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Tenerife se prepara una posible erupción volcánica en la isla

A las nueve de la mañana, miles de teléfonos móviles de Tenerife han sonado al mismo tiempo. En las pantallas aparecía un mensaje poco habitual: el semáforo volcánico pasaba a naranja. Durante unos segundos, la escena se parecía a la que cualquier isla volcánica preferiría no vivir nunca. Pero no había una erupción en marcha ni una orden real de evacuación. Era el comienzo de VOLCANEX Tenerife 2026, el gran simulacro con el que la isla ha ensayado este jueves cómo responder si algún día el volcán dejara de ser una amenaza potencial para convertirse en una emergencia.

El escenario elegido ha sido Guía de Isora, en el suroeste de Tenerife, donde más de 1.500 personas, alrededor de 70 organismos y 33 drones han participado en un operativo diseñado para poner a prueba algo más complejo que la rapidez de los equipos de rescate: la capacidad de toda una isla para reaccionar de manera coordinada ante una erupción. El ejercicio implica también a Adeje y Santiago del Teide, y se desarrolla en una zona considerada de muy alta amenaza volcánica.

La primera alerta ha llegado a los teléfonos de toda Tenerife. El mensaje simulaba un cambio al nivel naranja del semáforo volcánico, pero no exigía ninguna actuación a los ciudadanos. El segundo aviso, previsto para las once, se ha dirigido específicamente a las zonas afectadas por el ejercicio y ha comunicado la evacuación preventiva simulada de Chirche y Aripe, dos núcleos de Guía de Isora. Un tercer mensaje, a las dos de la tarde, ha anunciado el final de la alerta.

El objetivo es comprobar que el sistema ES-Alert, utilizado para enviar avisos de protección civil directamente a los móviles conectados a las antenas de una zona determinada, funciona y que la población sabe reconocerlo. En una emergencia real, unos minutos de ventaja pueden resultar decisivos. También lo es evitar que un mensaje se confunda con un aviso rutinario o que la desinformación complique la respuesta.

No se trata de representar una erupción, sino de ensayar sus consecuencias. Detrás de cada alerta hay decisiones que deben encajar: quién ordena una evacuación, qué carreteras deben quedar despejadas, cómo se traslada a las personas que necesitan ayuda, dónde se habilitan los albergues y de qué manera se mantiene informados a residentes y visitantes. El ejercicio incluye escenarios relacionados con personas vulnerables, turistas, animales, infraestructuras críticas y posibles bulos, además de la coordinación entre administraciones, científicos y servicios de emergencia.

La movilidad es otro de los puntos esenciales. Una evacuación no consiste únicamente en indicar a la población que abandone una zona. Es necesario organizar los desplazamientos, prever itinerarios y evitar que los vehículos particulares bloqueen las vías que necesitan ambulancias, bomberos y otros equipos. En un territorio con núcleos dispersos, medianías y una importante actividad turística, la operación exige anticipación y conocimiento del terreno.

La lección de Garachico

El simulacro de este jueves no parte de cero. Hace un año, en septiembre de 2025, Garachico acogió el primer gran ejercicio de estas características celebrado en España, con la participación de más de un millar de efectivos nacionales e internacionales. Aquel operativo permitió ensayar evacuaciones, confinamientos, atención a personas con movilidad reducida y coordinación de los servicios que intervendrían ante una emergencia volcánica.

La experiencia sirve ahora como punto de partida para VOLCANEX Tenerife 2026. Si Garachico permitió comprobar cómo funcionaban los protocolos sobre el terreno, Guía de Isora amplía el desafío y profundiza en la preparación de la población, las comunicaciones y la respuesta conjunta. El Cabildo ha articulado el ejercicio en torno a 28 actuaciones coordinadas, con la intención de identificar fallos antes de que exista una emergencia real.

La elección del municipio tampoco es casual. La zona reúne características que complicarían una respuesta improvisada: población repartida entre distintos núcleos, conexiones por carretera, actividad económica y presencia de visitantes que pueden desconocer los riesgos del territorio. La preparación debe contemplar tanto a quienes viven allí todo el año como a quienes se encuentran de paso.

Prepararse sin vivir con miedo

El despliegue se produce, además, en un momento en el que la actividad sísmica bajo Tenerife mantiene la atención de la comunidad científica. Sin embargo, conviene distinguir el escenario ficticio del simulacro de la situación volcánica real. El científico del Instituto Geográfico Nacional Stavros Meletlidis ha señalado que los datos disponibles muestran una aparente tranquilidad, aunque ha recordado que la vigilancia debe mantenerse de forma permanente.

La operación no significa, por tanto, que exista una erupción inminente. Su razón de ser es precisamente la contraria: que la respuesta no tenga que improvisarse si algún día cambian las señales científicas y las autoridades deben activar los planes de emergencia.

En ese escenario, la información será tan importante como los medios materiales. Los expertos recomiendan que las familias sepan cómo actuar, acuerden un punto de encuentro y tengan preparado un pequeño kit de evacuación con documentación, medicación imprescindible, agua y otros artículos básicos. Son medidas sencillas que pueden reducir la incertidumbre cuando las decisiones deban tomarse deprisa.

Tenerife no puede impedir que su naturaleza volcánica forme parte de su historia. Sí puede trabajar para que una futura emergencia encuentre a sus instituciones coordinadas y a sus ciudadanos informados.

Cuando el tercer mensaje ha anunciado el fin del simulacro, la normalidad ha vuelto a imponerse en los móviles. Pero el ejercicio deja una tarea que continúa mucho después de recoger los equipos: revisar qué ha funcionado, corregir lo que no y convertir cada ensayo en una respuesta más eficaz.

Porque el éxito de una operación como VOLCANEX no se mide por la espectacularidad del despliegue, sino por algo mucho menos visible: que, si algún día la alerta es real, Tenerife sepa qué hacer.

© EUROPAPRESS

Arranca el simulacro volcánico en Guía de Isora (Tenerife), que involucra por primera vez al sector turístico
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