Mamoru Hosoda vio cómo la llegada de su hija hundía el mundo de su hijo mayor y lo llevó a 'Mirai': «La escena del tren es real, mi hijo lo hizo»
Lo normal es que la llegada de un bebé siempre sea motivo de celebración familiar. Sin embargo, para un niño pequeño la situación puede ser muy diferente. De hecho, puede sentirse como una amenaza. Esto se debe a que, casi de inmediato, la atención de sus padres se reparte y las rutinas comienzan a experimentar un proceso de cambio.
Después de todo, una nueva persona ocupa un lugar que hasta entonces parecía exclusivamente suyo. Pues bien, el cineasta Mamoru Hosoda conoció de cerca esa situación cuando nació su hija. Lo más curioso es que la reacción de su hijo mayor fue la que acabaría inspirando Mirai, la popular película de animación que se estrenó en 2018.
Mamoru Hosoda encontró en la paternidad la inspiración para 'Mirai'
En una entrevista, el mismo director fue quien explicó que su hijo tenía tres años cuando llegó la pequeña. En este sentido, Mamoru Hosoda observó con curiosidad cómo su hijo intentaba comprender la presencia de una persona que no había estado antes en su vida y que, de pronto, reclamaba una parte considerable de la atención familiar.
La respuesta no fue la mejor que cabría esperar. El niño sentía que estaba perdiendo el cariño de sus padres. Fue esto lo que le llevó a reaccionar con rabia. Lo que está claro es que esa experiencia revelaba una emoción infantil profunda y bastante reconocible: el miedo a dejar de ser querido. En Mirai, mi hermana pequeña, el protagonista, Kun, ve cómo su mundo cambia con el nacimiento de su hermana.
Estando acostumbrado a ser el centro de la familia, empieza a comportarse de forma caprichosa y a descargar su frustración contra la recién nacida. Dicho esto, la película no intentaba presentar esa situación marcada por los celos y cierta envidia como una simple travesura, sino mostrar cómo la vive un niño que todavía no sabe poner palabras a lo que siente en lo más profundo de su interior.
Una de las escenas más duras es en la que aparece un tren de juguete con el que Kun golpea a Mirai. Mamoru Hosoda confirmó que ese momento estaba inspirado directamente en su experiencia: "La escena del tren es real: mi hijo hizo eso". El director quiso dejar claro que no se trataba de un ataque de ira completamente injustificado. La realidad es que su hijo estaba enfadado porque sentía que había perdido parte del amor que consideraba suyo.
"Su mundo entero se había hecho añicos por culpa de esta nueva criatura", sugería al respecto. A partir de ahí, Mamoru Hosoda construyó una aventura en la que Kun viaja por distintos momentos de la historia familiar y se encuentra con versiones de sus seres queridos de otras épocas. A través de un enfoque vinculado a la fantasía, el personaje empieza a comprender su lugar en una familia que existía antes de su nacimiento y que, como es lógico, seguirá cambiando con el tiempo.
Por otro lado, el director reconoció que quería contar una historia desde el punto de vista de un niño de cuatro años, algo que consideraba que se había visto bastante poco en el cine. Su intención era exponer una experiencia que bien podía ser universal: la necesidad de sentirse querido y el desconcierto que aparece cuando ese cariño parece amenazado.


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