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Antes de 'La bola negra', Carlos González ya participó en estos otros proyectos de Los Javis

Antes de 'La bola negra', Carlos González ya participó en estos otros proyectos de Los Javis

El actor de 29 años interpreta al personaje de Alberto en el nuevo largomatraje de Javier Calvo y Javier Ambrossi

La película libanesa que ganó en Toronto y que 'La bola negra' ha destronado 15 años después

Todo el mundo habla de La bola negra. De las posibilidades que tendrá la película de Los Javis y su equipo en la gala más importante de Hollywood. Todo el mundo habla también de su reparto. De sus entrevistas con los medios estadounidenses en plena promoción, de su entusiasmo escuchando a Taylor Swift durante su actuación en la gala del Museo de la Academia de cine.

Entre los afortunados que han tenido la oportunidad de protagonizar el nuevo filme de Javier Calvo y Javier Ambrossi, está Carlos González quien, al contrario que otros de sus compañeros de reparto, como Guitarricadelafuente o Milo Quifes, que han debutado en la gran pantalla con este papel, cuenta con una dilatada trayectoria. De hecho, no es la primera vez que González y la dupla de directores trabajan juntos.

La relación entre ellos empezó hace mucho tiempo, cuando un joven Carlos llegó a Madrid para estudiar interpretación. “Yo les llevo persiguiendo desde que tengo 18 años, cuando vendían camisetas en un hall de teatro, con su primer musical, que se llamaba La llamada”, explicó el actor en declaraciones a Fan Expo.

Ya en ese primer encuentro, se creó la magia. “Miré a Javier Ambrossi y le dije, por favor, quiero trabajar contigo. Y me prometió que así iba a ser. Ambrossi es absolutamente bruja”. A los años, llegó la primera “llamada”, esta vez teléfonica, donde a González le ofrecieron formar parte del biopic sobre la vida de Cristina Ortiz, 'La Veneno'.

Los proyectos

En Veneno, la serie de televisión que Los Javis dirigieron después de Paquita Salas y antes que La Mesías para Atresplayer Premium, el actor se puso en la piel del personaje de Alfonso, un amigo de la juventud de Cristina Ortiz durante su etapa en Málaga. Este aparece principalmente en el tercer capítulo de la miniserie.

Su primer papel protagonista le llegó hace cinco años con Maricón perdido (2021), la serie de Movistar Plus que adaptaba la novela homónima de Bob Pop. Un proyecto que nada tenía que ver con Ambrossi ni Calvo pero en el que González pudo demostrar, esta vez con más tiempo en pantalla, sus dotes interpretativas frente a la cámara.

Después llegaron sus papeles en Cardo (2023) y Mariliendre (2025), dos series de Atresplayer en las que González volvió a coincidir con Los Javis. Aunque la pareja no estuvo al frente de la dirección, sí participó en ambas producciones a través de su productora, Suma Content.

Ahora La bola negra, que le ha dado la oportunidad de trabajar con una estrella de la talla de Glenn Close, supone también un paso no solo en la carrera del actor navarro, sino también en la relación profesional entre el intérprete y los cineastas. Nadie sabe si volveremos a verlos colaborando juntos. Por ahora, todas las miradas están puestas en los Oscar. 

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La película con la que la directora de 'Sentido y sensibilidad' debutó en el cine y consiguió una nominación al BAFTA

La película con la que la directora de 'Sentido y sensibilidad' debutó en el cine y consiguió una nominación al BAFTA

Georgia Oakley está al frente de la nueva adaptación de la novela de Jane Austen protagonizada por Daisy Edgar-Jones y Esmé Creed-Miles

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La novela Sentido y sensibilidad, publicada por Jane Austen en 1811, vuelve a la gran pantalla con una nueva adaptación dirigida por Georgia Oakley y protagonizada por Daisy Edgar-Jones y Esmé Creed-Miles. La película llegará a los cines de España el próximo 23 de octubre, pero no es la primera vez que este drama del siglo XIX se lleva al cine.

La versión de 1995, dirigida por Ang Lee y protagonizada por Emma Thompson y Kate Winslet, se convirtió en una de las adaptaciones más conocidas del libro de Austen. Años más tarde, en 2008, la BBC también estrenó otra adaptación, esta vez en formato de miniserie con tres episodios.

De la misma manera que no es la primera vez que veremos a las las hermanas Dashwood en el cine, tampoco es la primera vez que Oakley se pone al frente de un drama. Hace cuatro años, antes de adentrarse en el universo literario de Austen, la cineasta británica debutó con una película ambientada en la Inglaterra de 1988 que le valió un enorme reconocimiento. 

El debut

Hablamos de Blue Jean (2022), el drama que Oakley no solo dirigió, sino que también escribió. El filme se ambienta en los últimos años del gobierno conservador de Margaret Thatcher, justo cuando se promulga la famosa Sección 28. Esta enmienda legal aprobada en el Reino Unido prohibía a las autoridades y a las escuelas públicas “promover intencionadamente la homosexualidad”. 

En este contexto de homofobia, la película cuenta la historia de Jean, una profesora de educación física que oculta su homosexualidad y que ve cómo la llegada de una nueva alumna amenaza con sacar a la luz su vida privada. Esta situación la obliga a enfrentarse a la presión por intentar mantener separadas sus dos identidades.

Blue Jean fue la gran carta de presentación de Oakley, quien ya había dirigido varios cortometrajes antes. La película se estrenó en el Festival de Cine de Venecia, donde se llevó el Premio del público, y tuvo un gran reconocimiento por parte de la crítica. También obtuvo una nominación a los premios BAFTA en la categoría de mejor debut y ganó cuatro Premios de Cine Independiente Británico.

Cuatro años después de aquello, Sentido y sensibilidad supone el segundo largometraje de Oakley como directora y su regreso al cine. Aunque las historias de ambos proyectos están separadas por varios siglos y se desarrollan en contextos muy diferentes, las dos películas giran alrededor de las normas sociales y las expectativas que, durante generaciones, han condicionado la libertad y las decisiones de las mujeres.

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Descubren tres nuevas especies de gusanos "devora huesos" en la península ibérica

Descubren tres nuevas especies de gusanos "devora huesos" en la península ibérica

Los ejemplares fueron obtenidos en el Cantábrico, el golfo de Cádiz y el Mediterráneo, a una profundidad entre 50 y más de 1.200 metros

El Niño y el tráfico ilegal ponen en jaque a las iguanas marinas de Galápagos

No tienen boca, ano ni intestino, pero son capaces de aprovechar los nutrientes que esconden los huesos depositados en el fondo del mar. Tres nuevas especies de estos singulares organismos, conocidos como “gusanos devora huesos”, han sido descritas por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) y del Instituto Español de Oceanografía (IEO), ambos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Las nuevas especies pertenecen al género Osedax, unos singulares anélidos marinos, y han recibido los nombres de Osedax emmae, Osedax teoi y Osedax martini en honor a los nombres de los hijos de los científicos a cargo de la investigación. Aunque estos animales ya eran conocidos por la comunidad científica, el estudio aporta nueva información sobre ellos.

“El género Osedax fue descubierto hace apenas dos décadas y, antes de nuestro trabajo, se habían descrito formalmente 34 especies distribuidas por los océanos de todo el planeta”, explica Sergi Taboada, investigador del MNCN. Las tres especies descubiertas se suman a esta lista, y la pregunta ahora es “hasta qué punto sigue siendo desconocida la biodiversidad de los fondos marinos, incluso en regiones relativamente estudiadas como las aguas que rodean la Península”, reflexiona Taboada.

Un trabajo de meses

Para localizar estos animales, el equipo científico depositó unos huesos de vaca y cerdo en unas estructuras submarinas instaladas en nueve puntos del entorno de la península ibérica, incluyendo el área marina protegida del Cantábrico El Cachucho, el golfo de Cádiz, y el escarpe de Mazarrón. 

“Los dispositivos permanecieron durante varios meses en el fondo y posteriormente fueron recuperados durante campañas oceanográficas del IEO desarrolladas entre 2022 y 2024”, comparte Javier Cristobo, investigador del IEO. Los huesos primero se examinaron a bordo, y los organismos recuperados se estudiaron después en el MNCN.

En el laboratorio, se realizaron análisis morfológicos y genéticos pero, “simplemente mirándolas con lupa, las tres especies presentaban características diferenciadas, un indicio de que se trataba de especies nuevas para la ciencia”, explica Teresa Alonso, investigadora del MNCN.

Osedax emmae se ha localizado hasta el momento en el área marina protegida de El Cachucho a unos 500 metros de profundidad, mientras que Osedax teoi apareció frente a la costa mediterránea de Mazarrón, a más de 1.200 metros. Por su parte, Osedax martini se ha identificado tanto en el Mediterráneo como en el golfo de Cádiz, desde unos 50 hasta más de 700 metros de profundidad.

Los “gusanos devora huesos” son unos animales marinos muy peculiares que viven en el fondo del océano y se alimentan de los nutrientes presentes en los huesos de animales muertos. En lugar de disponer de un aparato digestivo convencional, desarrollan unas estructuras que penetran en los huesos de vertebrados, donde alojan unas bacterias que ayudan a descomponer los compuestos orgánicos para así aprovechar sus nutrientes.

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El pueblo en el que se puede visitar el único monasterio de España que fue inaugurado por un papa

El pueblo en el que se puede visitar el único monasterio de España que fue inaugurado por un papa

A su paso por la localidad riojana durante un viaje hacia Roma, Adriano VI bendijo e inauguró el templo en 1522

Ni 300 habitantes censados: así es el pueblo más “pequeño” de toda la provincia de Sevilla

La Rioja esconde uno de los monasterios más peculiares de España. Hablamos del único del país del que se tiene constancia que fue inaugurado por un papa y, para conocerlo, debemos viajar hasta Casalarreina, un pequeño pueblo de La Rioja Alta situado a pocos kilómetros de Haro.

La historia de este lugar se remonta al siglo XVI, cuando Juan Fernández de Velasco, obispo de Calahorra y La Calzada, promovió su construcción. Fue en 1509 cuando obtuvo la autorización del papa Julio II y, el 10 de abril de 1514, se colocó la primera piedra del conocido monasterio de Nuestra Señora de la Piedad. Sin embargo, el obispo falleció en 1520 sin ver concluida la obra. 

Tras su muerte, la continuación del proyecto quedó en manos de sus familiares, concretamente de su hermano Íñigo Fernández de Velasco y Mendoza y de su sobrina Isabel de Guzmán y Velasco. La construcción iba más allá de una iniciativa religiosa de los Fernández de Velasco, y sirvió a la familia como una muestra más de su poder nobiliario. 

Portada del Monasterio de Nuestra Señora de la Piedad de Casalarreina.
Portada del Monasterio de Nuestra Señora de la Piedad de Casalarreina.

El 14 de marzo de 1522, cuando las obras todavía no habían concluido, el papa Adriano VI visitó Casalarreina. El pontífice, que entonces viajaba hacia Roma para asumir el gobierno de la Iglesia católica, bendijo e inauguró el monasterio, convirtiendo el edificio en un lugar excepcional dentro del patrimonio religioso español.

La construcción, sin embargo, continuó durante los años siguientes, hasta quedar prácticamente terminada hacia 1524. Una vez inaugurado, y tras un largo conflicto familiar entre Íñigo e Isabel sobre la orden que habitaría el monasterio, se acordó que el edificio sería casa de las monjas dominicas, quienes todavía viven allí.

Un monasterio con historia

Desde su inauguración en el siglo XVI, las dominicas de este monasterio riojano han vivido grandes eventos históricos. En 1795, una incursión francesa obligó a las monjas a huir, siendo acogidas por las religiosas calatravas del monasterio de San Felices de Burgos. Posteriormente, en 1808, durante la Guerra de la Independencia, tuvieron que abandonar nuevamente el monasterio, ya que en él se instaló un hospital de guerra. 

La desamortización de Mendizábal del siglo XIX afectó a sus fincas rústicas y, a partir de 1876, el monasterio pasó a regentar un colegio-internado de niñas. Ya en el XX, durante la Guerra Civil, las monjas dieron refugio a otras comunidades religiosas que habían tenido que huir o habían perdido sus casas.

Más allá de todos estos eventos y la visita del papa, el monasterio destaca por su iglesia y su claustro, que combinan arquitectura gótico-renacentista, y su portada plateresca. En 1977, fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento Histórico-Artístico de interés nacional, y hoy sigue siendo uno de los lugares de visita obligatoria en Casalarreina.

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