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La mutación del espacio político canario

En las elecciones autonómicas de 2019 se rompió la centralidad de Coalición Canaria, la condición que desde 1995 había permitido al nacionalismo moderado gobernar inclinándose hacia la derecha (el Partido Popular) o hacia la izquierda (el PSOE). La centralidad no guardaba relación directa con posiciones ideológicas, sino que derivaba del sistema político-electoral, que impedía e impide que ninguna fuerza política alcance la mayoría absoluta. Es la circunscripción insular la que, de facto, impide a nadie llegar a los 36 diputados. Ya antes de la reforma electoral incluida en el Estatuto de Autonomía de 2018, ocurrió algo: entraron a la Cámara dos nuevos partidos, Podemos, con siete diputados, y la Agrupación Socialista Gomera, con tres, mientras Nueva Canarias aumentaba su presencia hasta cinco escaños. Fue en las elecciones de 2015. Quedó demostrado, pese a la petulancia de algunos egregios toletes, que el sistema electoral canario no era una foto fija secuestrada por una élite y tenía sus propias dinámicas.

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Adanismos

Sin duda conocen ustedes una variante del cinismo prelectoral que consiste en llevar gobernando años y lustros y anunciar cambios apoteósicos si votan por ti. Afecta a todos los partidos, pero a unos más y a otros menos, francamente. Lo suyo sería hablar de proyectos. Si yo llevo gobernando diez, doce, veinte años, puedo mostrar mi legado y explicar los nuevos pasos para enriquecer o corregir el programa de mi partido. Obviamente no suele tratarse de eso. En general llega el nuevo candidato y te explica que tiene una visión novedosa y transformadora de su municipio, su isla, su comunidad autonómica. A veces ni siquiera es nueva. Pongamos un ejemplo: una señora llamada Carmen Pérez. El PP ha decidido designarla su candidata a la Alcaldía de Santa Cruz de Tenerife. De hecho solo, en el pasado remoto una vez semifirmaron un pacto CC y el PSOE para que Miguel Zerolo y José Vicente González Bethencourt se convirtieran en alcalde y teniente alcalde respectivamente. Andaba Zerolo contentísimo con el arreglo cuando la superioridad le informó que se olvidase del asunto y pactara de inmediato con Guillermo Guigou, estrella ascendente del PP, que había sacado 10 concejales frente a los 11 de Coalición. Las protestas de Zerolo fueron inútiles. Tuvo que tragarse al médico y tardó más de un año en deshacerse de él. Bermúdez optó por gobernar con el PSOE en 2011, también porque no tenía más remedio.

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