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Acor inicia una campaña ilusionante con más superficie de remolacha contratada

Buenas noticias para los remolacheros de Castilla y León, en general, y para los socios de ACOR, en particular. Y es que la cooperativa Acor ha dado este jueves en su fábrica de la localidad vallisoletana de Olmedo el pistoletazo de salida a la campaña de molturación de esta planta herbácea de la que se aprovecha principalmente su raíz profunda, gruesa y carnosa.

Un periodo que se presenta ilusionante ante los retos del sector y que contará con un total de 10.700 hectáreas contratadas, lo que supone un incremento de alrededor del siete por ciento respecto a la campaña anterior, donde hubo diez mil.

Acor confía en llegar a las cien toneladas por hectárea de rendimiento, frente a las 98 registradas el pasado ejercicio, además de superar el 17 por ciento de riqueza en azúcar, pese a las dificultades derivadas de las elevadas temperaturas estivales y la sequía de septiembre y pesar también de que el cultivo alleva dos campañas consecutivas de descenso productivo, fundamentalmente por las restricciones en el uso de productos fitosanitarios.

“No podemos perder ni un euro de apoyos a la remolacha”, decía este mediodía el presidente de ACOR, Jesús Posadas, durante la presentación de la campaña, donde reclamaba una ayuda de la PAC para cubrir el posible sobrecoste de riego para producir remolacha en la región y poder competir.

Pese a que la campaña se ha inaugurado hoy la recepción de remolacha comenzó el martes de esta semana con la llegada de las primeras producciones procedentes de distintas provincias, entre ellas León, Zamora y Álava.

La recogida se organiza en función de las condiciones meteorológicas, las características del terreno y las preferencias de los socios, con el objetivo de garantizar el suministro a la fábrica durante toda la campaña.

Respecto a las condiciones meteorológicas, Posadas reconocía que las elevadas temperaturas del verano perjudicaron al desarrollo de la remolacha, un cultivo propio de zonas de Centroeuropa que necesita condiciones más frescas para alcanzar su máximo potencial productivo.

Además, explicaba que el calor también tuvo “un efecto positivo” al reducir la incidencia de determinadas enfermedades foliares, lo que ha permitido que las plantas lleguen al inicio de la campaña con “un buen estado sanitario”.

“Tenemos una remolacha sana en este momento en el campo”, aseguraba, si bien advertía de la falta de precipitaciones, lo que está limitando la ganancia de peso y la acumulación de azúcar.

Y en lo económico, el presidente de Acor confirmaba que la cooperativa mantiene un precio mínimo garantizado de 55 euros por tonelada para la presente campaña, aunque dejaba abierta la posibilidad de incrementar esta cantidad si la evolución de los resultados económicos lo permite.

La presentación de la campaña contaba también con la presencia del consejero de Agricultura, Ganadería, Política Ambiental y Medio Rural, Joaquín Antonio Pino, quien apelaba a la importancia de este cultivo para la economía agraria de Castilla y León y para el conjunto de la cadena de valor agroalimentaria.

Al respecto, señalaba que la remolacha azucarera constituye uno de los cultivos estratégicos de la comunidad por su capacidad para generar actividad económica, sostener el empleo, contribuir al mantenimiento de población en los municipios rurales e impulsar la actividad vinculada al regadío y a la industria transformadora.

"Es más, su importancia trasciende, por tanto, el ámbito estrictamente agrícola, al integrar a productores, cooperativas, industrias y empresas auxiliares en un tejido productivo de especial relevancia para el territorio", afirmaba.

Pino confirmaba que la Junta considera prioritario favorecer la continuidad y la competitividad de este cultivo, tanto por su contribución a la rentabilidad de las explotaciones como por su papel en el desarrollo de amplias zonas rurales de Castilla y León y añadía que garantizar unos ingresos justos para los agricultores resulta "fundamental" para mantener un medio rural dinámico, con actividad económica y oportunidades de futuro.

El consejero señalaba que entre los principales retos del sector se encuentran el desarrollo de nuevas variedades, la implantación de técnicas de agricultura de precisión, la mejora de la eficiencia energética y una gestión cada vez más eficiente del agua. "Estos avances resultan esenciales para reducir los costes de producción, optimizar los recursos disponibles y mantener la competitividad de las explotaciones remolacheras", afirmaba.

Asimismo, confirmaba que la Junta defenderá la continuidad de las ayudas asociadas a la remolacha azucarera en la futura Política Agraria Común (PAC), así como un nivel de apoyo económico suficiente que contribuya a garantizar la viabilidad de las explotaciones. "La relevancia económica, social y territorial de este cultivo justifica su consideración como una producción estratégica dentro de la política agraria europea", apuntaba.

En el ámbito comercial, tanto la Junta y ACOR comparten su preocupación por las consecuencias que puede tener la utilización del azúcar procedente de terceros países en las negociaciones de los acuerdos comerciales de la Unión Europea, incluido el acuerdo con Mercosur. Esta situación plantea desafíos para la competitividad de los productores europeos y, especialmente, para los remolacheros de Castilla y León, que deben cumplir exigentes requisitos productivos y medioambientales.

Por otra parte, cabe señalar que la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental trabaja en el análisis de soluciones normativas que faciliten la aplicación de tratamientos fitosanitarios mediante drones, una tecnología cada vez más demandada por agricultores y empresas del sector. Su utilización puede resultar especialmente útil en parcelas donde las características del terreno o las condiciones meteorológicas dificultan la realización de estos trabajos por medios convencionales, siempre dentro del marco normativo aplicable.

ACOR, motor económico de Castilla y León

ACOR se encuentra entre las diez primeras cooperativas agroalimentarias de España y ocupa la quinta posición entre las cooperativas de primer grado a nivel nacional. Su trayectoria y dimensión productiva la convierten en una entidad de referencia para el sector agrario de Castilla y León, con una importante repercusión económica y social en el medio rural.

La actividad de la cooperativa supone una producción económica media superior a los 530 millones de euros anuales en Castilla y León y genera alrededor de 1.800 empleos, con una presencia destacada en los municipios rurales donde se concentra buena parte de su actividad. Su contribución se extiende desde el apoyo a los agricultores socios hasta la transformación industrial y la generación de valor añadido dentro de la propia Comunidad.

La apuesta de ACOR por la innovación constituye otro de los elementos relevantes para el futuro del sector. La cooperativa participa en iniciativas relacionadas con la digitalización, la eficiencia en el uso del agua, la mejora genética, la reducción de los costes energéticos y la valorización de subproductos, ámbitos que permiten avanzar hacia explotaciones e industrias más competitivas y sostenibles.

© Ical

El consejero Joaquín Antonio Pino conversa con Jesús Posadas durante su visita a la fábrica de ACOR en Olmedo (Valladolid) en compañía de la delegada de la Junta, Raquel Alonso, y del directore de la fábrica Francisco Javier Muñoz Sánchez
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