22 de julio de 1889: el día que Van Gogh pintó La noche estrellada
Hay noches que terminan convertidas en eternidad sobre un lienzo. Friedrich las convirtió en contemplación; Whistler, en música de luz y sombras. Vincent van Gogh, en cambio, pintó un cielo que parecía agitarse como un océano de fuego. Más de un siglo después, la astronomía podría haber encontrado la noche real que se esconde tras su obra más célebre: La noche estrellada.
Pero ¿qué sucede cuando el cielo que inspiró una obra maestra puede reconstruirse más de un siglo después? Un equipo de científicos surcoreanos sostiene que La noche estrellada, de Vincent van Gogh, encaja con una configuración astronómica visible antes del amanecer en torno al 22 de julio de 1889, cuando el pintor residía en Saint-Rémy, en el sur de Francia. La coincidencia no establece de manera definitiva el día en que realizó la pintura, pero aporta nuevas pruebas para reconstruir cómo pudo nacer una de las imágenes más reconocibles de la historia del arte.
El estudio, publicado en Scientific Reports, de la revista Nature, ha sido desarrollado conjuntamente por SLLAB, una empresa surcoreana dedicada a la ciencia espacial, y la Escuela de Investigación Espacial de la Universidad Kyung Hee. Su propuesta parte de una pregunta aparentemente sencilla: ¿representó Van Gogh un cielo imaginario o transformó en pintura una observación real?
Las interpretaciones astronómicas de la obra se remontan a los estudios de Albert Boime, de la Universidad de California en Los Ángeles, en 1984, y Charles Whitney, de Harvard, en 1986. Sin embargo, ambos llegaron a conclusiones contradictorias y ninguna logró desplazar las interpretaciones religiosas y simbólicas que tradicionalmente han acompañado al cuadro. Según los autores del estudio, durante las cuatro décadas siguientes no se había abordado la geometría observacional del cielo de la pintura con un análisis de esta naturaleza.
El primero en firmar el estudio es Elijah Jeong-hyun Kim, director ejecutivo de SLLAB y doctorando en la Universidad Kyung Hee. Su interés nació de una discrepancia con las interpretaciones anteriores. “Para un astrónomo observacional, el cúmulo de estrellas de La noche estrellada es las Híades, en Tauro. Pero, en el momento en que leí los estudios anteriores que lo explicaban como Aries, sentí que el cuadro me estaba llamando”. Tras construir numerosos telescopios y dedicar años a observar el firmamento, el equipo consideró poco probable que Aries fuera la referencia que había inspirado al pintor. El estudio comenzó con dos viajes de campo a Francia en 2019 y amplía las pruebas reunidas por Kim en un libro de divulgación publicado en 2025, añadiendo datos cuantitativos.
La fecha tradicionalmente asociada a la pintura se apoya en una carta que Van Gogh escribió a su hermano Theo hacia el 18 de junio de 1889. Sin embargo, la Luna gibosa menguante de aquel periodo no encaja con la fina media luna representada en el lienzo. En torno al 22 de julio, por el contrario, las Híades, un cúmulo estelar de la constelación de Tauro, aparecían por el este junto a Venus, mientras la Luna presentaba una forma mucho más parecida a la pintada.
Para comprobarlo, el equipo de Kim reconstruyó el campo visual del artista. En Arlés, contrastaron mediante fotografías tomadas sobre el terreno la perspectiva de Noche estrellada sobre el Ródano (1888). En Saint-Rémy localizaron el lugar desde el que Van Gogh dibujó el paisaje que aparece bajo el cielo de La noche estrellada y reconstruyeron la vista que tenía ante sí.
Después aplicaron un análisis geométrico de formas conocido como análisis de Procrustes, que permite comparar figuras teniendo en cuenta su posición, orientación y escala. El resultado confirmó la correspondencia entre las cinco estrellas centrales de la pintura y las Híades. El ajuste era aún más preciso en el dibujo a pluma que Van Gogh realizó después del cuadro. Para los autores, esta coincidencia respalda la hipótesis de que el cielo se basó en una observación real y no exclusivamente en la imaginación del artista.
La datación propuesta también obliga a revisar la cronología de la salud del pintor. Hasta ahora, se había supuesto que el 22 de julio coincidía con uno de sus episodios de crisis. El equipo contrastó las cartas originales en francés y neerlandés con registros meteorológicos de la época y referencias al canto de las cigarras para proponer que el episodio comenzó a finales de julio. Esta reconstrucción respalda la posibilidad de que Van Gogh contemplara el cielo antes de su crisis, aunque no demuestra por sí sola cuándo trasladó la escena al lienzo.
“Espero que este trabajo impulse una nueva mirada multidisciplinar sobre la secuencia y los métodos de trabajo de las pinturas de Saint-Rémy, así como sobre los movimientos de Van Gogh durante aquel verano – concluye Kim -. Nuestra conversación con los otros cielos de Van Gogh sigue en marcha. Planeamos contar esas historias una por una”.

© Kim et al., Scientific Reports
