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La pequeña iglesia rural que fue declarada Patrimonio de la Humanidad y conserva unos frescos medievales únicos en Europa

La iglesia de Santa Maria foris portas conserva sus muros de mampostería y un pórtico con arco en el parque arqueológico de Castelseprio. (Ministerio de Turismo de Italia)

Entre los árboles del valle de Olona, una pequeña iglesia rural invita a detenerse antes de revelar su mayor sorpresa. Desde el sendero parece una construcción sencilla, con muros de piedra y ladrillo, una fachada sin adornos y un entorno de bosque que la mantiene apartada de los recorridos urbanos más transitados del norte de Italia.

El destino está en la provincia de Varese, en Lombardía, dentro del parque arqueológico de Castelseprio. Allí se encuentra la iglesia de Santa Maria Foris Portas. Llegar supone dejar atrás la llanura urbanizada y avanzar por caminos rodeados de colinas suaves, ruinas y vegetación. El templo se levanta fuera del antiguo recinto amurallado, una ubicación que explica su nombre latino: foris portas, “fuera de las puertas”.

Los frescos que sorprenden al entrar en la iglesia

La sencillez exterior cambia apenas se cruza la entrada. En la parte central se conserva un conjunto de frescos medievales dedicado al nacimiento y los primeros años de Jesús. Se pueden encontrar escenas como la Anunciación y la Visitación, distribuidas sobre la pared curva de la iglesia.

Las figuras tienen gestos expresivos, movimientos marcados y ropas con pliegues trabajados. Las pinturas se vinculan con tradiciones del Mediterráneo oriental y contrastan con la apariencia sobria del edificio. Ese contraste explica por qué la iglesia es una de las paradas más atractivas de la visita a Castelseprio

Además, las escenas proceden de fuentes religiosas diversas. Algunas se basan en los Evangelios canónicos, mientras que otras remiten a textos apócrifos como el Protoevangelio de Santiago y el Evangelio de Pseudo-Mateo. Por eso, las pinturas presentan episodios de la infancia de Cristo que van más allá de los relatos más conocidos.

Durante siglos, los frescos quedaron tapados bajo varias capas de yeso, hasta que volvieron a salir a la luz en 1944. Todavía no se sabe con certeza cuándo fueron pintados ni quién los realizó. Aun así, su valor llevó a que, en 2011, la iglesia fuera incorporada al sitio de la UNESCO Los lombardos en Italia. Lugares de poder (568-774 d. C.), que agrupa siete conjuntos monumentales repartidos por la península.

Un paseo entre ruinas y bosque en Castelseprio

La visita no termina en la iglesia. El parque arqueológico conserva los restos de un antiguo asentamiento fortificado, conocido como castrum, que durante siglos controló las rutas entre Milán, la zona de Varese y los pasos alpinos. Además, se puede apreciar como los senderos atraviesan muros, estructuras religiosas y vestigios de edificios civiles.

La propia iglesia aporta más elementos para mirar con calma. Tiene tres ábsides: uno central y dos laterales. Las excavaciones encontraron enterramientos tanto dentro como fuera del templo, además de restos de otras construcciones vinculadas con sus primeras funciones, posiblemente relacionadas con un ambiente aristocrático o nobiliario.

Un fresco de la iglesia de Santa Maria foris portas en Castelseprio representa la aparición de un ángel ante la figura reclinada de San José. (Ministerio de Turismo de Italia)

Durante el paseo también aparecen las ruinas de la Basílica de San Giovanni Evangelista y un baptisterio octogonal. Después, el Antiquarium permite mirar de cerca objetos y materiales recuperados en las excavaciones, una forma sencilla de unir las piezas conservadas con los muros y trazados que quedan a la vista en el parque.

Después de recorrer Castelseprio, el camino puede continuar hasta el Monasterio de Torba, donde una torre de la Antigüedad tardía pasó a tener uso monástico. Para ver la iglesia y buena parte del parque basta con medio día, pero si también se quiere llegar a Torba y caminar por los senderos del bosque, lo mejor es reservar una jornada completa

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El pueblo siciliano que parece sacado de una película: combina ruinas antiguas, playas turquesas y paisajes volcánicos

El volcán Etna con su cumbre nevada se divisa detrás de los arcos y columnas del antiguo teatro de Taormina en Sicilia. (Ministerio del Turismo de Italia)

Desde lo alto del monte Tauro, la vista se abre hacia el mar Jónico y el perfil del Etna. Entre tejados de terracota, piedra volcánica y calles que bajan hacia la costa, el paisaje reúne los elementos que suelen definir una escapada por Sicilia: vestigios antiguos, calas de piedras y el ritmo pausado de un centro histórico.

Taormina concentra todo ese recorrido en pocos kilómetros. Con poco más de diez mil habitantes, el pueblo se puede recorrer a pie entre iglesias, palacios, cafeterías y terrazas del Corso Umberto, mientras el mar y el volcán aparecen una y otra vez al final de cada plaza o mirador.

Del teatro griego a las playas del mar Jónico

El Teatro Antiguo concentra una de las postales más reconocibles de la ciudad. Construido en época griega y remodelado después por los romanos, conserva un auditorio excavado en la roca que se abre hacia el mar, el golfo y la montaña. Todavía alberga conciertos, óperas y ceremonias de cine, como los premios Nastri d’Argento.

Después de recorrer sus gradas, el camino puede continuar hacia Isola Bella, una pequeña isla verde conectada con la costa por un estrecho puente natural de arena y piedras. Es una reserva natural y museo regional de historia natural. Para llegar, se puede tomar el teleférico hasta Mazzarò o bajar por las escaleras que parten de los miradores.

En la franja costera se encuentran las playas de Mazzarò y Villagonia, además de las cercanas Giardini-Naxos y Letojanni. Las calas de piedras, el agua turquesa y los establecimientos junto al mar invitan a detenerse antes de regresar al pueblo. Cuando el cielo está despejado, desde la orilla se ve el relieve escarpado que continúa hacia Catania.

De vuelta en las calles altas, la Piazza IX Aprile ofrece otra perspectiva sobre la costa jónica. Su pavimento blanco y negro está flanqueado por la iglesia barroca de San Giuseppe y la iglesia de Sant’Agostino, donde funciona la biblioteca municipal. Desde allí, las vistas del Etna y el mar acompañan el tránsito entre plazas, comercios y terrazas.

Historia, cine y sabores de Taormina

El paseo por Taormina también revela las capas de su historia. El Palazzo Corvaja, con elementos normandos, árabes y góticos, refleja los distintos poderes que dejaron marca en Sicilia. En el siglo XV, el edificio fue sede de una sesión del Parlamento siciliano. Cerca se levantan el Palazzo Duchi di Santo Stefano y la Badia Vecchia, reconocibles por sus detalles de piedra volcánica y sus ventanas con parteluces.

La ciudad fue primero un asentamiento de los sículos y luego una colonia griega llamada Tauromenion. Más tarde mantuvo vínculos con Siracusa, participó en las Guerras Púnicas y pasó a dominio romano. Tras la caída del Imperio Romano de Occidente, se convirtió en puesto bizantino, resistió la presión árabe hasta el siglo X y después quedó bajo control normando, suabo, angevino, aragonés y español.

La Piazza IX Aprile en Taormina reúne edificios históricos como la iglesia de San José y la torre del Reloj frente a su pavimento ajedrezado iluminado por farolas. (Ministerio del Turismo de Italia)

Durante el siglo XIX, el Grand Tour llevó hasta allí a viajeros, artistas e intelectuales europeos. Goethe la mencionó en sus diarios de viaje y la inglesa Florence Trevelyan intervino en la transformación del lugar: amplió el primer hotel histórico, adquirió la roca de Sant’Stefano, donde se formaría la futura Isola Bella, y creó un jardín que más tarde se convirtió en la villa municipal.

El cine reforzó la proyección de Taormina con rodajes de L’Avventura, Divorcio a la italiana, El Padrino III y Johnny Stecchino. Entre una caminata por el Corso Umberto y una visita a los monumentos, los restaurantes sirven pez espada, atún, pasta con sardinas y caponata, mientras que las pastelerías ofrecen cassata, cannoli, galletas de almendra y granizados con brioche col tuppo.

Si quieres un destino que reúna patrimonio antiguo, mar y paisajes volcánicos, Taormina es una opción para disfrutar de Sicilia con calma y descubrir paisajes distintos en una misma escapada

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