Cristina Llanos, de Dover: de las palizas de su padre a la agresión sexual que tanto le marcó
Cristina Llanos era una de las cantantes más populares de nuestro país, siendo la vocalista de la banda Dover que tanto nos hizo vibrar en los años 2000. Aunaba su talento al de su hermana Amparo, así como a sus compañeros de formación Jesús y Samuel. Conquistaban todas las listas y atesoraban una horda de fans que jaleaban sus temas hasta convertirlos en auténticos himnos. Pero llegó un día en que no pudieron mantener por más tiempo y la banda de rock que triunfaba en España tuvo que bajarse de los escenarios.
Sobre esto ha hablado este jueves la artista con Sonsoles Ónega en su programa de Antena 3. Ha ofrecido luz a los capítulos más oscuros de su vida profesional, opacados en gran medida por sus infiernos y fantasmas personales. Todo esto ha quedado recogido en un libro que promociona en ‘Y ahora Sonsoles’, que repasa todo lo que sucedió entre bambalinas con el grupo Dover y sus protagonistas, desde sus inicios hasta su amargo final. Una forma de expresar en sus páginas la rabia que un día le hizo subirse a los escenarios a compartir su música.
El drama de Cristina Llanos, vocalista de Dover
La cantante ha pasado por mucho a lo largo de su vida. No todas sus luchas son de dominio público y de ahí que se haya animado a dibujar un perfil de sus experiencias a través de un libro de memorias. En él repasa su durísima infancia, marcada por los malos tratos de su padre; así como la cruel vivencia que padeció con tan solo 19 años al sufrir una agresión sexual. Todo este dolor y la rabia acumulada inspiraron su música y también la puesta en escena que conquistó a su público.
“El miedo a mi padre creo que no se acabó nunca, se queda perpetuo”, reconoce a Sonsoles Ónega. Aun así, entendió necesario digerir lo vivido en el pasado y hacer un ejercicio de perdón con su progenitor: “Nos perdonamos mutuamente, lo necesitaba”. Dentro se le quedó la reconciliación con su hermano, con el que estuvo mucho tiempo sin hablarse y que murió de manera dramática. Recibió una cruel paliza que le costó la vida y se marchó sin mantener esa última conversación con su hermana. Un dolor que Cristina arrastra al creer que podría haber hecho algo para salvarle de su fatal destino.
Pero no solo ha sufrido tragedias familiares, también médicas. Incluso transitó por trastornos alimenticios en su juventud mientras encontraba refugio en la música: “Empecé a no comer a los 16 años, adelgazar era lo único que quería”. Incluso en su libro reconoce que ha tenido pensamientos suicidas y problemas de salud mental. Pero sus canciones le ayudaban a mostrarse invencible de cara al público, a modo de coraza y protección: “Decía, bueno, seré gorda y seré fea, pero me pongo a cantar y te reviento la cabeza”.
Cristina Llanos fue diagnosticada de fibromialgia y sus dolencias fueron agravándose hasta el punto de afectar incluso a sus cuerdas vocales. La enfermedad no solo se cebaba con sus articulaciones y sus músculos, también con su herramienta principal de trabajo. Fue esto, su incapacidad de reconocer su propia voz y cantar como siempre ha demostrado, lo que le hizo bajarse de los escenarios. Es ahí cuando se disolvió Dover: “cuando empecé a notar que mi voz ya no era mi voz, pensaba, menos mal que estoy delgada, nadie me puede atacar por ahí”, relativiza el miedo que tenía a las críticas de sus fans y lo expuesta que se sentía a opiniones adversas.


© Y ahora Sonsoles



