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El Barómetro Movilidad+Auto muestra la previsión de mejora del sector en un contexto de tensiones económicas y geopolíticas

El Barómetro Movilidad+Auto muestra la previsión de mejora del sector en un contexto de tensiones económicas y geopolíticas

Las empresas de movilidad y automoción que operan en España esperan acabar el año 2026 con un aumento del negocio, de las inversiones y el empleo pero se muestran cautas con el complicado contexto internacional, según el sondeo del canal de elDiario.es

La revista del Barómetro Movilidad+Auto 2026 escanea el sector con datos y el análisis de los líderes

El sector de la automoción y la movilidad afronta la recta final de 2026 con unas perspectivas mayoritariamente optimistas, aunque marcadas por una profunda brecha según la actividad y el tipo de empresa. La primera edición del Barómetro Movilidad+Auto 2026, una iniciativa del nuevo canal vertical de elDiario.es, indica que el 50,8% de las empresas que operan en España prevé una mejora del negocio este año en un contexto de tensiones geopolíticas con la descarbonización como telón de fondo. Los resultados del sondeo se presentaron en un encuentro con los líderes del sector celebrado en Casa Seat de Barcelona. La revista con los resultados y los análisis del Barómetro se puede descargar en este enlace.

El Barómetro Movilidad+Auto de elDiario.es lleva a cabo una foto transversal y de 360 grados del sector en un momento de profunda transformación. Este instrumento de información y prospectiva cuenta con la colaboración de las principales organizaciones sectoriales: Anfac, Sernauto, Faconauto, Ganvam, Aedive, Anesdor, ATUC, AER, Empresas por la Movilidad Sostenible, Fecavem, Aemes Smart, CIAC, UGT y CCOO.

En el ámbito laboral, el empleo mantiene su senda expansiva aunque perdiendo dinamismo: el 39,3% prevé aumentar su plantilla en 2026 —mismo porcentaje que en 2025—, impulsado por la demanda de nuevos perfiles profesionales, especialmente en el ámbito de los componentes y servicios (56,3%). 

Inversión y tensiones geopolíticas

La transformación tecnológica acelera el esfuerzo inversor en España, en contraste con los recortes que se registran en otros países. El 59% de las compañías aumentará sus inversiones globales en 2026, lideradas por las grandes empresas (66,7%). En el campo de la nueva movilidad, un 42,6% incrementará sus recursos, con el vehículo eléctrico como principal foco de atracción de capital (49,2%), seguido del híbrido (39,3%) y la infraestructura de recarga (21,3%). 

El 'conseller' de Empresa, Miquel Sàmper, en el Barómetro Movilidad+Auto
El 'conseller' de Empresa, Miquel Sàmper, en el Barómetro Movilidad+Auto

El contexto internacional introduce importantes elementos de fricción. El conflicto en Irán y el bloqueo del Estrecho de Ormuz son percibidos como la mayor amenaza externa (2,84 puntos sobre 5), castigando con mayor dureza a la red comercial y de talleres (3,38 puntos). Por su parte, los aranceles de EE. UU. (2,20) y de la UE a China (2,54) afectan de forma más acusada a las grandes corporaciones.

Paralelamente, la creciente penetración de las marcas chinas es vista como una oportunidad por el 54,1% del sector, apoyada por empresas de servicios y componentes. Sin embargo, representa una amenaza directa para el 62,5% de los fabricantes tradicionales y concesionarios.

Mesa de la industria de automoción en el Barómetro Movilidad+Auto 2026
Mesa de la industria de automoción en el Barómetro Movilidad+Auto 2026

Hoja de ruta para la descarbonización

Ante la incertidumbre y el retroceso de algunos mercados automovilísticos, el aumento del gasto en defensa y seguridad abre una vía clara de diversificación para el 54% de las empresas, que ve una oportunidad de buscar una actividad alternativa en ese sector. El interés está encabezado por los proveedores de componentes (62,5%).

Para consolidar la transición, el sector reclama de forma unánime estabilidad normativa, neutralidad tecnológica e incentivos directos a la demanda. Entre las prioridades destacan los planes de achatarramiento, el despliegue acelerado de la recarga urbana y la protección de la industria europea frente a la competencia asimétrica.

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El pueblo de León con un Bien de Interés Cultural que se someterá a una restauración histórica

El pueblo de León con un Bien de Interés Cultural que se someterá a una restauración histórica

Carande fue uno de los dos núcleos que conservaron su emplazamiento tras la construcción del embalse de Riaño y hoy cuenta con apenas 21 habitantes

El pequeño pueblo románico de León rodeado por la Cordillera Cantábrica y que cambia de color al terminar el verano

En la montaña oriental de León, entre Riaño y Horcadas, se encuentra Carande, un pueblo de apenas 21 habitantes perteneciente al municipio de Riaño. Está situado a 91 kilómetros de la capital y a 1.130 metros de altitud, junto a uno de los brazos del embalse. Al norte queda la cabecera municipal, al oeste Horcadas y al este Siero de la Reina. El paisaje forma parte de la Cordillera Cantábrica, con praderas, bosques y terrenos de montaña alrededor del caserío, donde algunas construcciones todavía recuerdan los antiguos oficios de la zona.

La historia de este pequeño núcleo está marcada por la construcción del pantano de Riaño. En 1987, nueve pueblos quedaron cubiertos por las aguas de los ríos Esla y Yuso, mientras que Carande fue una de las dos poblaciones que consiguieron mantener su emplazamiento. El antiguo Riaño también desapareció y fue sustituido por una nueva población, considerada la más joven de la provincia leonesa. Su ubicación actual se encuentra en un cruce de carreteras que conecta esta parte de León con Asturias, Cantabria y Palencia.

Ahora, Carande vuelve a ocupar la actualidad por una intervención relacionada con su patrimonio rural. La restauración de un hórreo reconocido como Bien de Interés Cultural recibió el visto bueno de la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural de León el 8 de septiembre de 2026. El objetivo es reparar los daños que presenta y garantizar su conservación. La protección afecta al hórreo y no al conjunto del pueblo.

La intervención prevista para conservar el hórreo

Los hórreos eran construcciones utilizadas para almacenar grano y otros productos del campo. A diferencia de un almacén situado directamente sobre el suelo, disponían de una cámara elevada que ayudaba a proteger el contenido frente a la humedad y los animales. El ejemplar de Carande tiene una cubierta a dos aguas y se apoya sobre cuatro pilares. En Castilla y León, los hórreos tradicionales con más de cien años están protegidos desde 1984.

El proyecto autorizado comenzará por los pegoyos, los apoyos que mantienen elevado el cuerpo de la construcción. Está previsto recolocarlos para corregir los problemas detectados en la base y mejorar la estabilidad del conjunto. También se sustituirán las vigas y otras piezas de madera que presenten daños suficientemente graves como para afectar a su resistencia. Las que todavía se encuentren en buen estado se conservarán.

Otra parte de los trabajos se centrará en el tejado. La intervención contempla reparar la cubierta manteniendo tanto la estructura como las tejas originales que puedan seguir utilizándose. Bajo estas se colocará una lámina impermeabilizante para reducir las filtraciones de agua, uno de los problemas que puede acelerar el deterioro de la madera. La autorización no concreta por el momento cuándo comenzarán ni cuándo finalizarán las obras.

Hórreo típico de Carande.
Hórreo típico de Carande.

Una iglesia, una fragua y las tradiciones del pueblo

La iglesia parroquial de San Pedro es otro de los elementos que forman parte del patrimonio de Carande. El pasado del pueblo también está relacionado con una antigua vía de comunicación, ya que por esta zona discurría una calzada romana que enlazaba Huelde y Horcadas con la Tierra de la Reina. Era uno de los pasos utilizados para comunicar los asentamientos de esta parte de la montaña.

En la zona alta del núcleo todavía se conserva una fragua vinculada a Francisco González, el último herrero del pueblo. Aprendió el oficio con su tío Prudencio y continuó practicándolo durante el servicio militar en Melilla. Tras regresar a Carande se dedicó a fabricar herraduras y a reparar herramientas, piezas de carros y otros utensilios utilizados en las labores del campo. Durante una etapa preparaba él mismo el carbón con cepas de brezo y, más adelante, comenzó a abastecerse con carbón procedente del valle de Sabero.

La recuperación del taller comenzó en 1997 por iniciativa de su hijo, Francisco José González. Actualmente puede visitarse con cita previa y conserva herramientas relacionadas con aquel oficio. El calendario de Carande mantiene además varias celebraciones tradicionales: San Hipólito, el 13 de agosto; la Diana, al día siguiente, con un recorrido musical por las casas; y la Virgen de Quintanilla, que se celebra el domingo posterior al 15 de agosto.

Senderos y naturaleza en los alrededores de Carande

Carande se encuentra dentro del Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre. En sus alrededores aparecen praderas, robledales y otros bosques característicos de la Cordillera Cantábrica. Durante el otoño, esta parte de la montaña es conocida por la berrea del ciervo, el periodo en el que los machos emiten sus característicos sonidos mientras compiten durante la época reproductiva. Poder escucharlos dependerá de la actividad de los animales, por lo que no siempre está garantizado.

Una de las opciones para recorrer la zona a pie es la Senda Mitológica Leonesa, un itinerario circular de aproximadamente cinco kilómetros y dificultad baja que atraviesa áreas de bosque y pasto. Otra alternativa es el PR-LE 52, denominado Collado El Baile, con 6,5 kilómetros y unas tres horas de duración. Parte de las inmediaciones del cementerio, pasa por Horcadas y las laderas del Gilbo y regresa entre robles. Existe además una variante más larga, de 10,5 kilómetros, que comienza en Las Viescas.

También puede recorrerse el camino entre Carande y Salio, de unas tres horas y dificultad baja. La ruta sigue una pista junto a uno de los brazos del embalse a través de Valdecolina y continúa después por un bosque próximo al agua. En el regreso atraviesa zonas de hayas y robles, asciende hacia Canto la Cerra y vuelve a descender hasta Carande.

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La ruta con la que descubrir hasta una docena de molinos papeleros construidos a partir del siglo XVIII

La ruta con la que descubrir hasta una docena de molinos papeleros construidos a partir del siglo XVIII

Cerca del nacimiento del río Vinalopó, en la provincia de Alicante, los amantes del senderismo y la historia pueden arrancar la ruta de los Molinos de Banyeres de Mariola

Alcornoques, castaños o un puente llamado “romano” forman parte de esta ruta que antiguamente se usaba para el estraperlo

Figuras escondidas entre raíces, troncos y piedras forman parte de esta mágica ruta que acaba en el hórreo más grande de Asturias

En el extremo septentrional de Alicante, envuelto por el valioso paisaje natural de la Sierra de Mariola, el municipio de Banyeres de Mariola alberga un patrimonio hidráulico de singular importancia regional. Siguiendo el curso alto del río Vinalopó, a escasa distancia de su nacimiento, se despliega un itinerario histórico que rescata la memoria de una floreciente industria. A lo largo de este cauce fluvial surgieron instalaciones fabriles que transformaron por completo la dinámica socioeconómica del territorio montañoso. El agua impulsó así un valioso entramado fabril histórico.

A partir del siglo XVIII, la fuerza del río comenzó a aprovecharse de manera sistemática para la instalación de molinos papeleros, harineros y batanes. En su etapa de esplendor, la zona llegó a albergar hasta una docena de molinos, con nueve plantas papeleras funcionando simultáneamente. Durante varios siglos, estas construcciones fueron el motor económico del municipio, empleando a la mayor parte de sus vecinos. La corriente movía ruedas e ingenios mecánicos que canalizaban el agua hacia las áreas de trabajo, iniciando una próspera tradición.

Entre los vestigios patrimoniales más destacados figura el Molí l'Ombria, reconocido como la primera instalación papelera erigida en el curso del Alto Vinalopó. Fundado en 1770 por el escribano Laureano Ballester y Garrigós, el recinto destacó por la elaboración de papel de timbre y de fumar de gran calidad. Posteriormente, la propiedad pasó a José Laporta Valor, quien adaptó el recinto para suministrar energía eléctrica al Molí Sol y al Molí Pont. Aunque se encuentra en ruinas, conserva su planta baja abovedada y las plantas destinadas al secado de las hojas.

Durante varios siglos, estos molinos fueron el motor económico del municipio, empleando a la mayor parte de sus vecinos
Durante varios siglos, estos molinos fueron el motor económico del municipio, empleando a la mayor parte de sus vecinos

Aguas abajo emerge la imponente estructura del Molí Sol, conocido también en la comarca como el molino Blanco y Negro por la famosa marca de papel de fumar que allí se fabricaba. Construido en 1856 junto al antiguo molino harinero Torró, este complejo destaca por su alzado de cuatro plantas sobre un semisótano abovedado. En el nivel inferior se moldeaba la pasta de papel sobre pilares de mortero, mientras que las plantas superiores se destinaban al secado al aire mediante amplios ventanales. La fama de sus libritos alcanzó notable éxito en mercados de América.

Un hito fundamental en la ruta es el Molí Pont, cuyo origen se remonta a 1758 cuando el rector Mauro Aparisi promovió un molino harinero para financiar la iglesia parroquial. En 1877, José Mora Navarro adquirió la finca y construyó al lado el mayor molino papelero de Banyeres de Mariola. Reorganizado más tarde como La Innovadora por José Laporta, el complejo se integró en 1935 en Papeleras Reunidas S.A. hasta su cierre en 1964. En la actualidad, el histórico edificio se proyecta para albergar la futura sede del Museu Valencià del Paper, salvaguardando su memoria.

El trayecto fluvial comprende además otros molinos de gran interés como el Molí l'Aspenta o Molino San Jorge, ubicado en la partida del Bovar y parcialmente destruido por las riadas del río Vinalopó. Destaca asimismo el Molí del Partidor, una estratégica instalación de distribución hídrica con dos tinas que conserva sus arcos tradicionales y su cubierta a dos aguas. A estas edificaciones se suman el Molí Roig o de Català, surgido sobre un antiguo batán del siglo XVIII, y el Molí Sans en la confluencia con la Marjal. Todos atestiguan la hábil ingeniería hidráulica de la zona.

Diversa vegetación

Hoy en día, los amantes del senderismo pueden recorrer este relevante legado mediante una sencilla ruta de unos cinco kilómetros de longitud y escaso desnivel, idónea para realizar en familia. La senda discurre junto al río rodeada por un denso bosque de ribera formado por chopos, olmos y tupida vegetación autóctona. A lo largo del camino, diversos paneles interpretativos detallan la historia de la maquinaria hidráulica y la botánica local, destacando plantas como el saúco, empleado antaño para confeccionar tintes. 

Declarada Bien de Interés Cultural, la ruta de los Molinos de Banyeres de Mariola constituye un ejemplo excepcional de recuperación y puesta en valor del patrimonio industrial valenciano. Caminar entre las ruinas de estas antiguas fábricas permite comprender el esfuerzo de generaciones que convirtieron el agua en desarrollo económico. Aunque el paso del tiempo haya deteriorado parte de los edificios, la tranquilidad del paisaje y la presencia del río invitan a una pausa transformadora. Esta excursión es, en definitiva, una cita imprescindible para disfrutar de la naturaleza y la historia.

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Con 3 mástiles y 26 velas, es el buque italiano más antiguo en servicio y ciudadanos de Tenerife y Cádiz lo han podido ver de cerca

Con 3 mástiles y 26 velas, es el buque italiano más antiguo en servicio y ciudadanos de Tenerife y Cádiz lo han podido ver de cerca

El Amerigo Vespucci resalta no solo por sus enormes dimensiones sino por la exquisita ornamentación artesanal que adorna cada rincón de su estructura

Conectaba Cádiz, México y Filipinas y fue considerada la ruta marítima más larga en duración y en recorrido de la historia

Un buque hundido en la Segunda Guerra Mundial, convertido en arrecife: así ha transformado el fondo marino

El majestuoso buque escuela Amerigo Vespucci, perteneciente a la Marina de Italia, ha dejado boquiabierto recientemente a miles de visitantes tras realizar sendas escalas en los puertos de Santa Cruz de Tenerife y Cádiz. Esta emblemática embarcación, considerada de manera como uno de los veleros más hermosos del mundo, desató una enorme expectación popular en ambas ciudades. Ciudadanos de todas las edades acudieron en masa para admirar de cerca una auténtica reliquia viviente de la navegación tradicional. Sus elegantes franjas blancas y negras sobre el casco evocan los antiguos navíos de línea del siglo XIX.

Construido en los históricos astilleros de Castellammare di Stabia bajo el virtuoso diseño del teniente coronel e ingeniero naval Francesco Rotundi, la nave fue botada oficialmente en febrero de 1931. Tras casi cien años de impecable trayectoria en los mares, el buque ostenta el título de la unidad en servicio más antigua de toda la flota militar italiana. Inspirado en las líneas clásicas de otro navío, en este caso el Monarca, ha servido ininterrumpidamente como academia flotante para generaciones de cadetes de la distinguida Escuela Naval de Livorno, combinando tradición náutica e instrucción militar.

En su imponente arquitectura naval destacan tres majestuosos mástiles verticales de acero y madera que alcanzan alturas de 54, 50 y 43 metros sobre el nivel del mar. La impresionante arboladura sostiene un sofisticado aparejo compuesto por 26 velas cuadradas y de cuchillo confeccionadas artesanalmente con resistente lona de fibra natural olona. El conjunto del velamen suma una superficie superior a los 2.800 metros cuadrados, permitiendo a la nave navegar impulsada por el viento. Para maniobras portuarias o calmas chichas, eso sí, cuenta con motores diésel-eléctricos.

El Amerigo Vespucci actúa como un prestigioso embajador itinerante de la cultura, la elegancia y la industria marítima italiana
El Amerigo Vespucci actúa como un prestigioso embajador itinerante de la cultura, la elegancia y la industria marítima italiana

La estampa del Amerigo Vespucci resalta no solo por sus enormes dimensiones de 101 metros de eslora y 15 de manga, sino por la exquisita ornamentación artesanal que adorna cada rincón de su estructura. En la proa luce un imponente mascarón bañado en pan de oro que representa la figura del famoso comerciante y cosmógrafo florentino Américo Vespucio, quien dio nombre al continente americano. Los elegantes arabescos dorados de la popa y los acabados en maderas nobles como la teca, la caoba y el roble reflejan un refinado estándar de conservación patrimonial que asombra a todos.

Durante su estancia en la bahía de Cádiz y en las costas de Tenerife, las autoridades navales italianas organizaron jornadas de puertas abiertas que atrajeron a una multitud entusiasta dispuesta a esperar pacientemente en kilométricas colas bajo el sol. Los asistentes que lograron subir a bordo recorrieron las cubiertas de madera de teca mientras observaban la seria disciplina de los marineros italianos uniformados. El puerto gaditano se vistió de gala para despedir a esta nave legendaria antes de que continuara su ruta atlántica hacia el Mediterráneo, dejando un recuerdo imborrable en la población local.

La célebre reputación del navío trascendió fronteras en 1962 cuando protagonizó un famoso intercambio de señales luminosas en aguas del Mediterráneo con el portaaviones norteamericano USS Independence. Al ser preguntado por su identidad, el buque transalpino respondió con su nombre oficial, recibiendo de vuelta el icónico elogio militar estadounidense que afirmaba que estaban “ante el barco más bonito del mundo”. Asimismo, desde 1978, la nave luce con orgullo en su estructura el inspirador lema oficial “No el que empieza, sino el que persevera”.

Embajador cultural

A bordo de esta nave histórica trabaja una tripulación permanente de 264 militares entre oficiales, suboficiales y marineros, número que se duplica holgadamente hasta alcanzar las 400 personas cuando se embarcan los alumnos en instrucción. Las complejas maniobras para desplegar el velamen se ejecutan enteramente de forma manual a través de más de 36 kilómetros de jarcias y cabos de fibra vegetal, bajo las órdenes directas del comandante y el contramaestre. Esta rigurosa metodología tradicional exige un gran esfuerzo de coordinación física y trabajo en equipo.

Además de su función formativa primordial, el Amerigo Vespucci actúa como un prestigioso embajador itinerante de la cultura, la elegancia y la industria marítima italiana en los puertos más relevantes de todo el planeta. Su actual travesía internacional de circumnavegación promueve la diplomacia naval y fortalece los lazos culturales entre naciones, al tiempo que promociona el sello de calidad del diseño transalpino. La visita a las Islas Canarias y a Andalucía ha ratificado la admiración universal que despierta esta joya flotante, cuyo legado centenario continúa surcando los océanos del mundo.

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