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Un cóctel de fentanilo, un amante y un seguro de vida millonario: la mujer que mató a su marido y escribió un libro sobre el duelo

Koury y Eric Richins tenían tres hijos

A las 3:21 de la madrugada del 4 de marzo de 2022, Kouri Richins llamó al 911 para decir que su esposo estaba “frío al tacto”. La operadora le preguntó si respiraba. No respiraba. Los paramédicos llegaron a la casa familiar en Kamas, Utah, y encontraron a Eric Richins, de 39 años, muerto en la cama. Kouri les explicó que le había servido un cóctel de vodka antes de dormir, que ella se había ido al cuarto de uno de sus hijos por una pesadilla y que al volver lo encontró inconsciente. Les dijo también que Eric había tenido problemas con analgésicos en el pasado, un detalle que, en ese momento, orientó la atención hacia una posible sobredosis accidental.

Cuatro años después, el 13 de mayo de 2026, el juez Richard Mrazik sentenció a Kouri Richins a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. El jurado de acusación del condado de Summit la había declarado culpable, por unanimidad, de homicidio agravado en primer grado, intento de homicidio agravado, fraude de seguros y falsificación. Las deliberaciones duraron tres horas.

“Una persona condenada por esos hechos es, sencillamente, demasiado peligrosa para volver a estar en libertad”, dijo Mrazik al pronunciar el fallo.

Kouri y Eric Richins se conocieron en un Home Depot en la primavera de 2009. Para junio de ese año ya vivían juntos

Cómo se construyó un matrimonio en deuda

Kouri y Eric Richins se conocieron en un Home Depot en la primavera de 2009. Para junio de ese año ya vivían juntos. Se casaron en 2013 y tuvieron tres hijos varones. Eric dirigía C Stone Masonry, una empresa de servicios de construcción exitosa. Kouri trabajaba como agente inmobiliaria y compraba propiedades para remodelarlas y revenderlas. Desde afuera, el cuadro era el de una familia próspera en las afueras de una estación de esquí de Park City.

Por dentro, el negocio de Kouri se desmoronaba. Según el testimonio de un contador forense durante el juicio, su empresa de compraventa de viviendas estaba “implosionando”. El día en que Eric murió, Kouri debía más de USD 4,5 millones a más de 20 acreedores distintos y sus cuentas bancarias estaban agotadas. En 2021, según los documentos de la acusación, había falsificado estados financieros de la empresa de su esposo para obtener un préstamo.

Eric lo sabía, al menos en parte. En 2020 la acusó de “abuso continuo y uso indebido de sus finanzas” y la eliminó como beneficiaria de su póliza de seguro de vida. Transfirió su casa y los intereses de su empresa a un fideicomiso administrado por su hermana, Katie Richins-Benson. En octubre de ese mismo año consultó a un abogado de divorcios.

Kouri había firmado un acuerdo prenupcial que, en caso de divorcio, la dejaba sin los activos principales del matrimonio. Pero si Eric moría, ella tenía derecho a la mitad de C Stone Masonry y a lo que quedara del patrimonio. Lo que Eric no sabía era que, entre 2015 y 2017, Kouri había contratado cuatro pólizas de seguro de vida a su nombre sin su conocimiento, por un total de casi USD 2 millones. Una de ellas, según la acusación, la tramitó con su firma falsificada.

“Quería dejar a Eric Richins, pero no quería dejar su dinero”, declaró el fiscal del condado de Summit, Brad Bloodworth, en su alegato de apertura.

El 13 de mayo de 2026, el juez Richard Mrazik sentenció a Kouri Richins a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional (Reuters)

El amante y los mensajes

Robert Josh Grossmann conoció a Kouri cuando respondió a un aviso de trabajo para uno de sus proyectos de remodelación. Se conocieron en Carolina del Sur. En 2020, Grossmann se mudó a Utah y se instaló en una de las casas que Kouri estaba remodelando en Heber City. No había contrato. Ella le daba dinero en efectivo cuando lo necesitaba, le pagó una suma de USD 25.000 después de la muerte de Eric, le compró dos camionetas y le regaló un viaje a la isla de Saint Martin. También le permitió vivir en sus propiedades sin pagar alquiler.

La relación se volvió romántica alrededor de 2020. Grossmann testificó que estaba enamorado de Kouri y que creía que ella sentía lo mismo. El jurado vio docenas de mensajes de texto en los que ambos hablaban de un futuro juntos, de vivir en la mansión de Midway que Kouri planeaba adquirir, de una granja pequeña, de casarse algún día.

El 15 de febrero de 2022, al día siguiente del Día de San Valentín, Kouri le escribió. “¿Te casarías conmigo si yo estuviera divorciada?“. Grossmann respondió: ”Por supuesto que sí“.

Dos semanas antes de la muerte de Eric, Kouri le había escrito otro mensaje. “Quiero un futuro juntos. Te quiero a ti. Si él pudiera simplemente desaparecer y tú pudieras estar aquí, ¡la vida sería tan perfecta! Te amo."

Grossmann y Kouri tenían planeado desayunar juntos el 4 de marzo de 2022 para celebrar el cierre de una propiedad. Ella no apareció. Esa tarde le escribió para decirle que Eric había muerto.

“Quería dejar a Eric Richins, pero no quería dejar su dinero”, declaró el fiscal del condado de Summit (Reuters)

Un mes después de la muerte de Eric, Kouri le escribió a Grossmann que quería que fuera su esposo algún día. Siguieron viéndose varios meses. Él dijo en el juicio que las cosas cambiaron después de que Eric murió. Cuando supo, en 2023, que Kouri había sido arrestada por el asesinato de su esposo, declaró que sintió una culpa abrumadora.

“Nunca, ni por un instante, tuve la menor pista, ni un pensamiento fugaz, de que algo intencional le podría haber pasado a él”, testificó Grossmann.

El fentanilo, paso a paso

Carmen Lauber limpiaba la casa de los Richins. Testificó que en los primeros meses de 2022 Kouri la llamó para pedirle un favor. “Me preguntó si podía contactar a alguien para conseguir analgésicos para un inversor que ella conocía”, declaró Lauber ante el jurado.

Lauber compró un primer lote de pastillas ilícitas a través de un contacto llamado Robert Crozier, en una estación de servicio. Se los entregó a Kouri poco antes del Día de San Valentín. Días después, Kouri volvió a pedirle más pastillas. Lauber recurrió a otro proveedor que le dijo que podía conseguir fentanilo.

“Le escribí a Kouri y le dije que tenía un amigo que podía conseguirlos, pero que eran pastillas de fentanilo -testificó-. Ella me dijo: ´Está bien, adelante´”.

 Los análisis toxicológicos determinaron que Eric tenía 15 nanogramos de fentanilo por mililitro de sangre

Después de esa segunda entrega, Kouri pidió algo más fuerte todavía. Lauber declaró que le solicitó lo que llamó “la droga de Michael Jackson”, en referencia al propofol. Los registros de datos de teléfonos celulares exhibidos en el juicio mostraron que los dispositivos de Lauber y Crozier estuvieron cerca de la estación de servicio el 11 de febrero y el 26 de febrero de 2022, días anteriores al intento de homicidio y a la muerte de Eric.

El teléfono de Kouri registró su ubicación cerca del punto de intercambio en fechas coincidentes. Cientos de mensajes entre Kouri y Lauber de ese período habían sido eliminados de ambos dispositivos, pero los registros de actividad mostraban que intercambiaban múltiples textos cada uno de los días en que Lauber dijo haber comprado las drogas.

El 14 de febrero de 2022, Kouri se levantó temprano y fue a buscar el sándwich favorito de Eric a un restaurante. Eric lo comió y horas después sufrió una reacción severa con urticaria generalizada. Según documentos judiciales, le dijo a un amigo que creía que su esposa lo había envenenado. El forense que practicó la autopsia después de su muerte encontró también quetiapina en su organismo, un medicamento que estaba prescrito a nombre de Kouri.

La noche del 3 de marzo de 2022, Kouri preparó dos Moscow Mules para celebrar la compra de la propiedad de Midway, que cerraría al día siguiente. Eric no sabía que ella estaba en deuda por millones, que tenía un amante ni que había contratado seguros de vida a su nombre. Bebieron. Se fueron a dormir. Kouri dijo que se fue al cuarto de su hijo cuando él tuvo una pesadilla. Al volver, Eric estaba frío.

La autopsia, practicada el 5 de marzo por la forense Pamela Sue Ulmer, no encontró signos de enfermedad cardíaca fatal ni otra causa natural de muerte. Los análisis toxicológicos determinaron que Eric tenía 15 nanogramos de fentanilo por mililitro de sangre. Esto significaba cinco veces más que una dosis letal. El fentanilo era de origen ilícito, no farmacéutico.

El 5 de marzo de 2023, exactamente un año y un día después de la muerte de Eric, Kouri Richins publicó Are You With Me?, un libro ilustrado para niños sobre cómo sobrellevar la pérdida de un ser querido

El libro y el arresto

El 5 de marzo de 2023, exactamente un año y un día después de la muerte de Eric, Kouri Richins publicó Are You With Me?, un libro ilustrado para niños sobre cómo sobrellevar la pérdida de un ser querido. Lo dedicó a su esposo. “Mi increíble esposo y un maravilloso padre”, escribió en el inicio del texto.

Kouri apareció en programas de televisión y radio locales para promoverlo. En el programa Good Things Utah dijo que simplemente quería un cuento para leerles a sus hijos por las noches. El detective principal del caso testificó durante el juicio que Kouri había contratado a un escritor fantasma para redactar el libro.

Dos meses después de la publicación, el 8 de mayo de 2023, fue arrestada y acusada formalmente de homicidio agravado. Quedó detenida en la cárcel del condado de Summit sin derecho a fianza.

El registro del historial de búsquedas de su teléfono incluía consultas sobre “cuál es la dosis letal de fentanilo”, “prisiones de lujo para ricos”, “mujeres en prisiones de Utah” y si la policía puede obligar a alguien a hacerse una prueba de detector de mentiras. Los investigadores también encontraron una carta, llamada internamente “Walk the Dog”, en la que Kouri le pedía a su hermano que le dijera a su abogado que Eric tenía antecedentes de comprar drogas en México y que le había pedido a ella que se las consiguiera a través de Lauber.

En los tres meses posteriores a la muerte de Eric, Kouri gastó USD 1,3 millones provenientes de los pagos de los seguros de vida.

El día que Kouri y Eric Richins se casaron

El juicio: 42 testigos, cero de la defensa

El juicio comenzó en febrero de 2026 y se extendió tres semanas. La fiscalía del condado de Summit presentó 42 testigos, entre ellos familiares de Eric, los intermediarios en la compra de las drogas, el amante, una contadora forense y los primeros que llegaron a la casa la noche de la muerte. La cámara corporal del agente Vincent Nguyen mostró a Kouri de pie en el umbral del baño principal, con las manos a los lados de la cabeza, mientras los paramédicos intentaban reanimar a Eric.

La defensa, encabezada por la abogada Wendy Lewis, no llamó a ningún testigo. Kouri tampoco subió al estrado. La estrategia de la defensa se centró en atacar la calidad de la investigación: Lewis la calificó de “descuidada” y “guiada por prejuicios”, argumentó que los investigadores nunca analizaron un frasco de hidrocodona que estaba en la mesita de noche de Eric la noche de su muerte, y señaló que tampoco investigaron un viaje reciente de Eric a México como posible fuente del fentanilo.

El jurado tardó tres horas en decidir. La mujer fue declarada culpable en los cinco cargos.

Las pruebas mostradas en el juicio sobre las búsquedas de Internet de Kouri Richins (Reuters)

La sentencia y las cartas de los hijos

El 13 de mayo de 2026, la sala del tribunal del condado de Summit escuchó las declaraciones de impacto de los tres hijos del matrimonio, de 13, 11 y 9 años, leídas por trabajadores sociales. Los niños describieron miedo ante la posibilidad de volver a ver a su madre, episodios de maltrato psicológico y amenazas.

El hijo del medio escribió que Kouri le había quitado la vida a su padre “solo por codicia” y que había tenido que encargarse de su hermano menor porque ella no los cuidaba. El mayor recordó que ella lo encerraba en su habitación mientras bebía alcohol.

Katie Richins-Benson, hermana de Eric y tutora de los tres niños, se dirigió al tribunal: “Los hijos de Eric no son accesorios para algún retorcido libro infantil sobre el duelo y la pérdida”, sostuvo.

Eugene Richins, padre de Eric, pidió la pena máxima para garantizar la seguridad de sus nietos.

Kouri habló durante aproximadamente 30 minutos. Se dirigió principalmente a sus hijos. Dijo que llevaba más de dos años sin poder contactarlos, que sus llamadas, tarjetas de Navidad y cartas habían sido bloqueadas. Les ofreció consejos sobre el amor y el matrimonio. Negó haber matado a Eric. “Dios no me puso en este mundo para quitarle la vida a alguien. Dios me puso en este mundo para dar vida”, dijo.

El juez Mrazik repasó los hechos probados ante el tribunal antes de pronunciar la pena. “Kouri Richins fue condenada, por unanimidad y más allá de toda duda razonable, de haber intentado asesinar a Eric Richins, su esposo y padre de sus tres hijos. Y luego, tras haber fallado en ese primer intento, pasó los siguientes 17 días sin cambiar de rumbo, sino redobló la apuesta, se preparó para intentarlo de nuevo y finalmente completó el acto mediante la administración de veneno. ¿Para qué? Por dinero. Todo por ganancia económica", sostuvo el magistrado.

En los tres meses que siguieron a la muerte de Eric, Kouri cerró la compra de la propiedad de Midway, la misma que había celebrado con el Moscow Mule la noche anterior. Cerró el 5 de marzo de 2022, el día después de llamar al 911 para alertar que su esposo estaba muerto.

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La coach sexual que ayuda a las mujeres a redescubrir el deseo: orgasmos fingidos, carga mental y el mal ejemplo del porno

Flopi Peych es coach sexual y publicó su primer libro, Acabar

Flopi Peych hojeaba la revista Cosmopolitan en un recreo de la facultad cuando vio el aviso que le cambió la vida. Faltaban años para que una marca argentina de preservativos publicara un comunicado que se volvería viral. “Ya no sabemos qué hacer para que cojan”, fue el mensaje de la marca. En tanto, el Kinsey Institute confirmó que el número de jóvenes de entre 18 y 29 años que no tuvieron sexo en el último año se duplicó entre 2010 y 2024: de 12% a 24%.

Faltaban, además, casi dos décadas para que ella misma subiera a un escenario de TEDx en Punta del Este a hacer la pregunta que le llega todos los días a su consultorio. “¿Dónde está mi deseo que no lo puedo encontrar?”. Pero en aquel recreo, a mediados de los 2000, Flopi no estaba pensando en nada de eso.

La joven estudiaba Economía en Montevideo, trabajaba en un fondo de inversión en la zona franca de Uruguay, había sido la primera empleada de Mercado Libre en ese país y lo que tenía entre las manos era una página con fondo rosado, un masajeador con forma de gatito de la marca Fun Factory y un eslogan. “Sophie Jones, despertá tu deseo”.

“Esa página fue el inicio de todo”, dice Flopi en diálogo con Infobae. En diciembre de 2006, Flopi viajó a Buenos Aires para una fiesta de fin de año. Volvió a cruzar el Río de la Plata con una valija llena de juguetes sexuales.

En Montevideo, la gente se divertía pero no compraba

Uruguay tenía dos sex shops. Los dos eran oscuros. Flopi empezó a ir a las casas, a mostrar los productos, a hablar de lo que nadie hablaba. Imprimía volantes a color en la impresora del fondo de inversión, cortaba las hojas A4 a mano y las repartía en un show que había montado una sexóloga en Ciudad Vieja, a cambio de prestarle algunos productos para la presentación.

Flopi Peych empezó vendiendo juguetes sexuales en Montevideo hace 19 años

La gente llegaba porque era algo diferente. Se reía, preguntaba, tocaba los objetos. Pero no compraba. “El negocio era ir gratis a las casas a enseñar los productos y que la gente comprara. Y acá la gente no compraba”, recuerda.

Lo que sí hacía era hablar. Una mujer venía preguntando por un vibrador y terminaba contando que nunca había tenido un orgasmo. Otra no sabía dónde estaba su clítoris. Otra fingía desde hacía años. Otra sentía culpa por masturbarse. Otra quería recuperar el deseo después de ser madre. “Y había personas que simplemente nunca se habían preguntado, ‘¿qué me gusta a mí?’”, afirma Flopi.

Sex and the City había mostrado a Charlotte con su Rabbit y algo empezaba a abrirse. Pero lo que Flopi descubrió en aquellas visitas a domicilio fue que ella no estaba vendiendo juguetes. “Estaba escuchando historias”, admite. Le vendía un anillito vibrador a una clienta que nunca había tenido un orgasmo y la mujer volvía a las semanas: “Floppy, no lo puedo creer, quiero más anillos. Como que lo mío venía por otro lado”, explica. Venía por empoderarte y decirte. Che, mirá, esto existe, si te copa podés probarlo”.

El porno enseñó que en dos segundos la mujer llegó al orgasmo

Lo que el porno mainstream les enseñó a los hombres, dice Flopi, fue que la mujer llega al orgasmo en segundos, grita, goza, tiene un squirt. “Entonces ellos aprendieron de ahí. La mujer no dice qué es lo que le gusta, qué es lo que no le gusta, cómo disfruta. No se entiende el tema de las respuestas sexuales, que la mujer precisa más tiempo”. El resultado fue un desencuentro que se acumula durante años y que después se etiqueta como “falta de deseo”.

“Durante muchísimo tiempo aprendimos a ser deseables antes que deseantes - sentencia Flopi-. Y para mí ahí hay una revolución enorme pendiente. Pasar de preguntarnos ‘¿le gusto?’ a preguntarnos ‘¿me gusta?’. Parece un cambio mínimo de palabras. No lo es”.

En su consultorio, le llegan decenas de consultas por día. Mujeres en relaciones largas que no tienen orgasmos y se acuestan con su pareja “para cumplir”. Hombres de 40 y de 70 que dicen lo mismo. “Floppy, yo siento que me quedan tantos años de vida y que no estoy disfrutando lo suficiente”. Parejas que nunca volvieron a hablar de sexo después de la primera conversación.

“Durante muchísimo tiempo aprendimos a ser deseables antes que deseantes

La falta de deseo, insiste, casi nunca es solo falta de deseo. “Imaginate una mujer que trabaja, materna, organiza la casa, sostiene vínculos, responde mensajes, vive con veinte pestañas abiertas en la cabeza y llega a las once de la noche destruida. Y encima piensa que ‘además debería tener ganas de coger’. El sexo se convirtió en el pendiente número 21 del día”, admite Flopi.

Y entonces buscan la pastilla. “No existe la pastilla rosada. Y aunque exista, la gente a veces es cómoda. Quiere tomarse algo y solucionar. Y no pasar por el cuerpo, no pensarse, no hacerse preguntas”.

Los jóvenes viven su sexualidad en una pantalla

En septiembre de 2026, Tulipán publicó un comunicado que simulaba ser institucional. “Después de casi 40 años invirtiendo en innovación, investigación y desarrollo, lamentamos informar que estamos ante una situación límite. Ya no sabemos qué hacer para que cojan”. La marca lanzó un perfume llamado “Ganas de Cogr” y encargó junto a Trendsity y QuestionPro el Índice Hot, un estudio sobre la sexualidad de los argentinos. Entre los hallazgos, la encuesta reveló que “un tercio de los jóvenes considera que el sexo está sobrevalorado”. Solo 4 de cada 10 argentinos habían tenido sexo en el último mes.

El fenómeno no es local. Un informe del Institute for Family Studies de Estados Unidos registró que el tiempo promedio que la Generación Z pasa socializando en persona cayó de 13 horas semanales en 2010 a poco más de 5 en 2024. Según el Kinsey Institute, el 25% de los jóvenes adultos dice que las redes sociales y la inteligencia artificial satisfacen sus necesidades de intimidad, y el 28% reconoce que el tiempo de pantalla reduce su motivación para buscar conexiones sexuales en persona.

Flopi lo ve en su consultorio. “Los estudios dicen que los adolescentes y jóvenes no tienen sexo. Está pasando que las personas están viviendo su sexualidad en una pantallita”, afirma.

Un día, un cliente joven fue a comprarle un lubricante. Flopi tenía un producto nuevo de Sexitive, la marca que representa en Uruguay, y se lo ofreció de regalo. “Tomá, para que compartas con tu chica”, le dijo. El cliente la corrigió: no era una chica. Flopi se disculpó, pensando que era un hombre. “No, no”, le dijo el cliente. “Es una muñeca inflable”.

“Y ahora con todo el tema de la IA, los robots, las muñecas inflables que cada vez son más reales”, dice, y se ríe. “Es como que se está yendo todo a la mierda. ¿Dónde vamos a terminar?”.

Pero Flopi no se queda en la alarma. Nota otra cosa que le da esperanzas. Cada vez más personas le dicen que se desconectaron de Instagram. “Yo creo que estamos como sociedad diciendo ey, me parece que esto es demasiado mucho. Y tratando de volver a conectar con cosas simples”. Si eso se mantiene, dice, hay una oportunidad para reconectarse con el propio cuerpo, con la sexualidad, con las otras personas. “Yo tengo fe”.

Una segunda adolescencia que ya no da miedo

La menopausia se convirtió en un commodity. “De no saberse nada hace diez años, de no hablarse de la menopausia, ahora todas las marcas te inventan el producto para la menopausia - dice Flopi-. Se volvió un bien de consumo. Estar menopáusica, tenés que tener una artillería de vitaminas, de lubricantes, de productos”.

Flopi la llama “segunda adolescencia”. El cuerpo cambia, las reglas cambian, hay que volver a conocerse. “Pero con una diferencia. Llegamos con décadas de experiencia y madurez. Y eso no te lo saca nadie”, afirma Peych.

Lo que sí encontró en estos 19 años es que el placer puede aparecer donde menos se lo busca. Cuando organizaba una experiencia erótica en Ciudad Vieja, un practicante de shibari empezó a atarla con cuerdas. “Y el momento en que te empieza lentamente a sacar las cuerdas y te empiezan a rozar, vos decís guau. Esto no es nada alocado. Qué intenso. Qué interesante”. No hubo penetración, no hubo contacto genital. “A veces lo que no es tan multiloco es quizás lo que te puede causar tanto placer”.

Todos los días se prepara una ensalada que ella define como tántrica. “Tiene de todo, cosas de la tierra. Para mí lo más cercano al tantra que tenemos es la comida. Es un ritual que podés tener todos los días”. Elegir el alimento, sentir el jugo, dejar el celular, salir al sol, poner los pies en el pasto. “Capaz que en un minuto tuviste una experiencia tántrica y decís era tan fácil. Y sí, es refácil. Si lo querés, es refácil”.

Para Flopi Peych, la menopausia es una

El libro que esperó 13 años y no quiso esperar más

En 2013, Random House le ofreció escribir un libro. Acababa de pasar el boom de Cincuenta sombras de Grey, Flopi había organizado un evento que dejó a la editorial enganchada. Pero ella sabía que ese no era el libro. “No hubiese sido este libro”, dice. No había estudiado todavía la diplomatura en Educación Sexual Integral. No había fundado, junto a su socia Estela Bancalari, la primera Escuela de Sex Coaching de América Latina, una formación de cuatro meses que integra educación sexual, coaching y programación neurolingüística. No había subido al escenario de TEDx Punta del Este en marzo de 2026. No había acumulado 19 años de consultas, de anillos vibradores, de mujeres que lloraban en la primera sesión y de hombres que preguntaban si existía algo más que lo que habían aprendido del porno.

Acabar salió por Planeta Uruguay y ya está en todas las librerías de ese país. El libro se consigue en Argentina a través de Buscalibre y llega en dos días.

Lo define como “un manifiesto irreverente que mezcla información, humor y experiencias reales para cuestionar lo aprendido sobre sexo, amor, cuerpo y vínculos”. Tiene un capítulo que quiso diseñar con puntos recortables para que las mujeres lo arrancaran y se lo entregaran a sus parejas. La sección escrita por Martín Rieznik. “¿Qué pasa? No saben, nadie les enseñó”, dice sobre los hombres.

Le están escribiendo hombres que lo leyeron. “Diciéndome ‘la verdad me encantó, ¿tenés algo más para recomendarme?’”. Eso, dice, la llena de satisfacción, que el mensaje también le esté llegando al sexo masculino.

El 22 de octubre presenta Acabar en Erotique Pink, la boutique erótica de Palermo Hollywood que fue elegida mejor sex shop internacional en los premios XMAs Awards de Estados Unidos. El evento es una experiencia performativa: Flopi, Francesca Gnecchi —fundadora de Erotique Pink— y Rieznik van a hacer una parte artística, una charla entre los tres y una lectura del libro. El 25 de octubre sigue en Merlo, San Luis, en La Marquesa. El 29, en Rosario.

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