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Las fiestas de la Antigüedad tenían alcohol y desenfreno, pero su fama de orgías permanentes podría estar muy exagerada

Las fiestas de la Antigüedad tenían alcohol y desenfreno, pero su fama de orgías permanentes podría estar muy exagerada

Celebraciones históricas - Las celebraciones de Grecia, Roma, Egipto y Mesopotamia podían incluir alcohol y encuentros sexuales, aunque la posición de los asistentes y las convenciones sociales condicionaban su desarrollo

El día que Platón renunció a reformar al tirano más poderoso del mundo griego

Las restricciones sociales seguían presentes en muchos banquetes antiguos, pese a su posterior reputación de libertinaje. Aquellas normas condicionaban unas fiestas que podían prolongarse durante horas entre abundantes comidas, vino y encuentros sexuales. La imagen de celebraciones dominadas por orgías y borracheras tiene fundamento en determinados episodios, aunque también existían reuniones mucho más ordenadas.

La posición social de los asistentes influía en su comportamiento y en las actividades permitidas. El desenfreno formaba parte de algunas celebraciones, pero podía provocar escándalos incluso entre sociedades acostumbradas al consumo de alcohol.

El cine difundió una imagen distorsionada de Roma

La fama de aquellas fiestas procede principalmente de episodios extraordinarios, mientras que las celebraciones habituales dejaron menos testimonios escritos. The Collector explica que los banquetes antiguos cumplían funciones sociales y políticas, con reglas que condicionaban la conducta de sus participantes.

La embriaguez y las prácticas sexuales podían aparecer en determinadas reuniones, pero su aceptación dependía de las circunstancias. En muchas ocasiones, los anfitriones buscaban reforzar sus relaciones y exhibir su posición social, por lo que una celebración descontrolada podía perjudicar precisamente el prestigio que pretendían demostrar.

Las fiestas de la Antigüedad tenían fama de desenfrenadas
Las fiestas de la Antigüedad tenían fama de desenfrenadas

La imagen cinematográfica de los banquetes romanos también ha difundido costumbres que apenas guardan relación con la realidad histórica. Películas como Calígula, estrenada en 1979, popularizaron celebraciones caracterizadas por el exceso sexual.

Otro error muy extendido presenta los vomitorios como habitaciones donde los comensales vaciaban el estómago para continuar comiendo. En realidad, eran accesos y salidas de recintos públicos como el Coliseo. Los relatos escandalosos de autores como Tácito, Suetonio y Tito Livio contribuyeron igualmente a perpetuar esa reputación.

La embriaguez tenía distintas funciones en las celebraciones antiguas

Las celebraciones religiosas de Egipto podían conceder a la embriaguez un significado ceremonial relacionado con la diosa Hathor. Durante el festival Tekh se consumían bebidas alcohólicas y se organizaban danzas acompañadas de música. La tradición religiosa vinculaba aquella celebración con el episodio mitológico en el que Hathor era apaciguada mediante cerveza teñida de rojo.

En Mesopotamia, el Akitu babilónico incluía procesiones y banquetes destinados a renovar simbólicamente el orden político y religioso. Estas prácticas convivían con restricciones sociales, especialmente severas ante determinadas conductas sexuales.

Los griegos diluían el vino durante sus simposios
Los griegos diluían el vino durante sus simposios

Los aristócratas griegos celebraban reuniones conocidas como simposios, donde el consumo de vino comenzaba habitualmente después de cenar. Según Grunge, los invitados se reclinaban sobre lechos mientras conversaban, escuchaban música y participaban en juegos. El simposiarca regulaba la bebida, que normalmente se diluía con agua.

Uno de los entretenimientos era el kottabos, consistente en lanzar restos de vino hacia un objetivo. Las mujeres ciudadanas solían quedar excluidas, aunque podían participar cortesanas y músicas. El consumo excesivo también provocaba peleas y comportamientos censurados por pensadores como Platón y Jenofonte.

El Senado romano restringió las bacanales en 186 a. C.

Las bacanales romanas adquirieron una reputación especialmente escandalosa por las acusaciones de embriaguez, encuentros sexuales y actividades clandestinas. El historiador Tito Livio describió ceremonias nocturnas que supuestamente incluían delitos graves, aunque su postura hostil hacia aquel culto condicionaba el relato.

En 186 a. C., el Senado intervino para restringir la organización de las reuniones dedicadas a Baco, controlar sus participantes y castigar determinadas infracciones. La intervención respondía también al temor político que despertaban aquellas asociaciones religiosas.

Los cronistas atribuyeron grandes extravagancias a los emperadores romanos

Los banquetes imperiales proporcionaron algunos de los episodios más extravagantes atribuidos a las élites romanas durante la Antigüedad. Suetonio describió un comedor giratorio en la residencia de Nerón, mientras que Tácito relató una celebración organizada sobre una balsa en el estanque de Agripa.

Ambos autores mantuvieron posiciones hostiles hacia el emperador: “Nerón mismo, corrompido por todos los deseos naturales y antinaturales, no había dejado ninguna abominación pendiente con la que coronar su existencia viciosa”. El alcance exacto de aquellos excesos resulta difícil de comprobar. También resulta discutible la historia de Heliogábalo y los invitados supuestamente sepultados bajo pétalos de flores, transmitida por la poco fiable Historia Augusta.

Los relatos imperiales alimentaron una reputación difícil de verificar
Los relatos imperiales alimentaron una reputación difícil de verificar

Más allá de estos relatos sobre los emperadores, los banquetes romanos tenían funciones sociales bien definidas. La organización del convivium respondía a relaciones de prestigio, hospitalidad y alianzas entre personas de distinta posición social. Los anfitriones ofrecían alimentos, vino y entretenimiento para demostrar su riqueza.

También existían celebraciones colectivas, como las Saturnales, durante las cuales se relajaban temporalmente determinadas jerarquías mediante comidas y regalos. Frente a los escándalos imperiales, estos banquetes seguían normas de comportamiento establecidas, con participantes sujetos a convenciones sociales incluso durante las largas horas de celebración.

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Los conejos eran un lujo reservado a la realeza inglesa hasta que la peste negra cambió su historia para siempre

Los conejos eran un lujo reservado a la realeza inglesa hasta que la peste negra cambió su historia para siempre

Alimentación medieval - La escasez de trabajadores tras la epidemia mejoró las condiciones económicas de numerosos supervivientes y permitió que un alimento reservado principalmente a la aristocracia llegara a otros sectores sociales

La captura de conejos en la Inglaterra medieval tenía su propio calendario, con una temporada de trabajo que se concentraba entre octubre y febrero. Aquellos animales requerían bastante más atención de la que sugiere su actual abundancia en el campo británico. Los criadores organizaban las capturas mediante redes, perros y hurones, y contrataban trabajadores adicionales cuando llegaba el momento de recoger los ejemplares.

Los conejares eran explotaciones protegidas, con montículos artificiales para las madrigueras y guardianes encargados de impedir los robos. Todo aquel despliegue tenía una explicación económica: criar conejos era un negocio reservado principalmente a los señores.

La mortandad de la Peste Negra favoreció a los supervivientes

La Peste Negra, que devastó Europa entre 1346 y 1353, terminó alterando profundamente el consumo de estos animales en Inglaterra. La enfermedad acabó con entre un tercio y dos tercios de la población europea, una catástrofe que modificó las relaciones laborales y favoreció la mejora de las condiciones de vida de numerosos supervivientes.

Alex Brown, profesor asociado de Historia Medieval en la Universidad de Durham, explica en The Conversation cómo ese cambio permitió que un alimento aristocrático llegara progresivamente a sectores menos acomodados.

Para comprender el alcance de aquella transformación, hay que retroceder al siglo XIII, cuando los conejos todavía eran un alimento de lujo en Inglaterra. Un solo ejemplar podía costar tanto como cuatro o cinco gallinas, por lo que su consumo estaba reservado principalmente a los sectores más acomodados.

Un conejo costaba tanto como cinco gallinas
Un conejo costaba tanto como cinco gallinas

Su valor también explica que se utilizaran como regalos entre miembros de la nobleza. En 1235, Enrique III entregó diez conejos vivos al terrateniente Geoffrey Despenser, señor de Martley, procedentes de su parque de Guildford. Más adelante, el monarca ordenó capturar varias decenas de ejemplares, pero estableció una condición: debía haber suficientes animales para que las capturas no pusieran en peligro la colonia. Aquella precaución respondía al interés por conservar unos animales caros, cuya cría podía proporcionar alimento y beneficios económicos.

Los banquetes reales también permiten apreciar la transformación de su consideración gastronómica, pues Enrique III incorporó los conejos a sus provisiones navideñas en 1240. Hasta entonces, sus encargos incluían otras carnes y aves destinadas a las celebraciones cortesanas.

Las pieles constituían otra fuente de prestigio, especialmente las variedades negras y gris plateadas. Su utilización sobrevivió al periodo medieval, como demuestra la ropa de noche confeccionada con piel negra de conejo para Enrique VII.

Los salarios más altos ampliaron el consumo campesino

La escasez de trabajadores después de la epidemia permitió que numerosos campesinos reclamaran mejores remuneraciones y accedieran a tierras anteriormente menos disponibles. Esa prosperidad relativa tuvo consecuencias en sus hábitos de consumo durante los siglos XIV y XV.

Los campesinos acomodados comenzaron a comer conejo con mayor frecuencia porque la expansión de los conejares aumentó la oferta de este animal y redujo su escasez, mientras que los salarios más altos y el mejor acceso a la tierra tras la Peste Negra les permitieron adquirir un producto que antes resultaba demasiado caro.

La epidemia de 1346 a 1353 acabó con entre un tercio y dos tercios de la población europea
La epidemia de 1346 a 1353 acabó con entre un tercio y dos tercios de la población europea

Las autoridades inglesas intentaron controlar estos cambios sociales mediante disposiciones que regulaban las diferencias entre los estamentos. La ley sobre vestimenta promulgada en 1363, por ejemplo, buscaba restringir el uso de prendas y pieles consideradas propias de los grupos superiores.

En 1390, el Parlamento también restringió la caza practicada por trabajadores y artesanos, ante el temor de que esas actividades facilitaran conspiraciones contra el rey. Paralelamente, la proliferación de conejos provocaba protestas señoriales por los cultivos destruidos y los terrenos dañados.

Los documentos y las ilustraciones reflejaron su expansión medieval

La presencia de conejos en las islas británicas tiene antecedentes anteriores a la conquista normanda, aunque los testimonios escritos conservados comienzan después de ella. Los arqueólogos encontraron un hueso de conejo correspondiente a la Britania romana.

En 1176, Richard de Wyka, propietario de tierras en las islas Sorlingas, reconoció haber retenido el diezmo correspondiente a sus animales porque consideraba que aquella obligación religiosa no se aplicaba a ellos. Su interpretación apunta a que todavía constituían una incorporación poco habitual a las explotaciones.

Los manuscritos representaron conejos que ejecutaban a cazadores
Los manuscritos representaron conejos que ejecutaban a cazadores

Los manuscritos iluminados ofrecen otra perspectiva sobre la presencia del conejo en la cultura medieval, especialmente mediante escenas que invertían las relaciones habituales entre cazadores y presas. Los Decretales de Smithfield, ilustrados en Londres durante la década de 1340, representan conejos que capturan, juzgan y ejecutan a sus perseguidores humanos y caninos.

Aquellas imágenes formaban parte de una tradición humorística que convertía el orden social en un mundo al revés. Para 1555, el naturalista suizo Conrad Gesner ya describía Inglaterra como el territorio donde estos animales se reproducían con mayor abundancia.

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Los carroñeros australianos sorprenden a los científicos con su forma de alimentarse: los cadáveres funcionan como un bufé

Los carroñeros australianos sorprenden a los científicos con su forma de alimentarse: los cadáveres funcionan como un bufé

Alimentación animal - Los cadáveres de canguro ofrecen un menú desigual a los carroñeros australianos, que eligen qué comer según la grasa disponible y la competencia de otras especies

Un equipo de científicos encuentra en Bolivia el tilcayo, la primera especie de felino descubierta en más de 100 años

Los zorros rojos pueden encontrar un cadáver de canguro y quedarse prácticamente sin posibilidad de elegir las partes que van a comerse. El problema tiene nombre y apellido en el mundo animal, porque los dingos y las águilas audaces suelen adelantarse y hacerse con las piezas que más les interesan.

Estos dos grandes carroñeros australianos localizan rápidamente los animales muertos y pueden consumir cantidades considerables de carne antes de que lleguen otros competidores. Para cuando llegan los zorros, buena parte de la carne ya ha desaparecido y se quedan sin libertad de elección.

La composición nutricional condiciona qué partes consumen los carroñeros

Una investigación publicada en la revista científica Royal Society Open Science ha descubierto que los animales carroñeros muestran preferencias alimentarias relacionadas con la composición nutricional de los cadáveres. Los dingos y las águilas audaces tienden a seleccionar inicialmente regiones con mayor concentración de grasas, aunque sus elecciones cambian conforme avanza la descomposición. El trabajo también identifica diferencias entre especies y estaciones del año, relacionadas con las oportunidades de alimentación y las necesidades energéticas.

Las águilas audaces suelen comenzar a alimentarse por la cabeza y el abdomen cuando encuentran un canguro muerto cuyo cuerpo permanece intacto. Los dingos, en cambio, muestran una preferencia inicial por la cola, una elección que distingue su comportamiento del de las grandes aves rapaces.

Los canguros concentran la grasa en tres regiones corporales
Los canguros concentran la grasa en tres regiones corporales

Esta distribución revela que dos especies capaces de aprovechar el mismo recurso pueden seleccionar regiones anatómicas diferentes desde sus primeros contactos con él. Los investigadores observaron también que los patrones generales de alimentación de dingos y zorros se parecían más entre sí que los de cualquiera de ellos con las águilas.

La distribución de los depósitos grasos en los canguros ayuda a comprender estas preferencias, porque se trata de animales generalmente magros. Las mayores concentraciones de grasa aparecen alrededor de la base de la cola, junto a los órganos internos y en el cerebro. Sin embargo, el aprovechamiento de un cadáver evoluciona a medida que sus tejidos se deterioran.

Las águilas, por ejemplo, aumentaron su utilización de regiones con mayor contenido proteico, especialmente las extremidades posteriores, donde se concentra abundante musculatura. Los dingos también modificaron sus elecciones conforme avanzaba la descomposición, mientras los zorros mostraron una capacidad de adaptación temporal comparativamente menor.

El invierno aumentó el consumo del abdomen del canguro

Las condiciones ambientales también influyeron en la alimentación de los carroñeros, especialmente al comparar las observaciones realizadas en verano e invierno. Tanto los dingos como las águilas aumentaron su consumo de la región abdominal en la estación fría.

Las águilas aumentaron el consumo de las extremidades posteriores, que son ricas en proteínas musculares
Las águilas aumentaron el consumo de las extremidades posteriores, que son ricas en proteínas musculares

Los investigadores plantean que las temperaturas inferiores y una menor disponibilidad de alimentos alternativos podrían incrementar el interés por las grasas. Esta interpretación resulta compatible con el mayor valor energético de estos nutrientes, aunque las observaciones no permiten establecer por sí solas todas las necesidades nutricionales de cada animal.

Otros animales también seleccionan alimentos según sus nutrientes

La selección de nutrientes ya se había documentado en numerosos animales herbívoros y primates, pero estudiar ese comportamiento en carnívoros salvajes plantea dificultades adicionales. Los monos araña y los orangutanes, por ejemplo, regulan su alimentación para mantener una ingesta relativamente estable de proteínas.

También existen antecedentes entre depredadores, como las focas que seleccionan regiones grasas de determinados salmones. Estas conductas se relacionan con la geometría nutricional, un enfoque científico que estudia cómo los animales ajustan el consumo de proteínas, grasas y otros nutrientes para satisfacer sus necesidades.

Los científicos vigilaron 40 cadáveres con cámaras de fototrampeo

El equipo encabezado por Niraj Meisuria, investigador predoctoral de la Universidad de Sídney, y Thomas Newsome, profesor asociado de Ecología Global de la misma institución, examinó estas conductas mediante cámaras de fototrampeo. Los científicos siguieron 40 cadáveres de canguros grises orientales colocados experimentalmente en las Montañas Azules de Nueva Gales del Sur, Australia, a lo largo de una campaña estival y otra invernal.

Las grabaciones permitieron identificar las especies visitantes, las regiones anatómicas consumidas y la duración de cada episodio de alimentación. Ese seguimiento proporcionó información sobre cómo variaba el aprovechamiento de los cadáveres conforme transcurría el tiempo y cambiaban las condiciones ambientales.

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