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Ni fantasía ni licencia artística: identifican el cielo real que pudo inspirar a Van Gogh para pintar 'La noche estrellada'

Ni fantasía ni licencia artística: identifican el cielo real que pudo inspirar a Van Gogh para pintar 'La noche estrellada'

Un nuevo estudio propone que el pintor contempló y representó la configuración celeste visible en julio de 1889 desde una localidad francesa, un mes más tarde de lo que se creía y contra interpretaciones anteriores

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La noche estrellada de Vincent van Gogh es quizá la representación del cielo nocturno más famosa de la historia del arte. Durante años, los expertos se han hecho una gran pregunta: ¿pintó el genio neerlandés un cielo real o la composición es fruto de su imaginación? La hipótesis tradicional, a partir de las cartas a su hermano Theo, sostiene que se inspiró en el firmamento del 19 de junio de 1889 sobre el asilo de Saint-Rémy y que se tomó algunas licencias. 

Ahora, un equipo liderado por el investigador coreano Elijah Jeong-hyun Kim, ha combinado simulaciones astronómicas, registros meteorológicos históricos y cartas de Van Gogh para proponer una nueva hipótesis que elimina las discrepancias anteriores: según ellos, lo pintó un mes más tarde, el 22 de julio, mientras contemplaba una configuración muy específica del cielo.

Una noche muy disputada

Los detalles se ofrecen en un artículo publicado este jueves en la revista Scientific Reports, en el que mediante métodos estadísticos y revisión del registro histórico los autores defienden que Van Gogh no distribuyó las estrellas al azar ni por mera improvisación. En concreto, concluyen, reflejó el cielo sobre Saint-Rémy antes del amanecer del 22 de julio de 1889, cuando la delgada luna creciente, Venus y el cúmulo de las Híades en Tauro aparecían alineados exactamente en el campo de visión del pintor.

'La noche estrellada' de Van Gogh, en el Museo de Arte Moderno de New York
'La noche estrellada' de Van Gogh, en el Museo de Arte Moderno de New York

A partir de su análisis detallado, los científicos aseguran que las cinco estrellas centrales del lienzo coinciden con precisión matemática con la estructura en forma de «V» del cúmulo de las Híades, en la constelación de Tauro. De confirmarse esta interpretación, descartaría la hipótesis formulada en 1984 por el historiador Albert Boime, quien planteó que Van Gogh había representado la constelación de Aries al amanecer del 19 de junio de 1889. Los autores creen que Aries es una identificación insostenible —sus estrellas eran demasiado tenues para apreciarse con la luz del alba— y encuentran una coincidencia exacta con la Luna representada, que en la interpretación anterior se atribuyó a una licencia artística por la falta de coincidencia.

El equipo también dice haber desmontado el principal obstáculo histórico para esta fecha —la creencia de que el pintor estaba incapacitado por un grave brote psiquiátrico— ya que sus cartas indican que la crisis inicial duró solo “un día o dos”. Además, los registros meteorológicos de la Provenza sugieren que el cielo nocturno en julio de 1889 habría estado lo suficientemente despejado como para observar dicha disposición astronómica. Las afirmaciones del artista sobre el calor sofocante y el canto constante de las cigarras en las cartas también encajan con los 18 días por encima de los 30°C que se registraron en julio de aquel año, frente a las jornadas más frescas de junio.

Comparación de los patrones estelares en el cuadro de Van Gogh con el cielo real.
Comparación de los patrones estelares en el cuadro de Van Gogh con el cielo real.

Para asegurarse, Jeong-hyun Kim y su equipo identificaron el campo de visión del pintor en un cuadro pintado un año antes, Noche estrellada sobre el Ródano (1888), con fotografías tomadas en el lugar. Esta comprobación sirvió para probar si el método de análisis geométrico funcionaba en un lienzo cuyo emplazamiento real en Arlés está perfectamente documentado. Esto les permite interpretar que Van Gogh representó fielmente el cielo al menos en otra obra y validar, según ellos, la fiabilidad de su método matemático antes de aplicarlo a La noche estrellada. “Espero que este trabajo impulse una mirada renovada y multidisciplinaria sobre la secuencia y los métodos de trabajo de las pinturas de Saint-Rémy”, afirma Kim. “Nuestra conversación con los otros cielos de Van Gogh sigue en marcha”.

Interpretación forzada y sin certezas

A pesar del entusiasmo de los autores, algunos de los especialistas en arte y astronomía consultados por elDiario.es creen que las pruebas presentadas no son suficientes. A juicio del astrofísico y divulgador Javier Armentia, por ejemplo, el estudio no demuestra que Van Gogh observara exactamente ese cielo. “Como en otras reconstrucciones, una cosa es encontrar una configuración que encaje y otra probar que fue la que inspiró al pintor”, asegura. “La ciencia afina la hipótesis, no convierte una interpretación en certeza”.

Una cosa es encontrar una configuración que encaje y otra probar que fue la que inspiró al pintor. La ciencia afina la hipótesis, no convierte una interpretación en certeza

Javier Armentia — Astrofísico y divulgador

Para Monserrat Villar, especialista del CSIC, las obras de arte tienen innumerables capas de significado y admiten múltiples lecturas. “Con cada nueva mirada es como si utilizáramos un par de gafas diferente, capaz de revelar aspectos que de otra manera permanecerían ocultos”, señala. En su opinión, este estudio es un ejemplo muy interesante de cómo la astronomía (también la meteorología) pueden contribuir al estudio de una obra de arte y, en cualquier caso, enriquece el abanico de interpretaciones la obra.

Noche estrellada sobre el Ródano, de Vincent van Gogh (1888).
Noche estrellada sobre el Ródano, de Vincent van Gogh (1888).

Miguel Querejeta, astrofísico e investigador en el Observatorio Astronómico Nacional, cree que es un artículo muy atractivo, pero le ve algunas debilidades y contradicciones. Por un lado, la obra anterior que toman como referencia (Noche estrellada sobre el Ródano) “lo que demuestra es que Van Gogh no está pintando una fotografía de cómo se ve el cielo, sino que está utilizando un patrón para él conocido, que es la osa mayor”. Por otro lado, cree que los autores eligen un subconjunto de estrellas de forma caprichosa para justificar sus conclusiones. “Porque, además, si uno mira al cielo de forma más amplia, esa parte de la constelación de Tauro no destaca”, advierte. 

Para Querejeta, si el artista se inspiró en un día concretísimo, el 22 de julio de 1889, lo lógico sería que Venus estuviera en la posición correcta respecto al cúmulo de las Híades, y no lo está. “Venus está debajo del cúmulo, mientras que en el cielo real del 22 de julio de 1889, Venus estaba a la izquierda”. En su opinión, sería mucho más razonable interpretar que lo que está haciendo Van Gogh es inspirarse en un cielo real, pero “no estaba necesariamente intentando reflejar con fidelidad el cúmulo de las Híades”.

¿Por qué nos cuesta creer en la posibilidad de que la imaginación jugase un papel clave en la creación de una de las obras más famosas del arte occidental?

Inés Pérez Teresa — Historiadora del arte

No es la primera vez que se intenta calcular la fecha exacta en que se puede haber querido representar un cielo estrellado, apunta la historiadora del arte Inés Pérez Teresa, aunque, la respuesta rara vez nos aporta un conocimiento más profundo de la obra. “¿Por qué nos resulta tan importante poder demostrar de manera matemática la voluntad artística?”, se pregunta. “¿Es necesario comprender a través de fórmulas las ideas del pintor holandés? Quizá sería más interesante plantearnos por qué nos cuesta creer en la posibilidad de que la imaginación jugase un papel clave en la creación de una de las obras más famosas del arte occidental”.

A pesar del análisis detallado, Javier Armentia cree que persiste una pregunta de fondo: ¿hasta qué punto pretendía Van Gogh reproducir fielmente lo que veía desde su ventana? “Entre el cielo observado y el pintado median la memoria, la emoción, la composición y la libertad creadora”, concluye. “Por mucho que la astronomía pueda ayudar a reconstruir el cielo, La noche estrellada es, como el cielo que uno descubre en una noche limpia, una experiencia que va más allá de la astronomía”.

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El mercado del juego desembarca en la salud: ya se puede apostar sobre el resultado de los ensayos clínicos

El mercado del juego desembarca en la salud: ya se puede apostar sobre el resultado de los ensayos clínicos

La creación de las primeras apuestas sobre la aprobación de medicamentos amenaza con convertir la investigación médica en un casino. Los especialistas alertan del riesgo de desestabilizar ensayos clínicos y condicionar las decisiones de las autoridades públicas

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Después de haber interferido en procesos electorales, operaciones militares y hasta las proyecciones del cambio climático, el mercado de apuestas acaba de adentrarse en el terreno de la salud pública con consecuencias potencialmente catastróficas, según los especialistas. El pasado mes de julio, la polémica plataforma Kalshi puso en marcha el primer programa piloto de mercados de predicción sobre los resultados de ensayos clínicos y decisiones regulatorias de la FDA. O lo que es lo mismo, permitirá arriesgar dinero eligiendo “sí” o “no” sobre el éxito de un medicamento mientras aún se está probando su eficacia en los pacientes. 

En su anuncio, Kalshi argumenta que la apertura de este mercado resuelve el grave problema de opacidad informativa de la industria farmacéutica y permite evaluar la evidencia científica de un medicamento de forma independiente y frente a la volatilidad bursátil de la compañía. Y adelanta que las dos primeras apuestas de este programa piloto ya están en marcha: una sobre el resultado del ensayo POLARIS-AD en Fase 3 para un tratamiento del alzhéimer en etapa temprana y otra sobre la decisión de aprobación de la FDA del fármaco anito-cel de Gilead/Arcellx para el mieloma múltiple recidivante o refractario.

Con el argumento de que las farmacéuticas presentan a menudo los resultados antes de la revisión científica a través de notas de prensa dirigidas a los accionistas, Kalshi propone un sistema supuestamente más independiente auditado por la firma de inteligencia de datos AppliedXL que hace de verificador neutral. Esta empresa establece de antemano los criterios e identifica los documentos oficiales de referencia —como los objetivos primarios registrados en ClinicalTrials.gov o las resoluciones de aprobación de la FDA— que determinarán si el ensayo es un éxito.

La empresa de apuestas defiende que este mecanismo incorpora como salvaguardas que las apuestas solo se abren una vez concluido el reclutamiento de pacientes en Fase 3 y requiere la verificación de dónde trabaja cada persona que apuesta para evitar que empleados de farmacéuticas, hospitales y agencias reguladoras utilicen información confidencial y privilegiada para lucrarse en las apuestas. Pero ninguno de estos argumentos convence a los especialistas.

Filtraciones e interferencias

Una de las primeras voces de alarma la dieron dos investigadores estadounidenses en un artículo editorial en la revista Science hace unas semanas. En él, Tony Yang, de la de la Universidad George Washington, y Aaron S. Kesselheim, de Harvard, advierten de dos grandes peligros de esta nueva estrategia: la posibilidad de que se filtre información confidencial al mercado y de que los participantes pierdan la confianza en el propio ensayo al ver que pierde valor en las apuestas.

Sobre la primera cuestión hay antecedentes; en 2008, recuerdan, el presidente del comité de monitoreo de un ensayo sobre alzhéimer transmitió resultados a un fondo de cobertura que obtuvo ganancias o evitó pérdidas por 276 millones de dólares. Por otro lado, las expectativas negativas pueden empeorar los síntomas y la adherencia. “Imagínese a un paciente viendo cómo se desploman las probabilidades y pensando: ¿por qué seguir tomando este medicamento?”, explica Yang a elDiario.es. “Las dosis omitidas, las visitas faltantes o los cambios en la notificación de síntomas podrían afectar el estudio”. 

Imagínese a un paciente viendo cómo se desploman las probabilidades y pensando: ¿por qué seguir tomando este medicamento?

Tony Yang — Investigador de la de la Universidad George Washington

Los investigadores creen que ningún contrato de predicción sobre el resultado de eficacia o seguridad de un ensayo debería negociarse mientras el ensayo esté en curso y antes de que el resultado sea público. “Con el programa piloto de Kalshi, la inscripción ha terminado, pero el experimento continúa”, señala Yang. Los pacientes aún podrían estar recibiendo tratamiento y los investigadores recopilando resultados. “Los iniciados podrían beneficiarse de información confidencial, mientras que las probabilidades públicas podrían influir en pacientes y personal”, insiste. “Kalshi tiene restricciones de negociación, pero estas no pueden impedir que todos vean el precio”. 

Los pacientes necesitan tener la certeza de que quienes dirigen su ensayo no tienen ningún interés financiero en influir en su resultado

Tony Yang — Investigador de la de la Universidad George Washington

¿Qué sucederá si la participación de las empresas de apuestas sigue creciendo en los ensayos? “Mi preocupación es que se produzca una predicción autocumplida”, dice Yang. “Las bajas probabilidades ahuyentan a los pacientes o la financiación, la investigación se resiente y el mercado parece haber acertado”. En cualquier casi, más allá de los datos, está la confianza. “Los pacientes necesitan tener la certeza de que quienes dirigen su ensayo no tienen ningún interés financiero en influir en su resultado”, avisa.

En España, el Ministerio de Consumo expedientó y bloqueó las plataformas de apuestas Polymarket y Kalshi en el pasado mes de mayo por operar sin permiso, pero su influencia en EEUU puede tener efectos colaterales. Allí no existe ninguna prohibición específica sobre las apuestas en ensayos no terminados, por lo que Yang defiende que la CFTC (Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos) regule este mercado cuanto antes. “Existe una restricción de las apuestas sobre lesiones de atletas porque podrían incitar al daño o al mal uso de información médica privada”, argumenta. “Creo que los pacientes en ensayos de medicamentos merecen la misma atención. Mi postura es simple: que no haya apuestas públicas sobre los resultados de los ensayos hasta que se haya recopilado y hecho pública la evidencia pertinente”.

“Una verdadera locura”

Gerard Urrutia, epidemiólogo y experto en salud pública del Hospital de Sant Pau, cree que esta situación no es extraña dentro de la cultura de capitalismo salvaje de EEUU. “Ellos lo mercantilizan y, en esa lógica, todo es vendible”, asegura. Además, coincide con que la difusión de información cuya fiabilidad es cuestionable va a condicionar el seguimiento y puede llevar al fracaso de estudios necesarios. “Aquí veo un enorme potencial de conflictos graves por intereses comerciales entre grandes multinacionales que va a repercutir negativamente en el propio sistema de la ciencia. Si la integridad del sistema se pone en entredicho y destruimos la confianza pública, damos pie a la pseudociencia y cualquier cosa puede ser verdad, lo cual es un verdadero drama”.

Hay cosas sobre las que está prohibido apostar, como la probabilidad de que alguien se muera, y esto es lo mismo: es apostar sobre la enfermedad de otros. Es una cosa horrible

Cristina Avendaño — Presidenta de la Federación de Asociaciones Científico Médicas de España (FACME)

De la misma opinión es el genetista y experto en bioética Lluis Montoliu, del CNB-CSIC. “Esto es una verdadera locura”, afirma. “Lo que debe determinar la aprobación de un fármaco tiene que ser la seguridad y la eficacia. Esto me parece algo absolutamente kafkiano”. Cristina Avendaño, presidenta de la Federación de Asociaciones Científico Médicas de España (FACME), también considera que esta propuesta es totalmente contraria al interés general, además de implicar enormes riesgos. A su juicio, es indiferente que estas empresas de apuestas estén prohibidas en España, porque estos ensayos se hacen a escala global y el ensayo que se está haciendo en EEUU, también se está haciendo en Europa.

“Prohibirlo me parece imprescindible”, sostiene Avendaño. “Hay cosas sobre las que está prohibido apostar, como la probabilidad de que alguien se muera, y esto es lo mismo: es apostar sobre la enfermedad de otros. Es una cosa horrible”. Y que la empresa de apuestas se proponga como garante del proceso le parece un chiste. “Esta es la forma de cargarnos una herramienta valiosísima para la progresión del conocimiento, que es el ensayo clínico”, denuncia. “Al abrir las apuestas tras la fase de reclutamiento, las pujas se producen sin información y, en cambio, tienen un efecto supernegativo, porque si va mal, abandonas y te cargas el ensayo”.

Esta dinámica desvincula el valor de un fármaco del valor del uso real que tiene para la sociedad. Si ha ocurrido con la vivienda, puede ocurrir con los medicamentos

Javier Padilla — Secretario de Estado de Sanidad

Para Javier Padilla, secretario de Estado de Sanidad, la apertura del mercado de apuestas a los ensayos clínicos puede tener un efecto totalmente negativo al desvincular el valor de una compañía del valor en salud. Esto se enmarca dentro de un contexto en el que la industria farmacéutica cada vez se apoya más en los mercados bursátiles y de predicción. “Y ya sabemos que todos aquellos bienes que entran en esta dinámica han perdido valor o se ha desvinculado su valor del uso real que tienen para la sociedad”, apunta. “Si ha ocurrido con la vivienda, puede ocurrir con los medicamentos, por lo que es una medida ante la cual habría que intentar actuar a nivel global en términos regulatorios”.

Otro efecto, recuerda Urrutia, es que estas empresas generan expectativas y estados de opinión favorables o no a los tratamientos para influir en la opinión pública. “Esto puede generar una presión irresistible a las autoridades sanitarias para la financiación pública de medicamentos demandados que quizás no han demostrado un efecto claramente favorable”, advierte. “Creo que hay una gran responsabilidad del sistema y de los profesionales que trabajamos en investigación pública de tomar posición respecto a esto”, concluye. “Debemos aferrarnos a principios del Código Europeo de Integridad (ALLEA) —como la fiabilidad, honestidad y responsabilidad— para defender en todos los foros que esta actividad sea percibida por el público como ilícita y perversa”.

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El mosquito de la malaria alcanza los vasos sanguíneos a velocidad récord y con precisión de cirujano

El mosquito de la malaria alcanza los vasos sanguíneos a velocidad récord y con precisión de cirujano

Un estudio revela por primera vez con detalle cómo ‘Anopheles’ accede a la sangre bajo la piel humana mucho más rápido que otros mosquitos. Los autores han identificado algunos genes que intervienen en este mecanismo, lo que abre una posible vía para interrumpir la transmisión de la enfermedad

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Por su papel como transmisor de la malaria, los mosquitos del género Anopheles son el animal que más muertes humanas ha causado a lo largo de la historia (hasta 120 millones de fallecimientos, según algunas fuentes). Ahora, un equipo internacional de investigadores ha observado por primera vez con detalle su picadura y cómo coordinan sus piezas bucales para localizar un vaso sanguíneo hasta 17 segundos más rápido que otras especies. Y han hallado algunos genes que intervienen en este mecanismo, una vía muy preliminar para diseñar estrategias que interrumpan la transmisión de la enfermedad.

Los detalles los ofrece el equipo de Christopher Potter, de la Universidad Johns Hopkins, en un estudio publicado este miércoles en la revista Science Advances. Mediante vídeos de alta velocidad, monitorización electrofisiológica e inteligencia artificial (IA), los autores han registrado con detalle cómo es la picadura en humanos de las hembras de Anopheles coluzzii, una de las principales responsables de la transmisión del parásito de la malaria.

Filmamos un mosquito mientras picaba una mano humana y registramos la actividad de sus piezas bucales. Esto nos permitió observar la picadura en tiempo real

Christopher Potter — Investigador de la Universidad Johns Hopkins y autor principal

“Filmamos un mosquito mientras picaba una mano humana y, al mismo tiempo, registramos eléctricamente la actividad de sus piezas bucales”, explica Potter a elDiario.es. “Esto nos permitió observar la picadura en tiempo real, tanto por encima como por debajo de la piel”. Las imágenes revelan cómo los insectos sincronizan sus piezas bucales de la probóscide con los movimientos de sus patas mientras hurgan en la piel para encontrar el mejor lugar para alimentarse. En el proceso combinan perforación, búsqueda de vasos sanguíneos, ingestión de sangre, retracción y retirada con precisión de cirujano. Y llegan a la sangre de forma más rápida que especies como Aedes aegypti, transmisor de la fiebre amarilla y el dengue. 

Un mecanismo rápido y eficiente

¿Cómo lo hacen? Lo que han observado los científicos es que, para lograr penetrar la piel, las patas del mosquito se doblan y estiran en estrecha sincronía con la entrada de su aguijón (estilete), lo que genera la fuerza de apoyo necesaria para guiar la picadura. Simultáneamente, sus palpos se mueven rítmicamente de lado a lado en el aire sin tocar la piel y actúan como un contrapeso biomecánico para mantener el equilibrio.

“Las piezas bucales, con forma de aguja, se doblan y sondean bajo la piel buscando un vaso sanguíneo, mientras los palpos, que nunca tocan la piel, se mueven de un lado a otro”, describe el investigador principal. En el momento en que encuentra un vaso y comienza a alimentarse, los palpos cambian bruscamente su movimiento y comienzan a vibrar suavemente de arriba abajo al ritmo de las bombas internas de su cabeza. A pesar de esta actividad interna, en la superficie de la piel la hembra de mosquito parece quedarse casi totalmente inmóvil mientras obtiene el hierro que necesita para poner sus huevos.

Los genes que regulan la picadura

Para descifrar qué guía al insecto en esta búsqueda a ciegas, los investigadores también modificaron genéticamente dos receptores sensoriales y descubrieron que funcionan como dos sistemas de navegación complementarios: mientras que el gen orco actúa como un radar a distancia para detectar el olor humano en el aire, el gen IR76b —presente en las patas y en la propia aguja bucal— es el sensor de contacto indispensable para navegar bajo la piel.

Imagen microscópica del palpo en el estilete del mosquito.
Imagen microscópica del palpo en el estilete del mosquito.

Al desactivar este segundo gen, la mayoría de los mosquitos ni siquiera intentó picar y los que lo hicieron dieron picotazos a ciegas sin lograr encontrar sangre, demostrando que la localización de los vasos depende de una especie de “GPS” químico sin el cual la maniobra fracasa por completo.

Este hallazgo apunta a posibles utilidades prácticas contra la malaria. “Cuando desactivamos el gen sensorial IR76b, muchos mosquitos ni siquiera empezaron a picar”, recuerda Potter. “Los compuestos que interfieren con este tipo de percepción en la piel podrían convertirse en una nueva clase de bloqueadores de picaduras que actúan en el momento del contacto, no solo a distancia”.

Más rápido y penetrante

Al comparar la dinámica de picadura de Anopheles coluzzii con la de Aedes aegypti, los autores comprobaron que su mayor velocidad se debe a que perfora la piel de manera abrupta (clavando rápidamente el estilete en la piel), mientras que el vector de la fiebre amarilla lo hace de manera más gradual (manteniendo un patrón rítmico de perforación). Esta podría ser la razón, apuntan, por la que las picaduras de Anopheles pueden ser más dolorosas, mientras que las de Aedes pasan desapercibidas.

La picadura es el momento en que la enfermedad se transmite. Cuanto más comprendamos este proceso, mejor podremos encontrar maneras de interrumpirlo

Christopher Potter — Investigador de la Universidad Johns Hopkins y autor principal

Aunque Anopheles fue más rápido en llegar a la sangre, los autores descubrieron que, en conjunto, las dos especies tardaban prácticamente el mismo tiempo en picar de principio a fin. “Estos dos mosquitos divergieron hace más de cien millones de años, por lo que es posible que un tiempo de picadura similar signifique que el proceso está lo más optimizado posible”, explica Potter.

En cuanto a la malaria, añade el investigador, estudios anteriores han sugerido que los mosquitos infectados con parásitos sondean durante más tiempo y pican con mayor frecuencia, posiblemente porque el parásito modifica su saliva. “En nuestro estudio no utilizamos mosquitos infectados (ya que estábamos utilizando un ser humano), por lo que aún no podemos afirmar si la forma en que buscan afecta la transmisión”, apunta.

En cualquier caso, los mosquitos Anopheles y Aedes pican de forma diferente, por lo que las mejores maneras de detener a los mosquitos de la malaria pueden no ser las mismas que para unos y otros. “La picadura es el momento en que la enfermedad se transmite de un mosquito a una persona”, concluye. “Cuanto más comprendamos este proceso, mejor podremos encontrar maneras de interrumpirlo”. 

Reducir las picaduras

Elena Gómez Díaz, investigadora del Instituto de Parasitología y Biomedicina López Neyra del CSIC, cree que el resultado es muy interesante, sobre todo porque desarrolla una tecnología avanzada para caracterizar todo el proceso con enorme precisión, proporcionando una metodología estandarizada para investigaciones futuras. “El estudio muestra que Anopheles se alimenta de manera mucho más rápida que lo que se había descrito en Aedes”, señala. “Conocer la vía sensorial asociada a la picadura puede ayudar en el futuro a desarrollar estrategias para reducirlas, ya que a menos picaduras, menor es la transmisión”. 

Conocer la vía sensorial asociada a la picadura puede ayudar en el futuro a desarrollar estrategias para reducirlas, ya que a menos picaduras, menor es la transmisión

Elena Gómez Díaz — Investigadora del Instituto de Parasitología y Biomedicina del CSIC

Sobre los genes identificados, Gómez cree que el trabajo muestra que los mosquitos con el gen IR76b desactivado son menos eficientes, aunque su presencia no es estrictamente necesaria, lo que indica que deben existir otros genes implicados. “El propio estudio concluye que aún queda por comprobar si estos resultados se mantienen en mosquitos de campo y qué ocurre cuando se añade el patógeno a la ecuación”, añade. “Es decir, si el déficit sensorial afecta realmente a la competencia vectorial y a la capacidad del mosquito para transmitir la malaria”. 

Carlos Chaccour, investigador de la Universidad de Navarra (UN), considera que el trabajo es técnicamente espectacular y cree que mapear qué receptores están ligados a la picadura del mosquito Anopheles puede ser útil para desarrollar repelentes o trampas de atracción para estos insectos transmisores de la malaria. Sobre el mecanismo de precisión de la picadura, no es solo que sea una “máquina perfecta para picar” que inyecta saliva con componentes anticoagulantes y analgésicos, sino que el contexto de la coevolución entre el parásito y el mosquito ha llegado a niveles extremos de sofisticación. 

“Si en una zona los mosquitos pican a medianoche, la mayor cantidad de parásitos en sangre de la persona ocurre a medianoche”, explica el investigador. “El mosquito no solo es un trípode perfecto con gran capacidad de picar, sino que el parásito ha evolucionado para salir a la sangre en el momento idóneo. Nos enfrentamos a toda una estructura macro donde el parásito se ha adaptado a la persona y nosotros nos hemos adaptado a él”.

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Sandra Myrna Díaz, bióloga: “Los que sostienen la bandera del borreguismo son pocos, pero muy vociferantes”

Sandra Myrna Díaz, bióloga: “Los que sostienen la bandera del borreguismo son pocos, pero muy vociferantes”

La investigadora argentina, que ha recibido reconocimientos como el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 2019, recuerda que nosotros mismos somos ecosistemas que no podrían sobrevivir sin la red de conexiones de la naturaleza

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La bióloga argentina Sandra Myrna Díaz es una de las voces más reconocidas en materia de biodiversidad y una de las mentes que nos ha ayudado a entender la inmensa red de conexiones que entretejen nuestras vidas. Sus trabajos pioneros sobre el papel de las plantas a escala global y lo que ella ha llamado el “tapiz de la vida” le han valido reconocimientos como el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 2019 o ser incluida entre las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time en 2025.

Díaz participó a principios de octubre en el festival Passion for Knowledge, organizado por el DIPC en San Sebastián, donde habló de la importancia de los árboles centenarios y su capacidad para generar adaptaciones locales al paisaje de las que tenemos mucho que aprender. Charlamos con ella horas después de su conferencia, sobre la omnipresencia de las plantas en nuestras vidas y la ceguera de los seres humanos, en un mundo gobernado por líderes que ponen en cuestión la ciencia, aunque sin ella no podrían ni levantarse de la cama.

Usted definió el tapiz de la vida que nos entreteje y nos atraviesa. ¿Qué tienen en común las personas, los helechos, los tigres y las lombrices?

Tienen más cosas en común que las que tienen diferentes. Todos estamos emparentados filogenéticamente evolutivamente y venimos de un mismo ancestro común que se llama Luca. Compartimos un montón de genes con todos los seres, mucho más de lo que uno se imaginaría, y también estamos constantemente intercambiando materia y energía. Ese aislamiento en el que creemos que vivimos es totalmente irreal.  

En algún momento hubo un malentendido y creímos que nosotros éramos parte diferente de esa inmensa red, ¿no?

Eso tiene que ver con las ideas de la Ilustración, con toda esta gente que hizo muchas cosas buenas y ayudaron a rescatar la ciencia del oscurantismo. Hicieron progresos, pero tenían esa idea de los organismos como máquinas y del ser humano como excepcional: acá están todos los otros organismos y acá estamos nosotros. Es algo que proviene también de las religiones abrahámicas —el judaísmo y el cristianismo, entre otras—, en las que el hombre y la mujer (sobre todo el hombre) somos seres excepcionales y la naturaleza está a nuestro servicio. Y la verdad que esto de la red de la vida no es algo romántico, sino que es la última ciencia.  

¿El resultado de la ciencia ha sido una sistemática cura de humildad?

Exactamente. Y cada vez más. Todos los días aparecen propiedades cognitivas de los animales que creíamos únicas en nosotros. No solo los grandes primates sino, qué se yo, un pulpo o un langostino. Hay cada vez más científicos que defienden que la sintiencia, la complejidad de sentir y de pensar, es muy diferente de lo que nosotros imaginamos. Y eso también es algo que aprendimos de la ciencia. Creo que no lo hemos internalizado, pero estamos rodeados fundamentalmente de seres y no de cosas. De seres a los que tratamos como cosas.  

Si hemos menospreciado o ignorado a los animales, de lo que hemos hecho con las plantas ya ni hablamos, ¿verdad?

Son decorado.

¿Qué es el “síndrome de la ceguera vegetal”?

Es exactamente eso. Los animales pueden gustarnos o no, pero uno se da cuenta que están ahí porque son medio parecidos y se mueven como nosotros. Con las plantas, como no se mueven y son a nuestro ojo todas iguales, uno tiende a pensar que son escenografía, no que están construyendo nuestro mundo. Sin embargo, ellas están básicamente regulando el clima, están produciendo la fertilidad del suelo, están haciendo todas estas cosas sin las cuales nuestra vida sería mucho más complicada.

En palabras de usted misma, las plantas son unas grandes “alquimistas”, ¿por qué?

Son las únicas que pueden convertir lo inorgánico en orgánico, salvo alguna excepción muy rara en el fondo del océano. Por eso te digo, ellas pueden perfectamente vivir sin los animales. Nosotros sin ellas, no. Son una maravilla.

Las plantas son las únicas que pueden convertir lo inorgánico en orgánico. Ellas pueden perfectamente vivir sin los animales. Nosotros sin ellas, no

Ese tapiz del que usted siempre habla se está llenando de agujeros en muchísimos sitios. ¿Cuál es la principal amenaza?

Hace unos años hicimos un estudio sistemático de todas estas amenazas a nivel mundial en los últimos 50 años y establecimos un ranking. El principal responsable de la destrucción es el cambio de uso de la tierra para agricultura, para ganadería y para construcción. El segundo es la extracción selectiva de organismos, como cuando matas el rinoceronte, pero no el antílope que tiene al lado, o la pesca, donde lo que haces es sacar los peces y dejas todo lo demás.

El tercer y cuarto problema son el cambio climático y la contaminación, están empatados. Y el quinto son las especies invasoras. Eso es en los últimos 50 años, pero se calcula que de aquí en adelante el cambio climático va a tener mucha más importancia porque se está acelerando. Y, además, por supuesto, estos factores interactúan entre ellos. O sea, hay un montón de especies invasoras, particularmente patógenos, que pueden entrar porque hay cambio de clima, o estos incendios devastadores que matan gente, que son una mezcla entre el cambio climático y la gente avanzando y haciendo construcciones en lugares donde no debería hacerlo.

¿Se podría resumir como que, poquito a poco y cada uno por su lado, hemos puesto el planeta patas arriba?

Sí, claramente, aunque no diría cada uno por su lado, en el sentido de que no todos son igualmente responsables.

Vivimos rodeados de seres a los que tratamos como cosas

Me refería a los países industrializados.

Claro, pero incluso dentro del primer mundo, tu huella y tu responsabilidad es mucho menor que la de una gigantesca corporación que es responsable de destrucción de ecosistemas y de gente, porque también se daña la salud de muchísima gente.

Muchas veces olvidamos que muchas culturas que vivían en armonía con ese tapiz de la naturaleza, viven en los sitios que más están notando la perturbación. ¿Esto es una gran injusticia?

Algunos de los lugares donde viven las culturas de cazadores recolectores no están tan en la trinchera, pero otros sí, otros están exactamente en el lugar donde hay más destrucción. Y ellos siempre dicen nosotros no tenemos ninguna responsabilidad y están pagando los platos rotos todos los días.

¿Qué le parece la estrategia de cuantificar o ponerle a la biodiversidad valores en términos de dinero para que lo puedan entender las empresas?  

Creo que en algunos casos funciona. Hace un par de décadas los ecólogos dijimos: bueno, si le ponemos el valor a la diversidad en términos de dinero, automáticamente las empresas y los gobernantes van a entender todo lo que vale la diversidad y se va a solucionar el problema. Entonces un poco forzamos el tema para ponerle un número en dinero y no nos fue muy bien. Porque hoy en día los números están por todos lados y se sigue destruyendo de una forma masiva. O sea, yo creo que en algunos casos funciona, pero no está funcionando tan bien como como la teoría dice. Yo creo que hay que empezar a hacer énfasis en la diversidad en la naturaleza y los valores emocionales, de salud física y psicológica, por ejemplo. No podés tener una política de salud basada en el precio. Para mí, parte de la naturaleza tiene un precio y no pasa nada, pero no se puede hacer una protección general de la naturaleza basada en un precio, porque no funciona.

Ponerle valor a la diversidad en términos de dinero no nos fue muy bien. Porque hoy en día los números están por todos lados y se sigue destruyendo de una forma masiva

Usted pone como ejemplo el valor que tienen los árboles centenarios y quienes creen que plantar muchos árboles pequeñitos podría compensar su pérdida. ¿Es así?

Bueno, una cosa es si el árbol se te murió porque le cayó un rayo o se enfermó. Obviamente hay que poner otros. No lo vas a dejar ahí.

Estaba pensando en el sicomoro del muro de Adriano, por ejemplo.

No se sabe por qué lo talaron. Ese caso lo uso como ejemplo de cómo la gente se moviliza por un árbol ecológicamente irrelevante, pero que era su árbol. Ni ellos mismos saben por qué lo talaron. Hay un caso en Argentina con un árbol que estaba junto a una autopista y se armó un lío con enorme costo político. Trajeron una grúa industrial del norte del país al centro del país, más de mil kilómetros. Levantó el árbol con raíz y todo y lo puso en otro lado.  

Porque un árbol “no es solo un árbol”…

No solamente que un árbol no es solo un árbol, sino que la gente hace cosas con la naturaleza, para bien o para mal, que no tienen nada que ver con el costo-beneficio económico, sino con otras cosas.

Cuando le escucho hablar del tapiz de la vida no puedo evitar acordarme de la hipótesis Gaia, de Lovelock y Margulis, que fue tan denostada. ¿Conectan sus ideas con aquella hipótesis?

En algunas cosas sí. La idea de la simbiogénesis de Margulis de cómo a veces se juntan dos organismos y forman otro es genial. Eso es fantástico y está muy comprobado. Por eso a veces se habla del árbol de la vida y algunos ahora hablan de la red de la vida. Porque además de las ramas verticales en la evolución, aparecen toda una serie de conectores horizontales, con conjuntos de organismos produciendo propiedades emergentes. Y, por otro lado, yo no creo que el planeta sea una especie de superorganismo actuando todo en armonía. Pero hay propiedades emergentes, definitivamente.  

¿Es un sistema que se autorregula?

Se autorregula. El ejemplo es la regulación del clima por parte de las plantas y los organismos fotosintéticos en el mar, o cómo el agua, en vez de quedarse toda chata en el océano, cicla los continentes y es evaporada para formar las nubes. Toda esa dinámica es fantástica, son propiedades emergentes. No es un solo individuo de una sola especie, sino que actúan juntos. En realidad, si te pones a hilar fino, todos somos un ecosistema. Yo no sé los cientos de especies de bichos que tengo adentro mío, o vos; somos un ecosistema y si nos sacan todo el resto de las otras especies, no sobrevivimos mucho.

Si te pones a hilar fino, todos somos un ecosistema. Si nos sacan todo el resto de las otras especies, no sobrevivimos mucho

Usted dice que las plantas son asombrosas. De entre todas las cosas que hacen, ¿qué le impresiona más?

Lo más sorprendente que hacen las plantas, mirándolo desde afuera y tratando de ser objetiva, es la fotosíntesis. La comunicación entre ellas a través de compuestos volátiles también es fantástica y hay un montón de investigación sobre cómo se comunican más con las que están genéticamente más emparentadas. También están las redes micorrícicas, esas alianzas en las que las micorrizas (los hongos) y los árboles colaboran, aunque es muy variada. Algunos árboles dependen de las micorrizas mucho más que otros y hay momentos en que los hongos se transforman en medio parásitos y las plantas dicen 'yo no necesito más al hongo' y lo expulsan, por así decirlo. En la naturaleza hay una especie de negociación constante.

Una persona como usted, que es consciente de la complejidad de la naturaleza, ¿cómo se siente en un mundo en el que cada vez se simplifica más?

Bueno, fue toda una sorpresa que a esta altura del siglo XXI, de repente apareciera un ataque a la ciencia. Toda mi generación, y muchas otras generaciones antes que yo, crecimos sobre la base de que la ciencia se daba por sentada y no se la discutía. Y de repente ahora hay todo este discurso minoritario, pero vociferante, que dice eso de ¿para qué sirve la ciencia? Obviamente es muy preocupante, muy terrible. Pero, por otro lado, nos ha servido para atizarnos. Para que reaccionemos y nos pongamos las pilas y le recordemos a todo el mundo para qué sirve la ciencia y todas las cosas que tenemos por la ciencia.

Si tuviera que resumirle a alguna de estas personas para qué sirve la ciencia, ¿cómo lo haría?

Le diría que sin la ciencia no podría ni tomarse el café de la mañana, literalmente. Si no fuera por la ciencia no podría prender el celular, la radio, la TV, hacerse el café, calentar agua, bañarse con agua caliente, casi ni levantarse de la cama. Es más, no tendría sábanas si no fuera por la ciencia. Pero además, la ciencia te enseña a pensar críticamente. La ciencia te dice que tu conocimiento nunca está estable, va progresando y va progresando por ensayo y error y va progresando por la crítica. Es una forma de pensar que de alguna manera se opone al oscurantismo acrítico, a ese pensamiento obediente.

¿Qué efecto tendrá la asfixia de Milei a la ciencia sobre el futuro de los argentinos?

Va a ser un momento aciago, oscuro en nuestro futuro, sin ninguna duda. Pero como lo hemos hecho tantas veces en Argentina, nos vamos a volver a levantar, no tengo dudas.

¿Y, a escala global, qué daño está haciendo el efecto de la gente como Trump?

Primero, hay que recordar que somos un montón. Ellos son vociferantes, pero pocos. Si uno ve la gente que realmente está levantando la bandera en contra del conocimiento, y a favor del borreguismo, son pocos. El borreguismo, la obediencia, hacer lo que te dicen y quedarte calladito y obedecer… Son muy poderosos, pero son pocos. Y, segundo, no tenemos alternativa. Sí o sí. El mundo al que vamos, según esa narrativa, es un mundo donde dos o tres de ellos se la pasan bomba y el resto nos embromamos. El mundo de ellos no tiene lugar para nosotros.

No estamos en sus planes...

Ni nosotros ni la naturaleza ni la enorme mayoría de los seres humanos estamos en sus planes. La enorme mayoría de nosotros no tiene alternativa porque el mundo de ellos no es alternativa. Hay que buscar otra cosa. Y yo creo que tenemos la fuerza del que siente que no tiene alternativa. Te cerraron el camino de vuelta, ¿y qué vas a hacer? Vas a seguir para adelante porque volverse no es una opción. Es demasiado tarde para volverse. Yo creo que la fuerza tiene que salir de ahí.

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