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Dinamarca quiere autorizar el uso de la fuerza en las aulas contra los alumnos: "Es una solución desesperada e ineficaz"

Dinamarca quiere autorizar el uso de la fuerza en las aulas contra los alumnos: "Es una solución desesperada e ineficaz"

El Gobierno danés, encabezado por los socialdemócratas, ha presentado un proyecto de ley que autoriza a los profesores a recurrir a la fuerza en las aulas en más supuestos de los permitidos hasta ahora, casi 60 años después de que Dinamarca prohibiera los castigos corporales en las escuelas

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El Gobierno de Dinamarca ha presentado un polémico proyecto de ley en el Parlamento para autorizar a los profesores a utilizar la fuerza física contra un alumno que acose a otro o perturbe la clase “de manera significativa”. La propuesta señala que la intervención física por parte del profesor “siempre debe ser el último recurso”, pero, en caso de que sea necesario, los profesores podrán “agarrar a un alumno, retenerlo en su sitio o llevarlo fuera del aula en contra de su voluntad”.

La reforma es una de las iniciativas más controvertidas de los últimos años en Dinamarca, cuyo sistema educativo ha sido reconocido durante décadas por dar autonomía a los alumnos y promover la confianza y el igualitarismo entre profesores y estudiantes.

El anterior Gobierno socialdemócrata ya intentó sacar la polémica ley adelante hace un año, pero la convocatoria anticipada de elecciones obligó a aplazar la votación. Ahora, la propuesta ha sido presentada mediante un acuerdo entre las cuatro formaciones que integran la coalición de Gobierno de centroizquierda, que incluye a los socialdemócratas, el Partido Popular Socialista, el Partido Social Liberal y los Moderados.

Desde el Ministerio de Educación se defiende la medida con el argumento de que la ley brinda seguridad a los profesores al establecer “normas claras sobre cuándo pueden intervenir físicamente en situaciones de violencia y comportamientos disruptivos en el aula”.

En un comunicado del Ministerio, se ponen ejemplos de cuándo el profesor podrá usar la fuerza, como en el caso de que “un alumno golpea a otro, destruye objetos o se pone en peligro a sí mismo o a otros compañeros”. El texto también recoge que, en situaciones menos graves, el profesor primero debería intentar resolver la situación de otras formas, por ejemplo, mediante una conversación o alejando al alumno de la situación conflictiva. Además, cualquier intervención física “deberá limitarse al mínimo imprescindible, tanto en intensidad como en duración”, y llevarse a cabo preservando la integridad personal del alumno, según el texto.

Para justificar la necesidad de esta ley, el Ministerio de Educación apunta al deterioro de la convivencia en las aulas y aporta datos al respecto. “Más de uno de cada cuatro profesores cree que la violencia ha aumentado dentro de las aulas y uno de cada cinco profesores ha sufrido actos de violencia, unas cifras que han ido en aumento en los últimos 12 años”. A estos datos se suma un estudio publicado por el diario Berlingske, según el cual en el 55% de las clases hubo algún episodio de violencia durante el último año, mientras que en el 36% de las clases estos incidentes se producen al menos una vez al mes.

Profesores a favor y en contra

El proyecto de ley ha suscitado duras críticas entre profesores y expertos en educación, que advierten del riesgo de erosionar la confianza entre profesores y alumnos y de normalizar el uso de la fuerza como respuesta a los conflictos en las aulas. Otros sindicatos y organizaciones de docentes, en cambio, defienden que la reforma es necesaria ante las dificultades a las que se enfrentan cada día.

El ministro socialdemócrata de Educación, Magnus Heunicke, defiende que, para que haya paz, orden y un buen ambiente de trabajo en las escuelas, “los profesores no deberían tener dudas sobre lo que deben hacer cuando una situación empeora. Y ningún profesor debería tener miedo a ser despedido por haber intervenido cuando era necesario en una situación violenta”.

Hasta ahora, la ley solo permitía a los profesores sujetar físicamente a los alumnos cuando existiera un riesgo para su seguridad o la de otras personas. Sin embargo, cuando el nuevo proyecto de ley salga adelante, los docentes podrán volver a recurrir a la fuerza en más supuestos, casi 60 años después de que Dinamarca prohibiera los castigos corporales en las escuelas.

El sindicato danés de profesores (Danmarks Lærerforening) lleva tiempo reclamando más herramientas para gestionar los problemas de convivencia en las aulas, especialmente ante los alumnos que interrumpen las clases y se niegan a seguir las indicaciones de los docentes o a abandonar el aula. El presidente del sindicato, Gordon Ørskov Madsen, celebra el proyecto de ley y cree que “se trata tanto de fortalecer la seguridad jurídica de los profesores como, en gran medida, también de garantizar el derecho de todos los estudiantes a una buena educación”, según afirmó en un comunicado. Según una encuesta del propio sindicato, el 58% de los profesores se plantea cambiar de profesión, no porque no les guste su trabajo, sino por el agotamiento que sienten ante la situación en las aulas.

Deterioro de la situación en las aulas

En la última década, Dinamarca ha impulsado una retahíla de reformas educativas para tratar de adaptar los centros al uso de las nuevas tecnologías, mejorar las condiciones laborales de los profesores y afrontar los problemas de convivencia en las aulas. El anterior ministro socialdemócrata de Educación, Mattias Tesfaye, convirtió el regreso de la “disciplina” y la “autoridad” en las escuelas en una de sus prioridades. También criticó a los padres cuyos hijos tenían “PDO”, según dijo el ministro, siglas de la expresión danesa pissedarligt opdragede, literalmente traducida como “unos maleducados de mierda”.

En este contexto, Louise Klinge, una de las voces más habituales en los medios daneses en materia educativa, se ha mostrado muy crítica con la nueva reforma y las políticas impulsadas por el Gobierno en los últimos años. “Es una solución desesperada e ineficaz para un problema mucho mayor y conlleva el riesgo de crear un entorno más inseguro en los centros”, defiende.

Klinge apunta que existe un problema de fondo que se ha ido gestando a raíz de las reformas educativas introducidas en Dinamarca durante los últimos 15 años. La investigadora sostiene que estos cambios han restado tiempo a los docentes para preparar las clases, han favorecido la incorporación de personal sin formación pedagógica (que representa el 20% de la plantilla) y han acelerado la digitalización de las aulas, donde los alumnos pasan una media de tres horas y media diarias frente a una pantalla. Para la investigadora, la receta para mejorar las escuelas pasa por tener más recursos y una mejor formación de los profesores, que hoy se sienten desbordados por la situación. “Los políticos no deberían inventar más reformas. Simplemente deberían priorizar los recursos y el dinero para las escuelas”, dice.

Para Rasmus Kjeldahl, director de la organización de defensa de los derechos de la infancia Børns Vilkår, el proyecto de ley es “un paso retrógrado” que permite a los profesores “ser más duros con los estudiantes”. Kjeldahl subraya que detrás de los comportamientos disruptivos de algunos alumnos puede haber, en muchos casos, situaciones de vulnerabilidad, por lo que “si la respuesta es simplemente sacarlos por la fuerza del aula, solamente aumentará el número de problemas”. En cambio, Kjeldahl defiende que “la verdadera autoridad del maestro es básicamente ser capaz de crear una educación emocionante y atractiva para los niños, pero para esto se necesita destinar los recursos adecuados a las escuelas”.

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El servicio de taxis solo para mujeres se extiende por Finlandia: "Ya no me sentía segura viajando sola"

El servicio de taxis solo para mujeres se extiende por Finlandia: "Ya no me sentía segura viajando sola"

El aumento de las denuncias por delitos sexuales en el sector y la percepción de inseguridad entre las pasajeras y conductoras impulsan un nuevo modelo de transporte exclusivo para mujeres

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Finlandia figura entre los países del mundo con mayores niveles de seguridad e igualdad de género y, sin embargo, esto no evita que viajar en autobús, metro, tranvía o taxi, especialmente de noche, pueda convertirse en una situación en la que las mujeres estén expuestas a situaciones de acoso o violencia.

Una encuesta realizada en las ciudades de Helsinki y Espoo revelaba que el 43% de las mujeres había experimentado problemas relacionados con su seguridad en el transporte público, frente al 30% de los hombres. Una percepción de inseguridad que, en algunos casos, lleva a las pasajeras a reducir o incluso evitar el uso del transporte público en su día a día, según destacaba el estudio.

Este problema volvió a cobrar protagonismo en el país nórdico después de que la televisión pública Yle informara del caso de un taxista condenado por violar a una pasajera al que se le permitió seguir trabajando durante casi dos años antes de revocar su licencia. Este caso, que ha conmocionado a la opinión pública en las últimas semanas, refleja un problema mayor: desde que el Gobierno desreguló el sector del taxi en el año 2018, solamente en la ciudad de Helsinki se han presentado 100 denuncias penales por delitos sexuales cometidos por taxistas.

Katariina Kainulainen, junto a otras tres amigas, se dieron cuenta de que ellas también habían dejado de utilizar el taxi y, en menor medida, el transporte público por no sentirse seguras, especialmente cuando viajaban solas y de noche. “Ya no me sentía segura viajando sola en taxi por el hecho de estar en un espacio íntimo y tan pequeño con una persona que no conoces”, dice a elDiario.es. De aquí que las cuatro amigas decidieran crear un servicio de taxi exclusivo para mujeres, un modelo pionero en capitales europeas y que está ganando terreno en las principales ciudades de Finlandia.

La empresa se llama Wowo, acrónimo de Women to Women en inglés, y funciona a través de una aplicación móvil. Para reservar un trayecto, las usuarias deben registrarse e indicar su género, que se basa únicamente en su propia declaración. Las mujeres también pueden viajar con sus hijos menores de 14 años, pero no con parejas masculinas. Según Kainulainen, el principal elemento diferenciador de Wowo es que la pasajera y la conductora son siempre mujeres. “No ofrecemos medidas de seguridad diferentes respecto de otros taxis más allá de ser un servicio de mujeres para mujeres”, dice.

Ya no me sentía segura viajando sola en taxi por el hecho de estar en un espacio íntimo y tan pequeño con una persona que no conoces

Katariina Kainulainen — fundadora de WoWo

Con este modelo, Wowo empezó a operar a principios de este año y en pocos meses ha crecido rápidamente, hasta el punto de que le ha surgido otra empresa competidora, Naistaxi, mientras que la compañía Bolt ha incorporado la opción de ofrecer a sus clientas la posibilidad de pedir un taxi conducido por otra mujer.

En un inicio, Kainulainen cuenta que pensaban que el servicio se utilizaría principalmente por mujeres que quisieran volver de noche a casa. “Pero enseguida nos dimos cuenta de que las clientas recurren a la aplicación en su día a día, en trayectos para ir al aeropuerto, en viajes de trabajo o para llegar a la cita con el médico”, admite.

Una ventaja también para las conductoras

Aunque en un inicio las creadoras de Wowo pensaron sobre todo en las necesidades de las clientas, cuando empezaron a contactar con conductoras vieron que también existía una necesidad en el lado de las mujeres que están al volante: “Hablando con las conductoras, vimos que también había la necesidad de escuchar sus experiencias”, dice Kainulainen.

Tara Oinonen es una de las conductoras que trabaja con Wowo (la empresa no las emplea directamente, sino que trabajan por cuenta propia y con otras empresas de taxi). Oinonen cuenta que en ocasiones ha sentido verdadero miedo al volante de su taxi: “Un pasajero me agarró la cabeza y me besó en los labios, mientras que otro me tocó de forma inapropiada estando sentado detrás del asiento del conductor”, explica a Yle. Varios de estos casos fueron denunciados ante el tribunal de distrito.

La fundadora de Wowo, Katariina Kainulainen, admite que al principio fue difícil captar a conductoras para su compañía debido al poco peso de las mujeres en este sector: “Por supuesto que fue un reto, pero todas las conductoras que encontramos corrieron la voz entre otras conductoras”.

Hablando con las conductoras, vimos que también había la necesidad de escuchar sus experiencias

Katariina Kainulainen — fundadora de WoWo

Tras el caso del hombre taxista que violó a una mujer y continuó trabajando durante dos años más, Yle ha investigado a fondo el asunto y descubrió que antes de la liberalización del sector en 2018 los delitos sexuales en taxis eran muy poco frecuentes. En cambio, en los últimos siete años las denuncias por presuntos delitos sexuales cometidos por taxistas han ido en claro incremento, llegando a un máximo de 40 denuncias en el año 2023 solamente en la ciudad de Helsinki. Yle atribuye este cambio al hecho de que la liberalización supuso una importante flexibilización de la normativa, ya que ahora los conductores no tienen que acudir a un curso de formación obligatorio y solamente tienen que superar un examen práctico para obtener una licencia.

En los últimos años, además, varios casos de agresiones sexuales cometidas presuntamente en taxis han llegado a los tribunales, con mujeres jóvenes y personas con discapacidad entre las víctimas. La investigación de la televisión pública señala, no obstante, que muchos de estos incidentes nunca llegan a denunciarse.

Respaldo del Defensor del Pueblo

Desde Wowo señalan que la reacción al nuevo concepto de taxis solamente para mujeres ha sido positiva, aunque también recibieron críticas desde el sector, mayoritariamente dominado por hombres conductores, que acusaban a la compañía de discriminación por género. Como Kainulainen y sus socias ya se esperaban esta reacción, lo primero que hicieron al fundar la empresa fue dirigirse al Defensor del Pueblo para la Igualdad: “Algunos hombres dijeron que estábamos en su contra, pero nosotras simplemente queríamos ofrecer esta opción a las mujeres para que pudieran sentirse más seguras”.

Finalmente, el Defensor del Pueblo consideró que los servicios de taxi exclusivos para mujeres estaban permitidos porque algunas se sienten inseguras en los taxis y otras han sufrido violencia sexual en los vehículos. Por lo tanto, consideró que Wowo y otras empresas similares mejoran la seguridad de los pasajeros y no incurren en discriminación.

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