❌

Reading view

Gato siamês se tornou autor de artigo de física atômica em 1975 – ele assinou com a pata em uma das revistas mais prestigiadas do mundo

“Meu cachorro comeu o dever de casa” e “meu gato fez xixi no meu caderno” são desculpas recorrentes em comédias para explicar por que um personagem não entregou a tarefa escolar. Mas e se, em vez de atrapalhar os estudos, um gato decidisse ir além e se tornasse o autor de um artigo científico?

Em 1975, o físico Jack Hetherington pediu para um colega revisar um artigo sobre o comportamento atômico que, posteriormente, seria publicado na revista Physical Review Letters. O colega percebeu que o texto foi escrito usando o plural “nós” e “nosso”, o que resultaria no descarte do artigo pela revista e em Hetherington tendo que reescrevê-lo novamente, substituindo essas palavras.

“Mudar o artigo para algo impessoal parecia muito difícil, e, como tudo já estava escrito e digitado, depois de pensar durante a noite, simplesmente pedi à secretária que alterasse a página de rosto para incluir o nome do gato da família, um siamês chamado Chester“, explica Hetherington em seu livro “More Random Walks in Science”.

Chester, filho de um gato chamado Willard, recebeu o pseudônimo de FDC Willard, que significa “Felis Domesticus Chester Willard.”

Na época, dez amigos do físico receberam cópias autografadas do artigo, que continham tanto a assinatura de Hetherington quanto a do gato Chester. Anos depois, em 2014, APS (Sociedade Americana de Física) anunciou que todos os artigos com autoria de gatos ficariam disponíveis gratuitamente para leitura.

DNA desafia certezas científicas sobre origem dos gatos domésticos

  •  

Convivir con un gato con diabetes: qué cambia en su día a día y cómo ayudarle

Recibir un diagnóstico de diabetes de un gato suele generar muchas dudas e inquietudes en el hogar. La enfermedad requiere seguimiento y, en determinados casos, administración de insulina, pero su diagnóstico no significa que el animal deje de poder llevar una vida normal. Con un tratamiento adecuado y una rutina adaptada a sus necesidades, muchos gatos diabéticos mantienen una buena calidad de vida.

Lo más importante es conocer qué necesita cada animal y aprender a reconocer sus cambios habituales. La cantidad de agua que bebe, el contenido del arenero, el apetito, el peso o incluso la forma de caminar pueden proporcionar información útil sobre su evolución. El tratamiento, además, no es idéntico para todos los gatos y debe ajustarse a la respuesta de cada paciente.

Una rutina estable

La diabetes mellitus aparece cuando el organismo no consigue utilizar correctamente la glucosa, el principal combustible de las células, porque la insulina no se produce en cantidad suficiente o porque el organismo responde peor a ella. En los gatos, la forma más habitual está relacionada con la resistencia a la insulina y guarda una estrecha relación con factores como el sobrepeso y la falta de actividad física. Una vez diagnosticada, el tratamiento tiene como objetivo mantener la glucosa dentro de unos valores adecuados, evitar sus complicaciones y conseguir que el gato conserve un peso y una condición corporal saludables. Para ello, el veterinario puede establecer un tratamiento con insulina, acompañado de cambios en la alimentación y un programa de seguimiento.

La rutina adquiere especial importancia cuando es necesario administrar insulina. Los horarios y las cantidades deben seguir las indicaciones veterinarias y antes de realizar cualquier modificación debe consultarse. No conviene ajustar una dosis por cuenta propia basándose únicamente en que el gato parezca encontrarse mejor o peor, porque tanto una glucosa demasiado elevada como una bajada excesiva pueden resultar peligrosas.

El control en casa también forma parte del seguimiento. Dependiendo del caso, el veterinario puede enseñar a la familia a medir la glucosa y a registrar datos como la dosis administrada, la hora de cada tratamiento, la comida ingerida, el consumo de agua y la cantidad de orina. Llevar un registro facilita detectar cambios y permite al profesional ajustar el tratamiento cuando sea necesario.

La alimentación constituye otro de los pilares en el manejo de la diabetes felina. En general, las estrategias nutricionales buscan reducir la carga de carbohidratos y mantener una condición corporal adecuada, pero no existe una dieta universal que sirva para todos los gatos diabéticos. También hay que tener en cuenta enfermedades que puedan coexistir y las preferencias del propio animal.

Por esta razón, cambiar de alimentación tampoco debería hacerse de manera brusca. Algunos gatos rechazan los cambios de comida y, en un animal diabético, dejar de comer se puede convertir en un problema. Las recomendaciones actuales para los cuidadores aconsejan introducir las modificaciones de forma progresiva una vez que el tratamiento esté estabilizado y siempre teniendo en cuenta la respuesta del felino. Si existe sobrepeso, perderlo puede formar parte del tratamiento, pero debe hacerse de manera controlada. Una reducción excesivamente rápida también puede perjudicar al gato, por lo que el objetivo de peso y la velocidad de pérdida deben establecerse individualmente.

Las señales más visibles

Una de las señales clásicas de la diabetes es que el gato bebe y orina más de lo habitual. La elevada concentración de glucosa en sangre hace que los riñones eliminen más glucosa a través de la orina y, con ella, se pierda más agua. El animal responde aumentando la ingesta para compensar esas pérdidas.

Por eso, observar la caja de arena puede convertirse en una herramienta sencilla para detectar cambios, aprendiendo a conocer cuál es el comportamiento habitual del gato y comunicar cualquier modificación significativa. También es importante facilitar siempre el acceso al agua, especialmente porque un gato diabético puede ser más vulnerable a la deshidratación.

Otro signo que puede aparecer en gatos con diabetes es el plantigradismo, una alteración que hace que el animal apoye una parte mayor de las extremidades posteriores y adopte una postura diferente al caminar. Se produce por una afectación de los nervios periféricos asociada a la exposición prolongada a concentraciones elevadas de glucosa y puede provocar debilidad en las patas traseras. La buena noticia es que, cuando está relacionado con la diabetes, puede mejorar si se consigue controlar la enfermedad.

La evolución de cada gato es diferente y el seguimiento no termina cuando desaparecen los síntomas. Algunas enfermedades concurrentes pueden dificultar el control de la diabetes y, por ello, forman parte de la valoración veterinaria. Problemas pancreáticos, infecciones, enfermedades dentales o determinados tratamientos pueden influir en la resistencia a la insulina y hacer necesario revisar el plan establecido.

También es importante conocer los signos de una posible hipoglucemia, es decir, una concentración de glucosa demasiado baja. Señales como debilidad, desorientación, somnolencia marcada, alteraciones de la coordinación, temblores o convulsiones requieren atención veterinaria urgente, especialmente si el gato está recibiendo insulina.

La remisión es posible en algunos gatos

A diferencia de lo que puede pensarse al escuchar que un gato tiene diabetes, el diagnóstico no implica necesariamente que vaya a necesitar insulina durante el resto de su vida. Algunos pueden alcanzar la remisión, que se produce cuando mantienen niveles adecuados de glucosa sin necesidad de recibir insulina durante un periodo determinado.

Las posibilidades son mayores en algunos gatos diagnosticados y tratados de forma temprana y que consiguen un buen control de la glucemia, aunque no existe un único factor que permita predecir con seguridad qué gatos alcanzarán la remisión. Además, incluso después de conseguirla, la diabetes puede reaparecer y el animal continúa necesitando vigilancia.

Avances en la diabetes felina

Además de la insulinoterapia, existen medicamentos administrados por vía oral que pueden ser apropiados para determinados gatos. La investigación también está explorando nuevas formas de facilitar el control de la enfermedad. En mayo de 2026 se comunicó el primer caso de un gato tratado mediante un sistema automatizado de administración de insulina que combinaba un sensor continuo de glucosa, una bomba y un algoritmo para ajustar el suministro. El animal consiguió retirar completamente la insulina después de 33 días y permanecía sin signos de diabetes dos años después, aunque se trata de un único caso y los propios investigadores señalan que hacen falta más estudios antes de considerar esta tecnología una alternativa generalizada.

Por el momento, convivir con un gato diabético significa sobre todo incorporar la enfermedad a la rutina sin convertirla en el centro de toda la vida del animal. Una alimentación adecuada, un peso saludable, la administración correcta del tratamiento cuando sea necesario, controles periódicos y la observación cotidiana permiten detectar cambios y actuar con rapidez. La diabetes requiere constancia, pero no impide que un gato siga disfrutando de sus rutinas, sus juegos, sus siestas y esa particular capacidad felina para comportarse como si todo estuviera bajo control.

  •  

¿Se puede amar a quien no soporta a tu mascota?: “Me engañé pensando que le cogería cariño”

Cuando alguien se enamora le resulta muy difícil identificar qué características exactas han hecho que llegue a amar a la otra persona. Normalmente se listan virtudes con cierto componente lírico, aunque lo cierto es que, para que una pareja funcione, se han de dar algunas coincidencias algo más prosaicas, como estilos de vida similares y aspiraciones vitales compatibles. Estar de acuerdo en grandes preguntas, como si se quiere o no tener hijos, decidir dónde vivir o cómo gestionar el tiempo libre, predice la durabilidad de una relación. Y ahora, cada vez más, hay otra cuestión que toma protagonismo: ¿qué se opina sobre los animales de compañía?

Seguir leyendo

© Peter 'Hopper' Stone (ABC/Courtesy/Everett Collection/Cordon Press)

Sofía Vergara y Ed O'Neill en un fotograma de 'Modern Family'.
  •  

La crisis de la vivienda, la economía y un mayor sentido de responsabilidad lastran las adopciones de perros y gatos

Nube, junto a su cuidadora, en la protectora Abrazo Animal en Las Rozas (Madrid), el martes 22 de septiembre.

Nube, un perro mestizo de tamaño mediano, de cabeza blanca y cuerpo atigrado, lleva la mitad de su vida en una protectora en Las Rozas (Madrid). Fue rescatado hace dos años, cuando el animal, considerado como potencialmente peligroso, fue encontrado encerrado en un piso pequeño, atado al pomo de una puerta y con un bozal de nailon roto. No tenía agua para soportar los cuarenta grados de temperatura y acababa de morder a su dueña. Hoy, sus cuidadoras lo describen como “bueno de carácter, enérgico y muy manso con las personas”. Aún así, nadie pregunta por él.

Seguir leyendo

  •  

Anatomía felina: el mapa de las glándulas odoríferas que tienen tus mascotas

Cuando un gato frota la cabeza contra una persona, se restriega contra un mueble o se estira en la pared con las uñas fuera, no solo está dejando pelos o algún que otro arañazo visible. Su cuerpo dispone de numerosas glándulas capaces de producir sustancias olorosas que forman parte de su sistema de comunicación. Para nosotros muchas de esas señales pasan completamente desapercibidas, pero para otros gatos contienen información relevante.

Estas glándulas se encuentran en diferentes zonas del cuerpo y sus secreciones no son exactamente iguales. Algunas tienen especial importancia en la comunicación facial y social, mientras que otras participan en el marcaje mediante el rascado o en la comunicación asociada a la zona posterior del animal.

Un mapa de olores repartido por todo el cuerpo

Entre las principales zonas con glándulas odoríferas se encuentran diferentes regiones de la cabeza. Hay glándulas periorales alrededor de la boca y las comisuras de los labios, temporales en la zona situada entre los ojos y las orejas y submandibulares en la barbilla.

También existen glándulas asociadas a la zona caudal, especialmente alrededor de la base de la cola, y glándulas interdigitales en las almohadillas de las patas. La distribución tiene sentido si se observa el comportamiento cotidiano del gato. La cara entra fácilmente en contacto con personas, animales y objetos cuando se frota contra ellos, mientras que las patas participan en el marcaje cuando el animal araña determinadas superficies.

A estas estructuras hay que añadir los sacos anales, situados a ambos lados del ano. Su contenido tiene una composición y una función diferentes de las secreciones de las glándulas faciales y puede producir un olor especialmente intenso. Los problemas en esta zona, como la impactación de los sacos anales, pueden causar molestias y requieren valoración veterinaria.

Qué deja un gato cuando se frota contra nosotros

Cuando un gato frota la cabeza o la cara contra otro gato, una persona u objetos, deposita secreciones procedentes de las glándulas de esas regiones. Mediante esta acción comunicativa con señales químicas, los gatos obtienen información sin necesidad de establecer un contacto directo prolongado y contribuyen a crear un entorno olfativo familiar.

Por eso, cuando un gato frota la barbilla o los laterales de la cara contra una persona, el comportamiento está utilizando una parte de su sistema natural de comunicación. Las secreciones también participan en la familiaridad entre individuos. En grupos de gatos que mantienen relaciones sociales, el contacto físico y el acicalamiento mutuo pueden contribuir a mezclar olores individuales y crear un olor compartido del grupo.

De qué está hecho el olor que deja un gato

Las secreciones de las glándulas odoríferas son mezclas de numerosos compuestos químicos, entre ellos distintos ácidos grasos y otras moléculas orgánicas. Su composición cambia según la zona del cuerpo y también puede variar de un gato a otro. En las glándulas de la cara, algunas de las sustancias identificadas están relacionadas con los lípidos, es decir, con componentes grasos, como los ácidos grasos oleico y el palmítico. También se han encontrado otros compuestos presentes en cantidades menores.

Curiosamente, no conocemos todavía la proporción exacta de cada componente en todas las glándulas odoríferas del cuerpo ni sabemos qué información transmite cada molécula por separado. La investigación sí ha permitido identificar diferentes mezclas químicas asociadas a determinadas zonas, pero el significado de muchas de ellas todavía no está completamente descifrado.

Algo parecido ocurre con las secreciones de las patas. Las glándulas asociadas a las almohadillas producen sustancias que quedan sobre las superficies cuando el gato camina. Entre ellas se han identificado distintos ácidos grasos y otros compuestos, que contribuyen al perfil químico de la marca que deja el animal.

Por su parte, los sacos anales tienen una química diferente y producen un olor mucho más intenso. Sus secreciones contienen, entre otros componentes, ácidos grasos de cadena corta y numerosos compuestos volátiles. Además, las bacterias que viven en esa zona pueden transformar algunas sustancias y contribuir al olor final. Por eso el perfil químico de un gato no procede únicamente de sus propias glándulas, sino también de las interacciones entre esas secreciones y los microorganismos de la piel.

Zonas de marcaje

La zona facial es probablemente la más evidente, pero el gato dispone de otros lugares para depositar señales químicas. Las glándulas situadas alrededor de la base de la cola contribuyen a las señales odoríferas que el animal deja en determinados lugares. Las patas tienen además glándulas asociadas a las almohadillas y el movimiento con el que se afilan las uñas permite combinar señales químicas con una marca física muy visible.

Cuando un gato araña un árbol o un mueble, por tanto, no está produciendo únicamente una marca que otro animal pueda ver. El contacto de las patas con la superficie también permite depositar sustancias procedentes de las almohadillas, reforzando así la información que queda en ese lugar.

No todas las secreciones tienen el mismo significado

No existe una única ‘feromona del gato’ que sirva para todo. Las secreciones producidas en diferentes partes del cuerpo contienen mezclas químicas distintas y cumplen funciones diferentes. Si nos ponemos rigurosos, la ciencia ha categorizado las secreciones faciales en cinco fracciones (de la F1 a la F5), siendo la F3 la que el gato utiliza para marcar su territorio como seguro (y la base de las feromonas sintéticas de difusor comercial). En cambio, las sustancias procedentes de la zona anal tienen otras funciones biológicas y una composición diferente. También pueden variar las señales depositadas en función del contexto y del propio animal.

El olor de un gato, por tanto, forma parte de un sistema de comunicación en el que el contexto y las características individuales importan mucho. Para nosotros, gran parte de esta información es prácticamente invisible porque nuestro sentido del olfato no permite interpretar las señales químicas felinas de la misma manera, pero para otro gato, un objeto que ha sido marcado puede formar parte de un entorno olfativo mucho más informativo.

Comunicarse mediante olores

Desde las comisuras de la boca hasta la base de la cola y las almohadillas, el gato lleva incorporado un auténtico mapa de puntos de comunicación química. Cada zona aporta sus propias secreciones y algunas intervienen en comportamientos que forman parte de la vida cotidiana del animal.

Así que ese cabezazo contra la mano, el frotamiento insistente contra una esquina o las marcas que deja al arañar no son gestos aislados, sino parte de un sistema de comunicación que utiliza sustancias químicas, contacto y comportamiento para construir información sobre el entorno y sobre otros individuos.

Referencias:

  •  

Funchal avança com 2ª Campanha de Profilaxia Médica de 2026 para cães e gatos

AF! A Câmara Municipal do Funchal realiza, entre 24 de outubro e 21 de novembro, a segunda Campanha de Profilaxia Médica de 2026, abrangendo todas as freguesias do concelho e destinada a cães e gatos com mais de três meses de idade. A campanha tem início a 24 de outubro, sábado, nas Juntas de Freguesia […]
  •  

Praça do Mar de Quarteira recebe o Dia Mundial do Animal

O Dia Mundial do Animal celebra-se a 4 de outubro e, em Quarteira, o programa tem lugar na Praça do Mar. A concentração para a Cãominhada, que será até ao Largo da Praia da Gaivota, está marcada para as 17h00.

A inscrição na Cãominhada habilita os participantes ao sorteio de prémios de cuidado e bem-estar animal que tem início previsto para as 19h00, na Praça do Mar.

Para João Romão, Presidente da Junta de Freguesia de Quarteira, «Cuidar dos nossos companheiros de quatro patas, apoiar as famílias e promover a adoção responsável são prioridades diárias. Neste Dia Mundial do Animal, reforço o compromisso de Quarteira com a proteção animal. Juntos, construímos uma freguesia mais consciente, humana e amiga de todos os animais.».

Os participantes poderão ainda contribuir com bens alimentares para gatos, donativos que reverterão a favor dos projetos Vila dos Gatos e 7 Vidas.

Durante todo o mês de outubro, o Centro Autárquico de Quarteira recebe a exposição “À espera de um lar”, da autoria do fotógrafo Carlos Filipe. A exposição é composta por fotografias, e breves apresentações, de animais disponíveis para adoção na Animal Rescue Algarve – ARA.

O evento do Dia Mundial do Animal é uma organização conjunta da Junta de Freguesia de Quarteira e da Animal Rescue Algarve – ARA, com o apoio da Câmara Municipal de Loulé.

  •  
❌