El insulto como método
El insulto ya no es un accidente en el discurso político. Hace tiempo que dejó de serlo. Antes te encontrabas con un exabrupto en un debate caliente en el debate político y pensabas que había sido un error, una expresión no calculada, no pensada. Ahora es otra cosa: es el recurso, como bien ha mostrado en su visita a España Javier Milei, presidente de Argentina. Y a veces da la impresión de que es el único que queda. Las redes sociales han ayudado mucho, pero tampoco son la causa de todo. También están los bulos, las noticias falsas, los vídeos manipulados con inteligencia artificial. Total, que vale todo con tal de dejar mal al rival. Y mientras, el debate público se va deteriorando y nadie parece darse mucha cuenta.



