El ébola sigue expandiéndose por África: la cepa Bundibugyo ya es la más mortífera del Congo y estos son sus síntomas
La cepa Bundibugyo sigue expandiéndose por África. A pesar de ser una de las variantes que menos casos provoca en comparación con la cepa Zaire, el brote del ébola ya ha sido categorizado por el CDC como el más mortífero de la República del Congo. Sin embargo, los casos también han llegado a Kenia y recientemente a Nigeria. También por unos meses en Uganda, ya que desde el pasado verano fue declarado libre de esta enfermedad. Y en lo que nos atañe, Europa también ha registrado casos en los últimos meses, uno en Países Bajos y otro en Francia.
Ante el último caso de Nigeria, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha instado a estos países africanos a "mantener un elevado nivel de preparación". En el Congo, el último balance oficial, publicado por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), registra más de 9.500 casos y 4.600 muertos. Unas cifras alarmantes para una cepa que hasta este brote era desconocida por los mínimos casos que había provocado.
Así es el virus de Bundibugyo
La cepa Bundibugyo forma una variante del virus del ébola, una infección zoonótica (que se transmite de animales a humanos) y se caracteriza por una alta letalidad. Se descubrió en 2007 y su transmisión se produce por el contacto estrecho de personas infectadas o bien mediante los fluidos o sangre de estas personas. En cuanto a la sintomatología, no presenta ningún signo diferente a los de otras cepas del ébolar, así pues, se puede manifestar de forma repentina fiebre, dolores musculares, de garganta y de cabeza.
También los problemas gastrointestinales como la como diarrea y vómitos y las erupciones cutáneas están considerados como síntomas. La enfermedad, por otra parte, puede dar mayores complicaciones como un deterioro de la función de los riñones o del hígado, pudiendo producir hemorragias internas.
Sin vacuna y un mayor riesgo para los niños
La letalidad del virus del ébola en su variante Bundibugyo está estrechamente ligada a la falta de una vacuna. Hace unos meses, 20bien hablaba con epidemiólogos sobre el motivo por el cual todavía no había llegado un tratamiento para esta variante, descubierta hace 20 años, y la respuesta se concentró en la economía.
"El desarrollo de vacunas depende no solo de la investigación científica, sino también de factores económicos, logísticos y estratégicos. Bundibugyo ha causado brotes relativamente limitados y esporádicos, por lo que históricamente ha recibido menos financiación y prioridad", nos explicó entonces el epidemiólogo Andrés Bedoya.
Sin embargo, el brote sigue expandiéndose. Desde la organización Médicos sin fronteras (MSF) alerta que los niños y las niñas podrían estar siendo uno de los grupos más afectados por este. "La situación es especialmente preocupante en Kivu Norte, donde el 24% de los casos confirmados por el brote actual corresponden a niños menores de 5 años y el 13% del total a niños menores de un año. En Ituri el porcentaje de menores de 5 años desciende al 13 %, que en cualquier caso sigue siendo muy alto, mientras que el de niños menores de un año representa un 6% del total", han presentado en un último informe.
La organización explica así que los niños se han visto afectados de manera desproporcionada por este brote, pero son los últimos en poder acceder a las innovaciones médicas. "Los tratamientos, las vacunas y otros medios de prevención deben evaluarse para su uso en niños desde el inicio de los esfuerzos de investigación y ponerse a su disposición sin demora", son estas las declaraciones del Dr. Guyguy Manangama recogidas por MSF.


