Ventajas e inconvenientes del horario de invierno: un mejor descanso adaptado a los ritmos circadianos, pero menos luz para disfrutar después de trabajar

Los relojes se retrasarán una hora en la madrugada del sábado 24 al domingo 25 de octubre, con lo que dormiremos una hora más en una noche en la que gran parte de Europa dejará atrás el horario de verano. El cambio reaviva el debate sobre cómo afectan a la salud estos 60 minutos de diferencia, si es que afectan de alguna manera.
Y es que 60 minutos no es precisamente un cambio demasiado notable, lo que no impide que existan decenas de estudios científicos que analizan las consecuencias del cambio de hora. Uno de ellos, publicado en la revista Canadian Medical Association Journal, y elaborado por investigadores de la Universidad de Columbia Británica y la Universidad Simon Fraser, en Canadá, afirma que el llamado horario estándar, equivalente al de invierno, se adapta mejor a la biología circadiana humana que el horario de verano. Según los autores, la clave está en la exposición a la luz solar durante las primeras horas del día.
“Las pruebas científicas en materia de salud apuntan al horario estándar, sobre todo porque la luz matutina es importante para nuestros relojes biológicos, el sueño y el estado de ánimo”, señala Raymon Lam, primer autor del trabajo e investigador de la Universidad de Columbia Británica. La luz de la mañana —sostiene— ayuda a sincronizar el ritmo circadiano del organismo, mientras que la luz de la tarde lo retrasa. El coautor Ralph Mistlberger, catedrático de psicología en la Universidad Simon Fraser, añade que el horario de verano retrasa la llegada de la luz matutina justo cuando las mañanas de invierno ya son más oscuras por naturaleza. Esa combinación, según el investigador, dificulta que el cuerpo mantenga la sincronía con el día de 24 horas.
Los autores del estudio canadiense estiman que entre el 1% y el 3% de la población de ese país padece trastorno afectivo estacional, mientras que un 15% adicional experimenta cambios leves en el ánimo, el sueño y los niveles de energía durante los meses del horario de verano. El informe señala que los niños y adolescentes figuran entre los grupos más vulnerables a los efectos del horario de verano, porque la pubertad retrasa de forma natural los horarios de sueño mientras los horarios escolares se mantienen fijos y tempranos. También menciona a los trabajadores por turnos y a quienes inician su jornada muy temprano, dado que no siempre cuentan con el mismo acceso a la luz natural que el resto de la población.
Pero el horario de verano tiene otras ventajas
Pese a esas conclusiones, los propios autores reconocen ventajas en el horario de verano, ya que una hora adicional de luz después del trabajo facilita el ejercicio físico, las relaciones sociales y las compras.
Una revisión sistemática de investigaciones sobre el tema, publicada en febrero de 2026 en la revista European Journal of Epidemiology, que analizó 157 estudios realizados en 36 países, concluyó que los efectos del horario de verano no pueden calificarse como uniformemente perjudiciales, y remarcaron que la cantidad de estudios centrados en los ritmos circadianos sigue siendo limitada. Por ese motivo, recomendaron una lectura cautelosa de las asociaciones encontradas en estudios individuales y reclamaron una estrategia que reconozca tanto los patrones adversos como los beneficiosos del cambio horario.
La experiencia internacional ofrece además ejemplos concretos de los efectos que puede tener la adopción permanente de un horario. Estados Unidos mantuvo el horario de verano de forma continua durante la crisis energética de 1974, pero revirtió la medida antes de que se cumpliera un año, ante el rechazo de la población a las mañanas oscuras de invierno y la preocupación por los niños que debían llegar a la escuela antes del amanecer. Rusia atravesó una experiencia similar: adoptó el horario de verano permanente en 2011 y lo revocó tres años después, tras un aumento de la somnolencia, los trayectos escolares y laborales en la oscuridad y los accidentes de tráfico, según documentó el estudio publicado en CMAJ.
















