❌

Reading view

El Real Madrid golea al Leipzig para disipar las dudas antes del Clásico

LaLiga se le atraganta, pero el Real Madrid sigue de dulce en Europa. Con el himno de la Champions League de fondo, los blancos se sobrepusieron a una mala primera parte y arrollaron al Leipzig en la segunda para mantener su pleno de victorias en la máxima competición continental: tres de tres para seguir peleando por el top-8 de la clasificación de la fase liga y llegar al Clásico ante el Barça cargado de confianza.

Va a chispazos este Real Madrid. Como un bólido que no termina de arrancar por un problema en el motor. Si el domingo cruzó la línea de meta goleando sin pestañear al Sevilla, este miércoles le salvó la parada en boxes para ver la bandera de cuadros antes que el Leipzig. Le cuesta también carburar al equipo con José Mourinho a los mandos, hasta con cambio de unidad de potencia: el luso probó con Camavinga y Bernardo Silva en la medular y la inédita dupla aprovechó la oportunidad a medias, con una primera parte pobre y un gran segundo tiempo.

Los blancos empezaron desconectados. Tanto, que el equipo de Martín Demichelis se animó a tomar las riendas y no marcó porque Thibaut Courtois no lo quiso. Mientras los suyos apenas generaban peligro arriba, solo con Arda Güler y Bellingham enchufados y el resto una marcha por debajo, especialmente un Vinícius muy cabizbajo pese al cariño del Bernabéu, el guardameta belga mantuvo el empate a cero con dos paradones de muchísimo mérito: el primero, una mano tremenda abajo, que con sus dos metros de altura no es para menos; y, después, en un mano a mano en el que se hizo gigante ante Nkunku.

Entre medias, solo desde lejos inquietaba un Madrid incapaz de acercarse a la portería rival. Un zapatazo de Vinícius, otro de Bellingham y poco más. Sufría en casa el conjunto blanco, otra vez sin ideas para sorprender. Cuando peor lo pasaba, la suerte se puso de su lado: a Vandevoordt se le escapó un remate del área y, sobre la línea, Bernardo Silva la empujó para estrenarse como goleador y hacer el primero antes del descanso.

Todo cambió con el paso por vestuarios. El gol había revertido la dinámica: el Real Madrid tenía otro aire. Y esta vez no había quien lo frenara. Solo dos minutos tardó en amenazar Valverde con el segundo, aunque fue Arda Güler, en una jugada en la que participaron las estrellas, el que aprovechó el regalo de Mbappé.

El francés, que había estado buscando su gol durante todo el partido, fue el encargado de dar tranquilidad a los blancos con el tercero. Se lo inventó él solo: salió del área para recibir sin marca y la clavó en el palo largo. Con tanta calma, se durmió el Madrid, que vio cómo prácticamente tras sacar de centro recortaba distancias un Leipzig a quien dejó sin esperanzas –antes de que pudiesen florecer– un viejo conocido: Diomande clavó una volea espectacular y cerró la goleada, que deja a los blancos cuartos en la tabla de la fase liga y con confianza para el Clásico.

  •  

El campeón de la Champions es demasiado para un buen Barça: el PSG se impone en un partidazo en París

Murió en una París en llamas la imbatibilidad del FC Barcelona esta temporada. Si alguien podía tumbar al equipo más en forma de Europa, era el campeón de la Champions League. Y el Paris Saint-Germain no tuvo piedad. Los de Luis Enrique dominaron los tiempos en el Parque de los Príncipes, golpearon cuando tenían que hacerlo y se impusieron ante un buen Barça (4-2), que dio la cara y peleó de tú a tú, para llevarse los tres puntos y seguir en lo más alto de la clasificación de la fase liga.

El sorteo de la Liga de Campeones había deparado una final anticipada en la capital francesa. En plena oleada de protestas por el encarecimiento de la vida y en defensa de los servicios públicos, el equipo de Hansi Flick, que llegaba sin conocer la derrota en lo que va de temporada, visitaba al bicampeón continental, un PSG invicto en Europa y con una racha de una docena de partidos sin perder. El partido del año. La primera prueba de fuego de verdad para un Barça sin rival en LaLiga.

Y no arrancó bien. La falta de concentración jugó una mala pasada al cuadro blaugrana y estuvo a punto de costarle carísimo. Porque a los cinco minutos el PSG ya había tenido tres oportunidades claras de gol: tres pérdidas de Pedri dejaron en bandeja el primero a un equipo que no acostumbra a perdonar... pero lo hizo. No acertó Dembélé, sin tensión en las dos primeras, ni tampoco Doué.

Con vida tras unos primeros minutos asfixiantes, por culpa de la intensa presión del equipo de Luis Enrique, el Barça se creció y respondió en el área rival. Pero también tenía que afinar puntería: Anthony Gordon no pudo empalar un balón casi a puerta vacía, que le cayó demasiado alto, y el zapatazo de Dani Olmo se fue lamiendo la cepa del palo. Ahora sí, había igualdad sobre el terreno de juego: el FC Barcelona plantaba cara al campeón de las dos últimas Champions League.

Esa equidad sobre el césped se tradujo en un partido de ida y vuelta, en el que los culés dominaban el balón, pero los parisinos tenían las ocasiones más claras. Los de Flick llegaban, pero no encontraban un resquicio en la zaga gala, siempre bien posicionada, siempre un paso por delante. Solo así se puede explicar que, después de un jugadón y en un mano a mano, Raphinha no pudiese batir a Safonov. Entonces, la suerte pareció aliarse con el líder de LaLiga: Dembélé se marchaba lesionado y dejaba su lugar a Ferran Torres. Pero no fue, ni mucho menos, un favor para el Barça, que acabó temblando ante la amenaza de la 'ley del ex'.

Si el Balón de Oro había estado desafinado, el autor del gol del segundo Mundial de España no lo estuvo. Solo los milagros de Joan García mantuvieron en el partido a un Barcelona sobrepasado, que se vio contra las cuerdas. Y es que el guardameta blaugrana se hizo gigante para negarle al valenciano dos goles: en el primero, tapó un remate a bocajarro, y después, metió una mano providencial abajo. No se había cumplido la media hora de partido y se acumulaban las malas noticias en el Barça: Dani Olmo se iba lesionado y hasta para los milagros hay un límite. El de Joan García acabó en el 37’, cuando una pérdida de Lamine Yamal acabó con un zapatazo de Doué en la red. Mazazo antes del descanso, aunque el Barça no estaba dispuesto a dejarse ir y Fermín rozó el empate.

Pero Safonov le vio venir. Y Pacho le cerró la puerta en la segunda jugada. Así que al Barcelona no le quedó más remedio que jugárselo todo a la segunda parte. La apuesta estuvo a punto de salirle bien, porque los de Flick fueron superiores al volver al campo: a los 10 minutos, el equipo blaugrana ya celebraba el empate, un golazo de un Xavi Espart que cumplió con creces en el lateral derecho. Pudo hacer el segundo el Barça, pero Raphinha mandó la suya a la grada y Gavi no pudo con Safonov, que sostuvo en pie a un PSG que se tambaleaba. Las lesiones de Marquinhos y Kvaratskhelia amenazaron con tumbarle, pero el campeón demostró por qué tiene dos Champions: cuando peor lo pasaba, Lucas Hernández frenó al Barça a balón parado.

Otra vez le tocaba remar a contracorriente. Y otra vez respondió: un jugadón de Lamine Yamal, que la reventó por el palo del portero, volvió a poner las tablas. La alegría duró lo que la celebración, porque Vitinha adelantó de nuevo al PSG en la jugada siguiente. Le quedaban esperanzas aún al FC Barcelona, con 10 minutos por delante, pero se encargó de dinamitarla Fabián Ruiz: el cuarto y la sentencia llegaron en el 86'. El campeón fue demasiado para un gran Barça, que no pudo impedir que el PSG ampliase su racha en Europa hasta los 13 partidos sin perder y sufrió su primera derrota de la temporada.

  •  
❌