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Cómo acertar con el calzado en una boda: 12 consejos de experta

Si elegir el vestido de novia ya es difícil, el calzado ni te cuento. Por lo general, solemos fijarnos en el diseño, el color o cómo combina con el vestido. Pero, para qué nos vamos a engañar: de poco sirve que unos zapatos sean preciosos si empiezan a molestarnos nada más ponérnoslos.

Una boda implica pasar muchas horas de pie, caminar y bailar, y las superficies no siempre son las más adecuadas. El césped, la grava o los adoquines que encontramos en muchas celebraciones al aire libre pueden complicarnos bastante el gran día.

Por eso, Silvia Lago, diseñadora y fundadora de Silvia Lago Atelier, recomienda valorar también la altura y el grosor del tacón, la horma, los materiales y el acolchado interior. Estos son sus consejos para acertar, tanto si eres la novia como si buscas unos zapatos de invitada.

1. La comodidad no es negociable

Lo primero que recomienda Silvia Lago es preguntarse si será capaz de acompañarnos durante la ceremonia, el cóctel y el baile sin necesidad de cambiar de calzado a mitad del evento. Porque si para poder llevarlo necesitamos tener unas bailarinas de repuesto en el bolso, probablemente es que el zapato no es cómodo.

2. Elige la altura del tacón según el terreno y tus gustos

El día de una boda no es el mejor momento para probar con una altura a la que no estás acostumbrada. Silvia Lago aconseja no superar los 5-6 centímetros si apenas utilizas tacones. Si llevas tacón habitualmente, entonces puedes llegar a los 7-8 centímetros. También hay que tener en cuenta el lugar donde se celebrará la boda: caminar por un salón no es lo mismo que hacerlo por un jardín o una calle adoquinada.

3. No descartes los tacones anchos

Aunque el stiletto fino resulta muy elegante, no es la única posibilidad. Un tacón de grosor moderado reparte mejor el peso y aporta más estabilidad al caminar. Por este motivo, la experta recomienda elegir un tacón de grosor moderado permite repartir mejor el peso del cuerpo y ofrece mayor seguridad al caminar.

4. Fíjate en el acolchado interior

Algunos detalles del zapato no se ven a simple vista, pero una plantilla bien acolchada ayuda a amortiguar la pisada y reduce la presión que soporta el pie con el paso de las horas. Por eso, Silvia Lago reivindica el valor de la artesanía en el interior del calzado.

5. Busca una anchura adecuada para tu pie

No todos los pies tienen la misma anchura. Un modelo demasiado estrecho puede comprimir los dedos y provocar rozaduras, pero uno excesivamente ancho tampoco ofrecerá una buena sujeción. La recomendación de la experta es buscar modelos y marcas que trabajen una horma adecuada y que respeten la anatomía del pie.

6. Ten en cuenta la biomecánica

La comodidad no depende solo de los materiales. La horma de un zapato y cómo está fabricado también influye en cómo se distribuye el peso y en la naturalidad de la pisada. Según Silvia Lago, este trabajo es lo que distingue un zapato creado solo para resultar bonito de otro pensado para llevarlo durante muchas horas.

7. Elige pieles suaves y ten cuidado con las costuras

Las pieles suaves pueden ayudar a evitar rozaduras, pero también es importante observar dónde se encuentran las costuras. Si coinciden con una zona sensible, como un juanete, es probable que terminen molestando. Pruébate ambos zapatos y camina con ellos para detectar cualquier roce antes de comprarlos.

8. Atrévete con el color

Los zapatos de novia no tienen que ser siempre blancos o marfil. Un tono diferente puede asomar bajo el vestido y aportar un detalle personal al estilismo. En el caso de las invitadas, tampoco es necesario que zapatos, bolso y vestido sean exactamente del mismo color. Una combinación menos previsible resulta más actual y permite reutilizar el calzado con otros looks.

9. Piensa en cómo envejecerá el material

El satén tiene un acabado delicado y elegante, aunque puede estropearse con más facilidad si se roza o se moja. La piel y el ante suelen ser más resistentes, por lo que son buenas opciones si buscas unos zapatos que puedas volver a llevar en otras celebraciones.

10. Pruébatelos pensando en la hora de la boda

Los pies suelen hincharse a lo largo del día, sobre todo cuando hace calor o pasamos muchas horas de pie. Silvia Lago recomienda probarse los zapatos por la tarde, intentando reproducir las condiciones en las que se llevarán el día de la boda y con el tipo de media que vayamos a utilizar.

11. El zapato debe adaptarse al tipo de boda

El lugar, la temporada y la hora de la celebración también deberían influir en la elección. Un tacón fino puede hundirse en el césped, mientras que un zapato cerrado de ante quizá no sea el más cómodo para una ceremonia en pleno verano.

12. Escoge un diseño con el que te sientas tú

Las tendencias pueden servir de inspiración, pero el diseño debe encajar contigo y con tu forma de vestir. Si nunca utilizas tacones muy altos, colores llamativos o adornos, no tienes que hacerlo solo porque se trate de una boda. Como asegura la diseñadora, "la verdadera elegancia empieza cuando una mujer se siente ella misma y puede disfrutar de la celebración sin estar pendiente de sus pies".

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Así puedes elegir el aroma de cada estancia para crear una casa más acogedora

Una casa puede tener una decoración de revista y, aun así, parecer fría. Aunque no se ve, el aroma influye en las sensaciones que transmite cada espacio y puede ayudar a que las habitaciones resulten más agradables.

Como explican los expertos de Volonté Bougie, el perfume ambiental ha dejado de ser un simple complemento para integrarse en el interiorismo sensorial. Al igual que los materiales, la iluminación o los colores, permite definir el ambiente de una estancia sin cambiar los muebles ni el resto de la decoración.

Para acertar con la elección, conviene tener en cuenta el uso de cada habitación. La cocina, el dormitorio o el salón cumplen funciones distintas, por lo que no siempre encajan en ellos las mismas notas olfativas.

Aromas cítricos y verdes para la cocina y la zona de trabajo

En la cocina, los expertos recomiendan los aromas cítricos o verdes. Sus notas frescas combinan bien con una estancia marcada por la actividad diaria y ayudan a crear un ambiente más ligero.

Estas fragancias también encuentran su sitio en las zonas de trabajo, donde pueden aportar energía y acompañar los momentos que requieren una mayor concentración. En ambos casos, es preferible escoger perfumes que no resulten demasiado intensos y se integren con naturalidad en el espacio.

Flores blancas y almizcle para el dormitorio

El dormitorio está destinado al descanso, por lo que pide aromas más suaves. Como explican, las flores blancas y el almizcle son dos opciones ideales para crear una sensación de serenidad al final del día.

La intensidad también importa. Una fragancia demasiado marcada podría resultar molesta en una habitación en la que pasamos varias horas seguidas. El objetivo es que el perfume acompañe al ambiente, sin imponerse sobre los textiles, la iluminación o los demás elementos que contribuyen a favorecer el descanso.

Maderas, ámbar y resinas para el salón y la biblioteca

En el salón y la biblioteca encajan mejor las maderas, el ámbar y las resinas. Estas notas aportan profundidad y ayudan a reforzar la sensación de calidez de dos espacios pensados para leer, conversar o disfrutar de un momento de tranquilidad.

A la hora de perfumar la vivienda, podemos escoger una fragancia diferente para cada habitación o mantener una misma familia olfativa en todas ellas. La primera opción permite adaptar el aroma al uso de cada espacio, mientras que la segunda proporciona una mayor continuidad.

También se pueden utilizar distintos formatos, aunque las velas tienen la ventaja de que, además de perfumar, aportan una luz cálida que hace que el ambiente resulte más agradable. Los difusores mantienen el aroma durante más tiempo, mientras que los pulverizadores se pueden usar de forma puntual.

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El emotivo gesto para recordar en tu boda a quienes ya no están

Una boda es el momento ideal para compartir nuestra felicidad con las personas que queremos, pero también para recordar a los que ya no están. Prepararse para la celebración o caminar hacia el altar sintiendo la ausencia de un familiar o un amigo cercano puede ser especialmente difícil.

Por eso, algunas parejas deciden dedicarles un pequeño homenaje durante la ceremonia. Es una forma de recordarles y sentirlos cerca en el gran día, que les habría gustado poder compartir con ellos. Así, aparte de estar presentes en tus pensamientos, también lo estarán de forma simbólica durante la celebración.

Una silla reservada para quien ya no puede acompañarte

Reservar una silla durante la ceremonia es una de las formas más emotivas de recordar a un familiar o ese amigo al que te habría gustado ver entre los invitados. Puedes colocarla en la primera fila, con una tarjeta que lleve su nombre, y dejar sobre ella unas flores en algún momento de la celebración.

Tú eliges el momento. Puede ser durante la celebración con los invitados presentes o, si lo prefieres, reservar ese momento para la intimidad y poner las flores antes de que comience la ceremonia.

Aparte de las flores, algunas parejas deciden poner una fotografía o algún objeto personal que les recuerde a esa persona. Sea como sea, lo importante es que tú sepas por qué está ahí y que te sientas cómoda con la manera de recordarla.

Otras formas de rendir homenaje a los que ya no están

Reservar una silla es un gesto muy emotivo para rendir homenaje a aquellos que ya no están, pero no el único. Si quieres llevar el recuerdo contigo, puedes prender una pequeña fotografía al ramo de novia o incorporar una joya que perteneciera a esa persona. Detalles como un pañuelo, un broche o unos gemelos también pueden tener un significado especial que solo tú y las personas más allegadas comprendan.

La música también puede convertirse en el mejor homenaje. Quizá haya una canción que escuchabais juntos y te apetezca que suene al entrar en la ceremonia o en otro momento de la celebración.

Si prefieres ponerlo en palabras, una buena idea es incluir una mención breve en los votos o pedir a alguien cercano que lea unas líneas. No tiene que ser un texto emotivo, también puede tratarse de un recuerdo o esa anécdota tan divertida que siempre te hace sonreír.

Otra forma de recordarles es a través de las flores. Si esa persona tenía una favorita, puedes incorporarla en tu ramo de novia o colocarla en el centro de mesa donde se sienten sus familiares. Es un detalle sencillo que tendrá un significado especial para quienes conocían sus gustos.

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¿No puedes dejar las manos quietas? Una experta explica qué hay detrás de este gesto

¿Alguna vez te has preguntado por qué no puedes tener las manos quietas? Puede que lo achaques a que eres muy nerviosa o, incluso, a una situación que te incomoda, pero lo cierto es que este comportamiento tiene un nombre y no tiene por qué estar relacionado con la ansiedad o con algún trastorno.

Así lo explica Patricia Ramírez, más conocida en redes como Patri Psicóloga, en una de sus publicaciones. La experta señala que este comportamiento se denomina fidgeting y consiste en realizar pequeños movimientos repetitivos, a menudo de forma automática, mientras hacemos otra cosa.

Por qué no puedes dejar las manos quietas

Según explica la psicóloga, para algunas personas estos movimientos funcionan como una forma de autorregulación. Pueden aparecer cuando están nerviosas, aburridas o impacientes, pero también cuando necesitan mantener la atención en una tarea o una conversación.

Ese pequeño movimiento les proporciona un estímulo que puede ayudarlas a regular su nivel de activación. En muchos casos se realiza de manera automática, por lo que la persona puede no darse cuenta de que está manipulando un objeto o moviendo una parte del cuerpo.

Patricia Ramírez aclara, además, que el fidgeting "no significa necesariamente que exista ansiedad, TDAH u otro trastorno". Tener la costumbre de mover las manos, tocar objetos o repetir un gesto no permite, por sí solo, sacar ninguna conclusión de este tipo.

Por qué estos gestos pueden molestar a los demás

Aunque para quien los hace puedan pasar prácticamente inadvertidos, los movimientos y sonidos repetitivos pueden resultar muy molestos para las personas que están alrededor. El clic de un bolígrafo, una pierna que no deja de moverse o el ruido de un papel al romperse captan la atención con facilidad.

El cerebro trata de ignorar ese estímulo, pero vuelve a detectarlo una y otra vez. Además, cuanto más intenta una persona no prestarle atención, más consciente puede hacerse de él. "Si además estás cansada, estresada o irritable, la tolerancia suele ser menor", explica.

Esto no significa que la persona tenga que dejar de hacer estos movimientos. La psicóloga propone buscar alternativas más discretas que cumplan la misma función sin distraer o incomodar a quienes están cerca. Por ejemplo, pueden mover los dedos debajo de la mesa, apretar suavemente una pelota antiestrés o manipular un anillo u otro objeto silencioso.

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