Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Ohio ha marcado un nuevo hito en el desarrollo de las interfaces hombre-máquina logrando digitalizar y compartir el sentido del olfato por primera vez. En concreto, han desarrollado una plataforma inalámbrica capaz de analizar olores mediante inteligencia artificial (una especie de nariz electrónica) y reproducirlos de forma remota en tiempo real mediante dispositivos portátiles (wearables) que liberan los olores.