienza. “Han metido a uno [...]. Le han dicho: ‘Si no les das fuerte y no chillan. Cobras tú”, recoge el audio, en lo que apunta a ser una especie de “prueba” en la que podrían estar exigiendo a “uno” [que por el contexto se entiende que es un migrante] que golpee a otros. “Al que le pegue y chille, va a cobrar fuerte. Y al que chilló, le inflaron a hostias. Ese se llevó la guantá de hostias”, continúa.

Pero si el migrante no grita y aguanta los golpes ¿qué pasa en esa supuesta “prueba”? Según uno de los participantes de la conversación, el castigo cae sobre quien le ha pegado por no haberle dado lo suficientemente fuerte: “Y si se la aguanta [y no chilla quien sufre la agresión], al que tenía que azotarle ”va a pegarle todo el mundo“, apunta otro militar que parece conocer la dinámica. ”Exacto. Ese también cobra“, responde con risotadas el soldado que había empezado a describir la supuesta actuación de los Regulares. Se muestra entusiasmado de lo que describe porque, añade, le ”recordó“ a las ”pruebas“ de la saga de películas de terror Saw. 

“Me quería quedar... Hacen cosas muy guapas. Me recordó a las pruebas de Saw. ¿Habéis visto la película Saw?”, pregunta a sus compañeros. Se refiere a una saga de cine de terror, cuyas tramas suelen poner a prueba a los protagonistas, obligándoles a elegir entre sufrir un dolor físico extremo o morir. En algunas escenas, también fuerzan a competir a las víctimas entre sí para evitar llevarse la peor parte de las torturas. En concreto, una de las trampas o pruebas consiste en que la persona agredida debe evitar gritar pese a la violencia ejercida sobre ella. 

Más allá de la supuesta “prueba” mencionada por este soldado, este medio ha accedido a testimonios de marroquíes que afirman haber sido amenazados por militares con golpearles más fuerte en caso de gritasen durante una supuesta paliza. Uno de los vídeos publicados por elDiario.es hace semanas muestra a varios uniformados aporreando a un hombre. Tirado en el suelo, el migrantes chillaba desconsolado mientras se escucha al uniformado decirle “cállate”.

“Hechos para matar”

En la charla, al menos dos militares parecen deslizar cierta crítica ante el tipo de intervenciones que deben realizar desde la crisis migratoria en la ciudad: “Los militares están hechos para matar, no están hechos para otra cosa”, comenta uno de ellos que también había añadido, unos segundos antes, que “la Policía siempre llega tarde”. En un fragmento de las grabaciones, un soldado opina que “lo que están haciendo” en Ceuta “es una mentira”, sin embargo, varios segundos de esa parte de su intervención son incomprensibles, por lo que no se llega a escuchar la razón que motiva su enfado ni a qué se refiere exactamente con aquello que dice “estar haciendo” en sus últimas misiones en la ciudad autónoma. “En la próxima maniobra, cambiamos los tiros por las porras”, se le oye decir con claridad. 

El Defensor del Pueblo ha admitido a trámite recientemente una queja de las asociaciones de militares ASFASPRO, AUME Y UMT por la situación que aseguran estar viviendo los soldados desplegados en Ceuta a raíz de la entrada de finales de julio. Los colectivos registraron el pasado 22 de septiembre quejas sobre la “falta de seguridad física, jurídica y medios” para el personal desplegado en la ciudad autónoma que, entre otros asuntos, denuncian la inexistencia de “órdenes” para cumplir con sus “cometidos” en la ciudad autónoma. “No es admisible que los militares sigan encadenando misiones y servicios de máxima exigencia sin que el Ministerio de Defensa proporcione seguridad jurídica e instrucciones claras con reglas operativas que otorguen plena cobertura legal y funcional a los soldados en el ejercicio de sus cometidos en la vía pública y perímetro fronterizo”, apunta el documento presentado ante la institución liderada por Ángel Gabilondo.

Además de los extractos seleccionados por elDiario.es, los audios también incluyen otros momentos de la conversación que este medio ha preferido no incluir para proteger el anonimato y la intimidad de los soldados, dado que el objetivo de la publicación es informar sobre las prácticas cometidas por miembros de las Fuerzas Armadas en Ceuta, que ya se encuentran judicializadas. Según denuncian decenas de testimonios de los migrantes recogidos por este medio y el informe de Amnistía Internacional trasladado por Defensa a la Justicia, este tipo de agresiones -como las que se describen en los audios- pueden formar parte de un “patrón común”. Las grabaciones en las que se basan este artículo fueron recogidas a través de varios móviles de distintas personas que se encontraban en la zona. Alertadas por la posible gravedad de los hechos narrados por varios uniformados de servicio, grabaron la conversación a unos cuantos metros de distancia. Con la misma finalidad de preservar su identidad, elDiario.es ha distorsionado las voces incluidas en los audios.

Este medio no ha podido confirmar la unidad de la que forman parte los uniformados que escuchamos en el audio. Su uniforme, en concreto su gorro, sí permite descartar que pertenezcan a batallones de los Regulares, Legionarios y Caballería, pero las imágenes a las que ha accedido este medio no permiten identificar sus insignias. Además de estos, tienen base en Ceuta el Regimiento Mixto de Artillería nº 30, el Regimiento de Ingenieros nº 7, la Unidad Logística nº 23 y el Batallón de Cuartel General de la Comandancia General. A ello se añaden los grupos que estaban de servicio en la ciudad autónoma durante la fecha en los que se produce la conversación: la Comandancia General de Baleares, el Tercio “Gran Capitán” 1º de La Legión de Melilla y el Regimiento de Infantería “Tenerife” nº 49, de la Brigada Canarias.

La charla de los militares se produjo en voz “alta” y en un lugar de acceso público, según detallan a elDiario.es dos testigos de la conversación, además de lo evidenciado en los audios a los que ha tenido acceso este medio. Estas personas reconocen haberse “sorprendido” al percatarse del detalle de lo que los soldados comentaban. “Lo que más me impactó fue cuando dijeron que les gustaba más pegar sin guantes. El hecho de que entre ellos comentasen cómo solían pegarles”, explica una de las personas que escuchó en directo a los uniformados. Los dos testigos también destacan otro momento que no aparece recogido en los audios ni en los vídeos a los que ha accedido este medio, por lo que no ha podido ser verificado de manera independiente: “Dijeron que la clave era meterlos en el maletero antes de pegarles. Porque, si gritan, no se les oye ni se les ve”. 

Desde hace un mes, elDiario.es ha publicado distintas investigaciones sobre las denuncias de palizas de militares a migrantes en Ceuta. Sin embargo, este medio no ha recibido respuesta alguna por parte del Ministerio de Defensa, pese a las insistentes preguntas trasladadas a su departamento de prensa. La primera información se publicó el pasado 15 de septiembre, recogiendo dos decenas de testimonios de personas marroquíes que aseguraban haber sufrido agresiones o vejaciones por parte de soldados desplegados en Ceuta. Posteriormente, este medio público varios casos de menores migrantes rociados con gas pimienta por efectivos de las Fuerzas Armadas, mientras los chavales realizaban actividades cotidianas, como volver de comprar comida o dirigirse a su campamento. El 25 de septiembre, llegaron los vídeos que confirmaban este tipo de actuaciones.

No obstante, pese a contar con la información, Defensa no la trasladó las denuncias a la Justicia hasta el pasado 30 de septiembre, después de que Amnistía Internacional publicase un informe que recogía parte de las denuncias publicadas por elDiario.es. En este tiempo, este medio sí recibió respuesta de fuentes de La Moncloa que mostraron su “preocupación” por los hechos denunciados y se comprometieron a abrir una investigación interna sobre la que de momento no han aportado información al respecto. Durante ese tiempo, ha continuado aumentando el número de testimonios que denuncian haber sufrido este tipo de prácticas por parte de efectivos de las Fuerzas Armadas en la ciudad autónoma.

Este domingo, la víspera del 12 de octubre, Margarita Robles defendió el trabajo de los soldados destinados en Ceuta y calificó de “críticas injustas” las denuncias de agresiones a migrantes, muchas ya contrastadas, pese a que su propio departamento ha enviado al juzgado a través de la investigación de Amnistía Internacional. “Me siento profundamente orgullosa de la labor que realizan, una labor callada que ha sufrido alguna crítica injusta fruto del desconocimiento”, dijo la titular de Defensa a los soldados destinados en la ciudad autónoma. Tres días después de sus declaraciones, se ha confirmado quién será el número dos de Pedro Sánchez en las listas del PSOE por circunscripción de Madrid para las próximas elecciones generales: la actual responsable de las Fuerzas Armadas, Margarita Robles.

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Vídeos: Lluna Bartual Sambartolomé y Salva Fenoll.

Edición de audio: Pedro Nogales.

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Varios juzgados de Ceuta investigan ya denuncias de agresiones de militares a migrantes

Varios juzgados de Ceuta investigan ya denuncias de agresiones de militares a migrantes

Distintos juzgados ceutíes "están investigando", por separado, varias denuncias de migrantes que aseguran haber sido víctimas de estas agresiones, según confirma el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía

Investigación - Los audios en los que militares presumen entre risas de sus palizas a migrantes en Ceuta: “Sin guantes mola más”

La Justicia de Ceuta ya investiga, a través de distintas vías, casos de palizas de militares a migrantes. Diferentes juzgados ceutíes “están investigando” por separado varias denuncias de migrantes que aseguran haber sido víctimas de estas agresiones, según confirma el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Por otro lado, la Fiscalía indica que se han incoado las primeras diligencias por parte del juzgado encargado de la investigación abierta tras la remisión del informe de Amnistía Internacional sobre posibles torturas a personas marroquíes por parte de soldados españoles, a lo que ahora se añadirán los audios publicados por elDiario.es.

Los hechos denunciados se remontan a los últimos dos meses y medio, desde la entrada de decenas de miles de personas migrantes a la localidad procedentes de Marruecos. elDiario.es a través de varias informaciones y diversas ONG, incluyendo a Amnistía Internacional a través de un amplio informe, habían alertado de agresiones a las personas que sobreviven en las calles de la localidad desde finales de julio.

Ahora el TSJA confirma a este medio que “existen varias denuncias en varios juzgados” de la localidad y que los hechos “se están investigando” por separado en cada uno de los casos. Esto implica que los procesos se encuentran abiertos, habiendo otorgado la autoridad judicial credibilidad a las reivindicaciones de las personas migrantes. Las fuentes del Tribunal ven complicado precisar por el momento el número de querellas, en una respuesta que desliza que no se trata de pocos casos.

Por su parte, la Fiscalía ha abierto diligencias de investigación ante la denuncia presentada por Amnistía Internacional a raíz de un informe en el que desvela numerosos casos de presuntas torturas a personas que llegaron a la localidad hace dos meses y medio. “La Fiscalía ha incoado diligencias de investigación a raíz de esa denuncia. No me consta que se hayan remitido vídeos ni otros informes relacionados con estos hechos. Todo ello, sin perjuicio de que algún juzgado haya podido incoar diligencias o actuaciones” por otro lado, revela el Ministerio Fiscal.

Dos vías y más denuncias pendientes de admisión

Se trata de dos frentes separados en el esclarecimiento de los hechos. Por uno, la acción individual de los titulares de cada uno de los juzgados en los que hay denuncias relacionadas con situaciones de esta índole, que, a no ser que finalmente unifiquen la investigación como una causa conjunta, resolverán individualmente cada uno de los sucesos. Por otro lado, quedan las pesquisas de la Fiscalía, a las que deberá aportar información el Ministerio de Defensa y en la que también se incluirán los audios revelados por elDiario.es en los que varios militares aparecen jactándose de agresiones a personas migrantes.

Más allá de las denuncias que ya investigan los juzgados, aún está pendiente la decisión sobre la admisión a trámite de varias denuncias a las que ha tenido acceso elDiario.es, por lo que la cifra de causas abiertas puede aumentar en las próximas semanas.

Una de ellas es la de Mohamed, publicada por elDiario.es el pasado 1 de octubre. Aunque aún no ha sido admitida a trámite, la Policía Nacional sí ha dado traslado del caso al juzgado, según confirma su abogada a elDiario.es.  El pasado 12 de septiembre, de madrugada, el hombre marroquí relata que estaba dormido en una de las chabolas de un asentamiento en la zona de las naves del Tarajal cuando fue despertado por “cinco militares” que, después de registrarle, lo trasladaron a una zona montañosa de la ciudad. Allí asegura haber sido maniatado, amordazado y haber sufrido una paliza por parte de un grupo de soldados españoles, todo según su denuncia, presentada el pasado 26 de septiembre en la Jefatura Superior de Policía de Ceuta, a la que ha accedido elDiario.es.

Según la denuncia, el hombre marroquí dormía en una chabola de la zona de las naves del Tarajal junto a otro chico marroquí cuando le despertaron varios soldados. Cuando se asomó desde su habitáculo encontró a “unos cinco militares” que “le registraron y le pidieron que lo acompañaran”. Según cuenta tanto en la denuncia como en conversación con elDiario.es, los soldados les pidieron que fuesen con ellos. “Mi superior solo os va a registrar y no os va a pasar nada”, recuerda que le dijeron. 

En un principio siguió las indicaciones de los uniformados, hasta que “desconfió e intentó huir” del lugar donde lo tenían retenido, después de semanas en las que había escuchado a otros compañeros hablar de supuestas agresiones sufridas por parte de soldados españoles en plena madrugada. En ese momento, “los militares se abalanzaron sobre él, reteniéndole, al igual que a la persona que lo acompañaba” que, según su relato, era menor de edad.

Agarrados por los militares, empezaron a caminar por la carretera próxima a una de las entradas de las naves y, “a los pocos metros”, aparecieron otros soldados con otra persona migrante. Junto a ellos, los dirigieron hasta el lugar donde se encontraban “otros militares junto a dos vehículos”. El denunciante ha reconocido en fotografías estos coches como “todoterrenos pickup de la marca Iturri Landtrek” de color oscuro, lo que coincide con los vehículos tácticos utilizados por el Ministerio de Defensa. 

Una de las fotografías tomadas de las lesiones de Mohamed tras ser atendido en el hospital, donde se ven las heridas con grapas de la cabeza, lesiones en los codos y marcas de porras en la espalda.
Una de las fotografías tomadas de las lesiones de Mohamed tras ser atendido en el hospital, donde se ven las heridas con grapas de la cabeza, lesiones en los codos y marcas de porras en la espalda.

Allí, “los militares le tapan la boca y las manos tanto a él como a su acompañante con cinta aislante gruesa de color gris y les indican que suban en la parte posterior que se encuentra cubierta por completo de uno de los vehículos”, detalla el testimonio recogido por la Policía Nacional. El vehículo arrancó y tras unos 15 minutos de camino “sin ver nada del exterior”, los militares le bajaron y “le taparon los ojos con la misma cinta aislante” mientras “le propinaban sendos golpes por todo el cuerpo”. 

A los pocos metros, continúa su relato, “sintió que su cabeza se apoyaba sobre una superficie dura y rugosa donde fue atado a ella”. Mohamed piensa que era un árbol, pero seguía sin poder ver nada. Mientras estaba atado fue “golpeado durante unos cinco minutos” hasta que los militares le retiraron la cinta de los ojos y les ordenaron a gritos que “saliesen corriendo”. Mohamed cuenta que obedeció hasta que, mareado, con varias heridas en su cabeza y sin apenas fuerzas, se tumbó en otra zona del bosque hasta quedarse dormido.

Al amanecer empezó a caminar en busca de ayuda. Fue entonces cuando llamó a su hermano desesperado, cuenta, y envió los audios y fotografías que lo pusieron alerta. Desde Sevilla, donde Ossama vive desde hace tiempo, envió los mensajes a un amigo que también había llegado a la ciudad autónoma en la entrada masiva de finales de julio, como lo hizo su hermano. “La gran sorpresa fue cuando mi amigo fue a verlo y me contó cómo estaba. Me enseñó fotos de las heridas que tenía en la cara. Me quedé en shock y no sabía ni por dónde empezar. No pude seguir viendo las fotos”, recuerda.

Mientras su hermano respondía, Mohamed se encontró en una media glorieta de la zona de Benzú a otros militares, que “lo auxiliaron” y llamaron a una ambulancia, según el atestado policial. El parte médico del Hospital Universitario de Ceuta, al que ha tenido acceso elDiario.es, recoge que el paciente acudió a Urgencias tras sufrir “varias heridas” en el cuero cabelludo “tras agresión”. “También refería dolor en ambos brazos con predominio en el codo”, señala el parte.

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El Hospital de Ceuta ha enviado al juzgado una veintena de partes de lesiones de migrantes agredidos por "militares"

El Hospital de Ceuta ha enviado al juzgado una veintena de partes de lesiones de migrantes agredidos por "militares"

El Instituto de Gestión Sanitaria (Ingesa) de Ceuta confirma haber enviado durante los últimos meses certificados médicos de migrantes agredidos que denunciaban haber sufrido palizas por militares. El envío de los informes a las autoridades judiciales es obligatorio por ley cuando un paciente asegura haber sido agredido

Los audios en los que militares presumen entre risas de sus palizas a migrantes en Ceuta: “Sin guantes mola más”

Cerca de una veintena de partes de lesiones de migrantes que aseguraron haber sido agredidos por efectivos de las Fuerzas Armadas han llegado al juzgado ceutí que investiga el caso de posibles torturas por parte de militares, según ha adelantado El País y ha confirmado a elDiario.es del Instituto de Gestión Sanitaria (Ingesa), dependiente del Ministerio de Sanidad. Las mismas fuentes oficiales recuerdan que el envío de los informes médicos a las autoridades judiciales es obligatorio por ley cuando un paciente asegura haber sido agredido, por lo que ya habían sido remitidos a la Justicia en el momento en que ocurrieron los hechos.

Aunque por el momento el Ingesa no ha especificado el número exacto de pacientes sobre los que ha remitido información, sí confirma que existen alrededor de una veintena de comunicaciones sobre casos en los que las personas migrantes llegadas a Ceuta durante los últimos días de julio han denunciado ser víctimas de agresiones por parte de efectivos de las Fuerzas Armadas. El Ingesa habla de “cerca de una veintena”, pero los testimonios recopilados por elDiario.es apuntan a que son más los migrantes que han acudido al servicio de Ugerncias del Hospital de Ceuta tras alegar sufrir una paliza por parte de militares españoles.

Estas fuentes también hacen hincapié en que no es el Hospital de Ceuta, a través del Ingesa, quién asocia las lesiones con torturas por parte de militares, sino que el parte recoge lo que el afectado le dice al médico. “Los médicos refieren el parte y envían copia según lo que le haya dicho el paciente”, insiste el representante del organismo consultado por este medio. Posteriormente, “es la justicia quién debe dictaminar”, agrega la fuente.

Sin embargo, varios testimonios de pacientes que denuncian haber sido víctimas de palizas por parte de soldados en Ceuta han asegurado a elDiario.es que, pese a que hayan trasladado al personal sanitario haber sido agredidos específicamente por militares, el certificado médico no siempre lo recogía. Este medio ha accedido a varios partes médicos de migrantes que no incluyen que la víctima refiera haber sido golpeado por militares, sino que únicamente incluye que se trata de una “agresión”, pese a que afirman haber insistido en ello al personal médico, lo que puede deberse a una falta de voluntad o a razones ligada a la barrera idiomática.

Una denuncia presentada ante la Policía por un migrante víctima de una supuesta agresión por parte de militares españoles recoge que un sanitario del Hospital de Ceuta le exigió no incluir esa información en el certificado médico: “Si reflejas en el parte médico que te han agredido los militares, no podremos atenderte”, le dijeron en Urgencias, según el documento registrado en comisaría, publicada por elDiario.es el 1 de octubre.

Otros migrantes que han acudido a Urgencias tras sufrir este tipo de prácticas reconocen haber tenido miedo por la presencia de efectivos de las Fuerzas Armadas en la puerta del centro médico o por recibir cualquier tipo de represalias a su salida.

La información facilitada por el Ingesa viene a confirmar que el juzgado que investiga las presuntas torturas ya cuenta no solo con el informe de Amnistía Internacional, sino con documentos médicos que evidencian lesiones sufridas por las personas migrantes que permanecen en Ceuta y que aseguran haber sido víctimas de ataques por parte de soldados.

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Reconstrucción de uno de los vídeos de palizas de militares a migrantes en Ceuta: "Dormíamos y nos despertaron a golpes"

Reconstrucción de uno de los vídeos de palizas de militares a migrantes en Ceuta: "Dormíamos y nos despertaron a golpes"

A través de los testimonios de tres de los migrantes agredidos y algunos vecinos ceutíes, elDiario.es reconstruye una paliza de militares en Ceuta que quedó recogida en imágenes. Uno de los heridos era menor.

Los audios en los que militares presumen entre risas de sus palizas a migrantes en Ceuta: “Sin guantes mola más”

El vídeo corre por redes sociales desde el 17 de agosto. Una decena de militares irrumpe en un descampado donde hay dos vehículos aparcados. Una parte de los uniformados se abalanza sobre uno de ellos, desde donde varios migrantes salen a toda velocidad mientras intentan esquivar los porrazos. En su huida, un chico cae por un empinado terraplén cuando los soldados continúan ensañándose a golpes con dos marroquíes agachados en el suelo ya fuera del coche. Se escuchan chillidos. La escena obliga a reaccionar a algunos vecinos y los efectivos empiezan a dispersarse. Tras ellos, un joven queda tirado en el suelo. 

Más de un mes de los hechos, Aiman (nombre ficticio) observa el vídeo y señala al chico delgado que huye despavorido del vehículo hasta desplomarse terraplén abajo. “Soy yo”, dice con timidez y cierto miedo. Enseña la zona posterior de su oreja y su codo, donde dos cicatrices le recuerdan cada día lo ocurrido aquella mañana de agosto en la que varios militares le despertaron a palos tras abrir la puerta del coche donde dormía junto a otros cuatro jóvenes marroquíes. Es menor de edad. Su acta de nacimiento recoge que tiene 17 años. 

A través de su testimonio, el de otros dos migrantes heridos durante la actuación militar y varios vecinos que asistieron a los heridos, elDiario.es reconstruye lo ocurrido en el vídeo difundido inicialmente por el colectivo Border Resistance y publicado por este medio el 27 de septiembre.  Los hechos ocurrieron a las 8 de la mañana en un descampado de la barriada ceutí de Los Rosales —aunque en un inicio las primeras informaciones los ubicaban en El Príncipe—, ubicado cerca de edificios de viviendas. Aiman estaba acostado en el asiento trasero; Ibrahim descansaba en el maletero, encajonado junto a otro chaval. En los asientos delanteros reposaban otros dos compañeros. 

“Estábamos durmiendo dentro del coche. [Los militares] abrieron la puerta y empezaron a golpearnos dentro del coche. Algunos huyeron y otros se quedaron”, explica el menor. Él no escuchó la puerta abrirse, cuenta; se despertó con los golpes de las defensas y entre gritos de los militares. “Estaba dormido y no entendía qué pasaba. Imagínate que susto despertarte así”, continúa Aiman, con la ayuda de un traductor. “Algunos huyeron y otros se quedaron”. Recibió el primer porrazo en el interior del vehículo y, justo después, logró escapar, relata.

Es el chico alto y delgado que sale en primer lugar, por la puerta trasera del lado derecho del coche, y corre hacia la cuesta del descampado. Tan adormecido y aterrado estaba, dice, que no sabía por donde pisaba. No vio el terraplén, y se precipitó desde una distancia considerable. Aiman fue a parar sobre una maraña de residuos, maderas y cristales rotos.

“Ahí fue donde me corté”, añade antes de colocarse de perfil y doblar una de sus orejas, detrás de la que se esconde la primera cicatriz. También levanta y enseña el codo, donde se encuentra el segundo tajo. “Me tuvieron que dar muchos puntos”. 

Aiman muestra la cicatriz de uno de los cortés que se hizo al caer mientras huía de los militares
Aiman muestra la cicatriz de uno de los cortés que se hizo al caer mientras huía de los militares

“Me golpearon en el maletero”

Mientras Aiman se precipitaba por el terraplén, Ibrahim aparece por primera vez en el vídeo. Es el chico que, sin camiseta, sale disparado desde la puerta trasera del vehículo. “Primero, me pegaron dos veces en la cabeza dentro del coche, cuando estaba en el maletero [desde los asientos traseros]. Luego, me sacaron”, dice el joven, de 19 años. “Los gritos que se oyen en el vídeo son míos”.

Las imágenes muestran a Ibrahim saliendo en una especie de propulsión de la parte trasera del coche, desde donde cae del suelo. La manera en la que lo hace apunta a que fue empujado desde el interior del vehículo. El chico se desploma, de rodillas, junto al muro granate. A su alrededor se arremolinan unos cuatro soldados y comienzan a golpear hacia donde se encuentra él y otro chaval, de camiseta negra, al que también sacaron del vehículo.

Ibrahim cuenta que fue golpeado por militares en el maletero del coche donde dormía
Ibrahim cuenta que fue golpeado por militares en el maletero del coche donde dormía

No les golpean una sola vez: les apalean de manera reiterada. Cuando Ibrahim sale del coche, permanece en el suelo hasta que logra escabullirse de los uniformados que le rodean. Durante esos segundos, se producen al menos nueve porrazos, repartidos por varios efectivos. Solo uno de los militares les golpea hasta seis ocasiones.

“Después de golpearnos en el coche, nos sacaron. En ese momento aparezco en el vídeo, mientras seguían pegándonos…”, confirma Ibrahim, que ya se había visto en las imágenes, difundidas un mes antes por redes sociales, antes del encuentro con elDiario.es. El vídeo muestra el momento en que logra zafarse de los militares, apoyándose en el muro antes de descender la misma ladera por la que se cayó Aiman.

Su compañero, al que sacaron del maletero justo después, trata de seguirle, como aparece en las imágenes. Pero varios militares se ceban con él y le propinan más golpes. Tras el último porrazo, cae al suelo, junto al muro granate. Increpados por varios vecinos, impactados por la intensidad de la paliza, los soldados comienzan a retirarse. El chico de camiseta negra sigue tirado, casi inmóvil, pero los militares abandonan el lugar sin prestarle asistencia y sin llamar a una ambulancia, según los testimonios recabados.

Los migrantes agredidos destacan que uno de los uniformados que les golpeó “llevaba barba”, “no hablaba dariya” (el dialecto marroquí, que suelen hablar los ceutíes musulmanes) y “tenía un tatuaje en el cuello”.

Doloridos por los golpes y aún impactados por lo ocurrido, Ibrahim y Aiman fueron al hospital por su cuenta, junto a otros de los heridos. “Fui al hospital, pero allí no nos hicieron nada”, dice el chico que estaba en el maletero. Según su relato, tenía contusiones en distintas partes de su cuerpo, que permaneció días amoratado e inflamado. “Después no pude hacer nada. Estaba muy dolorido, pero no podía hacer nada. Me quedé en la calle y algunos vecinos me ayudaron”, señala resignado. Los moratones ya han desaparecido. “El brazo me sigue doliendo, sobre todo cuando hace mal tiempo”, lamenta.

Ensangrentado por los cortes de su oreja y su brazo, Aiman cuenta que sí recibió varios puntos en las heridas. No cuenta con parte médico porque, asegura, el personal se negó a entregárselo, se queja.

Aunque Mohamed no aparece en el vídeo, asegura que también estuvo presente durante los hechos. A él, dice, los militares le agredieron antes de empezar con quienes descansaban en el vehículo. “Dormía fuera, en el descampado, y me pegaron mucho en la cabeza”, afirma el joven. Todos son amigos y, desde entonces, tratan de ayudarse. Aún viven en la calle y temen ser retornados a Marruecos en uno de los operativos que el Gobierno prepara en los barrios de Ceuta, después de finalizar la fase de desalojos de los asentamientos de las playas. Amnistía Internacional alerta del riesgo de que sean retornados víctimas de las palizas de militares, cuando este tipo de actuaciones han sido judicializadas tras el envío de su informe a la Justicia. Muchos de los migrantes que aseguran haber sido víctimas de agresiones o tratos vejatorios en Ceuta, como Aiman, Ibrahim y Mohamed, no se atreven a denunciar por miedo, por lo que la organización pide la aplicación de mayores garantías.

Aiman, Ibrahim y Mohamed, tres jóvenes marroquíes que denuncian haber sido agredidos por militares en Ceuta.
Aiman, Ibrahim y Mohamed, tres jóvenes marroquíes que denuncian haber sido agredidos por militares en Ceuta.

Desde hace un mes, elDiario.es ha publicado distintas investigaciones sobre las denuncias de palizas de militares a migrantes en Ceuta. Este medio no ha recibido respuesta alguna por parte del Ministerio de Defensa, pese a las insistentes preguntas trasladadas a su departamento de prensa. La primera información se publicó el pasado 15 de septiembre, recogiendo dos decenas de testimonios de personas marroquíes que aseguraban haber sufrido agresiones o vejaciones por parte de soldados desplegados en Ceuta. Posteriormente, este medio publicó varios casos de menores migrantes rociados con gas pimienta por efectivos de las Fuerzas Armadas, mientras los chavales realizaban actividades cotidianas, como volver de comprar comida o dirigirse a su campamento. El 25 de septiembre, llegaron los vídeos que confirmaban este tipo de actuaciones.

Este jueves, elDiario.es publicó audios en los que al menos tres militares resumían entre risas de sus palizas a migrantes en Ceuta. “Sin guantes mola más, porque suena. Pero con guantes duele”, decían en una conversación en la que comentaban prácticas que, según Amnistía Internacional, podrían constituir un delito de torturas o tratos degradantes.

No obstante, pese a contar con la información, Defensa no la trasladó las denuncias a la Justicia hasta el pasado 30 de septiembre, después de que Amnistía Internacional publicase un informe que recogía parte de las denuncias publicadas por elDiario.es. En este tiempo, este medio sí recibió respuesta de fuentes de La Moncloa que mostraron su “preocupación” por los hechos denunciados y se comprometieron a abrir una investigación interna sobre la que de momento no han aportado información al respecto. Durante ese tiempo, ha continuado aumentando el número de testimonios que denuncian haber sufrido este tipo de prácticas por parte de efectivos de las Fuerzas Armadas en la ciudad autónoma.

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