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La ciberseguridad se aprende desde pequeños

Hace tiempo que Internet no es un espacio al que los menores se incorporan progresivamente. Es, más bien, uno de los entornos en los que crecen, se relacionan y construyen su identidad. La tecnología atraviesa su forma de comunicarse, entretenerse, estudiar y consumir contenidos, hasta el punto de que la frontera entre la vida online y offline resulta cada vez más difícil de separar.

Los datos nos ayudan a hacernos una idea de lo temprano que comienza esta relación. Según el informe “Infancia, adolescencia y bienestar digital. Una aproximación desde la salud, la convivencia y la responsabilidad social”, elaborado en 2025 por UNICEF España, la Universidad de Santiago de Compostela, el Consejo General de Ingeniería en Informática y Red.es, a los 10 años el 41% del alumnado ya tiene teléfono móvil. A los 11, la proporción alcanza el 76%. El acceso a redes sociales y plataformas de vídeo se consolida incluso antes de llegar a la adolescencia.

Nunca una generación había llegado tan pronto al mundo digital, pero la familiaridad no es sinónimo de conocimiento. Un niño puede saber perfectamente cómo abrir una cuenta en una red social, compartir un vídeo, jugar online o moverse entre aplicaciones y, al mismo tiempo, no identificar qué información debería mantener privada, cuándo un perfil puede ser falso o por qué un mensaje aparentemente inocente puede esconder un engaño. Ese desfase entre habilidad digital y criterio digital se ha convertido en uno de los retos de la ciberseguridad: no importa únicamente cuánto tiempo pasan conectados, sino qué decisiones toman mientras están conectados.

En ese contexto, Banco Santander ha lanzado Safie Hacks & Teen Hacks, un espacio digital concebido específicamente para que niños y adolescentes aprendan a desenvolverse de forma más segura en Internet, para que adquieran buenos hábitos desde sus primeros contactos con el mundo digital y para que puedan disfrutar de las oportunidades que este ofrece de una forma más segura.

“Los niños y adolescentes se desenvuelven con enorme naturalidad en el mundo digital, pero eso no significa que sean conscientes de todos sus riesgos. Queremos ayudarles a adquirir, desde pequeños, hábitos sencillos que les permitan disfrutar de todas las oportunidades que ofrece la tecnología de una forma más segura, y dar herramientas a las familias y los educadores para que también sean conscientes de los riesgos y puedan ayudar a sus hijos a protegerse en el mundo online”.

Hazel Díez, CISO global de Grupo Santander

El riesgo no siempre parece un riesgo

Muchas de las situaciones que para un adulto pueden esconder un riesgo de seguridad no tienen, a ojos de un menor, aspecto de amenaza. Por eso, enseñar ciberseguridad a edades tempranas no consiste únicamente en explicar qué es un virus o cómo crear una contraseña. También implica desarrollar una capacidad esencial: pararse antes de pinchar en un enlace, compartir información o confiar en alguien al otro lado de la pantalla.

No se trata solamente de evitar que alguien acceda a un dispositivo. También hay que proteger la información personal, la identidad digital y la capacidad del menor para distinguir entre una interacción legítima y un engaño. El propio planteamiento de Safie Hacks & Teen Hacks refleja esa evolución: la seguridad se aborda desde la identidad y la privacidad, pero también desde las relaciones con otras personas y desde la protección técnica de las cuentas y los dispositivos. Es una visión más amplia de la ciberseguridad: protegerse no significa únicamente instalar una barrera tecnológica, sino aprender a tomar mejores decisiones.

La plataforma estructura este aprendizaje en tres ámbitos: identidad y privacidad, interacciones online, y seguridad de cuentas y dispositivos. En el primero, los menores aprenden qué información dejan en Internet y cómo protegerla. En el segundo, a reconocer perfiles, mensajes u ofertas que pueden no ser lo que parecen. Y en el tercero, a incorporar medidas como contraseñas seguras, autenticación multifactor, actualizaciones y alertas de seguridad.

Dos etapas, dos formas de aprender a protegerse

La educación digital tampoco puede plantearse como un único manual para todas las edades. Por eso este espacio se divide en dos experiencias diferenciadas por edad:

  • Safie Hacks está pensado para los más pequeños. Su protagonista, Safie, funciona como una embajadora de ciberseguridad que utiliza recursos visuales y cambia de forma para explicar conceptos como privacidad, identidad y riesgos en Internet de una manera accesible.
  • Teen Hacks utiliza un formato más dinámico y situaciones reconocibles de la vida de los adolescentes online para que puedan identificar señales de alerta y tomar decisiones informadas. El objetivo no es decirles simplemente qué pueden o no pueden hacer, sino ayudarles a reconocer comportamientos de riesgo y entender las consecuencias de sus decisiones.

La ciberseguridad también se aprende en familia

Una estrategia de protección basada exclusivamente en decirle al niño qué debe hacer tiene un alcance limitado. Las familias y el profesorado también necesitan comprender los riesgos, conocer las herramientas disponibles y, sobre todo, poder mantener conversaciones sobre seguridad digital con los menores. Por eso, este nuevo espacio incluye contenidos dirigidos también a ellos: información práctica para reconocer riesgos y señales de alerta, conocer controles y herramientas disponibles y acompañar a los menores en su relación con la tecnología.

Un aprendizaje continuo

La plataforma está planteada como un espacio que se actualizará periódicamente con nuevos contenidos y temáticas, que se irán sumando a otras iniciativas que Banco Santander ya tiene en marcha, como Cyber Heroes, una herramienta interactiva para poner a prueba conocimientos sobre seguridad online, campañas globales de concienciación y acciones específicas dirigidas a distintos colectivos.

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La ciberseguridad se aprende desde pequeños

© Vitaly Gariev - Unsplash

Muchas de las situaciones que para un adulto pueden esconder un riesgo de seguridad no tienen, a ojos de un menor, aspecto de amenaza.
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La brecha financiera de los jóvenes españoles: la Generación Z tiene interés por invertir, pero le falta formación

Invertir interesa a los jóvenes españoles. El 42% asegura tener un interés muy elevado por la inversión según una encuesta exploratoria realizada por Banco Santander. Sin embargo, cuando la pregunta pasa del interés al conocimiento, la cifra cae hasta el 12%. La distancia entre ambos porcentajes dibuja uno de los principales retos financieros de una generación que empieza a tomar decisiones que condicionarán su futuro económico.

Esta fue precisamente una de las realidades en las que la entidad financiera decidió poner el foco en las actividades programadas por el banco con motivo del Día de la Educación Financiera, celebrado el pasado 5 de octubre. Una iniciativa impulsada por el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que ya se ha consolidado como la cita anual de referencia para poner en valor la importancia de este tipo de formación en las diferentes etapas de la vida de las personas y cuyo lema este año ha sido “Ahorra. Invierte. Avanza”, un mensaje con el que se quiso destacar la contribución de la educación financiera al desarrollo de conocimientos, habilidades y aptitudes que permiten gestionar mejor las finanzas personales y adoptar decisiones económicas más responsables y fundamentadas.

Si el pasado año Banco Santander centró sus esfuerzos en dirigirse a los colectivos financieramente más vulnerables con amplia información y consejos prácticos para evitar que las personas mayores sufrieran fraudes y abusos patrimoniales, en esta ocasión la actividad de la entidad ha puesto el foco en las personas más jóvenes.

La entidad ha realizado un estudio exploratorio entre personas entre los 18 y los 30 años que muestra resultados muy interesantes.

Mientras que el 42% de los jóvenes consultados afirma tener un interés muy elevado por asuntos relacionados con la inversión, solo el 12% considera que sus conocimientos sobre esta materia son también muy altos.

Este salto entre deseo y realidad no solo se circunscribe al terreno de la inversión, sino que en el del ahorro sucede prácticamente lo mismo. En este sentido, solo el 22% de los encuestados reconoció dominar esa parcela tan importante del presente y del futuro de las personas, mientras que prácticamente todos los jóvenes consultados reconocen tener interés sobre cómo ahorrar de la mejor manera posible.

Al mismo tiempo, dos de cada tres encuestados son plenamente conscientes de que disponer de estos conocimientos será muy importante para tomar sus propias decisiones en los próximos cinco a diez años. Pero solo el 13% reconoce que su nivel actual de conocimientos financieros es alto.

La fotografía no es nueva. El macroinforme internacional “El valor de aprender”, elaborado por Santander a partir de las respuestas de 20.000 personas en diez países ya mostraba el año pasado esa demanda de conocimiento: en España, el 71% de los participantes manifestó interés por ampliar sus conocimientos sobre ahorro y prácticamente el mismo porcentaje, el 67%, expresó lo mismo respecto a la inversión.

Con estos resultados y la realidad más que contrastada en la calle, Banco Santander desarrolló una agenda de actividades a lo largo de una semana con más de 40 sesiones de educación financiera por toda la geografía española a través del programa Finanzas para Mortales (FxM), la iniciativa sobre educación financiera promovida por la entidad y Santander Financial Institute (SANFI) que formó en 2025 a cerca de 37.000 jóvenes.

Además, Marco López, responsable de Negocio de Valores y Mercados en Banco Santander, fue el responsable de impartir un webinar sobre inversión para jóvenes en el que se abordaron conceptos básicos y claves para ayudar a los más jóvenes a adentrarse en ese mundo. “Nos encontramos”, asegura López, “con una generación que tiene curiosidad por la inversión, pero que muchas veces no cuenta con las herramientas necesarias para distinguir entre información fiable y ruido. El interés ya existe; el reto es acompañarlo con conocimiento para que las decisiones se tomen con criterio”.

Pero la labor de Banco Santander para acercar la educación financiera a todos no termina en ningún momento del año. Para todos aquellos jóvenes interesados, Santander pone a su disposición dos cursos gratuitos y online: El camino del inversor y El camino del trader, que pueden encontrar en la plataforma Santander Open Academy.

Además, Marcos López, entre otros especialistas, continuarán con distintas sesiones formativas presenciales durante las próximas semanas en diferentes Work Café de Barcelona, Las Palmas y Valencia.

Porque si algo muestran los datos es que a los jóvenes españoles no les falta interés por tomar las riendas de su futuro financiero. El reto se mantiene en transformar esa curiosidad en conocimiento para que puedan tomar decisiones con criterio y seguridad.

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La brecha financiera de los jóvenes españoles: la Generación Z tiene interés por invertir, pero le falta formación

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El 42% asegura tener un interés muy elevado por la inversión.
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Santander refuerza su apuesta por las farmacias, un sector esencial que factura 25.000 millones al año

La farmacia es, para buena parte de los españoles, uno de los establecimientos sanitarios más cercanos y accesibles. Su amplia presencia en todo el territorio convierte además a este sector en uno de los negocios con mayor capilaridad de la economía española. Son más de 22.000 las farmacias distribuidas por toda la geografía que generan una facturación conjunta cercana a los 25.000 millones de euros al año, con una media de 1,1 millones por establecimiento.

Su actividad está vinculada a una necesidad esencial, cuentan con una elevada capilaridad territorial y requieren una gestión financiera que va bastante más allá de abrir una cuenta corriente y cobrar a los clientes. Comprar una farmacia, renovar su equipamiento, automatizar parte de sus procesos, gestionar los pagos o proteger el establecimiento frente a nuevos riesgos son decisiones que forman parte de la vida habitual de estos negocios.

Y aquí es donde entra Santander y su nueva estrategia adaptada a este sector, con la que aspira a pasar de las 7.600 farmacias con las que trabaja en la actualidad a acompañar a 10.000 a finales de año. Si logra este objetivo, la entidad trabajaría con cerca de la mitad de las farmacias que existen actualmente en nuestro país.

Financiación adaptada a cada etapa del negocio

Pocas operaciones ilustran mejor la singularidad de este sector que la adquisición de una farmacia. Para un profesional que decide convertirse en titular, el momento de la compra supone una de las inversiones económicas más importantes de su trayectoria profesional. A ese proceso hay que sumar las necesidades propias de estos establecimientos: equipamiento específico, robots dispensadores, cámaras frigoríficas…

La financiación se convierte, por tanto, en una de las piezas centrales. La propuesta de Santander contempla soluciones específicas para la adquisición de farmacias, así como leasing para inversiones en equipamiento, robots dispensadores o cámaras frigoríficas y renting para vehículos y tecnología.

Del mostrador a la gestión diaria

El día a día de una farmacia implica cobrar, pagar a proveedores, gestionar ingresos, afrontar gastos, controlar la tesorería y mantener protegida una actividad que, como cualquier otro negocio, está expuesta a riesgos.

La cuenta bancaria y los sistemas de cobro son, más que meros elementos administrativos, parte de la infraestructura del establecimiento. En este sentido, las farmacias pueden acceder a una Cuenta Negocios sin comisiones y soluciones de cobro mediante TPV. Para los colegios con los que Santander mantiene acuerdos, además, existen condiciones específicas para los TPV, con una comisión que parte del 0,20%.

A estas condiciones se suma la propuesta tecnológica de Getnet, la plataforma global de pagos de Santander, que ofrece a las farmacias soluciones de cobro ágiles y seguras adaptadas a sus necesidades. Desde terminales de última generación, que pueden integrarse con el software de gestión de la farmacia, hasta soluciones que permiten convertir dispositivos móviles en terminales de pago, Getnet facilita una experiencia de compra más rápida y cómoda. Además, sus soluciones de comercio electrónico y cobro mediante enlaces de pago permiten a las farmacias ampliar sus canales de venta y avanzar en su digitalización.

Además, para afrontar otras necesidades y riesgos, la propuesta diseñada para este sector se completa con seguros para el negocio, soluciones de ciberseguridad y alarmas.

Una oferta que también mira al titular y a su equipo

Detrás de cada mostrador, con su característica bata blanca, encontramos a un profesional que, además de tomar decisiones empresariales, también tiene sus propias necesidades financieras. No está solo: junto a él, hay un equipo de trabajadores esencial para el buen funcionamiento del negocio. Es por eso que la propuesta de Santander no se limita a financiar la adquisición de una farmacia o a facilitar su operativa diaria, sino que extiende sus servicios tanto al titular del establecimiento como a sus empleados.

Para los farmacéuticos, la oferta contempla opciones de financiación, ahorro e inversión y seguros, además del acceso a los servicios de Santander Select. El objetivo es que el profesional pueda encontrar en una misma entidad respuestas para dos ámbitos que, en su día a día, están estrechamente relacionados: la gestión de su negocio y la de sus propias finanzas.

Este planteamiento se amplía al equipo que hace posible que la farmacia funcione cada día. Los empleados pueden acceder a la propuesta de Banco Santander para colectivos profesionales, que incluye cuentas sin comisiones, financiación en condiciones preferentes y servicios vinculados a aspectos cotidianos como los viajes y el bienestar.

Hay además un incentivo directamente ligado a una de las operaciones más habituales de cualquier trabajador: el ingreso de la nómina. Tanto los farmacéuticos como la plantilla pueden obtener hasta 840 euros en dos años por domiciliar sus ingresos y cumplir las condiciones de la promoción.

La importancia de estar donde se necesita

En sectores especializados, la relación entre una entidad financiera y su clientela también se construye a través de los colegios profesionales, las asociaciones, los distribuidores y los encuentros sectoriales. Actualmente, Santander mantiene acuerdos con tres colegios farmacéuticos y con Cofares, uno de los principales actores de la distribución farmacéutica en España.

El objetivo de la entidad financiera es ampliar esa relación con un sector tan importante para la economía española y uno de sus primeros pasos ha sido estar presente con un espacio propio en el Congreso Nacional de Farmacéuticos de Oviedo.

Toda esta iniciativa se enmarca en la estrategia del banco para reforzar su propuesta de valor para los colectivos profesionales. El objetivo de pasar de las más de 7.600 farmacias con las que trabaja actualmente a alcanzar las 10.000 a finales de este año pone una meta, pero el verdadero cambio que plantea Santander se encuentra en la naturaleza de la relación que quiere construir la entidad financiera con este sector.

La farmacia deja de contemplarse únicamente como una empresa que necesita financiación y pasa a abordarse como un ecosistema profesional: está el establecimiento, está el farmacéutico que lo dirige, están sus empleados y están las organizaciones y empresas que participan en la actividad.

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Santander refuerza su apuesta por las farmacias, un sector esencial que factura 25.000 millones al año

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La entidad lanza una nueva estrategia para un sector que factura 25.000 millones de euros al año en España.
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