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Cuándo se cobran las pensiones en octubre de 2026: la fecha de ingreso en cada banco

Cuándo se cobran las pensiones en octubre de 2026: la fecha de ingreso en cada banco

Los bancos adelantarán el pago en fechas distintas, por lo que algunos pensionistas recibirán el dinero varios días antes que otros

Cuándo se cobra el paro en octubre 2026: las fechas de abono en cada banco

El cobro de las pensiones vuelve a ganar importancia con la llegada de la segunda mitad de octubre. Aunque la mensualidad corresponde al mismo periodo para todos los beneficiarios, el día en el que el dinero aparece disponible en la cuenta puede variar según la entidad financiera. Cada banco aplica su propio calendario de adelantos y eso hace que existan diferencias de varios días entre unos clientes y otros.

En octubre de 2026, las previsiones sitúan los principales abonos entre el jueves 22 y el lunes 26. Dentro de ese margen se reparten las distintas entidades, de manera que algunos pensionistas podrán disponer del dinero antes del fin de semana, mientras que otros tendrán que esperar hasta los días posteriores. La referencia más útil será, por tanto, el banco en el que esté domiciliada la pensión y la fecha que acostumbre a manejar para este tipo de ingresos.

Que el dinero no llegue al mismo tiempo que a otros beneficiarios no significa necesariamente que exista un problema. Antes de considerar que se ha producido un retraso, conviene consultar el día previsto por la propia entidad y esperar a que termine de procesarse el movimiento. Si ese plazo ya ha pasado y la pensión continúa sin aparecer, entonces sí puede ser necesario comprobar tanto la cuenta bancaria como la situación del pago.

Cuándo paga cada banco la pensión en octubre

El calendario previsto para las pensiones de octubre de 2026 comienza el jueves 22. Ese día, Bankinter y Unicaja tienen previsto realizar el ingreso, por lo que sus clientes estarían entre los primeros en disponer de la mensualidad. Un día después, el viernes 23, llegará otro grupo importante: Banco Santander, Banco Sabadell, Ibercaja y Caja Rural manejan esa jornada como referencia.

Los pagos continuarán durante el fin de semana. CaixaBank sitúa el abono el sábado 24 de octubre, mientras que BBVA e ING tienen señalado el domingo 25. Que estas fechas coincidan con sábado y domingo muestra que los adelantos bancarios no se limitan necesariamente a jornadas laborables. Para cada pensionista, lo importante será atender al calendario de su entidad y no tomar como referencia el día en el que haya cobrado otra persona.

El último grupo incluido en estas previsiones efectuaría el ingreso el lunes 26 de octubre. Abanca y Laboral Kutxa manejan esa fecha, con lo que se completaría el periodo comprendido entre el jueves 22 y el lunes 26. De este modo, los abonos quedarían repartidos a lo largo de cinco días consecutivos según el calendario aplicado por cada banco, sin que esa diferencia altere la mensualidad que corresponde a cada beneficiario. La pensión es la misma en todos los casos; lo que cambia es el momento en el que cada banco la pone a disposición de sus clientes.

Estas fechas, en cualquier caso, deben entenderse como una referencia y pueden producirse pequeñas variaciones por cuestiones operativas. También puede cambiar la hora concreta a la que el movimiento se refleja en la cuenta. Por eso, que la pensión no figure a primera hora del día señalado no implica necesariamente que exista una incidencia. Del mismo modo, cobrar unas horas o incluso un día después que otro cliente de una entidad distinta tampoco permite concluir por sí solo que haya un retraso.

Qué comprobar si la pensión no aparece

Si llega el día previsto y el dinero todavía no figura en la cuenta, lo primero es comprobar que no se trate simplemente de una diferencia en los tiempos de procesamiento. Los adelantos no funcionan igual en todas las entidades y comparar el cobro con el de otros pensionistas no permite saber por sí solo si ha surgido un problema. La fecha realmente útil es la que maneja el banco donde está domiciliada la prestación.

Cuando la jornada indicada ya ha pasado y la cantidad sigue sin aparecer, puede ser recomendable contactar con el banco. La entidad podrá revisar si el movimiento continúa pendiente de contabilización, si se ha producido alguna demora o si existe algún inconveniente relacionado con la cuenta. Esta comprobación puede resultar especialmente útil cuando se han realizado cambios recientes en los datos bancarios o en la domiciliación de la pensión.

Si el banco no encuentra ninguna incidencia que explique la ausencia del abono, la consulta puede trasladarse a la Seguridad Social. A través de sus canales de atención es posible comprobar si la orden de pago se ha emitido correctamente y si los datos asociados al expediente están actualizados. Para facilitar la gestión, conviene disponer de la información personal necesaria, los datos de la cuenta y cualquier comunicación reciente relacionada con la prestación.

También merece la pena revisar si existen avisos pendientes o modificaciones que todavía no se hayan incorporado correctamente. Lo importante es distinguir entre un desfase relacionado con el adelanto que aplica cada entidad y una incidencia real en la tramitación. Que la mensualidad no aparezca exactamente en el momento esperado no permite concluir automáticamente que exista un problema, especialmente cuando estas previsiones pueden sufrir pequeños ajustes y el ingreso puede reflejarse a distintas horas del día.

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'Croûte savoyarde', la receta francesa para aprovechar el pan duro perfecta para una cena reconfortante

'Croûte savoyarde', la receta francesa para aprovechar el pan duro perfecta para una cena reconfortante

Esta especialidad de Saboya combina pan del día anterior con vino blanco, jamón y queso gratinado, y puede estar lista en unos 30 minutos

Pastel de verduras al horno o en sartén: la receta sencilla y jugosísima que queda bien con lo que tengas por la nevera

El pan es uno de esos alimentos que suelen quedar en casa después de las comidas. Una barra o una hogaza puede ir perdiendo humedad con el paso de los días, hasta que la miga se endurece y deja de tener la textura habitual. Aunque en ese punto ya no resulte tan agradable comerlo solo, eso no significa que haya que tirarlo. Siempre que se haya conservado en buenas condiciones, puede aprovecharse para preparar tostadas, sopas y otras recetas en las que se combina con líquidos o vuelve a pasar por el horno.

Aprovechar el pan que ha quedado de días anteriores permite evitar que se desperdicie únicamente porque ya no está recién hecho. De hecho, algunas recetas parten precisamente de rebanadas que llevan varios días guardadas y cuya textura más firme permite añadir otros ingredientes sin que se deshagan con facilidad.

Una de ellas es la croûte savoyarde, una especialidad de Saboya que se prepara al horno. La base es una rebanada de pan de campo asentado, que se humedece con vino blanco antes de cubrirse con el resto de ingredientes. Lo habitual es servir cada porción de manera individual, aunque también pueden prepararse varias a la vez en una fuente grande.

El queso también está presente en otros platos de la zona, como la fondue, pero el procedimiento es diferente. En este caso, cada tostada se monta por separado y se gratina en el horno, en lugar de introducir trozos de pan en un recipiente con queso fundido. No existe una única versión de la receta, por lo que tanto las cantidades como algunos ingredientes pueden variar. La que se explica a continuación lleva jamón cocido, permite añadir un huevo al final y está calculada para seis personas. El tiempo total de preparación y cocción ronda los 30 minutos.

Ingredientes (para seis personas)

  • Seis rebanadas de pan de campo duro
  • 300 ml de vino blanco seco
  • Seis lonchas de jamón cocido
  • 300 gramos de queso rallado (gruyère, beaufort o comté)
  • Un diente de ajo
  • Mantequilla para engrasar los recipientes
  • Seis huevos (opcional)
  • Nuez moscada al gusto (opcional)

Cómo preparar la croûte savoyarde paso a paso

Para hacer este plato no hace falta cocinar previamente el jamón ni fundir el queso aparte. La elaboración consiste en colocar los ingredientes sobre el pan en un orden concreto y dejar que terminen de hacerse juntos en el horno. Pueden utilizarse seis recipientes individuales aptos para altas temperaturas, con un tamaño adecuado para cada rebanada, o una sola fuente grande. Una vez preparado todo, estos son los pasos:

  1. Precalentar el horno a 200 °C, o a 180 °C si se utiliza la función de aire. Mientras alcanza la temperatura, untar una pequeña cantidad de mantequilla en el interior de los recipientes o de la fuente elegida.
  2. Preparar el pan con el ajo. Cortar el diente por la mitad y frotar las dos caras de cada rebanada con la parte recién cortada. Después, colocar el pan en los recipientes procurando que quede distribuido en una sola capa. No hace falta tostarlo previamente ni pasarlo por una sartén.
  3. Añadir el vino blanco. Repartir los 300 mililitros entre las seis porciones, vertiéndolo directamente sobre el pan sin calentarlo antes. Así, las rebanadas se humedecen antes de añadir la cobertura que se gratinará después.
  4. Incorporar el jamón y el queso. Colocar una loncha de jamón cocido sobre cada base y distribuir por encima los 300 gramos de queso rallado. Puede utilizarse cualquiera de las variedades indicadas en la lista de ingredientes.
  5. Introducir las fuentes en el horno durante unos 20 minutos. Pasado ese tiempo, el queso debería estar completamente fundido y con la parte superior gratinada. Antes de sacar las porciones conviene comprobar el aspecto, ya que el tiempo exacto puede variar ligeramente de un horno a otro incluso utilizando la misma temperatura.
  6. Preparar los huevos si se quieren añadir. Mientras las tostadas permanecen en el horno, calentar un poco de mantequilla en una sartén y cocinar los huevos a la plancha. Este paso es opcional y puede omitirse sin cambiar el resto de la receta.
  7. Terminar y servir. Sacar los recipientes del horno y, si se han preparado los huevos, colocar uno encima de cada porción. Después puede añadirse una pequeña cantidad de nuez moscada al gusto. La croûte savoyarde se sirve caliente y puede acompañarse con una ensalada verde.

Antes de preparar esta receta conviene tener en cuenta dos cuestiones. La primera es que solo debe utilizarse pan endurecido que siga en buen estado. Si presenta moho, hay que desechar la pieza completa y no limitarse a cortar la parte afectada. La segunda tiene que ver con el vino. Aunque la receta pasa unos 20 minutos en el horno, ese tiempo no garantiza que todo el alcohol desaparezca durante la cocción. Por tanto, esta versión de la croûte savoyarde no debe considerarse una preparación sin alcohol.

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El jardín histórico de Catalunya construido en el siglo XIX y perfecto para pasear entre grutas, palmerales y un lago artificial

El jardín histórico de Catalunya construido en el siglo XIX y perfecto para pasear entre grutas, palmerales y un lago artificial

Parc Samà, en Cambrils, nació como residencia de verano del marqués de Marianao y hoy conserva más de 800 palmeras, edificios históricos y varios espacios visitables

El jardín de inspiración renacentista que se asoma sobre los acantilados y las playas de la Costa Brava

En Catalunya todavía se conservan antiguas fincas que fueron creadas como lugares de descanso para familias con grandes propiedades. Muchas contaban con una vivienda principal y terrenos dedicados al cultivo, pero también con jardines donde se reunían árboles de distintas procedencias, fuentes y construcciones pensadas para el ocio. Con el paso del tiempo, algunos de estos lugares se han abierto al público y permiten conocer cómo se organizaban unas fincas en las que el exterior tenía tanta importancia como los propios edificios.

Una parte de estos jardines se diseñó durante el siglo XIX, cuando el Romanticismo también empezó a influir en la manera de distribuir las zonas verdes. Frente a los trazados completamente simétricos, fueron ganando espacio los caminos irregulares y los rincones pensados para ofrecer una apariencia más natural. Estanques, cascadas y grutas construidas podían convivir con avenidas arboladas y áreas abiertas, dando lugar a paisajes diferentes dentro de un mismo terreno.

Uno de estos ejemplos se encuentra en la provincia de Tarragona. Entre Cambrils y Montbrió del Camp, en la comarca del Baix Camp, está Parc Samà, un recinto de 14 hectáreas que combina un jardín botánico, una zona de bosque autóctono y espacios relacionados con la antigua colección de animales de sus propietarios. El conjunto está declarado Bien Cultural de Interés Nacional y conserva varios edificios y estructuras que ayudan a conocer su pasado.

Una residencia inspirada en Cuba

Parc Samà comenzó a construirse en 1881 por iniciativa de Salvador Samà i Torrents, marqués de Marianao. Pertenecía a una familia catalana de indianos que había vivido en Cuba y quiso levantar en Catalunya una residencia para pasar los meses de verano. La idea era incorporar algunas referencias de los paisajes que la familia había conocido en la isla, especialmente a través de las plantaciones y de la forma de organizar los jardines.

El diseño se encargó a Josep Fontserè i Mestres, que también fue responsable de la gran cascada del parque de la Ciutadella de Barcelona. En el proyecto contó con la colaboración de Antoni Gaudí. El conjunto se planteó de manera que la vivienda, los elementos decorativos y las zonas exteriores quedaran conectados entre sí, en lugar de limitarse a rodear la casa principal con un jardín independiente.

Durante los primeros trabajos se plantaron largas filas de plátanos, mandarinos, tilos y castaños de Indias. A estas especies se sumaron palmeras, yucas y plantas acuáticas como los nenúfares. La selección permitía combinar árboles habituales en el territorio con otros capaces de dar un aspecto diferente a determinados rincones. Algunos sectores quedaron definidos por alineaciones de ejemplares, mientras que en otros se dejó crecer una masa vegetal más densa.

Esta distribución seguía las características de los jardines románticos de la época. Los caminos no tenían por qué mantener siempre una línea recta y las plantas, el agua y las construcciones se utilizaban para crear distintos ambientes durante el paseo. Aunque algunos rincones buscaban parecer espontáneos, su aspecto respondía a una planificación previa y formaba parte del proyecto general de la finca.

Un lago con puentes, vegetación y animales

Uno de los puntos más destacados de Parc Samà es su lago artificial, rodeado de árboles y otras especies vegetales. En esta parte aparecen también una cascada, pequeñas grutas y varios puentes que comunican distintos puntos. Las cuevas, pese a su aspecto, no son formaciones naturales, sino estructuras levantadas expresamente para integrarse en el diseño y cambiar el paisaje a medida que se avanza por el parque.

El conjunto arquitectónico incluye además un palacete, el Pabellón de los Loros y la Torre del Ángulo. Son edificios con funciones diferentes que muestran cómo se repartían los usos dentro de la finca y cómo las construcciones destinadas al ocio convivían con la residencia familiar. Todas ellas aparecen integradas en el paseo y forman parte de la imagen que todavía conserva el lugar.

La vegetación ocupa buena parte de las 14 hectáreas. Hay más de 800 palmeras, además de robles, cedros y pinos repartidos por distintos sectores. Esta variedad hace que el aspecto cambie durante la visita: algunas zonas mantienen las hileras de árboles plantadas desde finales del siglo XIX, mientras que otras presentan una masa más cerrada y cercana a la de un bosque. En el lago también pueden verse patos y tortugas.

Los animales forman parte de la historia de Parc Samà desde hace décadas. Después de las primeras plantaciones, el marqués creó un zoológico privado y preparó jaulas y otros recintos para albergar diferentes ejemplares. Ese pasado todavía puede reconocerse hoy, cuando es posible ver gamos, pavos reales, guacamayos, faisanes y otras especies. La presencia de fauna se ha mantenido, aunque el lugar ya no funciona como aquel zoológico original.

Parc Samà nació como un espacio privado, pero actualmente puede recorrerse como parte del patrimonio de Cambrils. La visita permite conocer cómo se combinaban en una misma finca la residencia familiar, los jardines, las construcciones de recreo y los espacios destinados a los animales, además de acercarse a una parte de la historia local que va más allá del turismo de playa de la Costa Daurada.

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Dónde es festivo el 2 de noviembre y en qué comunidades habrá puente

Dónde es festivo el 2 de noviembre y en qué comunidades habrá puente

El Día de Todos los Santos cae en domingo y nueve autonomías trasladan el descanso al lunes, mientras que en el resto será jornada laborable

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El comienzo de noviembre traerá diferencias en el calendario laboral de 2026. El Día de Todos los Santos, que se celebra cada año el 1 de noviembre, cae esta vez en domingo, una circunstancia que permite a las comunidades autónomas decidir si trasladan el descanso al lunes siguiente o lo sustituyen por otra celebración. La decisión no ha sido la misma en todo el país: nueve autonomías han marcado el día 2 como festivo, mientras que en las restantes será, con carácter general, una jornada normal de trabajo. Por eso, quienes estén organizando sus días libres tendrán que comprobar qué calendario les corresponde antes de contar con un fin de semana más largo.

La fecha tiene además un componente familiar, ya que durante estos días es habitual visitar los cementerios, recordar a las personas fallecidas o reunirse con familiares. Sin embargo, esta tradición, extendida por distintos puntos de España, no determina por sí sola cuándo se disfruta de una jornada libre. En el caso de cada trabajador, también habrá que tener en cuenta cómo está organizado su horario y si presta servicio en una actividad que continúa funcionando durante los festivos.

Las nueve comunidades en las que el lunes 2 será festivo

Andalucía, Aragón, Asturias, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura, la Comunidad de Madrid y Navarra han incluido el lunes 2 de noviembre entre sus fiestas laborales de 2026. En estos territorios, quienes normalmente no trabajan sábados ni domingos podrán enlazar tres días libres: el sábado 31 de octubre, el domingo 1 y el lunes 2 de noviembre. Su siguiente jornada ordinaria será el martes 3, siempre que no exista alguna circunstancia distinta relacionada con sus turnos o condiciones de trabajo.

Esta distribución permite disfrutar de un puente sin tener que pedir un día de vacaciones a quienes siguen ese horario. Aun así, que una fecha sea festiva no significa que todas las actividades se detengan. Algunos servicios y establecimientos pueden continuar funcionando, por lo que habrá personas a las que les corresponda trabajar o descansar en otros días. Para conocer cada caso concreto habrá que atender al cuadrante, al convenio aplicable y a las condiciones del puesto.

Dónde será laborable el primer lunes de noviembre

En Balears, Cantabria, Catalunya, Galicia, la Región de Murcia, Euskadi, La Rioja y la Comunitat Valenciana no se ha señalado el día 2 como fiesta autonómica. Tampoco tendrá esta consideración en Ceuta y Melilla. En estos diez territorios, la semana comenzará de forma habitual para la mayoría de quienes trabajan de lunes a viernes, sin que Todos los Santos permita alargar de manera general el descanso del fin de semana.

Esto no impide que una persona pueda tener libre esa fecha por vacaciones, por la distribución de su jornada o porque coincida con una fiesta local. Conviene diferenciar, por tanto, entre el calendario aprobado para el conjunto de una comunidad y los días concretos que corresponden a cada trabajador o centro de trabajo.

Por qué el descanso no se traslada en toda España

El calendario laboral combina fiestas comunes a todo el país con otras que pueden decidirse en el ámbito autonómico. Cuando una celebración nacional coincide con un domingo, existe la posibilidad de trasladar el descanso al lunes posterior, pero las comunidades también pueden sustituir determinadas fechas por festividades propias. Ese margen explica que el 2 de noviembre aparezca como festivo en unos territorios y como jornada ordinaria en otros.

El máximo de fiestas laborales es de catorce al año, incluidas dos de carácter local, y todas ellas son retribuidas y no recuperables. Dentro de ese límite se reparten las celebraciones nacionales, autonómicas y municipales. Por eso, que el 2 de noviembre sea laborable en una comunidad no significa necesariamente que sus trabajadores tengan menos días festivos a lo largo de 2026, sino que parte de ellos pueden haberse situado en otras fechas.

Qué festivos quedan en España antes de que termine 2026

Después de Todos los Santos, el siguiente periodo destacado llegará con el Día de la Constitución, que se celebra el 6 de diciembre y este año cae también en domingo. El descanso se trasladará al lunes 7 en Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Extremadura, la Comunidad de Madrid, la Región de Murcia, La Rioja y Melilla. En estos territorios, quienes tengan libres los fines de semana podrán enlazar cuatro días sin trabajar, desde el sábado 5 hasta el martes 8 de diciembre, cuando se celebra la Inmaculada Concepción, festivo en toda España.

En el resto de comunidades y en Ceuta, el lunes 7 será laborable con carácter general. La última fiesta nacional de 2026 será Navidad, el viernes 25 de diciembre. Al caer al final de la semana laboral, quienes habitualmente tengan libres sábados y domingos podrán sumar tres días seguidos de descanso, hasta el domingo 27.

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La ruta circular para disfrutar de los colores del otoño en uno de los Parques Naturales más espectaculares de Aragón

La ruta circular para disfrutar de los colores del otoño en uno de los Parques Naturales más espectaculares de Aragón

El sendero S-1 recorre unos 7,5 kilómetros por el hayedo de Peña Roya y pasa junto a antiguas construcciones y zonas de bosque húmedo

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En otoño, los bosques van cambiando de aspecto a medida que avanzan las semanas. Las hojas pierden poco a poco su color verde y aparecen tonos amarillos, naranjas y rojizos antes de caer de las ramas. Este proceso puede apreciarse tanto en las copas de los árboles como en los senderos, donde parte del follaje termina acumulándose. El cambio depende de las condiciones meteorológicas y no se produce al mismo tiempo en todos los ejemplares, por lo que un mismo bosque puede mostrar colores diferentes durante una misma jornada.

En Aragón, algunas rutas de montaña permiten observar esta transformación sin necesidad de subir hasta las cumbres. En las zonas donde la humedad favorece el crecimiento de hayas, los senderos atraviesan masas forestales en las que conviven distintas especies. Estas excursiones también permiten conocer la relación que durante años mantuvieron las poblaciones cercanas con el monte, del que obtenían recursos como madera o carbón. Algunos de aquellos usos han dejado restos que todavía pueden encontrarse durante el paseo.

Uno de estos lugares se encuentra en el entorno del Moncayo, cerca de Tarazona, en la provincia de Zaragoza. El hayedo de Peña Roya cuenta con una ruta circular que permite adentrarse entre los árboles, observar los cambios propios del otoño y pasar por un paraje donde se conservan antiguas construcciones. El trazado combina senderos señalizados y pistas forestales y permite conocer esta parte de la montaña sin afrontar la subida hasta las cotas más altas.

Cómo es la ruta circular por el hayedo de Peña Roya

El recorrido, identificado como sendero S-1, tiene aproximadamente 7,5 kilómetros. Puede completarse en unas dos horas y media, aunque la duración dependerá del ritmo y de las paradas que se hagan durante la marcha. Acumula 280 metros de subida y otros tantos de bajada, un desnivel que conviene tener en cuenta aunque no se trate de una ruta de alta montaña. Tanto el inicio como el final se encuentran en el aparcamiento situado junto a la Fuente de Sacristán.

Desde este punto se toma el camino que asciende en dirección al santuario de la Virgen del Moncayo. Más adelante se llega a una pista cerrada al tráfico, donde hay otro aparcamiento auxiliar. A partir de ahí, la marcha continúa por una vía forestal que atraviesa el hayedo. El sendero cuenta con señalización, incluidas marcas sobre algunos árboles, que ayudan a orientarse en los cruces. Durante la subida , la ruta se aproxima varias veces a las curvas de la carretera y la cruza en distintos puntos antes de volver a internarse en el bosque.

A medida que se avanza aparecen hayas de diferentes tamaños junto a acebos, serbales, brezos y distintas plantas herbáceas. La densidad de las copas condiciona la cantidad de luz que llega al suelo y hace que la vegetación cambie de unos tramos a otros. En otoño, las hojas de las hayas adquieren distintas tonalidades mientras otras especies mantienen el verde. El follaje caído transforma además el aspecto de los sectores más cerrados y cubre parte del suelo del sendero.

El hayedo conserva también señales de antiguos aprovechamientos. Durante años proporcionó madera para leña y para la elaboración de carbón, dos actividades habituales en estos montes. Estos usos forman parte de la historia del lugar y ayudan a entender la relación que mantuvieron durante generaciones las poblaciones cercanas con los recursos del bosque.

La marcha continúa por las laderas hasta acercarse de nuevo a la pista que sube hacia el santuario. En este punto hay que seguir en sentido descendente hasta alcanzar el prado de Santa Lucía. Allí se conservan las ruinas de una ermita y un antiguo pozo de nieve, dos de los principales puntos de interés del circuito una vez fuera de la parte más cerrada del hayedo. Desde el prado, el camino de regreso vuelve a estar señalizado y conduce de nuevo hasta la Fuente de Sacristán.

En distintos puntos aparecen referencias como Haya Seca y el barranco de Castilla. También existen cruces con otros recorridos, entre ellos el GR 90.1 y el sendero del Barranco del Apio. Para completar la vuelta de Peña Roya conviene seguir las señales correspondientes al S-1 y prestar atención donde coinciden varias pistas. También es recomendable llevar calzado adecuado y consultar la previsión meteorológica antes de comenzar.

El Parque Natural del Moncayo, en la provincia de Zaragoza

El Parque Natural del Moncayo ocupa unas 11.144 hectáreas repartidas entre nueve municipios: Tarazona, San Martín de la Virgen del Moncayo, Lituénigo, Litago, Trasmoz, Añón de Moncayo, Talamantes, Calcena y Purujosa. Los seis primeros pertenecen a la comarca de Tarazona y el Moncayo; Talamantes, a la del Campo de Borja; y Calcena y Purujosa, a la del Aranda. Su punto más alto es el pico de San Miguel, con 2.315 metros, que constituye además la máxima elevación del Sistema Ibérico.

La altura y la orientación hacen que el aspecto del parque cambie de unas zonas a otras. En la vertiente norte, donde se encuentra Peña Roya, aparecen bosques favorecidos por unas condiciones más húmedas, mientras que en otros sectores predominan especies propias de ambientes mediterráneos. Esta variedad explica que una ruta como la del S-1 permita recorrer un hayedo sin necesidad de alcanzar las zonas más elevadas del Moncayo.

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El pueblo de León con un Bien de Interés Cultural que se someterá a una restauración histórica

El pueblo de León con un Bien de Interés Cultural que se someterá a una restauración histórica

Carande fue uno de los dos núcleos que conservaron su emplazamiento tras la construcción del embalse de Riaño y hoy cuenta con apenas 21 habitantes

El pequeño pueblo románico de León rodeado por la Cordillera Cantábrica y que cambia de color al terminar el verano

En la montaña oriental de León, entre Riaño y Horcadas, se encuentra Carande, un pueblo de apenas 21 habitantes perteneciente al municipio de Riaño. Está situado a 91 kilómetros de la capital y a 1.130 metros de altitud, junto a uno de los brazos del embalse. Al norte queda la cabecera municipal, al oeste Horcadas y al este Siero de la Reina. El paisaje forma parte de la Cordillera Cantábrica, con praderas, bosques y terrenos de montaña alrededor del caserío, donde algunas construcciones todavía recuerdan los antiguos oficios de la zona.

La historia de este pequeño núcleo está marcada por la construcción del pantano de Riaño. En 1987, nueve pueblos quedaron cubiertos por las aguas de los ríos Esla y Yuso, mientras que Carande fue una de las dos poblaciones que consiguieron mantener su emplazamiento. El antiguo Riaño también desapareció y fue sustituido por una nueva población, considerada la más joven de la provincia leonesa. Su ubicación actual se encuentra en un cruce de carreteras que conecta esta parte de León con Asturias, Cantabria y Palencia.

Ahora, Carande vuelve a ocupar la actualidad por una intervención relacionada con su patrimonio rural. La restauración de un hórreo reconocido como Bien de Interés Cultural recibió el visto bueno de la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural de León el 8 de septiembre de 2026. El objetivo es reparar los daños que presenta y garantizar su conservación. La protección afecta al hórreo y no al conjunto del pueblo.

La intervención prevista para conservar el hórreo

Los hórreos eran construcciones utilizadas para almacenar grano y otros productos del campo. A diferencia de un almacén situado directamente sobre el suelo, disponían de una cámara elevada que ayudaba a proteger el contenido frente a la humedad y los animales. El ejemplar de Carande tiene una cubierta a dos aguas y se apoya sobre cuatro pilares. En Castilla y León, los hórreos tradicionales con más de cien años están protegidos desde 1984.

El proyecto autorizado comenzará por los pegoyos, los apoyos que mantienen elevado el cuerpo de la construcción. Está previsto recolocarlos para corregir los problemas detectados en la base y mejorar la estabilidad del conjunto. También se sustituirán las vigas y otras piezas de madera que presenten daños suficientemente graves como para afectar a su resistencia. Las que todavía se encuentren en buen estado se conservarán.

Otra parte de los trabajos se centrará en el tejado. La intervención contempla reparar la cubierta manteniendo tanto la estructura como las tejas originales que puedan seguir utilizándose. Bajo estas se colocará una lámina impermeabilizante para reducir las filtraciones de agua, uno de los problemas que puede acelerar el deterioro de la madera. La autorización no concreta por el momento cuándo comenzarán ni cuándo finalizarán las obras.

Hórreo típico de Carande.
Hórreo típico de Carande.

Una iglesia, una fragua y las tradiciones del pueblo

La iglesia parroquial de San Pedro es otro de los elementos que forman parte del patrimonio de Carande. El pasado del pueblo también está relacionado con una antigua vía de comunicación, ya que por esta zona discurría una calzada romana que enlazaba Huelde y Horcadas con la Tierra de la Reina. Era uno de los pasos utilizados para comunicar los asentamientos de esta parte de la montaña.

En la zona alta del núcleo todavía se conserva una fragua vinculada a Francisco González, el último herrero del pueblo. Aprendió el oficio con su tío Prudencio y continuó practicándolo durante el servicio militar en Melilla. Tras regresar a Carande se dedicó a fabricar herraduras y a reparar herramientas, piezas de carros y otros utensilios utilizados en las labores del campo. Durante una etapa preparaba él mismo el carbón con cepas de brezo y, más adelante, comenzó a abastecerse con carbón procedente del valle de Sabero.

La recuperación del taller comenzó en 1997 por iniciativa de su hijo, Francisco José González. Actualmente puede visitarse con cita previa y conserva herramientas relacionadas con aquel oficio. El calendario de Carande mantiene además varias celebraciones tradicionales: San Hipólito, el 13 de agosto; la Diana, al día siguiente, con un recorrido musical por las casas; y la Virgen de Quintanilla, que se celebra el domingo posterior al 15 de agosto.

Senderos y naturaleza en los alrededores de Carande

Carande se encuentra dentro del Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre. En sus alrededores aparecen praderas, robledales y otros bosques característicos de la Cordillera Cantábrica. Durante el otoño, esta parte de la montaña es conocida por la berrea del ciervo, el periodo en el que los machos emiten sus característicos sonidos mientras compiten durante la época reproductiva. Poder escucharlos dependerá de la actividad de los animales, por lo que no siempre está garantizado.

Una de las opciones para recorrer la zona a pie es la Senda Mitológica Leonesa, un itinerario circular de aproximadamente cinco kilómetros y dificultad baja que atraviesa áreas de bosque y pasto. Otra alternativa es el PR-LE 52, denominado Collado El Baile, con 6,5 kilómetros y unas tres horas de duración. Parte de las inmediaciones del cementerio, pasa por Horcadas y las laderas del Gilbo y regresa entre robles. Existe además una variante más larga, de 10,5 kilómetros, que comienza en Las Viescas.

También puede recorrerse el camino entre Carande y Salio, de unas tres horas y dificultad baja. La ruta sigue una pista junto a uno de los brazos del embalse a través de Valdecolina y continúa después por un bosque próximo al agua. En el regreso atraviesa zonas de hayas y robles, asciende hacia Canto la Cerra y vuelve a descender hasta Carande.

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