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I thought working in AI would put me ahead of the curve. Two years in, I've never felt more behind and tired of the topic.

Santiago Barraza Lopez on his computeron his computer
The author works in AI and is feeling burned out.

Courtesy of Santiago Barraza Lopez

  • I'm a lawyer who decided to work in AI to try to get ahead of this technological curve.
  • Over the last two years, I've struggled to keep up because AI is advancing faster than I expected.
  • I feel overwhelmed and burned out by the constant conversations around AI.

For most of my career, I was a lawyer. There was something reassuring about how expertise worked in law. The longer I practiced, the more I knew.

But after years in a demanding profession, I burned out. It wasn't that I stopped enjoying law. I just needed a change.

Around two years ago, I started shifting my career toward AI because I thought it was the future. I didn't want to wake up 10 years later and realize technology had changed my profession without me.

It seemed like the smartest career move I could make. Now, I'm not so sure.

Joining the AI boom early seemed like the perfect career move

I made the transition while the AI boom was still gaining momentum. Ironically, I landed a job at a legal tech company thanks to a conversation with ChatGPT. It seemed like the perfect opportunity to combine my experience with my growing interest in tech.

My role involved testing the most advanced models, comparing their capabilities, and exploring how they could be used in legal work. I felt like I was ahead of a major change rather than trying to catch up with it.

I also became the go-to person for anything AI-related among my family and friends. People would ask me which tools to use, whether AI would replace their jobs, or what I thought about the latest developments. I enjoyed being the person who seemed to understand something that everyone was suddenly talking about.

But that feeling didn't last as long as I expected. Slowly, I began to realize that this wasn't just another new technology. It was something evolving at an almost frightening pace. And being close to it didn't necessarily mean being able to keep up with it.

What initially felt like an advantage was gradually becoming a source of pressure.

Things that took me weeks to learn or build became obsolete almost overnight

New frontier AI models and companies seemed to arrive every few weeks, each promising capabilities that the previous lacked. Just as I began understanding one model, another would appear, forcing me to reconsider everything I thought I knew about what AI could and couldn't do. There was barely enough time to breathe before "the next big thing" came.

What frustrated me most was how quickly my own work could lose its value. I spent weeks developing solutions to problems that a newer model could suddenly solve within a few minutes. Things I had carefully learned a couple of months earlier became unnecessary after a single product announcement. It was strange to put so much effort into something only to discover that the technology had already overtaken me.

And the constant learning didn't stop when I finished work. AI was everywhere. It was in the news, on social media, in conversations with friends, and in almost every discussion about the future of work. Sometimes, after spending an entire day testing models, the last thing I wanted to hear about was another breakthrough.

Yet I still felt an obligation to read about it, afraid that missing a single development could leave me even further behind. I was getting tired.

Accepting uncertainty became the only way forward

For years, I had measured my professional progress by how much I knew and how confident I felt about my abilities. AI challenged that completely. I began to question whether being good at my job meant knowing the latest developments or simply knowing how to adapt as everything changed. It was uncomfortable to accept that experience and hard work might not always provide the certainty I was used to.

I also started questioning how much of my personal time I was willing to sacrifice to stay relevant. I didn't want every conversation, evening, or weekend to become another opportunity to learn or talk about AI. I began making a conscious effort to disconnect after work, even if that meant missing an announcement or falling behind on the latest developments. For the first time, I was choosing not to know everything.

I don't regret moving into AI, but I no longer feel as certain about the decision as I once did. The technology isn't going to slow down. All I know for sure is that we are living through one of the most important inflection points in recent history, and perhaps that's what makes it all so overwhelming.

Read the original article on Business Insider

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La izquierda de la izquierda: sumas que restan, restos que quedan en nada

La izquierda de la izquierda: sumas que restan, restos que quedan en nada

Todo parece indicar que durante las negociaciones no ha habido debate ideológico, sino cálculo de tahúr de casino. Podemos ha intentado territorializar los acuerdos allí donde aún le queda algo de tracción electoral para no ser engullido por el Frente Amplio

La disputa electoral del próximo 29N promete emociones fuertes en el frente —menos amplio de lo que se pretendía— de la izquierda de la izquierda, un espacio político que parece haber sustituido la lucha de clases por la aritmética recreativa. La gran paradoja de esta legislatura que agoniza es que la plataforma nacida bajo el verbo Sumar ha terminado conjugando el verbo contrario. Su lideresa, Yolanda Díaz, tras un expediente impecable en el Ministerio de Trabajo, parece haber emulado a Manuela Carmena: ha cogido el portante, cansada de gestionar un parvulario de egos e inmadurez política. Lo más fascinante —y doloroso— del asunto es que este festival de la escisión se produce compartiendo el 95% del programa electoral. Se matan por las listas mientras coinciden en los diagnósticos: vivienda, impuestos, servicios públicos, desigualdad económica o impuestos a la banca. Algo que, sin duda, derecha y extrema derecha contemplan y disfrutan frotándose las manos.

Todo parece indicar que durante las negociaciones no ha habido debate ideológico, sino cálculo de tahúr de casino. Podemos ha intentado territorializar los acuerdos allí donde aún le queda algo de tracción electoral para no ser engullido por el Frente Amplio. Por otro lado, Gabriel Rufián también ha jugado sus propias bazas, aprovechando su innegable tirada mediática para asegurarse un puesto de salida de ensueño sin el engorroso trámite de salir a buscar 400 avales, como se ve obligado a hacer todo hijo de vecino en ERC, ni pagar 155 monedas de plata. Y, como golpe de efecto final, el retorno de Ada Colau, la alcaldesa inopinada de los tiempos prometeicos del “Sí se puede”. Su mística original se fraguó con los desahucios de la crisis financiera del 2007, esos mismos dramas habitacionales que, curiosamente, siguen ejecutándose hoy en día. Lo que demuestra, lamentablemente, que los gobiernos de izquierda —una rara avis ya en la Europa actual— han sido incapaces de deshacer el nudo gordiano de la ortodoxia neoliberal, ese que considera la vivienda una mercancía más y la maximización de beneficios el único mandamiento: las claves de bóveda del problema de la vivienda que ha acabado estallando socialmente y llevándose por delante una legislatura ya de por sí convulsa.

Esta propensión al fraccionamiento de la izquierda no es nueva, es el ADN de la casa. Ya en los tiempos fundadores de Marx y Engels las divisiones entre reformistas socialdemócratas y revolucionarios eran legendarias. También ahora unos y otros se culparán del fracaso a la hora de conformar una candidatura conjunta, aunque fuera por motivos puramente electorales con el único fin —no lo olvidemos— de intentar desviar la borrasca extremista que domina el clima político español. El desafío era y es formidable. La respuesta, decepcionante —si no mezquina—, no ha estado ni mucho menos a la altura.

En mitad de este patio de vecindarios mal avenidos, Pedro Sánchez observa el tablero con la tranquilidad de quien conoce las debilidades del rival. Al PSOE nunca le ha temblado el pulso a la hora de practicar el canibalismo electoral: ya en 2008 dejó a Izquierda Unida tiritando en el Congreso, con apenas dos escaños, gracias a la implacable guadaña del voto útil. La gran incógnita es si Sánchez realmente cree que puede reeditar la aritmética mágica de 2023 —una carambola que hoy parece inviable con esta macedonia incomprensible de siglas— o si, en un alarde de ese pragmatismo maquiavélico que le achacan sus enemigos, ha convocado el adelanto electoral para dejar a su partido en la oposición, pero en unas condiciones más ventajosas de lo que el curso de la legislatura permitía imaginar. 

El verdadero drama para la izquierda no se jugará en los platós de televisión, sino en la fría contabilidad electoral de las circunscripciones pequeñas y medianas, esas que reparten 219 de los 350 escaños. En 2023, la candidatura unitaria de Sumar y Podemos ya sufrió la penalización de un sistema que no entiende de purezas inmaculadas: mientras en las grandes capitales el voto resultó eficiente, en las provincias de menos de seis escaños se convirtió en humo. Más allá del 5% oficial, el umbral real para rascar un diputado en provincias pequeñas como Ávila, Cuenca o Teruel oscila entre un prohibitivo 12% y 18%. En las medianas, como Jaén o Zaragoza, la barrera real se sitúa entre el 8% y el 12%. Presentarse por separado aboca a ambas listas a quedarse en un letal 5% o 7%: un porcentaje muy digno para el orgullo de partido, pero equivalente a un cero absoluto en escaños. Lo trágico es que el 57% de los votantes progresistas pedía a gritos esta unidad para frenar un gobierno de PP y Vox. 

El filósofo Ernst Bloch afirmaba que la izquierda se caracteriza por mantener siempre encendido el principio de la esperanza, que ahora se ve seriamente amenazada por la implacable lógica de la Ley D'Hondt. Para una izquierda alternativa que, en su gran mayoría, se declara agnóstica o directamente atea, creer en los milagros electorales no deja de ser un contrasentido. Creer, además, que el milagro de 2023 se va a repetir con papeletas divididas es casi tanto como creer en la segunda venida de Cristo. Pero, ante el frío veredicto de los datos y las artimañas de los tahures, solo nos queda ese viejo vicio de no perder la esperanza.

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Ley de nietos y aprendices de brujo

Ley de nietos y aprendices de brujo

Dentro de unos días, el Tribunal Supremo contemplará desolado que sus órdenes no se han podido cumplir y arderá Troya. Viendo que se ignora cuántos de estos 163.020 españoles inscritos en el CERA son nietos de represaliados y cuántos no, privará del derecho a todos, que Dios reconocerá a los suyos

Si quieren leer la última resolución del Tribunal Supremo en la que insiste en privar del derecho al voto a centenares de miles de españoles, les sugeriría que se pongan de música de fondo El aprendiz de brujo de Paul Dukas y se dejen cautivar por la agonía de quien, a medida que intenta tapar su desatino, ve multiplicarse las incongruencias y los charcos. Aquí tenemos a unos magistrados, vestidos de toga y capirote, que enredando entre calderos pretenden separar el agua dulce de la salada, y tienen muy poco tiempo, apenas nada, para hacerlo. Pillados en su imprevisión, se enfadan y retuercen, mientras chapotean en el agua que sale a borbotones por las rendijas de sus argumentos.  

Ya conocen ustedes el contexto, el ‘lore’ que dicen ahora. La Ley de Memoria Democrática ofreció la nacionalidad a los hijos y nietos de los exiliados por motivos políticos, ideológicos, de creencia u orientación sexual. Para facilitar la demostración de todo ello y ahorrar a los interesados pruebas imposibles de recabar, una Instrucción posterior incluyó una presunción: se presumirán exiliados todos los que abandonaron España en la posguerra, desde 1936 hasta finales de 1955. La Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo (entre cuyos miembros no figuran muchos descendientes de exiliados o represaliados por el franquismo, dejémoslo ahí) está en desacuerdo con esta Instrucción, que considera excesiva. Opinan que la opción para recuperar la nacionalidad debería concederse únicamente a los nietos que demuestren fehacientemente que sus abuelos fueron perseguidos por Franco, olvidando que una dictadura persigue a todos sus ciudadanos, aunque solo castigue a los más débiles. Estos magistrados querrían quitar la nacionalidad a estos nietos, pero no pueden, al menos por ahora; nadie se lo ha pedido. Pero aprovechando que el azar ha puesto en su camino el recurso contra una decisión de la Junta Electoral Central, han borrado a estos nuevos españoles del censo de expatriados y les han quitado un derecho, el de votar, que está garantizado como fundamental en la Constitución que juraron respetar. 

Y aquí empieza el juego de los calderos, con estos aprendices brincando en un piélago inundado. Según el Instituto Nacional de Estadística, el censo electoral cerrado a primero de agosto de 2026 lo conforman 38,7 millones de personas. Dentro de este gran depósito se encuentra uno más pequeño, el llamado Censo Electoral de Residentes Ausentes, el famoso CERA, que integra a los españoles que residen fuera de España; este caldero tiene 2,7 millones de personas de las que, en realidad, votan bastantes pocos. Y dentro de esta tinaja del CERA pululan 163.020 españoles que han obtenido la nacionalidad en aplicación de la Ley de Memoria Democrática. 

La música empieza a sonar. El 10 de septiembre pasado el Tribunal Supremo tomó la decisión de eliminar del CERA y suspender el derecho al voto a todos los españoles que hubieran obtenido su nacionalidad por aplicación de la Ley de Memoria Democrática; al mismo tiempo, y para salvar la excepción que se disponen a aceptar, permitió la incorporación de aquellos nuevos españoles que hubieran demostrado que su padre o su abuelo habían sido efectivamente perseguidos. Debió de pensar el Supremo que la operación era tan fácil como meter el cazo en el caldero del CERA y retirar los garbanzos negros, pero alguien les susurró que en aquel potaje no era sencillo distinguir el solvente del soluto y que la cosa iba para largo.

¿Cómo se retira a estos españoles del censo? Habría que saber cómo han obtenido la nacionalidad, pero el Registro de Matrícula Consular no permite conocer este dato de manera inmediata; se necesita una comprobación manual para distinguir aquellos que optaron a la nacionalidad conforme a la Ley de Memoria Democrática del resto. La información necesaria para la inscripción en el CERA no incluye la relativa a cómo se adquirió la nacionalidad. ¿Se puede certificar el motivo que ofreció cada optante para obtenerla? Sin duda, pero el expurgo llevaría meses, porque habría que revisar uno a uno los expedientes de nacionalización, desperdigados en 172 oficinas consulares de España. 

Y en esto llegó Pedro Sánchez y convocó elecciones, con lo que las puertas del censo se cerraron inopinadamente. En cumplimiento de los plazos electorales, el 12 de octubre el censo se puso a disposición de ayuntamientos y consulados para consultas durante ocho días. Pasado ese plazo, el próximo 23 de octubre se publicará oficialmente y quedará bloqueado e inmodificable a todos los efectos. Entre el 24 y el 30 de octubre los inscritos en el CERA empezarán a recibir la documentación electoral. ¡Qué desastre!

El mismo día 12 de octubre el Supremo desestimó el recurso presentado contra su decisión de excluir del CERA a los nuevos españoles. Lo primero que llama la atención de este auto es, sin duda, el enfado con el que está redactado. Está firmado por hombres enormemente irritados, con todo el mundo: con la Abogacía del Estado, con los Registros Consulares, con el Instituto Nacional de Estadística... Y un juez enojado nunca dicta una buena sentencia. El verdadero motivo de su enfado es que el conflicto se les va de las manos, las escobas de brujo se multiplican y el agua se derrama por doquier. Ahora han comprobado que su decisión no se puede cumplir en el tiempo disponible; ahora han caído en la cuenta de que tienen que llamar al procedimiento a los 163.020 españoles a quienes han quitado el derecho a votar (se les ha convocado por tablón de anuncios porque se ignora quiénes son); ahora han advertido que sin revisar los expedientes no se puede conocer qué motivo dieron para optar a la nacionalidad. Pero huyen hacia adelante. 

Como único argumento para mantener contra viento y marea su decisión imposible, el Supremo reitera su anhelo de garantizar unas elecciones inmaculadas e impolutas: el auto reitera la necesidad de asegurar su limpieza (palabra que repite tres veces), pureza (se repite en dos ocasiones) y pulcritud (otras dos), en expresiones de mañana de domingo y ropa recién lavada, palabras que no dicen nada. Porque la única elección pura, limpia y pulcra es aquella donde pueden votar todos y no se deja a ningún español sin voz ni voto. 

Con estas reflexiones el Tribunal Supremo parece comprar el argumentario de la ultraderecha más rancia, que no solo desprecia a los extranjeros sino que, en su arrogancia, pretende decidir quiénes son españoles y quiénes no, para permitir el voto solo a los limpios, puros y pulcros... que viven aquí. ¿Será este el pulso que late en el fondo de esta falsa polémica? Tal vez: con la excusa de cuestionar la Instrucción de 2022, que no distingue entre residentes y ausentes, en realidad el Supremo se dispone a limitar el voto solo de quienes viven en el extranjero, dejando incólume el derecho al sufragio de los nuevos españoles que, aplicándoseles la misma Instrucción que tienen por sospechosa, residen en España. La Constitución reconoce en su artículo 68.5 el derecho al voto de los españoles que viven fuera de España, pero quienes reparten patentes de patriotas han decidido que esos españoles ausentes, hijos de exiliados, de represaliados o simples hijos del proletariado emigrado en una dictadura, no merecen participar en unas elecciones pulcras, limpias y puras. Es, de nuevo, el resentimiento de los vencedores. 

No se vayan, que hay más. Dentro de unos días, el Tribunal Supremo contemplará desolado que sus órdenes no se han podido cumplir y arderá Troya. Viendo que se ignora cuántos de estos 163.020 españoles inscritos en el CERA son nietos de represaliados y cuántos no, ya ha decidido que privará del derecho a todos ellos, que Dios reconocerá a los suyos. Pero todavía hay algo más grave, como recordó la Abogacía del Estado al Tribunal Supremo: esta cifra de 163.020 se conoce por información general estadística, pero no está individualizada. No hay un listado de estas personas ni se conocen sus nombres y apellidos, por lo que el proceso de extraerlos del CERA llevaría un tiempo que no tenemos, así que la única alternativa real es esta: o se suspende el derecho a votar a todos los españoles inscritos en el CERA o no se suspende a ninguno, porque es materialmente imposible el expurgo ordenado en el plazo del que se dispone. Claro que, en tal caso, en lugar de tener a ciento y pico mil afectados a sus puertas, el Supremo tendría que lidiar con más de dos millones y medio de afectados; más escobas acarreando agua entre sus tinajas. ¿Qué hará el Supremo? Nadie lo sabe. La experiencia enseña que un juez suele ser prudente cuando sabe que su fallo es irrecurrible; de estos magistrados, que saben que el Tribunal Constitucional revisará pronto sus decisiones, puede esperarse cualquier cosa.  

En la balada que inspiró a Paul Dukas su conocida melodía, Goethe advertía a los aprendices de brujo: cuidado con los espíritus que invocáis; os será difícil libraros de ellos. Sigan atentos a la pantalla, porque esto no ha terminado.

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El bailarín Igor Yebra se sincera sobre la esclerosis múltiple que ocultó durante diez años: "Estoy en paz"

Con motivo de presentar su libro autobiográfico ¿Por qué somos tan tontos y no bailamos ya?, Igor Yebra ha visitado Y ahora Sonsoles para contar su experiencia con la esclerosis múltiple, una enfermadad que ha mantenido en secreto durante diez años por miedo a que acabara con su carrera como bailarín.

"Todo el mundo tiene sus tiempos y necesita su tiempo para contar las cosas", ha asegurado el invitado del programa de Sonsoles Ónega, que ha pasado por diferentes fases hasta poder expresar públicamente que padece una enfermedad.

"La primera es la negación, no querer verlo; luego no admitirlo; después empiezan a entrarte los miedos, sientes vergüenza por estar enfermo, que eso es ridículo. Hasta que al final te das cuenta de que igual puedes ayudar a gente", ha explicado el bailarín.

Igor Yebra agradece el haber conseguido todo lo que ha conseguido "al público" que iba a verlo bailar. "Los que nos subimos al escenario tenemos esa repercusión y la mejor manera de devolverles lo que hicieron por mí era hacerlo público y ver si con esto podemos echar una mano a más gente", ha comentado.

El bailarín ha asegurado que ahora mismo está "en paz" y muy a gusto habiéndose quitado "un peso de encima" al hacer pública su enfermedad y no tener que esconderlo más como lo ha hecho en la última década.

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Lolita Flores recuerda con cariño su relación con Juan y Medio: "Sé que me quiso tanto o más que yo a él"

En su visita a ¡De viernes!, Lolita Flores ha recibido un mensaje en forma de vídeo de Juan y Medio. La artista no ha dudado en hablar abiertamente de la relación que comenzaron a finales de los 90 y duró cinco años.

Lolita Flores ha asegurado no recordar el motivo por el que negaban tanto que estuvieran juntos. "Quizá para que la prensa no no siguiera porque estábamos haciendo un programa de televisión. No me lo he planteado nunca. No sé por qué no lo dijimos", ha expresado.

Terelu Campos ha recordado que, como él mismo dijo, Juan y Medio estaría encantado de volver con ella cuando estén "muy viejitos", pero Lolita Flores, con su característico humor, ha sido tajante: "Eso dice él, pero yo no pienso. Yo quiero uno muchísimo más joven que Juan para que me cuide".

La hija de Lola Flores ha dedicado unas bonitas palabras al que para ella es un gran amigo: "Lo único que yo pude dudar en un momento dado era si Juan llegó a quererme de la misma manera o igual o con la misma intensidad que yo lo quise a él. Sé que me quiso tanto o más que yo a él, por lo tanto, no tengo nada que preguntarle".

Lolita Flores recuerda a Antonio Arribas

Con dudas de si podría ir dirigida a Juan y Medio, José Antonio León ha leído una poesía que Lolita Flores escribió en enero de 1974: "Estoy queriendo yo a un hombre y no lo puedo decir. Estoy sufriendo por dentro. me estoy sintiendo morir. Y qué penita más grande tener que ocultar mi amor, y tener por dentro pena y también mucho dolor".

La artista ha aclarado que esas palabras iban dirigidas a Antonio Arribas, el que fue su "primer amor" y "el primer hombre" de su vida. "Le guardo un cariño inmenso. Parte de lo que soy como mujer se lo debo mucho a Antonio Arribas", ha asegurado, recordándolo emocionada.

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La emoción de Lolita Flores al recordar a su hermano Antonio: "Nos sigue doliendo muchísimo"

Este fin de semana, Lolita Flores ha sido una de las invitadas de ¡De viernes!, donde ha recordado algunos de los momentos que han marcado su vida, entre ellos la muerte de su hermano Antonio Flores.

"Mi hermano nos sigue doliendo. A mi hermana y a mí, y por supuesto a su hija, pero a mi hermana y a mí nos duele muchísimo", ha expresado muy emocionada la artista, que no ha podido aguantar las lágrimas al ver las imágenes que el programa ha preparado.

La hija de Lola Flores ha asegurado que no ha vuelto a ver el documental Flores para Antonio desde que lo vio por primera vez en San Sebastián. "Me hinché a llorar. (...) Ver el documental de mi hermano es ver la historia de mi vida y la de mi hermana. Es ver a mi madre, a mi padre, Marbella, mis niños pequeños, Guillermo... Es, como dice Rosario, nuestro paraíso", ha esegurado.

Al nombrar a su hermana, Lolita ha recordado algo que le dijo después de ver el documental: "Me cogió la mano y me dijo: 'Mira lolita, cuando nos muramos ese va a ser nuestro paraiso'. Y es verdad".

Lolita Flores ha asegurado que no puede evitar seguir llorando por su hermano y ha mostrado su apoyo a Alba Flores, que aportó la perspectiva en Flores para Antonio: "Estoy muy orgullosa de mi sobrina".

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Anabel Pantoja responde a las declaraciones de Omar Sánchez en 'Supervivientes All Stars': "Hay cosas que me parecen feas"

Desde Honduras, Omar Sánchez se ha abierto con algunos de sus compañeros para hablar de su relación con Anabel Pantoja. La sobrina de la tonadillera ha reaccionado a estas declaraciones y ha respondido en directo en ¡De viernes!

El canario ha explicado que a su vuelta de Supervivientes en 2021, su relación con Anabel Pantoja había cambiado, aunque mantenían los planes de boda. Un día antes del enlace fallece la abuela de Anabel Pantoja, que decide pasar una semana en Sevilla. "Está una semana allí, sucede algo que no se puede contar y cuando vuelve a canarias estamos más separados que nunca. Ahí decidimos dejar la relación", ha recordado.

"Cuando ella se va de la casa me llama y me dice que va a contarlo, que se casa al 60% enamorada. Mi mundo se cayó", ha continuado relatando Omar Sánchez desde Honduras.

A estas declaraciones ha respondido Anabel Pantoja desde el plató de ¡De viernes! "Se tiró del helicóptero diciendo que iba a demostrar que ya no era el ex de tal y demás. Yo no voy a atacar a nadie, pero es verdad que yo no voy a estar de acuerdo nunca en que se esté hablando de mi vida privada porque yo no hablo de la vida privada ni de él ni de nadie que ha estado conmigo viviendo y conviviendo", ha expresado contundente.

"Hay cosas que está haciendo que me parecen feas", ha asegurado Anabel Pantoja. Aunque le ha deseado "lo mejor" en su concurso, no acepta que su ex esté dejando "cosas caer sabiendo que lo está grabando una cámara y que se va a comentar" y que es ella la que se va a tener que "comer el marrón" desde España.

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Paula Colubi confiesa que estaba "harta" de Nico y se sincera sobre su acercamiento con Nacho: "No podía verlo así"

En el ecuador de la emisión de La isla de las tentaciones 11, Paula Colubi ha sido una de las invitadas de El debate de las tentaciones. La tentadora VIP se ha sincerado sobre su paso por el reality, en el que comenzó acercándose a Kico, pero ha terminado siendo uno de los mayores apoyos de Nacho.

"Lo veía sufrir tanto, pero tanto, que me rompía yo por dentro con él. No podía verlo así", ha asegurado Paula, que aunque al principio prefirió no acercarse al novio de Náyades por haber tenido algo fuera previamente, ha terminado viviendo su experiencia en Villa playa junto a él.

Al que empezó tentando fue a Kico, sobre el que ha hablado sin ningún tipo de filtro. "Yo de Kico ya estaba harta. Me trató fatal. Me tuvo dos días llorando. Decía que había pasado sus límites, pero él no tiene claro ni sus límites", ha asegurado la tentadora.

Sobre su relación con Nacho antes de su paso por La isla de las tentaciones, Paula ha aclarado que nunca llegaron a ser novios, pero estuvieron de idas y venidas durante cuatro meses.

"En los momentos en los que no estábamos yo me liaba con chicos. Pero es que él también se liaba con chicas", ha asegurado Paula, motivo por el que no comprende que tanto Náyades como Nacho aseguraran en el reality que ella le llegó a hacer mucho daño.

"Yo a Nacho le hice daño, pero él a mí también. Él dice que le he hecho daño porque me he liado con otros, pero es que él también se ha liado con otras, estamos en la misma posición", ha aclarado Paula.

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Isabel Allende gana el Premio Planeta 2026 por la secuela de 'La casa de los espíritus': "Es como ganar el Nobel"

Isabel Allende gana el Premio Planeta 2026 por la secuela de 'La casa de los espíritus': "Es como ganar el Nobel"

Este es el primer galardón español de renombre que reconoce la labor de Isabel Allende, una autora querida por su público pero denostada por la crítica especializada desde sus inicios

Isabel Allende: “No podría escribir una novela sobre Trump, necesito la distancia del tiempo”

La ganadora del Premio Planeta 2026 ha sido Isabel Allende por la novela La hora antes del alba, la segunda parte de su ya clásica La casa de los espíritus. El finalista ha sido Sergio Hernández por La añoranza. Sus nombres se han anunciado durante una cena en el Pabellón 1 del Recinto de Montjuïc de la Fira de Barcelona, que ha estado presidida por los Reyes.

“No esperaba esto y menos ver a todo el mundo de pie, qué emoción tan grande”, ha dicho la autora chilena al subir al estrado para recoger su distinción. “Decidí correr el riesgo de presentarme porque me parecía un desafío tan importante como casarse a los 80 años”, ha declarado, con su gracia natural.

La hora antes del alba está protagonizada por Alba, la nieta de Esteban Trueba y Clara del Valle, quien regresa embarazada a la casa familiar tras haber sido torturada y apresada por la dictadura de su país. A través del amor y el ansia por ayudar a los demás conseguirá, poco a poco, volver a asentar los pilares de su vida.

Aunque se considera que sus anteriores títulos Hija de la fortuna y Retrato en sepia forman parte del universo de La casa de los espíritus, con esta nueva obra la autora retoma la saga familiar desde el punto en el que terminó la primera entrega. Según Luz Gabás, integrante del jurado junto a Pere Gimferrer, Eva Giner, Carmen Posadas, Paloma Sánchez-Garnica, Javier Sierra y Belén López, se trata de “una ficción histórica de superación sobre una familia que lucha por sobrevivir en un lugar convulso”.

“Desde que publiqué La casa de los espíritus he recibido miles de mensajes de lectores que querían saber qué había pasado con Alba”, ha afirmado. Allende tiene muchas ideas dentro que son “como semillas” y algunas de ellas acaban saliendo. “Ahora que veo tantas democracias amenazadas por el autoritarismo e incluso el fascismo, vuelvo a sentir el temor que me llevó a salir de mi país”, ha revelado.

Eso la ha llevado a recuperar la saga de la familia Trueba en el momento en el que la nieta de Esteban y Clara se convierte en la protagonista. “Es la historia de Alba en los años del terror, fortalecida por la maternidad, por el amor de dos hombres y por los espíritus que la acompañan”, ha resumido y ha afirmado que el título “se refiere al momento más oscuro de la noche” en el que el amanecer se empieza a intuir.

Tampoco ha dudado en afirmar que escribe sobre ciertos temas porque “están en el aire, pesan” y confía en el poder de la literatura para cambiar a los lectores gracias a su manera insidiosa “de entrar en una casa o en una mente o en una familia”. Y ha afirmado, contundente, que “Salvador Allende estaría contento de ver que lo que él sembró, no se perdió”.

Este es el primer galardón español de renombre que reconoce la labor (y el tirón comercial) de Isabel Allende, una autora querida por su público pero denostada por la crítica especializada desde sus inicios. De hecho, ella misma ha reconocido en su encuentro con los medios posterior a la cena que con este galardón, espera “ganar lectores que quizá no tendría de otra manera”. Y, además, ha dejado claro que también quería “el prestigio que este premio da, porque es una categoría que yo quiero tener. Es como ganar el Nobel”. 

Su bibliografía se ha nutrido de novelas, memorias, relatos, obras de teatro y literatura infantil. Cada 8 de enero se sienta ante el teclado, hace una pequeña ceremonia y se lanza a escribir hasta que su idea se consolida. Entre sus títulos más conocidos, además de su mencionado debut, están Eva Luna (1987), De amor y de sombra (1984), Paula (1994) o El viento conoce mi nombre (2023). Su última publicación ha sido La palabra mágica. Una vida escrita (2026), un libro en el que reflexiona sobre el valor de la escritura.

Para Allende, el premio supone una mudanza importante: después de 44 años en la editorial Plaza & Janés, propiedad del grupo Penguin Random House desde 2013, se pasa a la competencia directa. La autora es una superventas indiscutible desde hace mucho tiempo y el premio no hará más que aumentar ese triunfo entre los lectores.

A lo largo de sus más de siete décadas de trayectoria, los títulos galardonados han despachado más de 47 millones y medio de copias. Esto representa, según la organización, “una media de más de dos ejemplares del Premio Planeta, o del finalista, por cada hogar español”.

75 años de Premio Planeta

El evento ha tenido que trasladarse del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), su sede habitual, a esta nueva ubicación por motivos de aforo, ya que ha despertado una gran expectación. Este año el galardón celebra su 75 aniversario, una cifra redonda que le da más peso, si cabe. La obra ganadora se lleva un millón de euros y la finalista 200.000 euros, además de un trofeo.

José Crehueras, presidente del grupo Planeta y Atresmedia, ha sido el encargado de abrir la ceremonia con un discurso emotivo: “a todos nos une ese tesoro al que llamamos libro”, ha apuntado. Después, Felipe VI ha tomado el relevo para recordar que es la quinta edición en la que la Reina y él acuden a esta ceremonia y resaltar la importancia de las novelas que “son capaces de despertar emociones, suscitar preguntas y ampliar nuestra mirada”.

Además, ha recordado la frase de Ana María Matute, la primera mujer que ganó el premio en 1954: “el que no inventa no vive”. Tras estos parlamentos ha dado comienzo una velada que, desde su primera edición, tiene lugar siempre el 15 de octubre. Se corresponde con la festividad de Santa Teresa, un gesto con el que José Manuel Lara Hernández, fundador de la empresa, quiso rendir homenaje a su esposa, María Teresa Bosch.

Entre los políticos presentes en la gala se encontraban, entre otros, Cándido Conde-Pumpido, presidente del Tribunal Constitucional; Salvador Illa, Presidente de la Generalitat de Catalunya; Ernest Urtasun, Ministro de Cultura; Jaume Collboni, Alcalde de Barcelona; Carlos Prieto, Delegado del Gobierno de España en Catalunya y Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular.

Asimismo, se ha podido ver a nombres destacados del espectro literario como Eduardo Mendoza, Carmen Posadas, Boris Izaguirre, Nativel Preciado, Marta Robles, Ángeles Blanco, Pedro J. Ramírez y Cruz Sánchez de Lara, Alana S. Portero, Cristina Araújo, Sandra Barneda, Ángela Becerra, Juan Manuel de Prada, Pilar Eyre, Susana Fortes y Espido Freire. También se han sentado a las mesas del pabellón caras famosas de Atresmedia como Susana Griso y su marido Luís Enríquez; Matías Prats; Roberto Brasero, Alberto Chicote; Vicente Vallés y Sonsoles Ónega, Premio Planeta 2023.

Un misterio histórico como finalista

El premio finalista ha sido para el valenciano Sergio Hernández, por su obra La añoranza. Se trata de una novela de detectives protagonizada por un joven que, en 1959, pierde el corazón por un traductor de francés que desaparece de la noche a la mañana. Dos décadas después, un informe de las Brigadas Sociales franquistas vincula el suceso a un plan para acabar, supuestamente, con Antonio Machado. El autor se presentó al concurso con el seudónimo de Martín Guerrero y el título Los Caminantes.

Hernández ha explicado que su padre durante muchos años ha sido librero y, por tanto, sabe lo que significa este premio, “he crecido con este galardón en los estantes”, ha dicho. Esta novela le ha servido para redescubrirse a sí mismo y a la historia del país, por lo que ha sido “doblemente especial”.

Antes de despedirse con agradecimiento a sus padres, sus abuelos y “a todas las personas que han encontrado las respuestas en los libros” ha querido mencionar a sus autores de cabecera que también han publicado en Planeta. “Almudena Grandes; Javier Cercas que dijo ‘toda gran novela debe contener una gran pregunta’; Carmen Laforet y su Barcelona, y más que en ningún otro a Carlos Ruiz Zafón”. Su frase de despedida ha sido: “Como dijo Machado, hoy es siempre todo”.

En esta edición del Premio Planeta se han presentado 1.424 obras al concurso, un récord histórico. De ellas, nueve novelas han llegado a la recta final. Lo habitual suele ser que la lista sea de diez, pero una se descartó ya que ya se había publicado. Además, desde Planeta han recalcado que todas las obras han sido examinadas al detalle para evitar cualquier posible intrusión de la Inteligencia Artificial.

Hace unas semanas el premio Goncourt, el más prestigioso en lengua francesa, tuvo que eliminar de sus aspirantes a C’était ça ou mourir del canadiense Thélyson Orélien por el mismo motivo, lo que desató un escándalo como hacía tiempo que no se veía en el país vecino. Por si acaso, en Planeta han pasado las obras por los filtros suficientes para evitar cualquier amago de alboroto.

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Belize looks to the deep sea to complete its 30% ocean protection pledge

Belize is turning to its deep waters to fulfill its pledge to protect 30% of its ocean and achieve the sixth milestone of its Blue Bond agreement. A draft marine spatial plan submitted on Sept. 8 for government approval proposes closing the final gap to 30% by establishing three offshore marine protected areas (MPAs). Officials say the choice serves two ends at once: protecting distinctive deepwater features the country has never fully safeguarded, and steering clear of the coastal grounds fishers depend on. The decision to protect offshore areas emerged from previously agreed criteria for establishing marine protected areas, according to Samir Rosado, who led the plan’s development as head of marine spatial planning at the government’s Coastal Zone Management Authority & Institute (CZMAI). “These criteria contain social as well as ecological considerations for the identification of the areas,” Rosado told Mongabay in an email. “Overwhelmingly, stakeholders expressed their absolute reluctance to increase protections in nearshore areas as they believe this space was already saturated. A gap analysis was done on the representation of ecosystems within the existing MPA network, and it confirmed this.” With more than 50% of Belize’s corals and nearly 40% of its seagrass already within MPAs, he said the underrepresented features of Belize’s MPA network were in the deep. For local fishers who pushed back hard against earlier proposals to close traditional inshore fishing grounds instead, the new zones, sitting well beyond the waters where they work, are welcome. However, experts say this decision is unlikely…This article was originally published on Mongabay

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Betrayal, corruption and cruelty: ‘I, Claudius’, the series that still explains the world 50 years later

“By the way, don’t touch the figs.” Actress Siân Phillips has remarked that when she traveled the world, even decades after the premiere of I, Claudius, someone would recognize her voice and ask her to deliver the phrase delivered by her character, the Machiavellian Livia Drusilla. That scene from the series competes in collective imagination with its opening sequence, in which at the start of its 13 episodes, a serpent slithered to threatening music over a tiled mosaic face of Emperor Claudius. There it was in a nutshell: the greatness and filth of a newborn empire already corroded by corruption, the moral sickness that dominated a family, the political intrigues, the personal betrayals, the devastating effects of exercising and coveting power. The influence of I, Claudius can be seen in much more recent television projects, from Game of Thrones to Succession, but it also emerges in the current international political panorama, in the form of leaders like Donald Trump. This year, a half-century will have passed since its first broadcast, but anyone who watches an episode will confirm that it continues to be as relevant as it was back then.

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© Alamy Stock Photo

Derek Jacobi, John Hurt, and George Baker in 'I, Claudius' (1976).
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Marruecos se compromete a readmitir a todos los migrantes en una carta remitida a eurodiputados

El Gobierno de Marruecos ha remitido una carta a diputados del Parlamento Europeo en la que asegura que se compromete a admitir el retorno de los migrantes que pasaron la frontera de manera ilegal a Ceuta el 30 y 31 de julio pasados. La parlamentaria del PNV, Oihane Agirregoitia, ha revelado en su intervención este martes ante el pleno la existencia del escrito, en el que Rabat asegura que está investigando el papel de la desinformación en redes sociales y de los traficantes de migrantes en la entrada masiva a Ceuta y confirma que se ha comprometido a readmitir a todas las personas que cruzaron el paso.

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La revolución silenciosa de las iraníes contra el velo 4 años después de la muerte de Mahsa Amini: "Son tantas que las autoridades han perdido el control"

Hace tiempo que el paisaje visual de Irán empezó a cambiar. De forma paulatina, los diferentes colores de los pañuelos que cubrían las cabezas de miles de mujeres dejaron de despuntar entre la multitud. Ahora sus melenas rubias, castañas o negras se dejan acariciar por el viento. También sus brazos al aire son besados por el sol. Las calles de Irán se han transformado poco a poco en un lugar menos hostil para las iraníes. Siempre había habido algunas que se atrevían a desafiar las leyes de vestimenta del régimen de los ayatolás, pero ahora cada vez son más. Algunos sitúan el origen de este cambio en una trágica jornada de hace cuatro años cuando la joven Mahsa Jina Amini murió tras ser detenida y torturada por no llevar bien puesto el velo islámico. Su pérdida desató una revolución.

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Una organización israelí denuncia el "proyecto de eliminación" de los palestinos en la Cisjordania ocupada

Cada día en la Cisjordania ocupada, la violencia toma distintas formas, aunque suelen ser las mismas. A diario se registran ataques de colonos a palestinos, redadas militares, tierras expropiadas, nuevos puestos de control, y una acuciante crisis económica que ahoga a las familias palestinas. Este lunes la organización israelí B'Tselem ha publicado un informe donde analiza toda esta violencia para darle un nombre: el "proyecto de eliminación". La investigación más exhaustiva hasta la fecha sobre la política israelí en Cisjordania concluye que "Israel emplea cinco mecanismos que se refuerzan mutuamente para desmantelar la existencia colectiva palestina en la zona".

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Are EU air passenger rights heading forward – or backward?

The European Union is the only area in the world where passengers are protected by a full set of rights – whether they travel by air, rail, ship, or bus and coach.

For air travel, the current EU regulation sets out passengers’ rights when flights are cancelled, significantly delayed, or boarding is denied. In the case of delays, compensation applies once the delay reaches three hours, provided it is not caused by “extraordinary circumstances” beyond the airline’s control – such as severe weather or air traffic restrictions. 

Yet the current regulation dates back to 2004, and much has changed since then – from inflation and the Covid-19 pandemic to a massive rise in air travel. In response, the European Commission proposed a revision in 2013, but disagreements among member states stalled the process until 2025.

In June 2025, EU ministers finally reached a political agreement, and negotiations with the European Parliament resumed in October. However, deep divisions remain over key issues. While the Council’s proposal is seen as less passenger-friendly, the Parliament is pushing for stronger protections.

To that end, MEPs have set a series of red lines, including a pre-filled claim form sent no later than 48 hours after the scheduled departure and the right to carry a hand luggage item without extra charge. But the most controversial issue is the Council’s proposal to raise the compensation threshold from three to four hours for intra-EU flights, and to six hours for long-haul journeys.

On 21 January, the Parliament adopted its second-reading position in plenary, with 97 percent of MEPs voting in favour of its red lines. The ball is now in the Council’s court, which has up to four months to update its mandate in response.

Over the coming months, it will become clear which side prevails – passengers or airlines.

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Germany’s Greens back EU-India trade deal after Mercosur debacle

Berlin (dpa) – Germany’s Greens are backing the European Union’s landmark trade deal with India, days after the party’s lawmakers in the European Parliament played a key role in challenging the bloc’s agreement with the South American Mercosur countries.

Andreas Audretsch, the party’s deputy group leader in the German parliament, said the deal with India, which was announced earlier on Tuesday, was good for businesses and workers in Germany.

In view of the “destructive rage” of US President Donald Trump, Europe must build new alliances for trade and cooperation, Audretsch argued.

The deal was finalised during an EU-India summit in New Delhi, with European Commission President Ursula von der Leyen and Indian Prime Minister Narendra Modi proclaiming the agreement on Tuesday.

“The EU and India make history today, deepening the partnership between the world’s biggest democracies,” von der Leyen said.

The latest agreement will not be as comprehensive as the one recently concluded between the EU and Mercosur countries Brazil, Argentina, Paraguay and Uruguay.

Last week, several Green lawmakers in Brussels voted in favour of referring the bloc’s deal with Mercosur to the European Court of Justice (ECJ), which could result in a substantial delay to ratification. Their votes were decisive in passing the motion, prompting severe criticism for the party in Germany, whose export-led economy stands to benefit from the boost to trade.

In a paper, the Green leadership has said that Germany needs “new economic partnerships” to diversify foreign trade. “That is why it is important to provisionally apply the agreement with the Mercosur countries and then ratify it,” the paper continued. (January 27)

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