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La madrugada más aterradora en Oliva: "Cruzamos con el bebé en brazos una calle convertida en río"

La madrugada más aterradora en Oliva: "Cruzamos con el bebé en brazos una calle convertida en río"

Vecinos de la zona más cercana a la playa relatan la angustia que sintieron cuando en torno a las cinco de la mañana del lunes despertaron con el agua entrando en sus casas: "No había luz ni nada, creíamos que nos ahogábamos"

Seis muertos, un millar de rescates y registros históricos por la dana Adam: “Mucha gente lo ha perdido todo como en 2024”

La zona cero de la dana Adam focalizada entre Gandia, Oliva y Pego amaneció este martes con un día soleado y el cielo prácticamente despejado, una imagen sorprendente y que contrasta con el tremendo aguacero que tan solo unas horas antes dejó registros de hasta 700 litros por metro cuadrado, el tercer temporal más intenso de la historia reciente de la Comunitat Valenciana.

En el centro de la localidad de Oliva, uno de los más afectados, en torno a las 9.30 horas las calles estaban semivacías y contenían restos de hojas y ramas como consecuencia de la tormenta. Unas 150 personas amanecieron en el centro polivalente habilitado por Cruz Roja como refugio para las personas desalojadas que no disponían de alojamiento alternativo.

Los rostros de todos ellos evidenciaban el cansancio y la angustia sufrida tras una madrugada, la del lunes 19 de octubre, que se convirtió en una auténtica pesadilla. Mientras los voluntarios les repartían café, zumos y algo de bollería, algunos afectados y afectadas como Verónica se acercaban en busca de agua potable: “Por suerte mi casa, en una de las zonas de la playa de Oliva más afectadas, tiene una primera altura. En la planta baja entró un metro de agua y lo hemos perdido todo. Mis hijos pasaron mucho miedo. He venido a recoger agua porque nos han dicho que en nuestra zona se han roto las tuberías y vamos a estar tres días sin suministro. Nos habían dicho que viniéramos a los puntos de recogida y ahora nos comentan que irá la UME a traernos”.

Centro polivalente de Oliva convertido en albergue de acogida, donde pasaron la noche del lunes 150 personas.
Centro polivalente de Oliva convertido en albergue de acogida, donde pasaron la noche del lunes 150 personas.

Tal y como comprobó in situ elDiario.es, los estragos de las inundaciones se van haciendo más visibles en las zonas más cercanas a la costa, especialmente en las zonas urbanas cercanas al club náutico. Contenedores volcados, coches desplazados y dañados por la tormenta y vecinos y vecinas sacando muebles y limpiando sus viviendas. Algunos caminos secundarios y tramos de calles seguían anegados.

“Nos despertamos a las 05.00 horas y vimos que nos había entrado agua, ya nos cubría por el tobillo. Intentamos sacar agua, pero no paraba subir el nivel y fue cuando nos dimos cuenta de que nos teníamos que ir o si no nos ahogábamos”, explica Bárbara, de 24 años, mientras saca lo que puede, junto a su pareja, de la casa de planta baja en la que residen.

Según explica, en cuestión de 10 minutos el agua ya les llegaba por la cintura: “Cogimos lo que pudimos, ropa y biberones para nuestro bebé de un año, e hicimos una cadena cogidos del brazo para cruzar la calle convertida en un río. La corriente era fuerte. Pasamos a la casa de mi vecina, que está en altura, con mi hija, el perro y también con mi suegra, que es mayor. Fue una pesadilla, no había luz ni nada, creíamos que nos ahogábamos”.

Más cerca del mar, junto al Camping Kikopark, reside Raúl junto a su mujer y a su hijo, en una casa de planta baja. Todos ellos aguantaron como pudieron hasta la Unidad Militar de Emergencias (UME) pudo acceder con una camioneta para rescatarles.

Bárbara muestra cómo ha quedado su casa tras la inundación.
Bárbara muestra cómo ha quedado su casa tras la inundación.

Según cuenta, hicieron una especie de torre poniendo diversos enseres y un colchón sobre los sofás para ganar altura de forma provisional y evitar ser arrastrados por el agua: “Llamamos al 112 para pedir ayuda, pero tenían casos más graves con gente en tejados o en techos de coches y tardaron unas horas en poder rescatarnos. Aquí teníamos medio metro de agua, a la altura de la las rodillas, que aunque no es mucho, el miedo que tenía era que pudiera subir más porque estaba lloviendo mucho”.

Raúl y Tania viven en un apartamento de planta baja y primer piso cerca de la playa de Burguera. Se despertaron a las 3.30 horas de la madrugada del lunes por el ruido del viento y ya había en casa 10 centímetros de agua. “Pero en una hora ya teníamos un metro de agua y a las 6.30 horas llegaba al metro y medio”.

Raúl delante de su casa, con los colchones que usaron para ponerse a salvo del agua.
Raúl delante de su casa, con los colchones que usaron para ponerse a salvo del agua.

Con dos hijos de 5 y 7 años, no tardaron en aparecer los nervios ante una lluvia que no paraba, por lo que decidieron subir a casa de los vecinos que tenían luz y suministros: “Aunque nos costó contactar con el 112, si hubiéramos corrido peligro nos habrían rescatado porque no paraban de pasar helicópteros por todas partes vigilando situaciones de riesgo”, explican.

Piles, Bellreguard, Miramar y Els Poblets buscan la normalidad

Ya fuera de Oliva, en Piles, se pasó de tener toda la playa anegada a quedar solo dos calles por desaguar, tras acumular unos 650 litros por metro cuadrado, según su alcaldesa, Cristina Fornet.

Raúl y Tania salen de su casa aún con un palmo de agua en la zona del aparcamiento.
Raúl y Tania salen de su casa aún con un palmo de agua en la zona del aparcamiento.

Bellreguard, en el litoral sur de Valencia, trabajaba este martes en recuperar el suministro de luz y agua y volver a la normalidad lo antes posible, según su alcalde, Alex Ruiz. Y en Miramar, su alcaldesa, Pilar Peiró, explicaba que ya se podía transitar por una parte de la playa, que estuvo totalmente inundada, gracias al trabajo de las estaciones de bombeo.

Las calles de la localidad alicantina de Els Poblets también fueron recuperando poco a poco la normalidad tras el desbordamiento del río Girona este lunes de madrugada por las lluvias de la dana Adam gracias al trabajo de operarios, vecinos y voluntarios.

Varios coches en una calle que sufrió las consecuencias del desbordamiento del río Girona en Els Poblets. Imagen: EFE/Miguelina Galiano.
Varios coches en una calle que sufrió las consecuencias del desbordamiento del río Girona en Els Poblets. Imagen: EFE/Miguelina Galiano.

Algunos de los vehículos que se amontonaban en las calles próximas al cauce ya han sido retirados, mientras que el barro se seguía limpiando este martes en algunas calles y en el interior de las casas.

Paco vive en esta localidad de la Marina Alta, en una casa de alquiler, un inmueble que en 2007 ya sufrió las consecuencias de la gota fría de entonces. “Ahora, a reconstruir y a sobrevivir, eso es lo que hay”, asegura. En su caso, han decidido mudarse a un piso y dejar la casa después de que varias paredes de la vivienda se vinieran abajo y que el suelo se hundiera en algunos puntos con el paso del agua. El alcalde del municipio, José Luis Mas, ha explicado que el pueblo “sigue patas arriba”, aunque la presencia de maquinaria pesada y “muchos voluntarios y bomberos achicando agua” hacen que Els Poblets esté “mucho mejor de lo que pensaba que estaría en un principio”.

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Emisiones de CO2 y calentamiento del Mediterráneo: por qué el cambio climático amplifica la magnitud de las danas

Emisiones de CO2 y calentamiento del Mediterráneo: por qué el cambio climático amplifica la magnitud de las danas

El jefe de climatología de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), José ängel Núñez, explica que "el calentamiento del Mediterráneo supone un mayor aporte de energía y de humedad. La lógica dice que una mayor energía y una mayor humedad tienen que dar lugar a fenómenos más violentos"

Cinco muertos, un millar de rescates y registros históricos por la dana Adam: “Mucha gente lo ha perdido todo como en 2024”

Dos años después de la trágica riada que dejó 233 fallecidos en la provincia de Valencia, una nueva dana ha azotado la provincia, aunque esta vez en el litoral sur y también en el norte de Alicante.

Tal y como han informado los diferentes organismos, los registros pluviométricos han sido una vez más históricos sobre todo en la franja entre Gandia, Oliva y Pego, con importantes inundaciones, daños materiales, centenares de rescates y tres fallecidos, dos en Oliva y uno en Sagunto.

Según Avamet, Las mayores precipitaciones se han localizado en la pedanía de Forna (l'Atzúbia), donde se han recogido hasta 720 mm, seguido muy de cerca por la localidad vecina de Pego, con 693 mm. Estos volúmenes suponen la práctica totalidad de la media pluvial de todo un año concentrada en apenas 48 horas. En la comarca de la Safor, Oliva roza los 650 mm (643 mm), mientras que poblaciones como el Real de Gandia (615 mm) y la zona de Barx - la Drova (602 mm) superan la barrera de los 600 mm.

Los diferentes estudios realizados tras la dana del 29 de octubre de 2024 certifican que el cambio climático incrementa entre un 15% y 20% el impacto y la fuerza de estos fenómenos, tal y como explica a elDiario.es el jefe de climatología de la Agencia Estatal de Meteorología, José Ángel Núñez, debido principalmente al aumento del calentamiento del planeta provocado por el incremento de las emisiones de CO2.

Según Núñez, “el cambio climático no es una cuestión de creencias ni de fanatismo, como dicen ahora” al tiempo que añade que los que les llaman “fanáticos climáticos” lo hacen “sin mirarse al espejo previamente”. Así, recuerda que “las bases físicas del cambio climático se establecieron hace 200 años y, durante el siglo XIX, se fue desarrollando la ciencia”. A mediados de ese siglo, aunque aún no se hablaba de cambio climático, “ya se empezó a plantear que el CO₂ influye en que la Tierra sea notablemente más cálida”.

Esto empezó con Joseph Fourier hace 200 años. El responsable de la Aemet comenta que “a mediados del siglo XIX, una científica estadounidense ya señaló que los gases presentes en la atmósfera que permiten que la Tierra sea más cálida son los gases de efecto invernadero que hacen que la temperatura sea 33 grados más alta de lo que sería si no existieran, lo que hace posible la vida sobre la Tierra”.

Según Núñez, el aumento de emisiones de CO2 como consecuencia de la acción del hombre ha generado un incremento de un 50% de los gases de efecto invernadero: “Por explicarlo de forma sencilla, si una manta cubre la Tierra y la mantiene caliente y le añadimos otra media manta, la temperatura asciende. Eso es indiscutible, porque ya se ha demostrado que la temperatura está aumentando. En España, la temperatura ha ascendido aproximadamente 1,9 grados desde la época preindustrial, es decir, desde alrededor de 1850”.

La temperatura, advierte Núñez, “es una medida de energía y lo que nos indica es que estamos en un planeta más energético”. En el caso del Mediterráneo, “se trata de un mar semicerrado y su calentamiento está siendo notablemente superior al de los océanos”. Por ejemplo, apunta que “en zonas de Galicia el calentamiento del Atlántico puede estar en 0,7 o 0,8 grados, mientras aquí el Mediterráneo está caso en el doble, 1,3 o 1,4 grados más caliente”.

En consecuencia, “el calentamiento del Mediterráneo supone un mayor aporte de energía y de humedad y lo que la lógica dice es que una mayor energía y una mayor humedad tienen que dar lugar a fenómenos más violentos, y eso es lo que ya se está demostrando”. Núñez afirma que “se han realizado varios estudios de atribución de la dana de 2024 y todos coinciden en que fue entre un 15 % y un 20 % más intensa de lo que habría sido en un escenario sin cambio climático”.

El jefe de climatología de la Aemet comenta que “estos fenómenos de lluvias torrenciales no son nuevos, pero ahora se comportan de forma diferente, de forma más violenta, más intensa, incluso en menos horas acumulan más lluvia que lo que antes acumulaban en temporales que podían durar 24 o 36 horas”.

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