El actor John Goodman confiesa el infierno que vivió antes y después de superar su alcoholismo
Ha cumplido ya 74 años y ha encontrado la paz en su nueva casa de Carolina del Sur, después de haber vivido en Nueva Orleans durante décadas, y también tras haber perdido su casa en los incendios de California del año pasado. John Goodman es uno de los grandes actores de la meca del cine, y como gran estrella que es, tiene también su cara B: ha vivido los éxitos que le han proporcionado sus más de 90 películas, pero también ha bajado a los infiernos que llegaron en forma de alcoholismo, y se tradujeron después en una obesidad y en trastornos alimenticios graves que también tuvo que aprender a controlar.
Ahora, el protagonista de "Los Picapiedra" (Pedro, para más señas) o "El Gran Lebowski" confiesa en una íntima entrevista a The New Yorker que pasó décadas de su vida enganchado al consumo de alcohol, llegando incluso a beber en el trabajo de forma incontrolada. En paralelo a su último gran éxito, "Digger" de Alejandro González Iñárritu, que protagoniza junto con Tom Cruise, el actor estadounidense ha encontrado el momento oportuno para sincerarse sobre los momentos más oscuros de su vida, ya superados.
Suficiente dinero como para empezar a beber, y muchos miedos
Goodman explica que su bajada a los infiernos comenzó en 1978, cuando había ganado dinero haciendo publicidad, y se lo gastaba en las barras de los bares como un lobo solitario. "Empecé a ir a bares de Broadway, simplemente me sentaba en un taburete y bebía". Hasta que aquello se convirtió en una costumbre, según confiesa. Y una cosa, le llevó a otra: "Empecé a engordar a un ritmo alarmante. Comencé a ir a un lugar llamado Café Central, y el camarero era un tipo muy carismático llamado Bruce Willis. El lugar estaba lleno de actores, y yo lo convertí en mi hogar. Allí me acostumbré a beber como norma".
Debido a su ganancia de peso, el actor asegura que "era el gordo que se caía mucho. Después de un musical de Broadway conseguí tres buenas películas seguidas". Estaba instalado en el éxito, pero sus miedos crecían, la fama le agobiaba, y él solo quería "alejarse del estrés, lo que acrecentó el problema de estar sumido en mi propia miseria con el alcohol. Mi personalidad había cambiado, bebía por diversión y comía en exceso porque eso me reconfortaba. Solo intentaba llenar el vacío".
Según él mismo explica, se había convertido en un "alcohólico depresivo de 38 años. Quizá me creía demasiado importante". Después de acudir a terapia, recuerda que llegó un punto de inflexión: "Lo malo de la gratificación inmediata es que no importa lo que pase después, lo que siempre me llevaba a resacas más fuertes, a padecer temblores, y a tener que beber para quitármelos". Por fin, en 2007, con 55 años, dejó de beber. "Era un niño grande, inmaduro. Perdía 27 kilos en verano y luego recuperaba eso y más. Después de dejar de beber comía compulsivamente". Para poner freno a esa espiral autodestructiva, además de acudir a terapia, John Goodman cuenta que se operó del estómago y consiguió alcanzar el peso de hoy en día.


© Gtres


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