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Muere en Francia la primera persona infectada por el virus Shamonda: cómo se contagia y cuál es el riesgo de transmisión

Imagen de archivo de una ambulancia en Montpellier, Francia durante la pandemia de coronavirus (EFE/EPA/HORCAJUELO)

Las autoridades francesas han confirmado la muerte de la primera persona contagiada por el virus Shamonda (SHAV), un paciente inmunodeprimido que había sido hospitalizado en Lyon con síntomas graves. Los ministerios de Sanidad y Agricultura del país han calificado el caso de “excepcional” al tratarse del primero registrado en humanos hasta el momento.

El patógeno afecta principalmente al ganado y nunca había dado el salto a humanos, “a pesar de varias décadas de circulación del virus Shamonda en África y Asia”. El paciente, que presentaba un cuadro clínico grave, falleció a principios de octubre, según ha comunicado el Gobierno. “Dada la información disponible sobre el virus, hasta el momento no se ha identificado ningún riesgo sanitario para la población en general”, han señalado.

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) está en contacto con las autoridades francesas y demás socios europeos para investigar las posibles implicaciones para la salud pública de este primer caso de infección que, históricamente, solo había afectado a animales.

El fallecido recibía tratamiento por una enfermedad grave “que lo hacía más susceptible a la infección y a las complicaciones que la población general”. Se están llevando a cabo investigaciones para determinar si el virus causó o contribuyó a su muerte y cómo se produjo el contagio", ha relatado el ECDC.

¿Existe el virus Shamonda en España?

El virus Shamonda fue detectado por primera vez en Nigeria a mediados de la década de 1960 y, hasta 2026, se había notificado de forma esporádica en distintas regiones de África occidental, oriental y meridional, así como en Japón.

En verano de este mismo año, el virus Shamonda llegaba a las granjas europeas. Aunque el patógeno se identificó a finales de julio, los animales ya empezaron a mostrar síntomas en junio. Desde entonces, se ha detectado en animales de granja en Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Liechtenstein, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, España y Suiza, así como en Jersey. El virus SHAV ya se había detectado anteriormente en animales de países fuera de Europa.

En España, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación confirmó su detección en el ganado bovino de siete explotaciones de Córdoba y Toledo. La sintomatología fue similar a la que ya había sido reportada previamente en otro países: fiebre, diarrea y disminución de la producción láctea.

Imagen de archivo de tres vacas en una explotación ganadera. (Magnific)

Qué es el virus Shamonda y cuál es el riesgo de contagio

El virus Shamonda suele transmitirse entre animales por las picaduras de mosquitos del género Culicoides infectados con el patógeno, aunque aún se desconoce la especie exacta implicada en la propagación de este caso.

En Europa, los mosquitos picadores suelen estar más activos de primavera a otoño, con patrones estacionales que varían según la especie, la ubicación y las condiciones climáticas. Sin embargo, debido al descenso de las temperaturas, dicha actividad de la mayoría de las especies de mosquitos picadores está disminuyendo en el continente.

Las autoridades sanitarias han descartado que exista un riesgo de contagio general, aunque el ECDC sigue trabajando con la Unión Europea para fortalecer la capacidad de realización de pruebas y ofrecer apoyo adicional a los Estados miembros para identificar cualquier otro posible caso potencial.

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Cuál es el alimento que es rico en vitamina C, refuerza las defensas y cuida el sistema digestivo

Un hombre cocinando verduras en una sartén (AdobeStock)

Hay alimentos que pasan desapercibidos en la cocina y que, sin embargo, esconden un interesante perfil nutricional. Aportan pocas complicaciones a la hora de incorporarlos al menú, contienen una elevada proporción de agua y ofrecen vitaminas esenciales para el funcionamiento del organismo. Uno de ellos destaca especialmente por su contenido en folatos, una vitamina relacionada con la formación normal de las células sanguíneas, y por su aporte de fibra, importante para una alimentación equilibrada.

Aunque suele utilizarse como ingrediente de caldos, cremas y guisos, sus propiedades nutricionales van mucho más allá de su papel como acompañamiento. Y hay un dato que llama la atención: una ración de 150 gramos puede proporcionar cerca de la mitad de la cantidad diaria recomendada de vitamina B9, fundamental para el organismo.

El secreto de este alimento está, en buena medida, en su composición. Según la información nutricional de la Fundación Española de la Nutrición (FEN), el agua es su componente mayoritario. También aporta fibra y vitaminas como los folatos, la vitamina C, la vitamina A y la vitamina B6, además de pequeñas cantidades de proteínas.

Esta combinación lo convierte en una opción interesante para diversificar la dieta y aumentar el consumo de vegetales. Su contenido en agua contribuye a la ingesta diaria de líquidos, mientras que la fibra forma parte de una alimentación saludable y variada. Hablamos del puerro, una hortaliza habitual en la cocina que, además de aportar sabor a los platos, ofrece agua, fibra y vitaminas de interés nutricional.

Puerros cortados sobre una tabla (Magnific)

La vitamina que ayuda a formar las células sanguíneas

Uno de los aspectos más destacados de su composición es la presencia de folatos, también conocidos como vitamina B9. Estos nutrientes desempeñan un papel importante en el organismo, ya que contribuyen a la formación normal de las células sanguíneas.

De acuerdo con la FEN, consumir 150 gramos de este vegetal permite cubrir aproximadamente el 48 % de las ingestas recomendadas de folatos para la población de referencia utilizada en su valoración nutricional. Se trata de una proporción relevante que ayuda a entender por qué incluir diferentes verduras en la alimentación puede contribuir a satisfacer las necesidades diarias de vitaminas.

Los folatos, además, participan en otros procesos esenciales, como la síntesis normal del ADN y el funcionamiento del sistema inmunitario. Por ello, mantener una ingesta adecuada de esta vitamina es importante para el buen funcionamiento del organismo.

Fibra y vitaminas para completar la dieta

La fibra es otro de los componentes que merece atención. Consumida habitualmente a través de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, contribuye al funcionamiento normal del aparato digestivo y ayuda a mantener una alimentación variada.

A ella se suman las vitaminas C, A y B6. La vitamina C participa en el funcionamiento normal del sistema inmunitario y contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo. La vitamina A interviene en procesos como el mantenimiento de la visión normal, mientras que la B6 participa en el metabolismo energético y en el funcionamiento del sistema nervioso.

No obstante, conviene recordar que ningún alimento por sí solo garantiza estos beneficios ni sustituye una dieta equilibrada. Su valor nutricional debe entenderse dentro del conjunto de la alimentación.

Los minerales del puerro

En el apartado de los minerales, la FEN señala que el puerro no destaca por aportar cantidades significativas, aunque contiene potasio y fósforo. También es importante tener en cuenta que el calcio y el hierro presentes en los alimentos vegetales no siempre se absorben con la misma facilidad que los procedentes de determinadas fuentes animales.

En el caso del hierro, por ejemplo, el organismo suele aprovechar mejor el hierro hemo, presente en alimentos de origen animal, que el hierro no hemo de los vegetales. La absorción del hierro vegetal también depende de otros componentes de la comida, como la vitamina C. Por tanto, aunque puede contribuir al aporte de distintos nutrientes, no debe considerarse una fuente principal de minerales como el hierro o el calcio.

Su sabor suave y sus posibilidades culinarias permiten incorporarlo a numerosas preparaciones: desde cremas y sopas hasta salteados, tortillas, arroces o platos de verduras al horno. También puede cocinarse al vapor o asarse para aprovechar su textura y su sabor sin necesidad de recurrir a elaboraciones complicadas. La clave está en utilizarlo con regularidad como parte de una dieta diversa, junto con otras verduras, frutas, legumbres y alimentos de distintos grupos.

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Paradoja en la naturaleza: científicos encuentran en el veneno de una araña mortal una proteína que protege las neuronas del cerebro ante un ictus

La araña de tela de embudo, el arácnido más mortífero (Wikimedia Commons)

El veneno de una araña potencialmente mortal podría esconder una de las claves para proteger el cerebro frente a un ictus. Un equipo de científicos de la Universidad de Queensland (Austrlaia) ha identificado en él una pequeña molécula, denominada Hi1a, capaz de reducir significativamente el daño neuronal en animales que han sufrido un accidente cerebrovascular isquémico. El hallazgo apunta a una posible nueva estrategia terapéutica contra una enfermedad que constituye una de las principales causas de muerte en el mundo.

Uno de los grandes desafíos de la medicina es evitar que las neuronas mueran durante un ictus. Cuando se interrumpe el flujo sanguíneo que lleva oxígeno y nutrientes al cerebro, las células nerviosas comienzan a sufrir daños. A esta situación se suma un fenómeno conocido como acidosis: la acumulación de sustancias ácidas en el tejido cerebral afectado, que puede desencadenar mecanismos responsables de la muerte neuronal.

En este proceso interviene una proteína presente en las células cerebrales llamada ASIC1a. Se trata de un canal iónico sensible a la acidez que, al activarse, permite el paso de iones a través de la membrana celular y contribuye al daño neuronal. De hecho, investigaciones anteriores ya habían demostrado que bloquear este canal podía reducir las lesiones cerebrales en roedores.

Un mecanismo para frenar el daño neuronal

La novedad del estudio es Hi1a, un péptido presente en el veneno de la araña de tela de embudo, endémica de la isla australiana de K’gari, cuya estructura molecular le permite actuar sobre ASIC1a. Los investigadores comprobaron que esta molécula se une al canal y lo estabiliza en su estado cerrado, impidiendo que pase al estado en el que deja circular los iones.

A diferencia de otros inhibidores estudiados hasta ahora, Hi1a bloquea parcialmente la activación del canal de una forma que no depende del pH y su efecto desaparece lentamente. Estas características podrían resultar relevantes para comprender cómo regular la actividad de ASIC1a y limitar los procesos que conducen a la muerte de las neuronas.

Los científicos también analizaron la estructura del péptido mediante resonancia magnética nuclear y descubrieron que está formado por dos dominios similares, conocidos como nudos de cistina inhibidores, unidos por un enlace corto y bien definido. Esta arquitectura contribuye a explicar sus propiedades y ofrece información útil para investigar posibles aplicaciones farmacológicas.

Resultados prometedores en animales

El dato más destacado de los resultados, publicados en PNAS, procede de los experimentos realizados en ratas con un modelo de ictus isquémico. Los investigadores administraron una única dosis muy pequeña de Hi1a, de dos nanogramos por kilogramo de peso, mediante una inyección intracerebroventricular, es decir, directamente en el sistema de cavidades que contiene el líquido cefalorraquídeo.

El tratamiento redujo notablemente el tamaño del infarto cerebral incluso cuando se administró hasta ocho horas después de provocar el ictus mediante la oclusión de la arteria cerebral media. Además, la reducción de las lesiones se relacionó con una mejoría de la función neurológica y motora de los animales y con una mayor conservación de la estructura del tejido nervioso.

Este margen temporal resulta especialmente interesante, ya que el daño cerebral evoluciona después de la interrupción del riego sanguíneo. Sin embargo, los resultados no permiten concluir que el tratamiento sea eficaz en personas ni que pueda administrarse de la misma manera en la práctica clínica.

Del laboratorio al tratamiento

Actualmente, no existen fármacos disponibles cuyo objetivo específico sea proteger las neuronas del daño provocado por la acidosis durante un ictus. Los tratamientos clínicos se centran principalmente en restablecer el flujo sanguíneo cuando es posible y reducir las complicaciones.

Hi1a representa, por tanto, una posible vía para complementar las estrategias existentes. Antes de llegar a los hospitales, será necesario estudiar su seguridad, determinar cómo administrarla de forma eficaz y comprobar si sus beneficios se reproducen en otros modelos y, finalmente, en ensayos clínicos con seres humanos.

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Los 7 alimentos más ricos en vitamina D, según expertos: de las latas de atún a las sardinas

Plato de sardinas. (Magnific)

Entre los nutrientes más esenciales para el organismo se halla la vitamina D, especialmente por su papel en la absorción del calcio y el mantenimiento de unos huesos sanos y porque también interviene en el funcionamiento normal de los músculos y del sistema inmunitario. Aunque el cuerpo puede producirla cuando la piel se expone a la radiación solar, la alimentación constituye otra vía para obtenerla y contribuir a cubrir las necesidades diarias.

Sin embargo, no todos los alimentos aportan la misma cantidad de esta vitamina. Los pescados grasos y algunas de sus conservas destacan entre las fuentes alimentarias más interesantes, con diferencias importantes según la especie y el método de preparación o conservación. Conocer cuáles concentran una mayor cantidad permite planificar una dieta variada y aprovechar mejor sus propiedades nutricionales.

La tabla de alimentos ricos en vitamina D de la Clínica Universidad de Navarra sitúa a la anguila y la angula en el primer puesto, con 110 microgramos por cada 100 gramos, muy por encima del resto de productos incluidos en la clasificación. A continuación aparecen distintas variedades de atún, arenque, congrio, conservas de pescado azul y especies como la caballa o el jurel. Estos son los siete grupos de alimentos que recoge la lista, ordenados de mayor a menor contenido.

Anguila y angula

La anguila y la angula encabezan la clasificación de la Clínica Universidad de Navarra, con 110 microgramos de vitamina D por cada 100 gramos de porción comestible. Así, su contenido supera ampliamente al del resto de los alimentos de la tabla.

No obstante, esta elevada concentración nutricional debe matizarse por motivos medioambientales. La anguila europea está catalogada como especie en peligro crítico de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el nivel más elevado antes de su desaparición en estado silvestre. Por ello, no debe interpretarse su posición en la lista como una recomendación de consumo: es preferible optar por otras fuentes de vitamina D con menor impacto sobre las especies amenazadas.

Atún

El segundo puesto corresponde a las conservas en aceite de atún, bonito, caballa y otros pescados similares, que aportan 25 microgramos de vitamina D por cada 100 gramos. Son una alternativa práctica para incorporar pescado a la dieta sin necesidad de cocinarlo.

Además, estas conservas permiten preparar ensaladas, bocadillos o platos de pasta con facilidad. Conviene, eso sí, prestar atención a la cantidad de sal y al aceite añadido, especialmente cuando se consumen con frecuencia.

Arenque

El arenque ocupa la tercera posición, con 23 microgramos por cada 100 gramos. Este pescado azul destaca por su contenido en grasas saludables y constituye otra opción interesante para diversificar el consumo de productos marinos.

Puede encontrarse fresco, marinado o en conserva, aunque la composición nutricional varía según la preparación. Incorporarlo a una dieta variada permite sumar vitamina D y otros nutrientes, como proteínas y ácidos grasos omega-3.

Congrio

Con 22 microgramos por cada 100 gramos, el congrio se sitúa en el cuarto puesto. Este pescado, habitual en guisos y preparaciones al horno, ofrece una cantidad notable de vitamina D dentro de la clasificación de la Clínica Universidad de Navarra.

Su versatilidad culinaria facilita incluirlo en recetas con verduras, patatas o legumbres. Como sucede con otros pescados, alternarlo con diferentes especies ayuda a mantener una alimentación variada y equilibrada.

Bonito y caballa

Las conservas en escabeche de bonito, atún, caballa y otros pescados aportan 20 microgramos de vitamina D por cada 100 gramos. Aunque su contenido es inferior al de las conservas en aceite, siguen siendo una fuente destacada de este nutriente.

El escabeche, elaborado habitualmente con vinagre, aceite y otros ingredientes, aporta un sabor característico y facilita la conservación. Para controlar la ingesta de sal, resulta recomendable revisar el etiquetado y comparar distintas opciones comerciales.

Una pescadería en el mercado de Cádiz (Shutterstock España)

Sardinas

En sexto lugar aparecen los arenques, las sardinas y otros pescados ricos en grasa conservados mediante salazón y ahumado, con 17 microgramos por cada 100 gramos.

Estas preparaciones permiten disfrutar del pescado de otra manera y añadir variedad al menú. Sin embargo, su contenido en sal puede ser elevado, por lo que es conveniente moderar las cantidades, especialmente en personas que necesitan controlar el consumo de sodio.

Caballa, jurel y palometa

La séptima posición la comparten la caballa, el jurel o chicharro y la palometa, con 16 microgramos de vitamina D por cada 100 gramos. Son alternativas interesantes para quienes buscan incorporar pescado azul a su alimentación.

A la plancha, al horno o acompañados de verduras, permiten elaborar platos sencillos y nutritivos. Por ello, la clasificación demuestra que existen diversas fuentes alimentarias de vitamina D, sin necesidad de recurrir a especies amenazadas.

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La tartamudez, ni una enfermedad ni falta de inteligencia: qué es y qué causa este trastorno del habla

Un grupo de amigos conversando (Magnific)

Hablar es una actividad cotidiana que, en la mayoría de las personas, se desarrolla de manera automática. Sin embargo, para quienes tienen tartamudez, expresar una idea puede convertirse en un desafío: repetir una sílaba, prolongar un sonido o quedarse bloqueado a mitad de una palabra son algunas de las dificultades que caracterizan este trastorno del habla.

La tartamudez, también conocida como disfemia, es una dificultad del habla que sufren más de 800.000 personas en España, lo que equivale aproximadamente al 2% de adultos y 5% de los niños, según la Fundación Española de la Tartamudez TTM. Este trastorno interrumpe la fluidez del lenguaje y puede afectar a la comunicación, las relaciones personales y el rendimiento escolar o laboral.

Estas interrupciones, denominadas disfluencias, pueden manifestarse de distintas formas: mediante la repetición de sonidos, sílabas o palabras, el alargamiento de determinados sonidos o las pausas repentinas durante la pronunciación. Por ejemplo, una persona puede repetir varias veces el inicio de una palabra antes de conseguir terminarla o experimentar un bloqueo que le impida continuar hablando durante unos segundos. En algunos casos, también aparecen movimientos involuntarios, como parpadeos rápidos, movimientos de cabeza o temblores en los labios.

Estas dificultades no significan que la persona desconozca lo que quiere decir o tenga problemas de inteligencia. El obstáculo se encuentra en la fluidez del habla, no necesariamente en la capacidad de comprender, razonar o construir ideas. Además, los síntomas pueden variar según la situación y empeorar cuando la persona está cansada, emocionada o sometida a estrés.

Las causas de la tartamudez: una cuestión todavía en estudio

MedlinePlus distingue dos tipos principales de tartamudez, relacionados con causas diferentes: la del desarrollo y la neurogénica. La tartamudez del desarrollo es la más frecuente y suele comenzar durante la primera infancia, cuando los niños están aprendiendo a hablar y a desarrollar sus habilidades lingüísticas. Muchos pequeños presentan interrupciones en el habla durante esta etapa y dejan de hacerlo con el tiempo. Sin embargo, en algunos casos, el trastorno persiste durante la adolescencia y la edad adulta.

Aunque todavía no se conoce con exactitud por qué algunos niños superan esta dificultad y otros no, las investigaciones apuntan a la participación de factores genéticos y diferencias en el funcionamiento cerebral. La tartamudez puede aparecer en varios miembros de una misma familia, lo que respalda la existencia de una predisposición hereditaria.

La tartamudez puede crear complejos y dificultar las relaciones personales (Magnific)

Por otro lado, la tartamudez neurogénica puede desarrollarse después de una lesión cerebral, un traumatismo craneal o un accidente cerebrovascular. En estas circunstancias, el cerebro puede tener dificultades para coordinar las distintas regiones implicadas en la producción del habla.

Es importante distinguir estos mecanismos de la influencia de las emociones. El estrés, la ansiedad y el nerviosismo pueden intensificar los síntomas, pero no se consideran la causa habitual de la tartamudez del desarrollo. Atribuir el trastorno únicamente a la timidez o a un problema emocional supone simplificar una realidad mucho más compleja.

¿A quién afecta y cuándo buscar ayuda?

La tartamudez puede afectar a cualquier persona, aunque es más frecuente en los niños que en las niñas. Según MedlinePlus, aproximadamente el 75 % de los niños que tartamudean superan el trastorno, mientras que en otros puede mantenerse durante toda la vida.

Cuando las interrupciones del habla persisten, generan malestar o dificultan la comunicación cotidiana, conviene consultar con un profesional sanitario. El logopeda puede evaluar la fluidez, la evolución del problema y sus consecuencias para determinar qué intervención resulta más adecuada.

La terapia del habla puede ayudar a mejorar la comunicación y a desarrollar estrategias para gestionar las dificultades. También es importante que familiares, docentes y compañeros escuchen sin interrumpir, eviten completar las frases y concedan a la persona el tiempo necesario para expresarse.

Comprender la tartamudez es el primer paso para combatir los prejuicios. No se trata de una falta de inteligencia ni de voluntad, sino de un trastorno complejo cuya causa exacta todavía se investiga. La información rigurosa, el acompañamiento profesional y la empatía pueden contribuir a que quienes tartamudean se comuniquen con mayor confianza y sin miedo a ser juzgados.

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Ni pop ni clásica: este es el género de música que ayuda a relajarnos y favorece la regulación emocional

Una chica se queda dormida escuchando música (Magnific)

En medio del ruido de las notificaciones, las prisas y las pantallas, basta a veces con ponerse unos auriculares para encontrar un poco de calma en la música. Una melodía suave, un ritmo imprevisible y la libertad de dejar vagar la mente pueden transformar unos minutos de tensión en una pausa reparadora. Esa experiencia cotidiana tiene ahora una posible explicación científica: escuchar jazz podría contribuir a regular las emociones y aliviar el estrés.

Así lo plantea un estudio publicado en la revista Acta Psychologica, elaborado por Yuhao Tian, de la Universidad Normal de Shenyang, y Xiaochen Zhang, del Instituto de Artes Visuales de Shanghái. La investigación, realizada con 300 adultos de entre 18 y 45 años de la provincia china de Guangdong, examinó cómo la escucha de jazz a través de plataformas digitales se relaciona con la actividad cerebral, las respuestas fisiológicas y el bienestar emocional.

El equipo combinó cuestionarios, entrevistas y registros fisiológicos. Un grupo de 50 participantes escuchó seis piezas de jazz digital y otras seis de música ambiental e instrumental clásica, mientras los investigadores medían su actividad cerebral mediante electroencefalografía (EEG).

Los resultados mostraron una mayor potencia de las ondas alfa durante la escucha de jazz: 8,21 μV², frente a 6,74 μV² con la música de control. Estas ondas se asocian con estados de atención relajada. También aumentaron las ondas theta, vinculadas a la absorción cognitiva y la implicación emocional, que alcanzaron 6,58 μV² frente a 5,29 μV².

Un hombre toca el saxofón en un concierto de jazz (Magnific)

Un cerebro más relajado y receptivo

Las diferencias sugieren que este tipo de música puede favorecer un estado de relajación acompañado de una mayor inmersión mental. Sin embargo, no demuestran por sí solas que el jazz produzca los mismos efectos en todas las personas ni que sea superior a cualquier otro género.

Las mediciones corporales apuntaron en la misma dirección. La variabilidad de la frecuencia cardíaca, un indicador de la capacidad de adaptación del sistema nervioso autónomo, fue mayor durante la escucha de jazz. Al mismo tiempo, disminuyó la conductancia de la piel, una medida relacionada con la activación fisiológica. En conjunto, estos cambios dibujan una respuesta compatible con una reducción del estrés.

Música que no impone emociones

¿Qué distingue al jazz de otras propuestas musicales? Los investigadores señalan características como la fluidez rítmica, la ambigüedad armónica y la improvisación, presentes en estilos como el lo-fi jazz, el jazz ambiental y el jazz electrónico.

A diferencia de muchas canciones pop con letras y narrativas emocionales definidas, estas composiciones pueden dejar más espacio a la interpretación personal. Un participante explicó que, mientras la música pop le hacía sentir que le imponían una emoción, con el jazz podía sumergirse en el sonido de forma más natural.

Esta apertura podría facilitar la regulación emocional, al permitir que cada oyente procese sus sentimientos sin necesidad de ocultarlos. De hecho, el estudio encontró una asociación entre una mejor regulación emocional y una experiencia de escapismo psicológico más reparadora.

Cuando el algoritmo también influye

La investigación también pone el foco en las plataformas de streaming. Para algunos usuarios, los sistemas de recomendación facilitan encontrar música adecuada en momentos de agotamiento, cuando elegir una canción supone un esfuerzo adicional. Los autores denominan a esta función “andamiaje emocional algorítmico”: una ayuda que reduce la carga de decidir qué escuchar.

No obstante, esa relación exige cautela. El estudio es transversal y no permite establecer que escuchar jazz sea la causa directa de una mejor regulación emocional. Además, la muestra incluyó personas que ya utilizaban la música para gestionar sus estados de ánimo, lo que puede influir en los resultados.

Por ahora, el jazz digital no puede considerarse un tratamiento contra el estrés, aunque sí ofrece una pista interesante sobre cómo pequeños hábitos cotidianos pueden contribuir al bienestar. A veces, recuperar el equilibrio no requiere silenciar el mundo por completo, sino encontrar una música que permita escucharlo de otra manera.

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Lo que ocurre en tu corazón mientras duermes puede anticipar una insuficiencia cardíaca 10 años antes, según un estudio

Una mujer durmiendo (Shutterstock)

La manera en la que dormimos puede ofrecer pistas sobre la salud del corazón mucho antes de que una enfermedad se manifieste. Un estudio liderado por la Universidad Emory de Estados Unidos ha demostrado que una red neuronal entrenada para analizar electrocardiogramas nocturnos puede identificar a personas con mayor riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular, infarto de miocardio o accidente cerebrovascular, e incluso de fallecer, hasta diez años antes de que se produzcan estos acontecimientos.

La investigación, publicada en la revista científica SLEEP, propone aprovechar una señal que ya se registra habitualmente durante los estudios del sueño, pero que no suele utilizarse para evaluar el riesgo cardiovascular a largo plazo. La clave está en el electrocardiograma de una sola derivación que forma parte de la polisomnografía, la prueba que permite estudiar la actividad del organismo mientras una persona duerme. Aunque este registro se emplea principalmente para detectar alteraciones evidentes del ritmo cardíaco, la inteligencia artificial podría extraer de él patrones más sutiles relacionados con la salud futura del corazón.

Para desarrollar el modelo, los investigadores utilizaron registros de 15.809 pacientes del Massachusetts General Hospital. Después comprobaron su funcionamiento en dos grupos independientes de otros hospitales estadounidenses, con 9.810 pacientes del Emory University Hospital y 12.576 del Beth Israel Deaconess Medical Center.

En total, el estudio incluyó a más de 38.000 personas. El algoritmo analizó fragmentos de electrocardiograma de 15 segundos a lo largo de toda la noche y tuvo en cuenta también la fase del sueño en la que se había registrado cada señal, desde la transición inicial al sueño hasta las fases más profundas y el sueño REM.

A partir de estos datos, el sistema calculó la probabilidad de desarrollar cinco desenlaces durante la década siguiente. Lo relevante es que sus predicciones mantuvieron su asociación con el riesgo incluso después de considerar factores conocidos, como la edad, el sexo, el tabaquismo, la hipertensión, la diabetes y el índice de masa corporal.

La insuficiencia cardíaca, una de las señales más prometedoras

Los resultados fueron especialmente destacados para la insuficiencia cardíaca y la fibrilación auricular. En los análisis de validación, una puntuación elevada del algoritmo se asoció con un riesgo de insuficiencia cardíaca entre 1,69 y 2,33 veces mayor, según el hospital estudiado.

En el caso de la fibrilación auricular, una alteración del ritmo cardíaco que puede aumentar el riesgo de ictus, las asociaciones fueron todavía más pronunciadas: entre 2,03 y 2,72 veces más riesgo por cada incremento de una desviación estándar en la puntuación del modelo.

La herramienta también identificó una asociación con la mortalidad por cualquier causa. Sin embargo, su capacidad para anticipar infartos e ictus fue menos consistente, una diferencia que los investigadores relacionan, en parte, con el origen de estas enfermedades en los vasos sanguíneos, cuyas alteraciones no siempre dejan señales detectables en el electrocardiograma con tanta antelación.

La importancia de las primeras fases del sueño

Uno de los hallazgos más llamativos fue que el algoritmo prestaba especial atención a los registros obtenidos durante la fase N1, el periodo inicial de transición entre la vigilia y el sueño ligero.

En esta etapa se producen cambios en la regulación del sistema nervioso autónomo, que controla funciones involuntarias como la frecuencia cardíaca. Según los investigadores, estas variaciones podrían ayudar a revelar alteraciones sutiles de la actividad eléctrica del corazón. No obstante, todavía es necesario determinar qué mecanismos biológicos explican esta relación.

El estudio también encontró una asociación entre las puntuaciones de mayor riesgo y una menor eficiencia del sueño, es decir, pasar menos tiempo dormido en relación con el tiempo que se permanece en la cama.

Una herramienta prometedora, pero todavía experimental

Aunque los resultados apuntan a una nueva forma de aprovechar las pruebas del sueño, los autores advierten de que el modelo aún necesita más validación antes de incorporarse a la práctica clínica. Los diagnósticos se obtuvieron de historiales médicos electrónicos y códigos hospitalarios, sin confirmación directa de todos los casos mediante pruebas clínicas o biomarcadores.

Además, los participantes procedían de laboratorios del sueño hospitalarios, por lo que no representan necesariamente a la población general. El siguiente paso será comprobar si el algoritmo funciona de manera prospectiva en pacientes nuevos y si sus predicciones ayudan a mejorar la prevención cardiovascular. Por ahora, sus resultados no permiten diagnosticar una enfermedad ni calcular de forma individual el riesgo de una persona a partir de cómo duerme.

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Los 5 beneficios de comer uvas para la salud: de proteger el sistema inmunitario a cuidar los músculos

Cestas de uvas (Magnific)

Las uvas son mucho más que una fruta dulce y refrescante. Su contenido en hidratos de carbono, vitaminas, minerales y compuestos vegetales convierte a las uvas en una opción interesante para incorporar a una alimentación variada y equilibrada. Tanto las variedades blancas como las negras aportan nutrientes que contribuyen al funcionamiento normal del organismo, aunque su composición puede presentar algunas diferencias.

Uno de sus principales atractivos nutricionales es su riqueza en compuestos fenólicos, entre los que destacan los flavonoides y los estilbenos, como el resveratrol. Estas sustancias, conocidas por su actividad antioxidante, han despertado el interés de la investigación científica por su posible papel en la protección de las células frente al daño oxidativo. Además, las uvas contienen potasio, vitamina B6 y vitamina C, nutrientes que contribuyen al conjunto de la dieta.

Otro de sus puntos fuertes es su aporte energético. A diferencia de otras frutas, las uvas contienen una proporción relativamente elevada de hidratos de carbono, principalmente azúcares de fácil asimilación, como la glucosa y la fructosa. Esto las convierte en una alternativa práctica para disfrutar de un tentempié dulce, especialmente cuando se consumen enteras y dentro de una dieta equilibrada. Estos son cinco de sus principales beneficios nutricionales.

Aportan energía de forma rápida

Las uvas destacan por su contenido en hidratos de carbono, entre los que se encuentran la glucosa y la fructosa. Estos azúcares proporcionan energía al organismo y pueden resultar útiles para reponer parte del gasto energético cotidiano. Por eso, un puñado de uvas puede ser una opción para tomar a media mañana, en la merienda o después de realizar actividad física.

Su dulzor natural permite, además, disfrutar de un alimento dulce sin necesidad de recurrir a productos con azúcares añadidos. No obstante, su aporte energético debe entenderse dentro del conjunto de la alimentación: las uvas no son un alimento imprescindible para obtener energía, pero sí una alternativa saludable para diversificar el consumo de fruta.

Contribuyen a proteger las células frente al daño oxidativo

Uno de los aspectos más destacados de las uvas es su contenido en compuestos fenólicos, especialmente flavonoides y estilbenos, entre los que se encuentra el resveratrol. Estas sustancias vegetales poseen actividad antioxidante, es decir, pueden ayudar a contrarrestar los efectos de los radicales libres en determinadas condiciones.

El interés científico por estos compuestos se relaciona con su posible participación en los mecanismos de protección celular. Sin embargo, conviene distinguir entre los efectos observados en estudios experimentales y los beneficios demostrados en personas: comer uvas puede contribuir a una dieta rica en compuestos antioxidantes, pero no garantiza por sí solo la prevención de enfermedades.

Ayudan al funcionamiento normal del sistema inmunitario

Las uvas contienen vitamina C, un nutriente que contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario. Esta vitamina también participa en la formación normal de colágeno, necesario para el funcionamiento de la piel, los vasos sanguíneos, los cartílagos y otros tejidos.

Aunque las uvas no destacan necesariamente por tener una cantidad especialmente elevada de vitamina C frente a otras frutas, sí pueden contribuir a cubrir las necesidades diarias cuando forman parte de una alimentación variada. Combinarlas con otras frutas y verduras permite ampliar el abanico de vitaminas y compuestos beneficiosos que se consumen a lo largo del día.

Cuidan los músculos y el sistema nervioso

El potasio es otro de los nutrientes presentes en las uvas. Este mineral contribuye al funcionamiento normal de los músculos y del sistema nervioso, además de ayudar al mantenimiento de la presión arterial normal.

Incorporar frutas y verduras a la alimentación habitual es una forma de aumentar la variedad de alimentos que aportan potasio. En el caso de las uvas, su contenido se suma al de otros alimentos de la dieta, aunque no deben considerarse una fuente excepcional de este mineral. Para obtener un aporte suficiente, es recomendable combinarlas con otras frutas, verduras, legumbres y alimentos variados.

Aportan vitamina B6

La vitamina B6, también presente en las uvas, participa en numerosas funciones del organismo. Contribuye al metabolismo energético normal, al funcionamiento del sistema nervioso y a la formación normal de glóbulos rojos. También interviene en el metabolismo de las proteínas y del glucógeno.

Aunque la cantidad que aportan las uvas es moderada, su consumo puede contribuir al aporte total de esta vitamina dentro de una dieta equilibrada. La clave está en la variedad: ningún alimento por sí solo proporciona todos los nutrientes necesarios, por lo que resulta conveniente combinar distintas frutas con otros grupos de alimentos.

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Zanahorias para engañar a Hitler: el piloto británico que se inventó el mito de los beneficios de esta hortaliza en la vista para despistar a los nazis

La propaganda en torno a los beneficios de las zanahorias para la vista se orquestó desde el Gobierno inglés (Montaje Infobae)

El pan engorda, los huevos son malos para el colesterol, saltarse comidas ayuda a adelgazar... Diariamente nos exponemos a mitos y bulos relacionados con la nutrición, ya sea en redes sociales o en conversaciones informales. Lo cierto es que el pan de buena calidad puede formar parte de una dieta saludable, los huevos son uno de los alimentos más completos y realizar ayunos suele generar ansiedad y un efecto rebote.

Entre estos mitos extendidos se encuentra uno cuyo origen se remonta al acontecimiento más importante del siglo XX. Es durante la Segunda Guerra Mundial cuando se crea la idea de que las zanahorias son buenas para la vista, hasta el punto de tener el poder de mejorar la visión. ¿Qué hay de cierto, entonces, en los beneficios que aportan para la salud?

La Fundación Española de Nutrición (FEN) recoge que estas hortalizas son un alimento muy beneficioso para la salud visual gracias a su alto contenido en vitamina A, un nutriente esencial para el buen funcionamiento de la vista. Según la FEN, una zanahoria de tamaño medio aporta el 89 % de las necesidades diarias de esta vitamina en hombres de entre 20 y 39 años y el 112 % en mujeres de la misma edad.

Un beneficio exagerado

El beneficio que tienen las zanahorias sobre nuestro sentido de la vista se debe, en gran parte, a los carotenoides con actividad provitamínica A que contienen las zanahorias. Una vez en el organismo, estas sustancias se transforman en vitamina A, que contribuye al mantenimiento de la visión en condiciones normales. Además, esta vitamina también ayuda a conservar la piel y las mucosas en buen estado.

Sin embargo, como ocurre con cualquier alimento, su sola ingesta no cura ni mejora condiciones preexistentes. Es decir, comer un kilo de zanahoria al día no nos quitará dioptrías ni hará que podamos dejar de usar las gafas o las lentes de contacto. Así, este beneficio atribuido de forma exagerada tiene su origen en plena Segunda Guerra Mundial.

Varias zanahorias (Magnific)

El piloto que engañó a los nazis con zanahorias

Ojos de gato. Ese era el mote con el que se conocía a John Cunningham, un joven aviador que se encumbró como una de las figuras más destacadas de la Royal Air Force británica durante la Segunda Guerra Mundial. El sobrenombre se lo ganó gracias a su increíble habilidad para realizar vuelos nocturnos y convertirse en una pesadilla para los nazis.

Las bajas en la Luftwaffe, la aviación militar de Alemania, llamaron la atención de la sociedad británica y de los medios de comunicación. Cuando en 1940 la prensa preguntó a Cunningham cómo podía interceptar de eso modo los aviones enemigos, este contestó que era por comer zanahorias, concretamente gracias al efecto de la vitamina A.

La respuesta del aviador tenía como objetivo “engañar al Alto Mando nazi y así ocultar el avanzado equipamiento antiaéreo del que disponía el Gobierno inglés”, explica el historiador Lucas Mestre en Pequeñas historias que hacen Historia (Luciérnaga, 2025). La Royal Air Force estaba dotada del sistema AI (Airbone Interception), una especie de radar aerotransportado que le permitió al Ojos de gato ser el primer piloto en derribar un avión enemigo sin su visión directa.

Doctor Carrot, el personaje animado que alimentó el mito

Para reforzar la fake new de Cunningham, el Ministerio de Alimentación de Gran Bretaña, junto con el Ministerio de Propaganda, idearon al Doctor Carrot, un personaje de dibujos animados creados en 1941 para promover el consumo de zanahorias en la población. Estas hortalizas eran abundantes, fáciles de cultivar y no estaban sujetas a la escasez o al sistema de racionamiento.

El Doctor Carrot,

El simpático Doctor Carrot, que cargaba con un maletín médico con el símbolo “Vit-A” y se hacía llamar “el mejor amigo de los niños”, no solo tenía fines propagandísticos en cuanto a lo culinario, sino que apoyó las declaraciones que el piloto británico había concedido a la prensa. Así, el mito de la visión nocturna y las zanahorias llegaría a la Alemania nazi, pero también a nuestros días.

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Los 7 desayunos más ricos en proteína para cuidar los músculos desde primera hora: de tostadas de salmón y queso a tortitas de avena

Tostadas con salmón y queso batido (Magnific)

El desayuno es una oportunidad para incorporar nutrientes importantes a la alimentación diaria, y las proteínas ocupan un lugar destacado. Estos nutrientes contribuyen al mantenimiento de los músculos, participan en numerosos procesos del organismo y ayudan a prolongar la sensación de saciedad. Por eso, incluir alimentos ricos en proteínas en la primera comida del día puede ser una buena estrategia para quienes buscan una alimentación equilibrada.

No hace falta recurrir siempre a los mismos alimentos ni pasar mucho tiempo en la cocina para conseguirlo. Los huevos, los lácteos, el pescado, la avena y algunas alternativas vegetales permiten preparar desayunos variados, tanto dulces como salados. Además, combinar las proteínas con fibra, procedente de frutas, cereales integrales o semillas, ayuda a conseguir comidas más completas.

Desde una tostada con aguacate hasta unas tortitas de plátano o un revuelto de tofu, existen opciones para distintos gustos y necesidades. El experto en fitness Sergio San José Lorza propone siete desayunos fáciles de preparar, con un aporte proteico aproximado que puede variar según las marcas, las cantidades y los ingredientes utilizados.

Tostada de requesón y aguacate

La tostada de requesón y aguacate es una alternativa sencilla a la clásica tostada con aceite de oliva. El requesón aporta proteínas de origen lácteo, mientras que el aguacate proporciona grasas insaturadas y fibra. Si se utiliza pan integral, el desayuno también suma hidratos de carbono complejos y más fibra.

Para prepararla, basta con tostar dos rebanadas de pan integral, extender cuatro cucharadas generosas de requesón y colocar encima medio aguacate cortado en láminas. Una pizca de sal y pimienta completa la receta. Es una opción salada que apenas requiere tiempo y permite empezar la mañana con una combinación de nutrientes variada.

Yogur griego con nueces, chía y arándanos

Para quienes prefieren un desayuno dulce y no quieren encender los fogones, el yogur griego natural es una buena alternativa. Su contenido proteico suele ser superior al de muchos yogures convencionales, aunque depende del producto elegido. Las nueces añaden grasas saludables y las semillas de chía aportan fibra.

La preparación es tan sencilla como colocar 200 gramos de yogur griego natural sin azúcar en un bol, incorporar una cucharada de chía y añadir un puñado de nueces picadas y arándanos frescos. También puede prepararse la noche anterior y conservarse en la nevera. Conviene comprobar la etiqueta nutricional para elegir un yogur con un aporte elevado de proteínas y sin azúcares añadidos.

Un vaso de yogur griego con nueces y arándanos (Magnific)

Revuelto rápido de huevo y pavo

Los huevos son una fuente de proteínas de alta calidad y se adaptan a multitud de recetas. Combinados con pechuga de pavo, permiten preparar un desayuno salado que destaca por su rapidez y sencillez.

Para elaborarlo, hay que batir dos huevos en un recipiente apto para microondas con un chorrito de leche y una pizca de sal. Después, se añade la pechuga de pavo troceada y se cocina a potencia media durante aproximadamente un minuto. Se remueve la mezcla y se calienta de nuevo en intervalos cortos hasta que el huevo esté completamente cuajado. Los tiempos pueden variar según el aparato, por lo que es importante comprobar que está bien cocinado.

Porridge de avena con proteína en polvo

Las gachas de avena son una opción popular para quienes buscan un desayuno caliente y saciante. La avena proporciona hidratos de carbono y fibra, mientras que añadir proteína en polvo aumenta considerablemente el contenido proteico de la receta.

Para prepararlas, se mezclan 40 gramos de copos de avena con 200 mililitros de agua o bebida vegetal y se calientan en el microondas durante unos dos minutos. Tras dejar que la mezcla se temple, se incorpora un cazo de proteína en polvo, de unos 30 gramos, y se remueve hasta obtener una textura homogénea. Un poco de canela aporta aroma sin necesidad de añadir azúcar. La cantidad total de proteínas dependerá del suplemento utilizado y de la bebida elegida.

Porridge de avena (Magnific)

Tostadas de salmón ahumado y queso fresco batido

El salmón ahumado aporta proteínas de alta calidad y ácidos grasos omega-3, mientras que el queso fresco batido contribuye a aumentar el contenido proteico sin necesidad de recurrir a salsas más grasas.

La receta requiere dos rebanadas de pan integral, tres cucharadas de queso fresco batido natural y unos 60 gramos de salmón ahumado. Basta con tostar el pan, extender el queso y repartir el pescado por encima. Para darle un toque de sabor, se puede añadir eneldo o pimienta negra. Es una propuesta rápida, aunque conviene moderar la frecuencia de consumo del salmón ahumado por su contenido en sal.

Revuelto de tofu con cúrcuma

Quienes siguen una alimentación vegetariana o vegana también pueden disfrutar de desayunos ricos en proteínas. El tofu, elaborado a partir de soja, es una alternativa vegetal versátil que puede utilizarse en preparaciones dulces o saladas.

Para esta receta se necesitan 150 gramos de tofu firme, media cucharadita de cúrcuma, sal, pimienta y unas gotas de aceite de oliva. Se calienta el aceite en una sartén, se desmenuza el tofu y se incorporan las especias. Después, se cocina durante cuatro o cinco minutos, removiendo con frecuencia. La cúrcuma aporta color y el resultado recuerda al aspecto de los huevos revueltos. Puede acompañarse de pan integral o verduras para completar el desayuno.

Tortitas de avena y plátano

Para quienes prefieren empezar el día con algo dulce, estas tortitas ofrecen una alternativa sencilla a la bollería. El huevo aporta proteínas, la avena suma fibra y el plátano proporciona dulzor natural, por lo que no es necesario añadir azúcar a la masa.

Para elaborarlas, se machaca un plátano maduro y se mezcla con un huevo y 30 gramos de harina de avena integral. Cuando la masa esté uniforme, se vierte en una sartén antiadherente caliente y se cocina a fuego medio durante unos dos minutos por cada lado, hasta que las tortitas estén hechas. Se pueden servir con fruta fresca o yogur natural para añadir más nutrientes.

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Los expertos confirman que el café, ya sea con cafeína o descafeinado, mejora la memoria, el ánimo y la microbiota

Un barista sirve café. (Shutterstock)

El café podría influir en algo más que en lo que tomamos en el desayuno y en el estado de alerta. Su consumo habitual se asocia con cambios en la microbiota intestinal, la respuesta inflamatoria y determinados indicadores cognitivos y emocionales, según un estudio prospectivo realizado por investigadores del University College Cork y la Universidad de Parma.

Los resultados, publicados en Nature Communications, sugieren que algunos de estos efectos podrían deberse a sustancias distintas de la cafeína, como los ácidos fenólicos. La investigación siguió a 62 adultos sanos de entre 30 y 50 años: 31 consumidores habituales de café, con una ingesta de entre tres y cinco tazas diarias, y 31 personas que nunca lo bebían. Entre septiembre de 2021 y enero de 2023, los participantes se sometieron a pruebas cognitivas y psicológicas, además de análisis de heces para estudiar sus microorganismos y metabolitos.

El protocolo incluyó dos semanas de abstinencia de café y, posteriormente, tres semanas de reintroducción de la bebida, con cafeína o descafeinada. Esta comparación permitió observar que determinados cambios intestinales aparecían con ambos tipos de café, lo que apunta a la participación de compuestos distintos de la cafeína.

Impulsividad, emociones y memoria

Al inicio del estudio, los consumidores habituales presentaban puntuaciones más elevadas de impulsividad y reactividad emocional que quienes no bebían café. Tras dos semanas de abstinencia, disminuyeron varios indicadores, entre ellos la tendencia a actuar impulsivamente ante emociones negativas.

La reintroducción del café también se relacionó con cambios en estas medidas. La ansiedad y el malestar psicológico mejoraron con el café con cafeína, mientras que el descafeinado se asoció con mejoras en determinadas pruebas de memoria, calidad del sueño y actividad física.

Los participantes que nunca consumían café obtuvieron inicialmente mejores resultados en memoria declarativa. Sin embargo, al finalizar el experimento, el grupo que tomó café descafeinado mostró mejoras en algunas pruebas de aprendizaje verbal y una reducción de errores en una tarea de asociación de pares.

Los investigadores plantean que estos resultados podrían estar relacionados, al menos parcialmente, con el sueño y la actividad física. No obstante, el tamaño de la muestra y la duración del experimento impiden concluir que el descafeinado mejore directamente la memoria.

Inflamación y presión arterial

El estudio también detectó diferencias en algunos marcadores inmunitarios. Los consumidores habituales presentaban niveles basales inferiores de proteína C reactiva, relacionada con la inflamación, y superiores de la citocina antiinflamatoria IL-10. Durante la abstinencia aumentaron determinados marcadores inflamatorios, mientras que la reintroducción del café modificó algunas respuestas inmunitarias.

Además, la presión arterial sistólica y diastólica disminuyó tras dos semanas sin café. Estos resultados, sin embargo, no permiten establecer recomendaciones clínicas ni demostrar que el consumo habitual proteja frente a enfermedades.

Cambios en las bacterias intestinales

El consumo de café no modificó la diversidad global de la microbiota, pero sí se relacionó con variaciones en especies concretas. Algunas bacterias fueron más abundantes entre los consumidores habituales, mientras que otras, como determinadas especies de Veillonella, predominaron entre quienes no bebían café.

También se observaron cambios en metabolitos presentes en las heces. Los consumidores habituales mostraban concentraciones inferiores de ácido indol-3-propiónico (IPA), indol-3-carboxialdehído (ICA) y ácido gamma-aminobutírico (GABA), sustancias relacionadas con distintos procesos biológicos, incluida la regulación inmunitaria y la actividad neuronal.

Los resultados refuerzan la idea de que el café interactúa con el eje microbiota-intestino-cerebro mediante múltiples sustancias. Comprender cómo influyen la composición microbiana y las diferencias individuales en el metabolismo de estos compuestos será fundamental para determinar por qué sus efectos pueden variar entre personas.

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Un estudio revela que tener un jardín en casa puede reducir hasta en un 21% el riesgo de Alzheimer

Una mujer se asoma al jardín de su casa (Magnific)

Vivir rodeado de árboles, jardines y pequeños espacios verdes podría beneficiar no solo al bienestar emocional, sino también a la salud cerebral. Así lo indica un estudio publicado en la revista Alzheimer’s & Dementia, que relaciona la presencia de vegetación a menos de 100 metros de la vivienda con una reducción del 21% en el riesgo de desarrollar demencia en personas mayores.

La investigación ha sido realizada por especialistas del Instituto Karolinska y la Universidad de Estocolmo, que siguieron durante un máximo de 16 años a 2.993 adultos mayores que no tenían demencia al comienzo del estudio. Al finalizar el seguimiento, 477 participantes, el 16% de la muestra, habían recibido un diagnóstico clínico de esta enfermedad.

Los resultados sugieren que el entorno inmediato de la vivienda puede desempeñar un papel relevante en el envejecimiento saludable. No obstante, los autores advierten de que se trata de una asociación estadística: el estudio no demuestra que vivir cerca de zonas verdes evite directamente la aparición de demencia.

La importancia de tener árboles cerca de casa

Uno de los principales hallazgos es que la distancia importa. Los investigadores observaron que la asociación entre vegetación y menor riesgo de demencia se debilitaba al ampliar el área analizada a 250 o 500 metros, hasta desaparecer su significación estadística.

En otras palabras, la vegetación más próxima a la vivienda podría ser especialmente relevante. Los árboles de una calle, los jardines de un edificio o las plantas que rodean una entrada permiten mantener un contacto frecuente con la naturaleza sin necesidad de desplazarse hasta un parque.

Para medir esta exposición, el equipo utilizó imágenes satelitales anuales con una resolución de 25 por 25 metros y datos sobre las direcciones de residencia de los participantes. El análisis abarcó observaciones realizadas entre 1990 y 2018 en Kungsholmen, un distrito de Estocolmo.

Una joven cuida los cactus del jardín (Magnific)

Las mujeres presentan una asociación más pronunciada

Los beneficios observados no fueron iguales en todos los participantes. Entre las mujeres, una mayor presencia de vegetación cercana se relacionó con un riesgo de demencia un 31% menor. En los hombres, la reducción estimada fue del 7%, una diferencia que no alcanzó significación estadística.

El estudio también examinó el papel del gen APOE-ε4, una variante genética relacionada con un mayor riesgo de desarrollar Alzheimer. Entre las personas que no portaban esta variante, la vegetación próxima se asoció con una reducción del riesgo del 28%. Entre los portadores, sin embargo, los resultados no fueron concluyentes.

Estas diferencias requieren nuevas investigaciones antes de extraer conclusiones firmes sobre cómo influyen el sexo y la genética en la posible relación entre naturaleza y salud cerebral.

¿Cómo podría beneficiar la vegetación al cerebro?

Aunque el estudio no analizó directamente los mecanismos biológicos, los investigadores plantean varias explicaciones posibles. Una de ellas es la reducción del estrés: el contacto con entornos naturales puede favorecer la relajación y mejorar el estado de ánimo, mientras que el estrés crónico se relaciona con procesos inflamatorios y daños en los vasos sanguíneos.

Otra posibilidad es que los espacios verdes faciliten la actividad física y las relaciones sociales, dos factores asociados con un envejecimiento cognitivo más saludable. Además, la vegetación puede contribuir a amortiguar el ruido del tráfico y reducir la exposición a determinadas partículas contaminantes.

La asociación entre verdor y menor riesgo de demencia se mantuvo incluso después de ajustar los resultados por contaminación atmosférica y ruido del tráfico, lo que refuerza el interés de esta relación.

Un hallazgo relevante para las ciudades

Los autores reconocen que el estudio se realizó en una zona de Estocolmo con características socioeconómicas particulares, por lo que los resultados no pueden extrapolarse automáticamente a todas las ciudades.

Aun así, la investigación respalda la importancia de incorporar árboles y jardines en los entornos residenciales, especialmente en barrios donde vive una población envejecida. Aunque todavía no puede afirmarse que aumentar la vegetación prevenga la demencia, mejorar el acceso cotidiano a la naturaleza podría ser una medida beneficiosa para la salud pública y la calidad de vida.

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Las 10 maneras de controlar la presión arterial alta sin tener que recurrir a medicamentos, según expertos

Monitor de presión arterial (Shutterstock)

La presión arterial alta, también conocida como hipertensión, es un problema de salud que puede aumentar el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. En España, cerca de 46.000 muertes cardiovasculares que se producen al año son atribuibles a la hipertensión, una condición que afecta al 33% de los adultos de entre 30 y 79 años (una cifra equivalente a 10 millones), según un estudio publicado en la Revista Española de Cardiología.

Mantener la tensión bajo control es fundamental para proteger el corazón y prevenir posibles complicaciones a largo plazo. Aunque algunas personas necesitan medicamentos para tratarla, los cambios en el estilo de vida también desempeñan un papel importante. Perder peso si es necesario, mejorar la alimentación, hacer ejercicio y descansar lo suficiente son algunas de las medidas que pueden ayudar a reducir la presión arterial de forma natural.

Según los profesionales de la Clínica Mayo, adoptar hábitos saludables puede contribuir a disminuir la presión arterial y, en determinadas circunstancias, prevenir o retrasar la necesidad de tratamiento farmacológico.

Mantener un peso saludable

Perder peso es una de las medidas más eficaces para las personas con sobrepeso u obesidad. Incluso una reducción modesta puede tener efectos positivos: la presión arterial puede disminuir aproximadamente 1 mm Hg por cada kilogramo perdido. También conviene vigilar la circunferencia de la cintura, ya que la acumulación de grasa abdominal aumenta el riesgo de hipertensión.

Seguir una alimentación equilibrada

Priorizar frutas, verduras, cereales integrales y productos lácteos bajos en grasa ayuda a mejorar la salud cardiovascular. También es recomendable reducir las grasas saturadas, las grasas trans y el colesterol, y consumir alimentos ricos en potasio, calcio, magnesio y fibra. La dieta DASH y la mediterránea son dos opciones que pueden contribuir a reducir la presión sistólica hasta 11 mm Hg.

Un matrimonio prepara la comida (Shutterstock)

Reducir el consumo de sal

El exceso de sodio puede elevar la presión arterial, por lo que incluso desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) se aconseja consumir menos de 5 gramos de sal al día (lo que equivale a menos de 2.000 mg de sodio), aunque para la mayoría de los adultos resulta preferible no superar los 1.500 miligramos. Esta reducción puede disminuir la presión arterial entre 5 y 6 mm Hg. Leer las etiquetas, evitar productos procesados, cocinar en casa y sustituir la sal por hierbas y especias son medidas útiles.

Practicar ejercicio con regularidad

La actividad física aeróbica puede reducir la presión arterial entre 5 y 8 mm Hg si se mantiene en el tiempo. Caminar a paso ligero, nadar, bailar, montar en bicicleta o trotar son algunas alternativas. El objetivo es realizar 150 minutos semanales de ejercicio moderado o 75 minutos de actividad intensa. Además, se recomienda practicar ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana.

Limitar el alcohol

Beber demasiado puede elevar la presión arterial y dificultar el funcionamiento de los medicamentos antihipertensivos. Quienes decidan consumir alcohol deberían reducir tanto la cantidad como la frecuencia. Para la salud general, la Clínica Mayo recomienda no superar una bebida al día y evitar beber diariamente. Cuanto menor sea el consumo, mejor.

Evitar el tabaco

Fumar y vapear aumenta la presión arterial y perjudica la salud cardiovascular, por lo que evitar los cigarrillos, los dispositivos electrónicos y la exposición al humo ajeno ayuda a reducir los riesgos. Quienes necesiten apoyo para abandonar estos hábitos pueden consultar con su equipo sanitario sobre tratamientos y programas especializados.

Dormir entre siete y nueve horas

Dormir menos de siete horas por noche durante varias semanas puede afectar a la presión arterial. El insomnio, el síndrome de las piernas inquietas y la apnea del sueño también pueden alterar el descanso. Por ello, mantener horarios regulares, dormir en una habitación oscura y tranquila y evitar la cafeína, la nicotina y el alcohol antes de acostarse favorece el sueño. Si las dificultades persisten, conviene consultar a un profesional.

Aprender a gestionar el estrés

El estrés crónico puede estar relacionado con la hipertensión, aunque se necesitan más investigaciones para determinar cuánto ayuda reducirlo. La meditación, la respiración profunda, el contacto con familiares y amigos y los grupos de apoyo son recursos que pueden contribuir al bienestar emocional.

Medir la presión arterial y acudir a revisiones

Controlar la presión arterial en casa permite comprobar si los cambios de hábitos están funcionando. Por ello, es aconsejable aprender a utilizar correctamente un tensiómetro, registrar las mediciones y consultar con un profesional sobre la frecuencia de los controles y las revisiones médicas.

Vigilar el colesterol y la glucosa

Aunque el colesterol malo y la glucosa elevados no aumentan directamente la presión arterial, sí incrementan el riesgo cardiovascular. Una alimentación saludable, el ejercicio, la pérdida de peso cuando sea necesaria y evitar el tabaco ayudan a controlar estos indicadores. También es importante seguir las recomendaciones médicas.

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La vacuna española que aspira a cambiar el rumbo de la tuberculosis: “Es un error considerarla una enfermedad del pasado”

Una enfermera limpia y desinfecta el brazo de una paciente antes de aplicar la vacuna (Shutterstock España)

África, hace tres millones de años. Uno de los primeros homínidos se contagia del antecesor común de Mycobacterium tuberculosis, la bacteria responsable de la mayoría de los casos de tuberculosis en humanos. Hoy, cientos de miles de años después, la medicina lucha por encontrar un fármaco que cambie el rumbo de la enfermedad.

La tuberculosis sigue siendo una de las grandes amenazas para la salud pública mundial, puesto que cada año provoca alrededor de 1,3 millones de muertes y diez millones de nuevos casos. Frente a este desafío, la comunidad científica lleva décadas trabajando en una nueva herramienta preventiva que podría marcar un antes y un después en la lucha contra la infección.

Uno de los grandes saltos adelante llega de la mano de investigadores de la Universidad de Zaragoza con una vacuna que, según avanza en los ensayos clínicos, tiene la ambición de ofrecer una protección más amplia y contribuir a frenar la transmisión de la bacteria.

El investigador Carlos Martín durante la conferencia de clausura del XIII Congreso de la Asociación Española de Vacunología (AEV)

Detrás del proyecto está Carlos Martín, microbiólogo, profesor de la Universidad de Zaragoza e investigador y director del Grupo de Genética de Micobacterias, que trabaja en esta vacuna llamada MTBVAC desde 1987. Su investigación parte de una premisa: aunque España mantiene una incidencia relativamente baja de tuberculosis gracias al diagnóstico y al tratamiento, la enfermedad continúa presente y no debe darse por controlada definitivamente. “La tuberculosis es una enfermedad que en España tenemos bajo control, pero es un error considerarla una enfermedad del pasado”, afirma el investigador.

Los datos respaldan esta advertencia. En 2024 se diagnosticaron en España más de 4.000 casos, con una incidencia de 8,8 por cada 100.000 habitantes, según la Asociación Española de Vacunología. Además, tras la pandemia de Covid-19 se ha observado un repunte de la enfermedad, lo que refuerza la necesidad de desarrollar nuevas estrategias para prevenirla.

Un fármaco para cubrir las limitaciones de la BCG

Uno de los principales obstáculos en la lucha contra la tuberculosis es que la vacuna disponible actualmente no ofrece una protección suficiente frente a todas las formas de la enfermedad. La BCG, creada hace más de un siglo, se administra principalmente a recién nacidos en países con una elevada incidencia de tuberculosis. Su eficacia es especialmente importante para prevenir las manifestaciones más graves durante la infancia, como la meningitis tuberculosa y la tuberculosis diseminada, y evita más de 70.000 muertes al año, según explica Martín.

Sin embargo, su protección frente a las formas pulmonares que afectan a adolescentes y adultos es limitada. Precisamente, estas manifestaciones respiratorias tienen un papel fundamental en la propagación de la enfermedad, porque permiten que la bacteria se transmita de una persona a otra mediante aerosoles.

Aquí es donde MTBVAC aspira a marcar la diferencia. La vacuna se ha diseñado con el objetivo de proporcionar protección frente a las formas respiratorias de la tuberculosis, uno de los principales retos pendientes en la prevención de esta infección. A diferencia de otras candidatas, es una vacuna viva atenuada derivada directamente de Mycobacterium tuberculosis, el microorganismo causante de la enfermedad, y es la única de estas características que se encuentra actualmente en desarrollo clínico.

Dosis de una vacuna (Shutterstock España)

La complejidad de la tuberculosis explica las dificultades para conseguir una vacuna eficaz, puesto que se trata de una enfermedad antigua y biológicamente compleja, para la que no existe un único antígeno dominante que permita desarrollar una respuesta protectora sencilla. Por ello, el proyecto español apuesta por una estrategia basada en el conocimiento de los mecanismos de virulencia de la bacteria.

Una vacuna universal, asequible y fácil de conservar

Desde sus primeras etapas, el proyecto ha perseguido un objetivo que va más allá de demostrar la eficacia de la vacuna en condiciones clínicas: conseguir que pueda llegar a las poblaciones que más la necesitan.

MTBVAC nació en el laboratorio de la Universidad de Zaragoza y cuenta con la participación de Biofabri, compañía del grupo Zendal implicada en su desarrollo industrial y clínico desde 2008. Ambas entidades han trabajado con la idea de que la futura vacuna pueda fabricarse a gran escala y distribuirse internacionalmente, incluidos los países con menos recursos.

Uno de los aspectos destacados de su diseño es la facilidad de conservación. Según explica el investigador, “se administraría en una sola dosis y puede conservarse durante dos años a cuatro grados de temperatura, sin necesidad de congeladores de menos 20 o menos 80 grados”.

Estas características podrían facilitar su transporte, almacenamiento y administración en regiones donde las infraestructuras sanitarias y la cadena de frío representan importantes dificultades logísticas. La posibilidad de disponer de una vacuna asequible, estable y sencilla de administrar es especialmente relevante para una enfermedad que afecta de forma desproporcionada a poblaciones vulnerables y países con recursos limitados.

No obstante, el acceso global dependerá también de la capacidad de fabricación, de los costes de producción y de los mecanismos internacionales que permitan financiar y distribuir las dosis. Por eso, el desarrollo de MTBVAC contempla tanto la investigación clínica como la planificación de su posible implantación a gran escala.

¿Cuándo podría llegar a la población?

El investigador considera que disponer de una vacuna aprobada en torno a 2029 o 2030 podría ser un objetivo “bastante realista”. Se trata, no obstante, de una previsión condicionada a los resultados de los ensayos clínicos y a los procesos de evaluación regulatoria.

La aprobación será solo una parte del recorrido. También habrá que garantizar que la vacuna pueda producirse en las cantidades necesarias, distribuirse de forma eficiente y llegar a las personas que más se beneficiarían de ella. Para avanzar en estos aspectos, se mantienen contactos con organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, UNICEF y GAVI, cuya participación podría ser decisiva para establecer futuras recomendaciones de vacunación y facilitar el acceso en los países que no puedan asumir el coste.

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Un medicamento que interrumpe la producción de leche materna reduce el riesgo de cáncer de mama, según un estudio español

Una madre da el pecho a su hijo (Magnific)

Un fármaco utilizado desde hace décadas para inhibir la producción de leche materna podría abrir una nueva vía para prevenir el cáncer de mama en el posparto. Se trata de la cabergolina, un fármaco que, administrado en una única dosis tras el destete, redujo la incidencia de tumores mamarios en ratones con predisposición genética y se asoció con un menor riesgo de cáncer de mama en mujeres jóvenes.

La investigación, publicada en la revista científica Cancer Discovery y desarrollada por investigadores de varias instituciones, entre ellas la Universidad de Salamanca, la Universidad de British Columbia y el Instituto Catalán de Oncología, combina experimentos con animales y el análisis de datos de más de 700.000 mujeres de España y Noruega. Los resultados apuntan a un posible uso preventivo del medicamento, aunque todavía no demuestran que pueda evitar el cáncer en seres humanos.

El período posterior al parto constituye una ventana de riesgo para determinados tipos de cáncer de mama, especialmente en mujeres que tienen su primer hijo después de los 30 años y en aquellas portadoras de mutaciones en el gen BRCA1. Estas alteraciones genéticas aumentan la predisposición a desarrollar tumores mamarios agresivos.

Tras finalizar la lactancia, la glándula mamaria experimenta un proceso conocido como involución, mediante el cual elimina las células productoras de leche y recupera progresivamente su estado de reposo. Según los investigadores, cuando esta transformación se retrasa o no se completa adecuadamente, pueden persistir células epiteliales con potencial para favorecer la aparición de tumores.

En los ratones con mutaciones en Brca1 y Trp53 estudiados, el equipo detectó precisamente una involución más lenta, acompañada de una mayor presencia de células que podrían contribuir al desarrollo tumoral.

Una reducción de los tumores en ratones

Los investigadores comprobaron que administrar cabergolina en el momento del destete aceleraba la remodelación del tejido mamario, reducía la proliferación celular y favorecía la eliminación de células residuales.

Los resultados también fueron positivos al analizar la aparición de tumores. Entre los ratones que no recibieron el tratamiento, el 59,4% desarrolló tumores mamarios. En los animales tratados, la proporción descendió al 27,8%. Además, el tiempo mediano hasta la aparición de los tumores aumentó de 224 a 259 días.

Sin embargo, el efecto no se observó en ratonas que nunca habían estado embarazadas, por lo que se sugiere que la acción protectora podría estar vinculada a los cambios que experimenta la mama después de la gestación y la lactancia, y no a un efecto general del fármaco sobre cualquier tejido mamario.

El estudio identificó, además, cambios en los linfocitos T CD8+, células del sistema inmunitario que participan en la eliminación de células anómalas. La cabergolina pareció revertir determinados signos de agotamiento funcional de estas células, aunque los mecanismos exactos todavía deben investigarse.

¿Qué dicen los datos en mujeres?

Para comprobar si los resultados podían tener relevancia clínica, el equipo analizó dos grandes cohortes europeas. En Cataluña, estudió a 14.810 mujeres de 30 años o más que habían tenido su primer parto. De ellas, 780 recibieron cabergolina durante el primer mes tras el nacimiento.

Durante el seguimiento, se registraron 132 casos de cáncer de mama entre las mujeres que no recibieron el fármaco y dos entre las tratadas. Así, el análisis estadístico encontró una asociación entre el uso de cabergolina y un menor riesgo de desarrollar la enfermedad.

En Noruega, los investigadores analizaron los datos de 690.491 mujeres de entre 30 y 50 años. Los resultados apuntaron en la misma dirección, aunque la asociación no alcanzó significación estadística en esta cohorte por sí sola.

Al combinar los resultados de ambos países mediante un metaanálisis, el equipo estimó una reducción del 69% en el riesgo de cáncer de mama posparto asociado al uso de cabergolina.

Un posible avance que aún debe confirmarse

Pese a los resultados prometedores, los autores subrayan que los estudios observacionales no permiten demostrar una relación de causa y efecto. Además, las bases de datos no incluían información suficiente para analizar diferencias según el subtipo tumoral o la duración de la lactancia.

La cabergolina ya se utiliza para suprimir la lactancia, pero estos resultados no justifican administrarla con fines preventivos fuera de las indicaciones médicas establecidas. Antes de plantear su uso como estrategia contra el cáncer, será necesario realizar ensayos clínicos que confirmen sus beneficios y evalúen cuidadosamente su seguridad.

Por ahora, la investigación abre una vía prometedora para estudiar cómo los cambios biológicos posteriores al embarazo influyen en el riesgo de cáncer de mama y si es posible intervenir sobre ellos mediante un tratamiento breve.

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¿Es bueno comer pan en todas las comidas? Esta es la opinión de una nutricionista

Pan de pueblo (Magnific)

Mojar pan en una salsa, acompañar un guiso con unas rebanadas o disfrutar de pan con aceite de oliva son costumbres muy arraigadas en la gastronomía española. Para muchas personas, el pan es un alimento imprescindible en la mesa, tanto en la comida como en la cena. Pero ¿cómo de saludable es mantener este hábito a diario? ¿Deberíamos dejar de comer pan en todas las comidas?

En España, la cuestión del pan es un asunto cultural, reconoce la dietista-nutricionista María Merino quien considera que no hay motivos para demonizarlo, aunque sí conviene prestar atención a cuánto comemos y qué tipo de pan elegimos. Según la experta, no se puede determinar si este hábito es saludable sin analizar el conjunto de la alimentación.

Este alimento nos suele acompañar en varias comidas al día y no por ello es insano, pues “todo dependerá de la calidad del pan y todo dependerá de cómo es tu alimentación”. Por tanto, comer pan en todas las comidas no es necesariamente perjudicial, ya que la cuestión está en valorar qué lugar ocupa en la dieta, en qué cantidades se consume y qué otros alimentos aportan hidratos de carbono a lo largo del día.

Un hombre corta una barra de pan industrial (Magnific)

El problema no es el pan, sino el exceso

El consumo frecuente de pan puede convertirse en un exceso cuando se añade a todas las comidas y se acompaña de raciones abundantes. Merino pone un ejemplo concreto: desayunar pan, tomarlo a media mañana, comerlo en el almuerzo, merendarlo y volver a incluirlo en la cena. Si, además, las cantidades son elevadas, la ingesta total puede superar las necesidades de la persona.

Sin embargo, el problema no radicaría en que “el pan sea malo”, aclara la nutricionista, que sitúa el foco en el exceso de hidratos de carbono. En este sentido, recuerda que las recomendaciones generales contemplan entre tres y seis raciones de este macronutriente al día.

No obstante, Merino considera que ese margen puede resultar demasiado generoso para una parte de la población. “Dada la gran tasa de sedentarismo que tenemos en nuestro país”, explica, la cantidad de hidratos de carbono recomendada debería valorarse teniendo en cuenta el nivel de actividad física de cada persona.

Desde su experiencia profesional, la especialista apuesta por la moderación en quienes llevan una vida poco activa. “Yo a mis pacientes siempre les digo que intenten hacer tres raciones de carbohidratos al día, que con tres vamos más que servidos, especialmente si somos sedentarios”, afirma. En cambio, si una persona hace ejercicio, considera que es necesario valorar sus necesidades particulares.

La cantidad y el tipo de pan importan

A la hora de decidir si conviene comer pan en todas las comidas, no basta con contar las veces que aparece en el menú. También hay que tener en cuenta el tamaño de las raciones y el resto de las fuentes de hidratos de carbono que se consumen durante la jornada.

Merino subraya que es importante entender qué constituye una ración y prestar atención a la calidad de los alimentos elegidos. Por eso, antes de eliminar el pan de la dieta, resulta más útil revisar los hábitos alimentarios en su conjunto y ajustar las cantidades a las necesidades individuales.

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Carlos Cenalmor, psiquiatra: “La mayoría de personas desperdician sus días libres sin darse cuenta”

Muchas personas disponen de tiempo libre pero no llegan a recuperarse completamente (@dr.carloscenalmor / Montaje Infobae)

Desconectar del trabajo no siempre significa descansar. A veces, aunque las obligaciones desaparezcan durante unas horas, la mente continúa repasando tareas pendientes, anticipando problemas y buscando nuevas formas de mantenerse ocupada. El resultado es una paradoja cada vez más habitual: disponer de tiempo libre sin llegar a sentirse realmente recuperado.

Frente a esta situación, aprender a descansar se convierte en una cuestión de bienestar, porque no basta con detener la actividad física si la cabeza continúa funcionando al ritmo de una jornada laboral. Recuperar el equilibrio exige atender al cuerpo, reducir la sobrecarga mental y recuperar los vínculos personales, tres dimensiones que pueden marcar la diferencia entre una pausa rutinaria y un descanso reparador.

Para el médico psiquiatra Carlos Cenalmor, conocido en redes sociales como @dr.carloscenalmor, “a mayoría de la gente desperdicia sus días libres sin darse cuenta, se le escapan de entre los dedos sin realmente disfrutar o conectar”. Para luchar contra ello, propone un método de tres pasos: cuerpo, mente y conexión.

Regular el cuerpo antes de intentar calmar la mente

El primer paso consiste en actuar sobre el estado físico. Según explica Cenalmor, cuando una persona atraviesa una situación de estrés, no siempre basta con intentar pensar de manera positiva o convencerse de que no hay motivos para preocuparse. La respuesta fisiológica puede mantenerse activa incluso cuando las circunstancias que la desencadenaron han desaparecido.

Por eso, el médico recomienda recurrir a actividades de baja exigencia que ayuden a reducir la activación. Caminar, respirar de forma consciente, exponerse a la luz natural o regular los horarios de sueño son algunas de las opciones que menciona en el vídeo.

El objetivo es favorecer una sensación de seguridad y facilitar la recuperación antes de abordar el componente psicológico del estrés. “El cerebro no puede pensar para salir del estrés crónico”, afirma Cenalmor, que subraya la importancia de atender primero a la respuesta del organismo.

Aprender a estar sin hacer nada

La segunda fase se centra en la actividad mental. Para el psiquiatra, uno de los obstáculos para descansar es la tendencia a seguir resolviendo problemas incluso cuando el cuerpo permanece quieto. La preocupación constante por las tareas pendientes puede transformar cualquier momento libre en una prolongación invisible de la jornada laboral.

La propuesta consiste en trabajar la tolerancia a la inactividad y dejar de medir cada momento en función de su utilidad. Leer, pasear o simplemente permanecer sin una tarea concreta pueden ser formas de interrumpir esa dinámica, siempre que no se conviertan en nuevas exigencias.

El médico insiste en la importancia de permitirse espacios improductivos sin experimentar culpa ni someterse a una evaluación permanente. Así, entre sus recomendaciones destaca “practicar el aburrirse deliberadamente”.

Recuperar la conexión con los demás

El tercer pilar es la dimensión social y emocional. El doctor Cenalmor señala que el agotamiento puede ir acompañado de un aislamiento progresivo, por lo que recuperar el contacto con otras personas forma parte de la estrategia de descanso.

Pasar tiempo de calidad con familiares y amigos, mantener conversaciones sin prisas y compartir experiencias permite desplazar el foco de las preocupaciones individuales hacia los vínculos personales. El propósito no es llenar la agenda de encuentros, sino recuperar relaciones que aporten cercanía y sentido.

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Arquitectura terapéutica o cómo cuidar la salud mental de los niños hospitalizados: “Dejan de sentirse en un lugar que les recuerda que están enfermos”

Un par de niñas jugando. (Magnific)

Luz blanca, paredes desnudas, colores fríos. Pensar en un hospital suele traernos conceptos poco acogedores a nuestra mente, sensaciones remotamente lejanas a como nos sentimos en casa. Asumimos que es así como deben hacernos sentir los centros médicos, pero en los últimos años está surgiendo un movimiento dentro de la arquitectura que afirma que otro modelo es posible, con espacios que contribuyan al bienestar.

Este fenómeno, aún poco extendido en España, pretende que la arquitectura se piense y se ejecute buscando un bienestar en las personas. Esta llamada “arquitectura terapéutica” es la que cada vez más hospitales pretenden llevar a cabo, especialmente en sus plantas infantiles: llenar pasillos de colores, de luces cálidas, acondicionar espacios en el exterior.

La ONG Juegaterapia ha sido una de las pioneras en España en aplicar la filosofía de la arquitectura saludable. Desde 2010, varios de sus proyectos se han centrado en reconstruir azoteas en desuso en hospitales para transformarlas en jardines donde los niños ingresados puedan salir a jugar o a disfrutar de la luz del sol.

Como recuerda el psicólogo Alberto Miranda, la experiencia de acudir a un hospital puede generar miedo e incertidumbre en los más pequeños, porque “no sabe ni qué va a pasar, ni si va a doler, ni cuánto tiempo va a estar allí”. En 2018, un estudio realizado con niños de entre 3 y 17 años hospitalizados encontró una relación entre los niveles de ansiedad y la decoración del centro. “Un entorno acogedor, con colores agradables, ilustraciones, dibujos e incluso espacios de juego ayuda a reducir esa sensación de amenaza”, matiza Miranda.

“Ver a un niño que lleva semanas ingresado salir al aire libre, jugar o simplemente desconectar un rato del hospital nos recuerda por qué hacemos lo que hacemos”, añade la directora de Humanización en hospitales de Juegaterapia, Esther Pereira, para Infobae.

La transformación del escenario no cambia el tratamiento que los pacientes pediátricos tienen que recibir, “pero sí cómo viven su estancia en el hospital”. “De repente dejan de sentirse en un lugar que les recuerda constantemente que están enfermos y pasan a estar en un espacio que les invita a jugar, imaginar y sentirse un poco más niños”, explica Pereira.

La conexión con el exterior es uno de los pilares de esta arquitectura terapéutica, como demuestra el efecto positivo que tienen los jardines en la salud mental de los más pequeños. Estos espacios devuelven, al menos en cierta parte, “normalidad, alegría y calidad de vida a toda la familia”.

Hospital Materno Infantil de Málaga. (Juegaterapia)

Un lugar donde los niños sean niños

Entre los rasgos que más definen el entorno hospitalario, sobresalen las luces blancas, aunque esto está cambiando lentamente. “En hospitales infantiles y en los no infantiles se está empezando a trabajar con la iluminación”, asegura Ana Pradillo, arquitecta de Wälmo Estudio especializada en arquitectura saludable.

“Entiendo que para un acto médico necesitas una iluminación muy potente y de luz muy fría para que no te distorsione colores, pero siempre se debería tener una alternativa más acogedora para la estancia”, expresa. Una luz cálida y suave que no genere estrés, “que ofrezca una sensación de hogar”, puede suponer una diferencia para el bienestar mental de pequeños y mayores hospitalizados.

No son cosa banal dichas cuestiones, sostiene Miranda, quien expone que un entorno acogedor puede incluso mejorar la predisposición de los niños durante las pruebas médicas: “Lo que muchas veces interpretamos como falta de colaboración es una respuesta ante el miedo”.

Un paciente pediátrico con ansiedad ante una prueba puede llorar o estar más agitado, “por eso cualquier medida que contribuya a reducir ese miedo va a facilitar el procedimiento médico”. De hecho, una investigación de Springer Nature demostró que exponer a los niños a películas Disney redujo el estrés durante las resonancias magnéticas.

Ana Pradillo, arquitecta superior y fundadora de WÄLMO Estudio, especializado en diseño de espacios centrado en el bienestar de las personas. (Cedida)

Un cambio al alcance de los hospitales

Junto con la iluminación, el color y los materiales que recuerden a la madera y las texturas del exterior son otros dos elementos que pueden transformar la estancia hospitalaria, según Pradillo. “Trabajar una parte más decorativa, crear una zona donde cuando visitan los familiares se pueda permanecer como si fuera un saloncito, también genera sensación de hogar”, sostiene la arquitecta de Wälmo Estudio.

A partir de la observación de esa correlación entre un mejor estado de ánimo y un entorno más agradable, la arquitectura saludable propone una serie de medidas al alcance de los hospitales para hacer más agradables las estancias. Se trata de cambios “tan sencillos como poner un corcho y que el niño pueda poner sus fotos o tener un rinconcito de lectura o juego”.

El Hospital Niño Jesús de Madrid en el proyecto 'El Retiro invade el Niño Jesús'. (Juegaterapia)

Para Pradillo, la arquitectura es una herramienta para el proyecto de otras personas, y es mediante esta “visión terapéutica” a partir de la cual pueden lograrse cambios que tienen un efecto en la vida real. “Simplemente pintando la pared y dándole una forma orgánica se puede cambiar una habitación”, cuenta, y recuerda la importancia de aplicar luces cálidas en aquellos lugares en los que sea posible.

Desde Juegaterapia coinciden con esta arquitectura saludable que promulga Pradillo, quienes a través de sus proyectos defienden que un espacio también puede cuidar. “Cuando transformamos una habitación, una terraza o una sala de tratamientos, no estamos decorando, estamos ayudando a que los niños y sus familias vivan ese proceso de una forma más amable. Ver cómo recuperan momentos de juego, de alegría y de normalidad es la mejor demostración de que la humanización realmente marca la diferencia”, concluyen.

Como explica el psicólogo, la arquitectura terapéutica va más allá de la pura estética: “No se trata solo de decorar los hospitales para que sean más bonitos, sino de crear entornos que tengan en cuenta esas necesidades psicológicas en los niños”, concluye.

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