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El peligroso ingreso al estadio Maracaná que vivió un grupo de hinchas de Boca Juniors en el partido ante Vasco da Gama

La revancha de semifinales de Copa Sudamericana entre Vasco da Gama y Boca Juniors fue una fiesta futbolística y también en las tribunas. Sin embargo, en la previa hubo un momento de tensión y bastante incómodo para un grupo de fanáticos argentinos que tuvieron que caminar durante varias cuadras por una zona en la que estaba repleto de simpatizantes locales que los agredieron verbalmente, increparon y arrojaron cosas.

Los micros y combis con hinchas de Boca arribaron desde muy temprano al estadio para evitar inconvenientes en el ingreso y sobre todo para no demorarse con el tránsito. Pero aunque varios vehículos partieron de respectivas zonas de la ciudad de Río de Janeiro con más de cuatro horas de anticipación, el caos de tránsito llevó a demoras importantes que los terminaron perjudicando.

Entre el andar del colectivo a paso de hombre, el desvío de los agentes de tránsito que les impidieron un ingreso que expuso a los ómnibus llenos de argentinos entre la muchedumbre brasileña y la impaciencia de algunos simpatizantes, se armó un cóctel explosivo que por poco no termina en desgracia.

“Cierren las cortinas”, les habían advertido sobre el interior del bus a uno de los grupos, una vez que atravesaran el Túnel Santa Bárbara luego de pasar el Cristo Redentor. Y es que es la zona más compleja para el arribo de visitantes, tal como le había pasado a hinchas de Racing en la previa a un partido con Flamengo por Copa Libertadores en el que fue baleado un micro. Y todo empeoró cuando el embotellamiento impidió la circulación y directamente hizo que el tránsito se detuviera. Algunos amagaron con bajar, pero desde un bus de Boca aledaño les hicieron señas de que no era conveniente. Y lo comprobaron a los pocos metros de distancia, cuando miles de fanáticos del Vasco, varios de ellos alcoholizados, habían armado una previa en los alrededores de la cancha. Incluso algún vascaíno perspicaz los divisó entre los paños de las cortinas extendidos y arrojó algún objeto contundente.

Cuando parecía que todo se había calmado, tres trapitos brasileños exigieron un pago por llevarlos hasta su ubicación con malas formas. A esa altura, ya no habían muchas alternativas y la desconfianza se había apoderado de más de uno de los boquenses. Fue entonces que les hicieron tomar una pequeña colectora de la Avenida Maracaná, dividida por un viaducto en el que, del otro lado, estaba el grueso de la barra del Vasco y miles de torcedores. De hecho, en las últimas horas se viralizó un video en el que esos mismos se lanzan a correr -como si fuera una maratón- desde el sector mencionado hasta su tribuna. Fue casi una escena de terror.

El acotado grupo de alrededor de 20 hinchas de Boca quedó escondido a la espera del pulgar arriba de un patrullero que estaba de camino para avanzar y evitar ser emboscado. Uno de los trapitos, cuando ya les indicó el camino, se marchó y empezó a gritar para alertar a los barras del Vasco que del otro lado estaban los argentinos. Y ahí comenzó una lluvia de petardos, botellas con líquido, insultos y hasta alguno que amagó con cruzar el viaducto para encender el pleito. Desde el balcón de un tercer piso de un edificio aledaño, gritos de guerra a favor de Vasco da Gama. Del lado de Boca, tuvieron que contenerse y caminar con ojos en la espalda hasta llegar a la intersección de la Avenida Rei Pelé. Recién allí, pese a que todavía había muchos torcedores cariocas pero al mismo tiempo más control policial, pudieron tranquilizarse y meterse en su tribuna.

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Lo que no se vio de la emocionante clasificación de Boca Juniors ante Vasco da Gama: el minuto a minuto en el infierno del Maracaná

Lo que se vivió anoche en el Maracaná fue una jornada épica de fútbol que quedará en la retina de todos los fanáticos de Boca Juniors. Sobre todo de los que acompañaron al equipo del Vasco Arruabarrena en Río de Janeiro y le hicieron frente a unos 60 mil hinchas rivales que arribaron al emblemático estadio de la ciudad carioca con la ilusión frustrada de pasar a la final de la Copa Sudamericana. Fue una hazaña futbolística por la remontada en el tanteador con el agónico tanto de Leandro Paredes, que encima jugó diezmado por una lesión muscular que arrastraba, pero también por los condimentos del ambiente.

Los Vascaínos ya habían advertido que armarían una verdadera fiesta de arranque y así sucedió: un impactante mosaico con el escudo del club cubrió toda la popular de enfrente a la que se ubicaron los simpatizantes xeneizes. Pero el colorido y ruido llegó desde los cuatro costados, porque también en la zona de plateas y la grada contigua a la de La 12 desplegaron banderitas y los globos largos para montar un clima extraordinario que encima fue acompañado de un aliento ensordecedor que por momentos recordó a las vuvuzelas de Sudáfrica 2010, pero reflejado en alaridos del público.

Mosaico, banderas y bombas de estruendo: el repertorio de la fiesta que armó Vasco da Gama en el Maracaná (REUTERS/Ricardo Moraes)

Las bombas de estruendo inclusive le aportaron un clima bélico a la cuestión, con algunas situaciones que dejaron algo que desear para varios hinchas visitantes en el arribo al estadio (un par de micros quedaron a la deriva y por poco no se registró un cruce entre fanáticos de ambos equipos). Con la entrada en calor de los jugadores y casi toda la cabecera del sector que le habían dado completa, fueron los boquenses, acompañados primeramente por los redoblantes, luego por las trompetas y finalmente con los bombos los que iniciaron la guerra de cánticos. La previa fue variada, pero el que más fuerte sonó es uno de los últimos, con la melodía de “Aprenderás a llorar” de Los Palmeras. “Hoy tenemos que ganar, La 12 vino re loca; en todas partes vamo’ a estar, esta es la barra de Boca”, es la línea que más fuerte sonó.

Lógicamente fue difícil para los Xeneizes equiparar el griterío de los brasileños, que eran 15 veces más en número y, cuando cantaban a dúo, hacían parecer el recinto una caldera. Desde la tribuna, la estrategia de los visitantes estuvo clara y, aunque llame la atención, solamente entonaron dos temas a lo largo de los 90 minutos. Durante el primer tiempo y hasta el gol del descuento del Vasco, La 12 entonó “y dale, dale Boca”. Después, hubo una suerte de pedido de reacción y empuje que concluiría con el gol sobre la hora de Paredes: “Oh, nosotro’ alentamo’, ponga huevo, que ganamos”.

Lo de Boca fue constante; lo del Vasco con picos de explosión. Como los de Arruabarrena arrancaron con la posesión, los locales iniciaron un abucheo y silbatina infernal en los primeros instantes del partido. Y casi no tuvieron tiempo de condicionar a sus rivales por el tempranero gol de Lautaro Di Lollo de cabeza que envalentonó a los 4.000 simpatizantes azul y oro que elevaron el tono. Sin embargo, los locales también se hicieron sentir, todavía confiados en poder ponerse arriba de nuevo en el tanteador global. Los corazones se paralizaron con el mano a mano errado por Sebastián Villa, mientras que el estadio directamente se enmudeció del lado carioca con el 2-0 de Miguel Merentiel.

Los brasileños no andan con vueltas: si ven algún futbolista que no funciona, lo reprueban de inmediato. Así ocurrió en la parte inicial con Adson, héroe en la Bombonera con su gol de cabeza para el 1-0 y muy rezongado en el Maracaná ante cada mala toma de decisión o pérdida. Hubo demasiada tensión de principio a fin y eso se transmitió también desde los límites externos del terreno de juego, por ejemplo, con la amarilla para Leandro Paredes por protestar deliberadamente junto a otros compañeros por un fallo del árbitro Jesús Valenzuela.

Maracanazo de Boca en Río de Janeiro: el elenco de la Ribera derrotó 3-1 al Vasco y pasó a la final de la Sudamericana (REUTERS/Thiago Ribeiro)

Con el global a favor gracias a Di Lollo y Merentiel, pero sobre todo dando la talla y haciendo méritos para obtener el resultado esperado, la fiesta se desató al término de los primeros 45 minutos en la tribuna argentina. Y, cuando los futbolistas se perdían en el túnel durante el descanso, se registró una explosión y aplausos que generó curiosidad a más de uno que estaba alejado de ese sector. Un hincha de Boca sacó un estuche, lo abrió frente a su novia y le exhibió un anillo de compromiso frente a todos los fanáticos boquenses. ¿Momento arriesgado ya que todavía no se había consumado la victoria? Quizás, pero su ansiedad tuvo final feliz: Boca se volvió con la clasificación y dos Bosteros que pasarán por el altar.

En el complemento, La 12 no cambió el libreto con su “dale Boca”, mientras los del Gigante de la Colina intentaron despertar a sus jugadores y se motivaron con el ingreso del colombiano Marino Hinestroza, que había estado cerca de ser refuerzo boquense. A los 12, Paredes saltó a la cancha y se ganó la ovación de su público, que también reconoció el esfuerzo y buena actuación de Rodrigo Battaglia. El otro de gran tarea y que pese a no haber convertido se llevó un grito emotivo fue Santiago Ascacíbar, con una doble barrida contra un par de rivales en la que ganó un lateral a favor que se festejó como si fuera el tercer gol.

El mundo se les vino abajo a los hinchas de Boca con el tanto del Puma Rodríguez que sacudió al Maracaná. Desde ese momento, la cancha se inclinó. El empuje de los locales fue imponente así como también el show instantáneo que montaron justo cuando el reloj marcó el momento de la pausa de hidratación. Candelas desde los cuatro costados y bombas de estruendo de un lado. Además, un cántico bien argento como “es un sentimiento, no puedo parar”, pero en portugués. Fue allí que la percusión boquense cambió el rumbo y, para no llegar a los penales, fueron con el “ponga huevo que ganamos”.

Ese mensaje fue decodificado por el campeón del mundo, que hasta allí había pasado casi desapercibido por su clara molestia muscular que hasta le imposibilitó ejecutar pelotas paradas. Sin embargo, el 5 se guardó una última bala para el final, tiró una pared, se perfiló con campo abierto y sacó un latigazo con comba que llevó al error a Léo Jardim y con el que escribió su página más recordada con la camiseta de Boca, al menos hasta ahora. Éxtasis total en una hinchada que a esa altura comprendía que se encaminaba a una instancia en la que se siente cómoda como los penales, pero que incluso Vasco arremetía para torcer la historia a su favor. No sucedió.

En los pocos minutos que le quedaron al partido, incluidos los seis minutos adicionados en los que el Vasco tiró manotazos de ahogado sin inquietar demasiado a Álvaro Montero, el pobre arquero Léo Jardim fue abucheado ferozmente después de quedar expuesto con su tanto ante Paredes. El público vascaíno demostró que es tan fervoroso como letal ante un fallo grosero como ese. Más allá de algún cruce sobre el final por lo caliente que se tornó la circunstancia y lo que había sido la previa, con el capitán del Vasco Thiago Mendes y un pedido de disculpas por haber reposteado una imagen suya desgarrando el escudo de Boca, la cosa no pasó a mayores, los planteles se separaron y los Xeneizes se dirigieron hacia el rincón donde estaban sus hinchas para unirse en un mismo grito.

Los jugadores, con Merentiel a la cabeza como si estuviera subido al paravalanchas, recitaron de principio a fin el gran hit del momento en la Bombonera: “Hoy tenemos que ganar, La 12 vino re loca; en todas partes vamo’ a estar, esta es la barra de Boca; porque te llevo en el corazón, no me importa más nada; donde estés, va a alentar, siempre va con vos, está descontrolada, tu hinchada; la vuelta vamos a dar, La 12 va a festejar, quiero verte salir primero; no la traten de igualar, es la más loca que hay, la más grande del mundo entero”.

Y obviamente también hubo una pieza clásica con dedicatoria: “Vamo’ a traer la Copa a la Argentina, la Copa que perdieron las Gallinas, las Gallinas” mientras se retiraban los jugadores. Los fanáticos xeneizes deliraron durante varios minutos con un repertorio festivo, pero luego hubo una extensa espera de más de una hora prevista por la Policía local que armó un operativo de evacuación para que no se crucen las hinchadas. El desgaste y emotividad del partido llevó a todos a quedar exhaustos desde lo físico, como si hubieran jugado el partido (que lo jugaron desde su lugar) y con la garganta deshilachada. Pero en la salida, hubo un canto final con la melodía de Mariposa Tecnicolor de Fito Páez: “Todos los momentos que viví, todas las canchas donde te seguí...”. Y un remate que se repetirá desde hoy hasta la final en Barranquilla: “Boca vos sos mi vida, vos sos la pasión, solo te pido una cosa, que salgas otra vez campeón”.

© Bruna Prado

Los jugadores de Boca Juniors festejan tras eliminar a Vasco da Gama en la semifinal de la Copa Sudamericana, el martes 20 de octubre de 2026 en el Maracaná (AP Foto/Bruna Prado)
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Banderazo playero, caminata nocturna de Riquelme y fallida estrategia de los fans del Vasco: los detalles de la previa de Vasco da Gama-Boca Juniors

(Enviado especial a Río de Janeiro) Arriba un malón de hinchas de Boca al Aeropuerto Internacional de Galeão Antônio Carlos Jobim y todos los locales giran la cabeza. Ya es martes, día de partido, y la marea azul y oro no se detiene. Desde el lunes, con un banderazo improvisado en una playa de Copacabana, los simpatizantes xeneizes que sueñan con dar vuelta la historia en las semifinales de la Copa Sudamericana, se hacen sentir. Y los del Vasco da Gama, que intentaron interrumpir el sueño del plantel dirigido por el Vasco Arruabarrena en horas de las madrugadas, también. De hecho, los del Gigante de la Colina preparan un recibimiento estruendoso esta noche en el Maracaná. Un operario de buses se anima a encarar a los fanáticos boquenses: “Yo aquí soy del Bangú, que tiene los colores de su rival”. El equipo de ascenso que disputa el campeonato estadual de Río de Janeiro y el año que viene competirá en la Serie D es rojo y blanco, como River Plate. “Pero hoy se clasifica Boca a la final”, aclara el simpático carioca ante la pregunta de Infobae.

Como ya es costumbre cada vez que juega en tierras brasileñas, los fanáticos de Boca hicieron su particular show en las playas cariocas y se juntaron en numerosos grupos para apoyar al equipo. Entre medio de los hinchas argentinos se filtraron algunos locales con camisetas del Flamengo que le desearon éxitos al Xeneize para el duelo ante Vasco da Gama de esta noche. El Fla jugará el jueves su serie de semifinales de Copa Libertadores frente a Estudiantes de La Plata (empataron 0-0 en la ida), pero también le prestará atención al duelo de la Sudamericana. Una de las perlitas de la jornada estuvo en el improvisado encuentro entre Juan Román Riquelme y un grupo de hinchas del Pincha, que se encontraban en la zona de Barra de Tijuca a la espera de su partido del jueves. Los simpatizantes le pidieron fotos mientras el ex futbolista y actual presidente realizaba una caminata en la zona cercana al hotel.

Juan Román Riquelme se sacó una foto con algunos hinchas de Estudiantes de La Plata en Brasil

El banderazo xeneize se realizó con normalidad pese a los antecedentes previos en 2023, cuando Boca disputó la final de la Copa Libertadores ante Fluminense y los hinchas sufrieron un ataque organizado en Copacabana por barras del equipo brasileño que los golpearon y robaron pertenencias.

Por otro lado, los fanáticos del Vasco da Gama también jugaron su partido en la previa de la semifinal e implementaron un viejo método para perturbar el descanso del plantel de Arruabarrena al utilizar fuegos artificiales y bombas de estruendo en la madrugada (desde las 2 hasta las 5) en las inmediaciones del hotel donde se aloja la delegación argentina en la zona de Barra de Tijuca. A pesar del ruido, los jugadores, cuerpo técnico y auxiliares de Boca durmieron sin inconvenientes, según pudo saber Infobae. Los torcedores brasileños también se harán oír en el Maracaná, donde harán de local para este partido: habrá miles de banderas y globos largos con los colores blanco y negro, sumado a un mosaico que promete ser imponente.

En cuanto a lo futbolístico, esta mañana el plantel hizo una reactivación. Entre los 33 jugadores que viajaron a Brasil se encuentra Leandro Paredes, que fue probado y exigido. El mediocampista es la gran incógnita y su presencia en el campo está en duda, ya que apenas pasaron 11 días de su recuperación después del desgarro grado dos en el isquiotibial derecho, que no fue informado oficialmente por el cuerpo médico del club. Arruabarrena declaró tanto antes de viajar como en la posterior conferencia de prensa del último partido ante Talleres que el jugador estaba en duda por su lesión. Lo que se pudo saber hasta el momento es que, de mínima, va a ir al banco de suplentes y hasta tendría chances de ser titular. La decisión de integrar el equipo inicial se tomará recién en el vestuario, de acuerdo a cómo se sienta el futbolista campeón del mundo.

La galería de imágenes de los hinchas de Boca en la previa al partido con el Vasco da Gama

Los hinchas de Boca disfrutan de la previa en Copacabana (Foto: Infobae/Jaime Olivos)Una bandera de Diego Maradona con los colores de Boca en la playa de Río de Janeiro  (Foto: Infobae/Jaime Olivos)La camiseta de Boca Juniors se vende en Rio de Janeiro junto a la de Lionel Messi (Foto: Infobae/Jaime Olivos)Dos hinchas de Boca Juniors en la previa del partido ante Vasco da Gama, en la playa de Copacabana, Río de Janeiro (Foto: Infobae/Jaime Olivos)Los hinchas de Estudiantes de La Plata también compartieron la playa con los de Boca (Foto: Infobae/Jaime Olivos)Los fanáticos del Pincha también están en Brasil porque jugarán el jueves ante Flamengo por las semifinales de la Copa Libertadores  (Foto: Infobae/Jaime Olivos)

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La curiosa historia que une a Juan Román Riquelme con el presidente del Vasco da Gama

Pedrinho y Juan Román Riquelme, presidentes del Vasco da Gama y Boca Juniors, van por la gloria internacional con sus respectivos clubes en esta edición de la Copa Sudamericana. En vísperas de la definición de la serie que su primer capítulo en la Bombonera y tuvo como ganador (1-0) al conjunto carioca, vale repasar la historia que une a los ex futbolistas devenidos en dirigentes de las instituciones en las que son ídolos.

Pedro Paulo de Oliveira nació el 29 de junio de 1977 y debutó como jugador profesional en 1995 con la camiseta del Vasco, donde se formó desde que era niño. Riquelme, del 24 de junio del 78, tuvo su bautismo en la primera de Boca en 1996. Lógicamente, por estadísticas, títulos y presencia en la selección argentina, la carrera de Román fue mucho más resonante que la del carioca, pero en paralelo protagonizaron una trayectoria de casi dos décadas como profesionales. Y el fútbol los enfrentó en la Copa Libertadores 2001.

Boca había salido primero en el grupo que compartió con Cobreloa, Deportivo Cali y Oriente Petrolero, mientras que venía de eliminar en octavos a Junior de Barranquilla. El Vasco había concluido la zona (América de Cali, Peñarol y Deportivo Táchira) con puntaje perfecto y también le había ganado los dos duelos de octavos a Deportes Concepción de Chile. Fue el encuentro más atractivo de los cuartos de esa edición ya que se enfrentaron el campeón del 98 con el vigente defensor del título y campeón del mundo ante Real Madrid.

Pedrinho, mediocampista zurdo con mucho despliegue, fue titular en el equipo dirigido por Joel Santana que tenía como 10 y capitán a Juninho Paulista, al lateral izquierdo Jorginho Paulista, que luego sería fichado por Boca, y su gran figura ausente por un desgarro de gemelo: Romário. Carlos Bianchi alineó esa tarde en el estadio Sao Januario a Óscar Córdoba, Hugo Ibarra, Jorge Bermúdez, Nicolás Burdisso, Aníbal Matellán; Javier Villarreal, Mauricio Serna, Cristian Traverso; Riquelme; Guillermo Barros Schelotto y Marcelo Delgado. Aquel conjunto del Virrey se plantó en territorio brasileño con personalidad y hasta le hizo sentir el rigor al propio Pedrinho, con una patada de Chicho Serna y posterior pelotazo del Negro Ibarra que le valió la amarilla. De hecho, en esa jugada el volante vascaíno se lastimó la muñeca derecha, tuvo que ser vendado y apenas duró unos minutos más en el segundo tiempo.

Riquelme fue quien asistió de córner al Mellizo Guillermo para el 1-0 definitivo en Río de Janeiro que adelantó a Boca en la serie que terminaría 4-0 a su favor por la goleada sin atenuantes (3-0) en la Bombonera. Bianchi repitió la formación para la revancha y arrasó con goles de Matellán y un doblete de Barros Schelotto (el primero de penal). Pedrinho, evidentemente tocado en la ida, permaneció en el banco de suplentes en el desquite que se llevó a cabo en Buenos Aires. Luego de esa serie, los Boquenses eliminaron a Palmeiras en tanda de penales por las semifinales y también apelaron a los tiros desde los 12 pasos para quedarse con la gloria en la final ante Cruz Azul de México.

Justamente en ese año 2001, Pedrinho fue transferido al Palmeiras, pero se rompió los ligamentos cruzados de su rodilla izquierda y tuvo ocho meses de recuperación. Para colmo, el equipo paulista descendió al año siguiente, aunque fue campeón en segunda división, retornó inmediatamente a la máxima categoría y su gran nivel lo llevó a ser convocado a la selección brasileña, donde registró un partido (amistoso contra Haití). Más tarde, tuvo pasos en el entonces inexplorado Medio Oriente con los colores de Al Ittihad de Arabia Saudita y Al Ain de Emiratos Árabes Unidos, mientras que deambuló por más clubes de Brasil como Fluminense, Santos, Figueirense y Olaria, además de nuevos pasos por Vasco en 2008 y 2013, este último con su retiro definitivo en un amistoso frente al Ajax de Holanda.

Las lesiones condicionaron al ex jugador brasileño que creyó que se trataba de un problema psicológico y con el tiempo entendió que tenía un desequilibrio en su cadera que atentaba directamente contra su físico, así como exigirse más de lo que debía en los entrenamientos. Colgó los botines en 2009 cuando estaba en Figueirense, pero tras dos años de parate, disputó un Campeonato Carioca con el Olaria y tuvo su homenaje final en 2013 con el Vasco. Fue comentarista de TV en Brasil y también ayudante de campo de Deivid de Souza en Cruzeiro y Felipe Maestro en Tigres de Brasil, equipo de las categorías bajas de Río de Janeiro. Volvió al ruedo en la faceta como analista de fútbol en la TV y hasta fue elegido mejor comentarista en el año 2022, pero inesperadamente abandonó su trabajo para lanzarse como presidente del Vasco da Gama, donde fue votado por más de 3.000 socios.

En cuanto a Riquelme, luego de su transferencia millonaria al Barcelona y su recordado paso por el Villarreal, volvió a Boca en 2007 y le dio la gloria continental otra vez a los suyos. Y estuvo cerca de repetir la proeza en la final de 2012 donde tuvo como verdugo al Corinthians. Paradójicamente, aquella Libertadores de hace 18 años fue la última conquista internacional para los de la Ribera, que sueñan con dar vuelta la serie ante Vasco y cortar la sequía en la final de Barranquilla.

Es una de las cuentas pendientes del Riquelme presidente que estuvo muy cerca del cielo de América en la final de la Copa 2023 contra Fluminense, justamente en el estadio Maracaná donde se definirá esta llave de Sudamericana. Pedrinho, por su parte, apunta al trofeo pero también a curar una herida que abrió Boca hace ya 25 años.

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