El Real Madrid golea al Leipzig para disipar las dudas antes del Clásico
LaLiga se le atraganta, pero el Real Madrid sigue de dulce en Europa. Con el himno de la Champions League de fondo, los blancos se sobrepusieron a una mala primera parte y arrollaron al Leipzig en la segunda para mantener su pleno de victorias en la máxima competición continental: tres de tres para seguir peleando por el top-8 de la clasificación de la fase liga y llegar al Clásico ante el Barça cargado de confianza.
Va a chispazos este Real Madrid. Como un bólido que no termina de arrancar por un problema en el motor. Si el domingo cruzó la línea de meta goleando sin pestañear al Sevilla, este miércoles le salvó la parada en boxes para ver la bandera de cuadros antes que el Leipzig. Le cuesta también carburar al equipo con José Mourinho a los mandos, hasta con cambio de unidad de potencia: el luso probó con Camavinga y Bernardo Silva en la medular y la inédita dupla aprovechó la oportunidad a medias, con una primera parte pobre y un gran segundo tiempo.
Los blancos empezaron desconectados. Tanto, que el equipo de Martín Demichelis se animó a tomar las riendas y no marcó porque Thibaut Courtois no lo quiso. Mientras los suyos apenas generaban peligro arriba, solo con Arda Güler y Bellingham enchufados y el resto una marcha por debajo, especialmente un Vinícius muy cabizbajo pese al cariño del Bernabéu, el guardameta belga mantuvo el empate a cero con dos paradones de muchísimo mérito: el primero, una mano tremenda abajo, que con sus dos metros de altura no es para menos; y, después, en un mano a mano en el que se hizo gigante ante Nkunku.
Entre medias, solo desde lejos inquietaba un Madrid incapaz de acercarse a la portería rival. Un zapatazo de Vinícius, otro de Bellingham y poco más. Sufría en casa el conjunto blanco, otra vez sin ideas para sorprender. Cuando peor lo pasaba, la suerte se puso de su lado: a Vandevoordt se le escapó un remate del área y, sobre la línea, Bernardo Silva la empujó para estrenarse como goleador y hacer el primero antes del descanso.
Todo cambió con el paso por vestuarios. El gol había revertido la dinámica: el Real Madrid tenía otro aire. Y esta vez no había quien lo frenara. Solo dos minutos tardó en amenazar Valverde con el segundo, aunque fue Arda Güler, en una jugada en la que participaron las estrellas, el que aprovechó el regalo de Mbappé.
El francés, que había estado buscando su gol durante todo el partido, fue el encargado de dar tranquilidad a los blancos con el tercero. Se lo inventó él solo: salió del área para recibir sin marca y la clavó en el palo largo. Con tanta calma, se durmió el Madrid, que vio cómo prácticamente tras sacar de centro recortaba distancias un Leipzig a quien dejó sin esperanzas –antes de que pudiesen florecer– un viejo conocido: Diomande clavó una volea espectacular y cerró la goleada, que deja a los blancos cuartos en la tabla de la fase liga y con confianza para el Clásico.

