El Vaticano contiene la respiración ante la enfermedad del Papa: "Quizás haya que reformular todo el pontificado"
El cáncer diagnosticado al Papa León XIV ha sido "un jarro de agua fría para el Vaticano" y mantiene en vilo a toda la curia, a la espera de la evolución del pontífice, que este martes fue sometido a una operación para extirparle parte de un pulmón afectado por un adenocarcinoma. Así lo aseguran los vaticanistas y teólogos, que coinciden en que la Santa Sede ya baraja "todos los escenarios posibles", desde la recuperación total del Papa hasta la organización de un nuevo cónclave en el peor de los casos.
"La noticia se ha encajado muy mal porque León XIV estaba considerado un papa casi Superman, un deportista que estaba en perfectas condiciones de salud. Con 71 años tiene una edad óptima para ser Papa y se preveía un pontificado largo de 20 años para consolidar un poco las reformas iniciadas por Francisco. Ahora no hay lugar para previsiones a largo plazo, ni siquiera a medio, porque todo dependerá de su evolución. La extirpación ha sido un éxito, pero falta saber si los ganglios están afectados y si hay metástasis en otras partes del cuerpo. En función de eso, sabremos si hay consecuencias graves inmediatas o no. La moneda está en el aire", afirma el teólogo José Manuel Vidal, director de Religión Digital, uno de los principales portales de información religiosa en español.
"La enfermedad del Papa ha sorprendido a todo el mundo porque es un Papa joven y muy deportista, que entrena y juega al tenis todas las semanas en Castel Gandolfo. Además, no fuma y nunca ha fumado, así que esa enfermedad de pulmón ha causado mucha sorpresa en el Vaticano y también cautela. La rapidez de la intervención ya hizo pensar que hablábamos de algo serio, pero él lo ha encajado con serenidad y no se ha ocultado", señala Sergio Rodríguez López-Ros, vaticanista y consultor ad casum de la Santa Sede.
Es un Papa deportista, que no fuma y nunca ha fumado, así que esa enfermedad de pulmón ha causado mucha sorpresa en el Vaticano y también cautela"
Aunque los informes médicos indican que la evolución del Papa es mejor de lo esperado y ha sido dado de alta este sábado, regresando al Vaticano para presidir el Ángelus este mismo domingo, falta conocer los resultados de los análisis moleculares e histológicos de los tejidos y ganglios linfáticos extraídos en la cirugía, unas pruebas que podrían conocerse este lunes.
"El estado de ánimo del Papa es muy bueno, fruto de una persona fuerte y optimista. Ya se ha reincorporado y está haciendo un poco de vida normal en el hospital, pero no sabremos hasta el lunes si el cáncer estaba concentrado o si estaba extendido. Todo parece indicar que no se ha extendido y que solo requerirá de un tratamiento puntual y posterior seguimiento, pero en caso contrario necesitaría tratamientos más agresivos que podrían apartarlo de sus funciones durante un tiempo", dice López-Ros.
En todo caso, el vaticanista sugiere que el propio León XIV también ha contemplado todos los escenarios y enmarca ahí su decisión de nombrar la semana pasada al cardenal filipino Luis Antonio Tagle como nuevo decano del Colegio Cardenalicio, en sustitución del veterano Giovanni Battista Re, de 92 años y muy desgastado por las polémicas, entre ellas por su dudosa imparcialidad en el pasado Cónclave, que terminó con fumata blanca para León XIV (Re expresó en un micrófono abierto su preferencia por el candidato italiano Pietro Parolin).
"Mi interpretación es que León XIV lo hizo porque ya conocía su enfermedad y se puso en el peor de los casos porque la operación podía haber salido mal o haber habido complicaciones. Creo que pensó en el supuesto último de que hubiese que elegir un nuevo Papa y quiso cambiar a Re, porque todos sabemos lo que pasó en el Cónclave anterior, para poner a Tagle, que genera mucho más consenso y cuenta con un gran afecto dentro del Colegio de Cardenales. Digamos que lo hizo para garantizar la neutralidad de un futuro cónclave", dice.
López Ros subraya, además, que León XIV no es una persona que se vaya a aferrar al poder: "Este Papa es un religioso, un agustino que concibe cualquier cargo como un servicio y no como un poder, así que no tengo la menor duda de que, si siente que no está capacitado para ejercer sus funciones, dimitirá con total tranquilidad y naturalidad. La dimisión es algo muy excepcional en la Iglesia, pero ya tenemos el precedente de Benedicto XVI. Teníamos a Ratzinger por una persona seria, hosca y guardián de la ortodoxia, pero con su dimisión demostró una gran humildad y poco apego al poder. Creo que con ese gesto inauguró una nueva etapa".
Vidal considera, en cambio, que pesará más en León XIV su sentido de la responsabilidad, por lo que descarta que pueda producirse una renuncia y un futuro cónclave: "Por lo que me cuentan los agustinos, que son los que más le conocen, creo que en su mente va a primar más el deseo de cumplir la misión para la que ha sido elegido, porque sabe que un nuevo cónclave, apenas un año después del anterior, sería un varapalo enorme para toda la Iglesia".
"Todos los periodos de cónclave son etapas de crisis para la Iglesia porque la institución se somete a escrutinio y durante la sede vacante se produce un parón radical en el que no se toman decisiones, solo permanece activa la gestión más ordinaria o administrativa. Todo queda en suspenso y empiezan los debates y las especulaciones, las luchas tremendas entre las distintas facciones de la curia, entre los distintos lobbies, una lucha a veces muy intensa. Todo eso se transmite, sobre todo hoy día, a través de los medios de comunicación y las redes sociales, entre verdades, bulos y rumores. Es una época de inestabilidad que todo el mundo quiere evitar", explica.
La posible "modulación" del pontificado
Otro escenario intermedio es que el Papa deba someterse a algún tratamiento médico más agresivo y delegue durante un tiempo parte de sus funciones o posponga sus actividades, entre ellas el viaje que tenía previsto realizar a Latinoamérica en noviembre. "El cardenal Parolin, secretario de Estado del Vaticano, ya dijo el otro día que si hiciera falta se podía modular el pontificado, que en el lenguaje vaticano quiere decir delegar funciones en otras personas. En ese supuesto, Tagle, como decano del Colegio Cardenalicio, sería la persona que llevaría adelante la Iglesia. Eso significa coordinar al secretario de Estado, al gobernador de la Ciudad del Vaticano, al cardenal vicario para la ciudad de Roma y a todo el Colegio de Cardenales en su conjunto", apunta López Ros.
Pero Vidal incide en que "el rol del Papa no se puede transferir" a nadie porque "cualquier decisión importante o nombramiento" debe llevar su firma. "Es un rey absolutista", dice. Recuerda, además, que muchos otros Papas han seguido al frente de la Iglesia incluso estando gravemente enfermos: "Juan Pablo II sufrió en sus últimos años un Parkinson galopante y casi total, pero siguió gobernando hasta su muerte. El propio Francisco gobernó durante 13 años sin un pulmón, que le habían extirpado cuando era muchísimo más joven que León XIV".
"Si el cáncer está ahí y tiene repercusiones futuras que incapaciten al Papa, un escenario a día de hoy poco probable, entraríamos en una fase de pontificado muy delicada. Las previsiones de futuro tendrían que recortarse, los viajes deberían amoldarse a su estado de salud y, en general, habría que reformular un poco todo el pontificado, pero no hay ninguna figura que pueda ocupar su lugar. No existe un 'vicepapa' o regente que lo sustituya. Un Papa sigue siendo Papa hasta que muere o renuncia", insiste.
"Aunque León XIV tenga que someterse a quimioterapia o radioterapia, o tenga que tomar medicamentos agresivos, va a seguir ejerciendo como Papa. Además, es una persona fuerte y preparada, que puede responder bien a los tratamientos. También es un Papa muy obediente, no tiene la rebeldía de Francisco, que era rebelde hasta con los médicos. Si los doctores le recomiendan posponer el viaje a Latinoamérica, lo aplazará sin problema, aunque estoy convencido de que va a intentar ir por todos los medios", añade.
El cardenal español Artime volvería a entrar en las quinielas si hay un nuevo cónclave
Aunque la celebración de un nuevo cónclave es un escenario poco probable porque los informes médicos apuntan a una evolución favorable de León XIV, es una posibilidad que no se puede descartar. "Hablar de un cónclave con un Papa vivo es siempre extraño, pero está claro que en el Vaticano deben barajar todos los escenarios, como cualquier empresa que debe tener un plan de contingencia frente a los posibles riesgos", dice López Ros.
En ese supuesto, el vaticanista augura que la quiniela de cardenales papables "sería muy parecida a la que ya vimos en 2025" porque apenas ha transcurrido tiempo desde el anterior cónclave: "Las opciones de Parolin creo que ya se quemaron entonces, pero las de Tagle siguen siendo muy fuertes porque goza de la confianza del Papa, tiene mucho carisma al hablar y es una persona que cae bien a todo el mundo. Además, es filipino y el eje geoestratégico de la Iglesia se está desplazando hacia Asia".
"Luego hay una segunda línea de candidatos que ya estaban en su día, entre ellos alguno africano, varios europeos, otro de la India... y también un español, Ángel Fernández Artime, que volvería a tener opciones porque durante este tiempo se le han dado varios cargos nuevos, lo que supone una muestra de confianza del actual Papa", apunta.
