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Frutas y verduras directas al extractor: este modelo con boca ancha cae un 44% y cuesta menos de 30 euros

El extractor QCen KS-501 va a por la parte del zumo casero de la que nadie habla: el rato de tabla y cuchillo. Pelar, quitar el corazón y cortar en dados para que todo quepa por un tubo estrecho. A las nueve de la noche, con la cena a medias, ese trámite es lo que hace que las zanahorias acaben blandas en el cajón de la nevera. Este modelo tiene una boca de carga ancha, de unos 7,5 centímetros, y eso cambia bastante la cuenta.

Manzanas y zanahorias enteras, directas al tubo

La boca está pensada para meter frutas y verduras enteras, sin trocearlas antes. Una manzana mediana o una zanahoria gruesa entran tal cual, y en una cocina con prisa ese es justo el paso que más tiempo se come. Lo que tenga hueso hay que deshuesarlo, eso no cambia, pero los dados de toda la vida desaparecen.

Es un extractor centrífugo: gira muy deprisa, separa el zumo de la pulpa y llena el vaso en lo que tardas en poner la mesa. No busca la calma de los extractores lentos, que exprimen poco a poco. Entre semana, esa rapidez vale más que cualquier promesa de textura.

Si solo vas a tener un aparato de zumos en casa y lo usas con prisa, nos quedamos con uno así. El que te obliga a sacar la tabla cada vez acaba en el armario.

Dos velocidades y cero manual

Tiene dos posiciones y se entienden a la primera. La 1 es para lo blando: naranja, sandía, fresas. La 2, para lo duro: zanahoria, manzana, pera. Un zumo de manzana con zanahoria va directo a la 2 y te olvidas. Para una casa donde el zumo se hace con lo que haya en la nevera, dos posiciones bastan: más programas solo servirían para dudar.

La propia marca avisa de que no conviene con ingredientes que tienen poca agua. Vamos, que el plátano y el aguacate se quedan para la batidora. Con la sandía pasa lo contrario: es casi todo agua y es justo lo que esta máquina sabe aprovechar.

La capacidad es de medio litro, que da para dos vasos: uno con la cena y otro a la nevera para el desayuno. Solo arranca con la tapa bien encajada y se apaga solo si se calienta de más. Se agradece cuando tienes la cabeza en la cena y no en el aparato.

Lo que queda en el fregadero

Esta es la parte que decide si un extractor se usa o acaba en el armario de arriba. Las piezas se desmontan y el filtro sale cogiéndolo por el borde y tirando hacia arriba, sin más ceremonia.

Al lavavajillas no va: la ficha del producto indica lavado a mano. Es su pega de verdad y no hay forma de maquillarla. El truco está en no dejarlo para después. El colador de malla se limpia rápido con un cepillo bajo el grifo nada más terminar. Si la pulpa se seca, ya es otra historia.

Mide unos 34 centímetros de largo por 20 de ancho y pesa poco más de dos kilos. Cabe en una esquina de la encimera sin estorbar, y sacarlo del mueble no da ninguna pereza. La carcasa es de acero inoxidable, así que las salpicaduras se van con una pasada de bayeta.

Ahora está rebajado, y lo que promete es una escena que se repite fácil. Manzana y zanahoria enteras por el tubo mientras se dora la cebolla, y dos vasos de zumo antes de sentarte a cenar.

Los artículos publicados en la sección "De compras" están pensados para ayudarte a descubrir productos que pueden interesarte. Algunos de los enlaces incluidos son de afiliados, lo que significa que si realizas una compra a través de ellos La Razón podría recibir una pequeña comisión sin que esto influya en nuestras recomendaciones ni en el precio que pagas.

© Imagen generada con IA

Frutas y verduras directas al extractor: este modelo con boca ancha cae un 44% y cuesta menos de 30 euros

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QCen KS-501-1
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Este robot aspirador 3 en 1 se desploma un 40% y promete quitarte bastante trabajo de encima

El MONSGA MR7 Pro está pensado para la casa que se limpia cuando ya no quedan ganas: a las nueve y pico, con la cena a medias y las migas del desayuno todavía debajo de la mesa. Entre semana, el suelo es lo primero que se aplaza. Pasar la escoba, luego la fregona y esperar a que seque es un rato que nadie tiene un martes. Este robot barre, aspira y friega por su cuenta, y lo hace mientras tú sigues fuera.

El robot que adelanta la limpieza antes de que llegues

Las tres tareas caben en la misma salida, así que a la vuelta del trabajo el suelo ya está hecho y la fregona se queda en el tendedero. Lo pones en marcha desde el móvil aunque estés en la oficina, o se lo pides a Alexa o a Google sin levantarte del sofá. Y si prefieres no tocar el teléfono, trae mando a distancia.

Aspira con 10.000 Pa de succión, una fuerza pensada para sacar las migas que se cuelan en las juntas del azulejo y la arena que entra pegada a las suelas. El cepillo giratorio lleva doble sistema antienredos. Lo agradece cualquiera que haya cortado a tijera los pelos enrollados en el rodillo de un robot. Para quien llega a casa sin fuerzas, eso pesa más que cualquier cifra de la caja.

Mapas, base y bolsa de 4 litros

Se orienta con un sensor láser que gira 360 grados y dibuja el plano de la casa, así que no va dando tumbos contra las patas de las sillas. En ese plano distingue hasta 5 tipos de suelo. Guarda hasta 5 mapas, algo práctico si la casa tiene dos plantas.

La base es la pieza que cambia la semana. Al terminar, el robot vuelve, la estación le vacía el depósito y el polvo acaba en una bolsa de 4 litros. Se acabó abrir el cacharro cada noche para volcarlo sobre el cubo, con la nubecilla de polvo de regalo. El filtro HEPA, el de malla fina, retiene lo más menudo para que no vuelva al aire.

La batería anuncia hasta 160 minutos de autonomía, según la marca. La estación viene incluida en la caja y el conjunto está ahora rebajado.

Parquet, azulejo y alfombra fina

Trabaja sobre suelo duro, azulejo, parquet y moquetas de pelo corto. La alfombra gruesa del salón, la de pelo largo, se queda fuera de esa lista, así que conviene mirarla antes de comprar si ocupa media casa. En un piso de baldosa o tarima, en cambio, no le vemos pegas de peso.

Si hubiera que delegar una sola tarea de casa entre semana, nosotros elegiríamos el suelo: es la que más se ve y la que peor sienta hacer de noche.

Para conectarlo a la app pide la red wifi de 2,4 GHz, la de más alcance del router, un dato útil para el día que lo configures. Viene en negro o en gris, para que no desentone junto al mueble donde le toque dormir.

Llegas, cuelgas el abrigo y el suelo de la cocina ya está barrido y fregado, con el robot quieto en su base y el polvo del día guardado en la bolsa. Lo único que queda para ti es cambiarla cuando se llene.

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Este robot aspirador 3 en 1 se desploma un 40% y promete quitarte bastante trabajo de encima

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MONSGA MR7 Pro-1
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Afrontar la rutina de trabajo

Cuando se tiene una rutina de trabajo intensa durante mucho tiempo, es normal que el cansancio termine pasando factura. Hay días en los que todo sale con facilidad y otros en los que cuesta mucho más concentrarse, organizarse o simplemente mantener el ritmo. Para mí, lo importante es encontrar una forma de trabajar que permita seguir adelante sin llegar constantemente al límite.

Una de las cosas que más ayuda es organizar bien el día y tener claras las tareas más importantes. Cuando se intenta hacer todo a la vez, es fácil acabar perdiendo tiempo y sintiendo que no se avanza. Por eso, creo que es mejor centrarse en una cosa cada vez y dejar para después aquello que no sea tan urgente.

También es importante hacer pequeños descansos. Cuando se llevan muchas horas delante del trabajo, seguir insistiendo no siempre significa trabajar mejor. A veces, levantarse unos minutos, caminar, tomar algo o simplemente desconectar un momento ayuda a volver con más claridad y concentración.

Además, hay que cuidar los hábitos básicos. Dormir bien, comer de forma adecuada, beber agua y hacer algo de ejercicio pueden marcar una gran diferencia cuando las jornadas son largas. Son cosas sencillas y más que consabidas, pero cuando se acumula el cansancio son precisamente las que más fácilmente se descuidan.

Por último, creo que también hay que aprender a aceptar que no todos los días se puede rendir al mismo nivel. Lo importante es mantener un ritmo que podamos sostener en el tiempo.

Trabajar bien no significa estar siempre al máximo, sino saber cuándo apretar, cuándo bajar el ritmo y cuándo parar para recuperar fuerzas.

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