❌

Reading view

Sánchez se compromete a subir el salario mínimo cada año si gobierna

"Yo no pido una mayoría como la de 2023, sino una más amplia del PSOE y de las fuerzas progresistas para seguir avanzando a partir del 29 de noviembre". Con esa apelación, Pedro Sánchez ha resumido el doble objetivo electoral del PSOE: ensanchar el respaldo al bloque progresista y, al mismo tiempo, concentrar el voto en la candidatura socialista. "Todo al rojo", ha pedido en el acto de precampaña de este lunes en Valladolid. Para justificar esa continuidad, el presidente ha reivindicado medidas como la revalorización de las pensiones y la subida del Salario Mínimo Interprofesional, que este lunes se ha comprometido a elevar todos los años que gobierne.

Además, y como viene haciendo el PSOE desde el inicio de la precampaña, Sánchez ha vuelto a insistir en la defensa de la sostenibilidad de las pensiones. Tras comprometerse a seguir subiéndolas "cuatro años más", ha acusado al PP de "enfrentar" a los jóvenes y los jubilados. "El sistema público de pensiones es solvente, está sano y goza de una extraordinaria salud y si tanto les preocupa (...) una manera de aumentar la solvencia del sistema público de pensiones es mejorando los salarios de los trabajadores", ha lanzado antes de instarles a hablar con la patronal y con los sindicatos con ese propósito.

Sánchez ha estado acompañado por los ministros Óscar Puente y Ana Redondo y por el secretario general del PSOE de Castilla y León, Carlos Martínez. Pero mientras el presidente y Martínez pedían una mayoría progresista más amplia, Ferraz afrontaba una nueva crisis interna por el control de las candidaturas, además, con una federación socialista de Castilla y León: la de Palencia. La lista del PSOE al Congreso por Palencia ha renunciado después de que la dirección federal sustituyera a Álvaro Bilbao, el candidato respaldado por la militancia provincial, por la veterana diputada Mariluz Martínez Seijo. Bilbao había obtenido el apoyo mayoritario de las agrupaciones, mientras Martínez Seijo quedó relegada en las votaciones internas.

Y es que el PSOE solo logró un diputado por Palencia en las generales de 2023, por lo que el puesto de cabeza podía determinar quién ocuparía el único escaño socialista de la provincia. En todo caso, la protesta ha caído en pleno mitin en Castilla y León, desluciendo el mensaje de unidad y movilización que Sánchez había llevado a Valladolid.

El mensaje que quería dejar ha sido claro en este mitin. "Todo al rojo", ha manifestado, antes de volver a plantear la disyuntiva de los dos modelos de sociedad, "uno que protege y otro que deja a la gente a la intemperie", que es uno de los ejes de la campaña del PSOE. "Todo al rojo para tener el mejor resultado, la mayor mayoría parlamentaria y seguir gobernando otros cuatro años más", ha dicho ante un auditorio lleno y que en más de una ocasión coreó el nombre de su mujer, Begoña Gómez, protagonista del último mitin del PSOE en Fuenlabrada. "De esto van estas elecciones, habrá muchas siglas, pero solamente hay dos modelos de sociedad", ha recalcado Sánchez.

A su juicio, el modelo del PP y Vox es el de "tocar las pensiones, las bajas laborales" y también "el derecho de las mujeres a abortar" así como el "salario mínimo interprofesional". Aunque ha pedido una mayoría más amplia de la que logró en 2023, ha asegurado que la derecha también cree que va a ganar el PSOE y va a seguir gobernando a partir del 29N. "Apelamos a la fuerza de la gente. El 29 de noviembre no solo hay que ganar, sino conseguir una mayoría amplia y progresista para llegar más lejos y a las conquistas sociales que quiere la calle", ha insistido.

Milei entra en la campaña del PSOE

A pocas horas de la llegada de Javier Milei a Madrid, prevista para este martes, Sánchez ha anticipado en Valladolid el choque político con el presidente argentino. Aunque ha centrado su crítica en el PP, le ha atribuido también a Milei la política de "insultos, mentiras y recortes", apelando a la imagen de la motosierra, convertida en emblema del líder argentino. Sánchez ha recordado los recortes aplicados por los populares cuando gobernaron y ha advertido de que la derecha plantea volver a esa senda. Con ello, ha trasladado la visita del mandatario argentino al terreno de la campaña española presentando el 29N como una elección entre proteger las políticas sociales o abrir la puerta a nuevos ajustes.

Óscar Puente ha sido más explícito en su intervención. El ministro ha contrapuesto los datos económicos y sociales de Argentina con los de España, que ha presentado como "el país que más crece de la Unión Europea y del mundo desarrollado", al tiempo que ha cargado contra la motosierra: "No crea ni construye nada, solo siega y corta". Además, también ha acusado al PP y a Vox de querer debilitar las pensiones para avanzar hacia "el sueño neoliberal y neorreaccionario" y ha pedido a los votantes que no lo permitan.

  •  

El PSOE enfría la vuelta de Zapatero a los mítines: crecen las voces que creen que su presencia puede restar más que sumar

La presencia de José Luis Rodríguez Zapatero en la campaña del 29-N se enfría: en el PSOE son varios los cargos territoriales y parlamentarios que piden que no participe en los mítines, por temor a que las polémicas judiciales que le rodean acaben desplazando los mensajes electorales. La cautela contrasta con lo que dijo Pedro Sánchez en septiembre, cuando aún se esperaba que las generales fueran en 2027: que contaría con él "como he contado siempre en las campañas electorales". Aquel respaldo no se ha traducido, por ahora, en una invitación concreta para el 29-N: Ferraz asegura que no hay ningún acto confirmado con el expresidente.

El silencio administrativo sobre Zapatero contrasta con el protagonismo que tuvo en las últimas campañas. En 2023 recorrió varios territorios y se convirtió en uno de los principales respaldos de Sánchez ante la militancia; también acompañó a María Jesús Montero en las recientes elecciones andaluzas, justo antes de que fuera imputado en la causa de Plus Ultra. Para el 29-N, sin embargo, su figura llega muy señalada. En el partido, varios cargos creen que su presencia puede desviar la atención de la campaña y asumen que, en estas circunstancias, no tendría mucho sentido contar con él.

"Él participa cuando sabe que puede aportar", apunta una voz de peso en el partido. "No deben sacarlo, yo creo que no hay necesidad", dice una dirigente territorial. Un parlamentario con responsabilidades en otra federación tampoco lo ve en actos abiertos: cree que podría tener sentido en un encuentro más centrado en la militancia, pero "la calle es otra cosa". La frase que más se repite, con matices, es "no hay necesidad de meterle en campaña".

La dirección no ha dicho con claridad que vaya a dejarlo fuera. María Jesús Montero, coordinadora de la estrategia electoral, ha expresado, de hecho lo "encantado" que estaría el PSOE de contar con él, aunque también recordando que está concentrado en su defensa. El ministro Félix Bolaños, preguntado este pasado viernes, remitió la respuesta al comité de campaña. El mensaje público mantiene la puerta abierta, pero las reservas de algunos cargos apuntan a que nadie ve con buenos ojos que el expresidente, ya imputado, participe en mítines de campaña.

El cambio de cálculo responde al momento judicial que atraviesa el expresidente. Zapatero está investigado en la causa sobre el rescate de Plus Ultra y en una pieza separada por las joyas intervenidas en su despacho, tasadas en más de 1,3 millones de euros. Él sostiene que se las regaló el rey de Arabia Saudí en 2007. Además, sus hijas están citadas a declarar como investigadas el 30 de noviembre, un día después de las elecciones. Para los cargos socialistas que prefieren mantenerlo fuera de los mítines, el riesgo es que su presencia obligue al PSOE a dedicar parte de la campaña a responder sobre esos asuntos, precisamente cuando quieren los mensajes que quiere instalar son sobre vivienda, pensiones y defensa de los servicios públicos.

Además, algunos dirigentes socialistas también consideran que el expresidente no está en un buen momento y tampoco él querría involucrarse en una campaña electoral. A la causa judicial se suma la reciente muerte de su padre, que varias fuentes mencionan como una circunstancia personal a tener en cuenta.

La agenda de estos días deja una señal: Zapatero no estuvo en el mitin de Sánchez en Ponferrada y tampoco figura entre los participantes de este lunes en Valladolid, junto a Óscar Puente y Carlos Martínez. La ausencia llama la atención en Castilla y León, donde sí participó en la campaña de 2023 con un mitin en Salamanca. El PSOE no ha anunciado, de momento, ningún acto en León, la provincia con la que se le vincula políticamente. En todo caso, su regreso a los mítines parece enfriarse por momentos.

  •  

El PSOE diseña una campaña de fechas clave para explotar banderas de la izquierda, pero tropieza con sus contradicciones en vivienda

La campaña del PSOE no se jugará solo en los mítines. También en el calendario. Entre la convocatoria electoral y el 29-N se sucederán varias fechas que encajan con los marcos que los socialistas quieren llevar a las urnas: la confrontación con Donald Trump y la ultraderecha, la memoria democrática y la 'ley de nietos', el feminismo y, sobre todo, la vivienda. Los hitos pueden dar aire a una campaña diseñada para movilizar a la izquierda y agitar una de sus principales banderas. Pero el discurso socialista llega erosionado por varias controversias: la dimisión de Montse Mínguez como portavoz del PSOE y su renuncia a concurrir por Lleida, tras salir a la luz los negocios inmobiliarios de su pareja; el bufete fundado por un diputado del PSOE que ha intervenido en ejecuciones hipotecarias para fondos buitre; y el caso de Muface, organismo dependiente del ministerio de Óscar López, que rechazó el recurso de un inquilino para seguir en una vivienda situada frente a la de Maricarmen Abascal.

El calendario no es casual. Cuando Pedro Sánchez pulsó el botón electoral sabía todas las efemérides que podría ir explotando de camino al 29 de noviembre. Una de las primeras llega este mismo martes, 20 de octubre, cuando Javier Milei aterrice en Madrid para una visita de dos días. El presidente argentino ha confirmado reuniones en España y ya se ha encontrado en viajes anteriores con Santiago Abascal e Isabel Díaz Ayuso, mientras mantiene un enfrentamiento público con Pedro Sánchez. Para el PSOE, su presencia ofrece una imagen útil para presentar a PP y Vox dentro de una misma corriente internacional y reforzar la advertencia de que un Gobierno de ambos partidos pondría en riesgo derechos y libertades. Esa "campaña del miedo" a la derecha y a la ultraderecha tendrá así un rostro reconocible y una dimensión exterior.

Precampaña con la 'internacional ultra'

El siguiente hito llegará el 3 de noviembre, con las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. No se elige al presidente, pero se renueva el Congreso y el resultado puede debilitar o reforzar el poder de Trump. Sánchez lleva tiempo cultivando el contraste con el mandatario estadounidense: desde su rechazo a los aranceles hasta su negativa a elevar el gasto militar en los términos exigidos por Washington, el presidente se ha presentado como una de las voces europeas dispuestas a plantarle cara. En Ferraz ven en las elecciones de medio mandato una doble posibilidad: una derrota de Trump podría leerse como un revés para la ultraderecha internacional; una victoria, alimentar su movilización. En ambos casos, será una fecha que se explotará en la sala de máquinas de Ferraz.

Apenas dos días después, el 4 y el 5 de noviembre, Madrid acogerá la Cumbre Iberoamericana. La lista de asistentes aún no está cerrada, pero la cita puede ofrecer a Sánchez una imagen útil para su precampaña: la de un anfitrión progresista frente a una región donde han ganado peso los gobiernos de derechas. Entre quienes podrían asistir figuran José Antonio Kast, presidente de Chile; Nayib Bukele, de El Salvador; Santiago Peña, de Paraguay; Keiko Fujimori, de Perú; Daniel Noboa, de Ecuador; Javier Milei o Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia.

La bandera de la vivienda se agita en noviembre

Aunque la polarización entre bloques y la advertencia sobre un eventual Gobierno de derechas serán ejes centrales de la campaña, la vivienda ocupa un lugar crucial: fue el detonante inmediato del adelanto electoral y es una bandera que toda la izquierda tratará de agitar. Sánchez convocó las elecciones después de que el Congreso tumbara los decretos de vivienda, en un clima de movilización que se había intensificado tras el desahucio de Maricarmen Abascal y las protestas y la acampada en la Puerta del Sol. La cuestión volverá al primer plano el 11 de noviembre, con la huelga general por la vivienda, y durante esos días, cuando podría votarse la convalidación de los decretos en la Diputación Permanente. Será una votación de fuerte carga política: el rechazo parlamentario a esos textos fue lo que precipitó la convocatoria electoral.

En Ferraz llevan desde el inicio de la precampaña asegurando que la vivienda será una de las principales banderas del PSOE. En las últimas semanas, dirigentes socialistas han buscado acercarse al Sindicato de Inquilinas y algunos han participado en protestas y en la acampada. Pero la polémica en torno a Montse Mínguez ha convertido esa apuesta en un problema político de primer orden: la portavoz de la Ejecutiva ha dimitido del cargo por "responsabilidad" aunque con la "conciencia tranquila" y ha renunciado a ir en las listas por Lleida, después de que trascendiera que su pareja está al frente de empresas que gestionan una treintena de viviendas en alquiler en esa provincia.

Mínguez ha defendido que se trata de una empresa familiar que cumple la ley catalana de vivienda y que opera en una zona tensionada; también calificó la información de ataque personal. No consta que ella gestione el negocio. Pero la consecuencia política es difícil de esquivar: el PSOE pierde a su portavoz y a una candidata en plena precampaña por una controversia ligada a la vivienda, justo cuando trata de hacer de esa materia su principal bandera electoral.

Esto llega, además, de la mano de otra controversia sobre Óscar López. El departamento que dirige, a través de Muface, desestimó el recurso de un inquilino que quería mantener el alquiler de una vivienda situada frente al antiguo piso de Maricarmen. López ha negado haber pedido, ordenado o firmado un desahucio y el Ministerio sostiene que la decisión se tomó aplicando el criterio de la Abogacía del Estado. La polémica ha reavivado la hemeroteca del ministro, que había calificado de "intolerable" el desahucio de Abascal y había defendido que no volviera a ocurrir.

El PSOE cerró filas con ambos. En el caso de Mínguez, antes de que dimitiera, Sánchez contrapuso la polémica al ático de Ayuso y emplazó al PP a apoyar los decretos de vivienda; Patxi López defendió su trayectoria y aseguró que nunca había votado a favor de los intereses de su pareja. Tras su renuncia, Ferraz expresó su respeto y le agradeció su dedicación y compromiso. Pero la dimisión no despeja el coste político: llega en plena precampaña y afecta a una de las banderas que el PSOE quiere situar en el centro de su campaña. Sumada a las demás polémicas en materia de vivienda, deja en el aire cuánto puede erosionar ese flanco electoral.

Feminismo y ley de nietos en campaña

Más allá de la vivienda, los últimos diez días de campaña coincidirán dos fechas con una fuerte carga simbólica para la izquierda, capaces de llevar la memoria histórica y los derechos de las mujeres al centro de la conversación electoral. El 20 de noviembre, aniversario de la muerte de Franco, volverá a poner en primer plano la dictadura y el exilio. Y ese recuerdo conectará con una controversia muy presente en estas elecciones: el Supremo mantiene suspendido para el 29-N el derecho al voto de hasta 163.020 personas nacionalizadas al amparo de la Ley de Memoria Democrática, conocida como ley de nietos. La norma abrió la puerta a que hijos y nietos de españoles exiliados obtuvieran la nacionalidad; ahora está en cuestión si parte de ellos podrá votar. La coincidencia enlaza así la herencia del exilio franquista con los derechos políticos de sus descendientes en la campaña actual.

El 25-N, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, llegará a solo cuatro días de las urnas. El PSOE lo presentará como una defensa de los derechos de las mujeres frente a un eventual Gobierno de coalición entre PP y Vox. El calendario ofrece, así, varias ocasiones para activar a su electorado. La dificultad será evitar que la vivienda, el eje que llevó a Sánchez a adelantar las elecciones, termine convertida también en el terreno donde más se noten sus contradicciones.

  •  
❌