En estos días en los que el sol languidece con las horas mientras una brisa ligera aviva los fríos del Atlántico, Zahara de los Atunes emerge como una ciudad nueva, despojada ya del trasiego turístico y sumida en su íntimo día a día. El otoño sienta muy bien a la más emblemática de la costa gaditana, la que lleva por nombre el pescado que distingue a este rincón del sur.