El objetivo del Gobierno detrás de la causa de Malvinas y la complicación por la nueva postura de EEUU
“Vamos a ir a fondo. El objetivo final es poner en pie una mesa de diálogo con los británicos”, planteó ante Infobae una importante fuente con acceso al despacho presidencial para explicar la decisión del Gobierno de avanzar con el debate sobre la soberanía de las Islas Malvinas. Tras el envío del proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, en Casa Rosada se muestran abiertos a introducir cambios en el articulado, mientras debaten la manera de garantizar su aprobación.
Durante la reunión de la mesa política del pasado martes, el reducido círculo designado por el presidente Javier Milei discutió la posibilidad de incorporar modificaciones al proyecto que posibiliten su sanción. El debate se dio luego de que la oposición cuestionara gran parte de su contenido, los aliados anticiparan su rechazo a artículos como el 111 y la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham) propusiera que el régimen de infraestructura crítica se basara en un esquema de “cooperación voluntaria” entre el Estado y las empresas.
Tras postergar su tratamiento por las diferencias internas y la falta de apoyos, el oficialismo se prepara para llevar el proyecto a la Cámara de Diputados la próximas semanas, con fecha tentativa para el próximo miércoles 28 de octubre, aunque otras fuentes aseguran que todavía no hay un día definido. La idea original era dictaminar el pasado martes y tratarlo en la sesión de este miércoles, pero las dificultades para reunir las firmas obligaron al Poder Ejecutivo a modificar el cronograma.
Las proyecciones sobre el resultado son dispares. Un integrante del ala política calcula un apoyo de entre 135 y 140 legisladores y asegura que el Gobierno impulsó la normativa a sabiendas de que iba a generar polémica. Sin embargo, otras voces advierten que se trata de un proyecto complejo y que, si el debate se empantana, podría terminar rechazado.

Tras evaluar las sugerencias del PRO, el MID, AmCham y el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, la administración libertaria se comprometió con los aliados a delimitar la intervención de las Fuerzas Armadas en infraestructuras críticas y crear una comisión bicameral para supervisar las facultades excepcionales del organismo.
Como había anticipado la diputada libertaria Silvana Giudici, el oficialismo revisó el artículo 111 e introdujo precisiones en el régimen sancionatorio. Además, según confirmó a este medio una fuente en tema, aceptó la posibilidad de precisar las facultades del Consejo para controlar las inversiones de Estados y empresas extranjeras y reformular el delito de injerencia extranjera.
En las filas libertarias hacen una lectura favorable del impacto político que tuvo la cuestión Malvinas, una iniciativa sugerida por el asesor presidencial Santiago Caputo para recuperar la agenda pública. En Casa Rosada consideran que el tema contribuyó a mejorar la imagen de Javier Milei, aunque también expuso el primer contrapunto con la administración de Donald Trump desde que ambos gobiernos profundizaron su acercamiento.
En medio de las conversaciones, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, recibió este miércoles en Casa Rosada a Peter Lamelas con foco en la relación bilateral entre los países y los proyectos de desarrollo e inversión de las empresas estadounidenses en el país.

Pese a los esfuerzos públicos por desmentir la injerencia de Estados Unidos en la redacción del proyecto, en Balcarce 50 admitieron que la decisión de la administración republicana de disolver el Comité de Descolonización de Naciones Unidas llegó en “un mal momento”.
Si bien hay coincidencias en torno a la valoración del comité, en el Poder Ejecutivo consideran que su eliminación no sería conveniente, ya que le permite a la Argentina sostener su reclamo jurídico de soberanía frente al Reino Unido. Por ese motivo, ratifican la decisión de abstenerse en la votación.
“No compartimos la postura con Estados Unidos, pero la decisión no tiene nada que ver con nosotros”, sostuvieron, con incomodidad, en uno de los despachos de Balcarce 50 casi a contramano de lo que planteó el vocero presidencial, Adrián Ravier. No obstante, en la mesa chica de Milei no esperan avances concretos en el reclamo de soberanía y consideran que Donald Trump apuesta a dar una batalla discursiva sobre el tema.


