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Dubái no solamente es lujo y vanguardismo: la joya del siglo XVIII que podrás visitar en la ciudad

La ciudad de Dubái lleva años establecida como una de las principales metrópolis tanto de Oriente Medio como de todo el mundo. La ciudad más poblada de Emiratos Árabes Unidos ha ido atrayendo a millones de personas procedentes de todo el globo terráqueo (incluida España), sobre todo por su política fiscal y sus imponentes rascacielos, lo que ha hecho que se convierta en una de las urbes más vanguardistas del planeta.

La contemporaneidad de Dubái, que hace apenas unas décadas no era ni la sombra de lo que es ahora, hace que muchos piensen que no se pueden visitar monumentos con siglos de historia en la ciudad, pero la realidad es diametralmente opuesta; prueba de ello es el fuerte del siglo XVIII que hay a unos 11 kilómetros del centro urbano de la megalópolis y que se reabrirá al público dentro de muy poco tiempo.

El fuerte Al Fahidi, el tesoro del siglo XVIII en Dubái

El fuerte Al Fahidi es el edificio más antiguo que se mantiene aún en pie en toda la ciudad de Dubái, y fue erigido en el año 1787. En un principio tuvo una función defensiva, aunque a lo largo de sus casi 230 años de historia también ha sido utilizado como residencia gubernamental, centro administrativo e incluso prisión, mientras que en el año 1971 se convirtió en el primer museo del país arábigo.

En él se puede conocer la historia de Dubái, y alberga recreaciones de casas árabes históricas, zocos, mezquitas o cultivos, así como ilustraciones del mar y del desierto. Con objetos que tienen más de 3.000 años de antigüedad, es sin duda el gran centro cultural de la ciudad y se ubica en la zona de Bur Dubai, aunque desde el año 2021 se encuentra cerrado debido a diversas reformas que se han estado llevando a cabo.

Con estas remodelaciones, los visitantes ya no solo podrán conocer las reliquias que guarda el fuerte Al Fahidi, sino también adentrarse en galerías modernas donde se puede aprender más sobre el fortín y sobre la ciudad, e incluso adentrarse en una exposición inmersiva acerca de la fortaleza defensiva a lo largo de los siglos, pero siempre con el imponente complejo como principal protagonista de la visita.

Se trata del monumento más antiguo de toda la ciudad de Dubái, por lo que es casi una obligación visitarlo si se está en la metrópoli emiratí por el motivo que sea; además, también puede servir para cambiar un poco de ambiente entre tantos rascacielos de cientos de metros de altura, como el imponente Burj Khalifa.

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Para los más aventureros: los mejores viajes para encontrarse con animales salvajes

Los viajes no tienen que ser simplemente visitar los principales lugares de interés de una ciudad o pasar unos relajantes días en la playa junto al mar, sino que se pueden tener experiencias inolvidables, y cada vez son más los viajeros que buscan realizar ese tipo de actividades... y uno de los mejores ejemplos es el ver de cerca animales salvajes que no se puede ver en ningún lugar de España.

Los safaris y las expediciones a algunos de los rincones más asombrosos del planeta están ganando mucho protagonismo en los últimos años, ya que muchos han optado por realizar uno de estos viajes. Para saber cuáles son los mejores destinos para ver animales salvajes en la naturaleza, la compañía Bailey Robinson ha elaborado un ranking con esos entornos en los que la fauna es la principal protagonista y en los que es posible tener especies imponentes a tan solo unos centímetros.

Los destinos perfectos para ver animales en libertad

Según la clasificación, el mejor destino para ver animales salvajes son las montañas de Ruanda y Uganda, donde habitan centenares de gorilas que se acercan a apenas unos metros de los aventureros, mientras que la segunda posición la ocupa un destino diametralmente opuesto: la Antártida, donde se puede hacer una impresionante expedición para ver pingüinos. El podio lo completa Kazajistán, donde viven miles de antílopes en entornos naturales de otro planeta.

La cuarta plaza se la lleva el Himalaya, en concreto el territorio de Ladakh, una zona de cultura tibetana en la que viven muchos leopardos de las nieves, uno de los animales más singulares de todo el planeta. Justo detrás, en el quinto puesto, se encuentra la isla de Java, en Indonesia, en la que es posible contemplar de cerca los imponentes rinocerontes que habitan uno de los entornos más fascinantes del globo terráqueo.

En la sexta posición de la clasificación se encuentran Namibia y Kenia, y es que los dos países africanos son ideales para contemplar rinocerontes negros, mientras que el séptimo puesto lo ocupan las Islas Svalbard, que, además de ser uno de los destinos más especiales del mundo, están habitadas por decenas de osos polares; una plaza por detrás, en el octavo puesto, está la isla de Borneo (Indonesia), conocida por su enorme población de orangutanes.

Cierran el ranking otros dos países de África: la República Democrática del Congo (9º), donde vive una importante cantidad de gorilas orientales de planicie, y Botsuana y Tanzania, empatados en la décima plaza, gracias a los muchos perros salvajes africanos que habitan en sus espectaculares parajes naturales.

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Mucho más que fiesta y playa: lo que debes hacer sí o sí en Ibiza

La isla de Ibiza es, sin duda, el destino de España favorito de los turistas internacionales en los meses de verano. En la temporada estival, la joya de las Baleares se convierte en el epicentro del ocio nocturno de casi todo el mundo, con infinidad de fiestas de música electrónica que atraen a millones de jóvenes procedentes de todo el planeta.

Eso sí, la isla no solo tiene para ofrecer playas idílicas y noches de desenfreno, ya que ‘La Isla Blanca’ alberga muchísimos más tesoros que todos los viajeros que busquen otro tipo de vacaciones deben conocer de primera mano. Por ello, la publicación Lonely Planet ha elaborado una lista con las 15 cosas que hay que hacer en Ibiza más allá de las habituales para conocer este impresionante destino en profundidad.

Los imprescindibles de Ibiza

Lo primero que recomienda el medio especializado en viajes es, como no podía ser de otra manera, explorar la magnífica Dalt Vila, es decir, la parte alta del casco urbano de la propia ciudad de Ibiza, declarada Patrimonio de la Humanidad y que oculta reliquias como la magnífica Catedral de Santa María, el Portal de ses Taules, el castillo ibicenco que ha sido reconvertido en Parador o las antiguas murallas de la ciudad.

Otra de las cosas que aconseja es subirse a un barco para ver el atardecer desde la vecina y pequeña isla de Es Vedrà, situada justo enfrente de la Cala d’Hort, así como recorrer todas las calas encantadoras que se esconden en el norte de la isla, como la de Ses Caletes o la de Es Portitxol. Otra opción que da la publicación, además de probar los exquisitos vinos ibicencos y la magnífica gastronomía local, es hacer una excursión a la isla de Formentera, a la que se tarda apenas media hora en llegar.

Los amantes de la naturaleza también pueden completar algunas de las magníficas rutas de senderismo que discurren tanto por el litoral como por la costa de la isla, sobre todo los itinerarios que serpentean por el extraordinario Parque Natural de las Salinas, mientras que para los apasionados del turismo rural, perderse por las callejuelas de Santa Eulària es toda una experiencia, aunque hacer un road trip por los pueblecitos de interior, como Santa Gertrudis de Fruitera o Santa Agnès de Corona, también es una alternativa inmejorable.

Por supuesto, hay que experimentar al menos una noche la noche ibicenca en alguna de sus discotecas más icónicas, pero eso no evita que no se pueda hacer tiempo para visitar lugares más culturales como el Museo de Arte Contemporáneo o perderse por los pintorescos mercadillos que se instalan en distintos puntos de la isla, todo ello antes de relajarse en alguna de las fantásticas playas y calas de Ibiza, que son uno de los principales atractivos de este destino; por último, y para los que les gusta experimentar, el medio recomienda visitar una granja orgánica en el corazón de la isla para conocer la verdadera esencia local.

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El increíble hotel ubicado en un castillo del siglo XIII que perteneció a Napoléon III y que está en un paraje mágico

En España hay multitud de hoteles que no son simples alojamientos, sino que también tienen una peculiar historia detrás, bien sea por su construcción, porque en otra época tuvieron otro uso o porque son auténticas maravillas arquitectónicas que los convierten en un monumento más; además, por algunos de ellos también han pasado algunas de las figuras más relevantes de todos los tiempos.

Uno de los mejores ejemplos de estos majestuosos hoteles se encuentra en el norte de España, en concreto en el precioso municipio de Gautéguiz de Artega, uno de los más bonitos de la provincia de Vizcaya y situado a tan solo 45 minutos por carretera de la ciudad de Bilbao. Allí, escondido en el corazón de uno de los entornos naturales más especiales del País Vasco, se erige un imponente castillo que ha encontrado una segunda vida acogiendo huéspedes y que fue levantado por un conocido emperador hace casi dos siglos.

El impresionante hotel en el castillo de Arteaga

El espectacular Castillo de Arteaga se oculta en plena Reserva de la Biosfera de Urdabai, como si se tratase de un tesoro oculto. Es una magnífica fortaleza del siglo XIII, aunque su imagen actual data del 1856, cuando Napoleón III y Eugenia de Montijo ordenaron su reconstrucción después de que su hijo fuera nombrado vizcaíno de origen, tal y como explica la propia página web turística del País Vasco.

Desde entonces, este fortín ha tenido un aspecto de palacio neomedieval que está coronado por una imponente torre y que tiene un estilo gótico francés, el cual está presente en numerosos elementos decorativos del complejo, que desde 2004 se ha reconvertido en un espectacular hotel de lujo en el que los huéspedes pueden encontrar la paz que tanto ansían, todo ello rodeado de unos parajes naturales incomparables.

Las 14 habitaciones del Hotel Castillo de Artega combinan todas las comodidades modernas con esa esencia medieval que aún perdura en todos y cada uno de los rincones de la fortaleza. “Sumérgete en otra época”, reza la web oficial de un alojamiento que también cuenta con un alucinante restaurante en el que se pueden degustar exquisitos platos para que la experiencia sea totalmente inolvidable.

En la web del hotel se indican los precios de las habitaciones, que varían dependiendo de la época del año: en temporada baja, es posible reservar una habitación con desayuno por 160 euros para una persona, mientras que en la temporada alta, esa cuantía asciende a 190 euros, mientras que si se quiere pernoctar en una de las suites entre junio y septiembre (o Semana Santa), habrá que abonar 295 o 315 euros por noche.

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