Cenotes y pozos de Yucatán plagados de restos fecales: las granjas de cerdos amenazan a poblaciones mayas
El olor fétido es especialmente fuerte durante las mañanas y después de las lluvias. Hay días en los que el clima cálido y húmedo de la selva maya, en la península de Yucatán, se mezcla con el de las heces y otros desechos de las decenas de instalaciones de granjas de cerdos que se ubican a solo unos kilómetros de las comunidades que pueblan la región. Cifras oficiales del Gobierno mexicano registran al menos 500 granjas de este tipo en el Estado, pero organizaciones medioambientales elevan la cifra hasta 800. La organización Greenpeace México, junto con un laboratorio independiente, ha documentado la calidad del agua de cenotes y pozos en 17 puntos de las localidades Kinchil, Sitilpech, Motul, Chocholá, Molas, Celestún y San Antonio Tedzidz, comunidades asediadas por macrogranjas desde hace décadas, y ha encontrado contaminación fecal generalizada y concentraciones de nitrato superiores a los límites establecidos por las normativas nacionales e internacionales, lo que significa que la salud y el equilibrio ambiental están en un grave riesgo ante agua no apta para consumo humano.



© Emiliano Molina (EL PAÍS)

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