Antes de poner la calefacción este otoño, hay una tarea que puede mejorar el rendimiento de los radiadores: te llevará 10 minutos
En España, la mayoría de los hogares suelen encender la calefacción cuando las temperaturas exteriores bajan de forma constante de los 15 C, algo que suele ocurrir a principios de octubre. Mantener una temperatura agradable en casa durante esta época del año puede resultar complicado. Para conseguirlo, además de contar con un buen aislamiento, conviene sacar el máximo rendimiento a los radiadores sin gastar de más.
Para ello, la periodista Katherine McPhillips ha compartido el truco que utiliza para mantener su casa caliente durante todo el invierno limpiando este elemento presente en la mayoría de los hogares. Consiste en ajustar el secador de pelo a la temperatura más baja y a la velocidad más alta. Después, hay que dirigir la boquilla hacia las rejillas superiores del radiador para empujar el polvo hacia abajo y hacia fuera.
Una vez terminado, basta con retirar el polvo que se haya acumulado sobre la toalla y utilizar una aspiradora para recoger las pelusas que hayan caído al suelo. La comunicadora aclara que se debe evitar la opción de aire caliente, ya que no ayuda a eliminar mejor el polvo e incluso puede hacer que la suciedad desprenda un ligero olor a quemado.
La acumulación de polvo y pelusa puede actuar como aislante e impedir que el aire caliente circule correctamente por la habitación. Esto significa que la estancia puede tardar más en calentarse y que el radiador tendrá que trabajar durante más tiempo, lo que puede terminar reflejándose en la factura energética.
McPhillips intenta desmontar la idea de que limpiar un radiador sea una tarea complicada y asegura que, utilizando el secador de pelo, le lleva menos de 10 minutos.
El sencillo gesto para que los radiadores funcionen mejor este invierno
Aunque el aparato parezca estar en perfecto estado, una pieza aparentemente sencilla puede haberse quedado inmóvil durante el periodo en el que la calefacción ha permanecido apagada. Comprobarlo ahora resulta mucho más sencillo que descubrir el problema cuando llegue el primer día realmente frío.
La operación consiste en girar completamente la válvula termostática del radiador hasta su posición de máxima apertura. En muchos modelos, esa posición corresponde al número 5, aunque la escala puede variar según el fabricante.
No hace falta encender la calefacción para realizar esta comprobación. Basta con localizar el cabezal termostático, situado normalmente en uno de los extremos del radiador, y girarlo con suavidad hasta el máximo.
La razón está en el mecanismo que se encuentra detrás del mando. Una válvula termostática regula el paso de agua caliente hacia el radiador en función de la temperatura de la estancia. Cuando se selecciona una temperatura más elevada, el mecanismo permite una mayor apertura de la válvula y, cuando la habitación alcanza la temperatura establecida, reduce el flujo.


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